viernes, 18 de octubre de 2013

GOBERNAR IMPLICA RESPONSABILIDAD CON EL USO DEL PODER


“GOBERNAR IMPLICA RESPONSABILIDAD CON EL USO DEL PODER”

 ZENAIR BRITO CABALLERO

Un académico sin práctica y sin interés en prepararse, que tiene miedo de adaptarse a los cambios de la ciencia y de la tecnología y a tratar bien a sus estudiantes está destinado a ser un mal profesor, así mismo un gubernativo sin academia, ni carrera política, ni preparación ideológica tendrá un destino terrible: ser un simple politiquero común y corriente.

Tanto las aulas como la “calle” son fundamentales en el ejercicio de cualquier función profesional, pero en ninguna tanto como en la política. Una da conocimiento la otra da experiencia y juntas producen sabiduría, imposible de improvisar, y de ella surge la intuición como la mayor virtud de los lideres. Sentido Común no Corriente.

Es frecuente oír que “el sentido común es el menos común” que utilizan los seres humanos. Frase que conduce al error, puesto que parte de la interpretación que aquel adjetivo se da por “default”, herencia o naturaleza biológica, y que por lo tanto todos lo poseen.

Personalmente pienso que la denominación que se le da a este sentido, tiene su arraigo en la necesidad que se desarrolle en todos los individuos con el transcurrir de los tiempos y por medio de la acumulación de experiencia, para que luego sea utilizado con frecuencia y en forma masiva, común, en los acuerdos y en la toma de decisiones.

Pero pensar que es “común” porque en cualquier “cajón” se encuentra o porque es intrínseco al ser humano, sí es un error muy corriente, sobre todo en los dedicados a la política. Haberle llamado sentido común es diametralmente diferente a llamarle sentido corriente. Ese olfato que tienen los expertos, los estadistas, los visionarios, y que tanto nos sorprende y provoca admiración, solamente lo genera el equilibrio entre la espiritualidad, la educación y la experiencia.

Descifrar los cambios en los tiempos y reconocer la diversidad en las distintas realidades de cada ser humano, solo la intuición lo permite. Ella es intangible, puesto que es una percepción de lo que puede acontecer a futuro de acuerdo a una lectura del pasado y a la interpretación del presente, es una mezcla de habilidades y pronósticos cargados de sabiduría.

No necesariamente produce un ser infalible, pero sí certero y consecuente. Saber “leer” las percepciones de la sociedad y de la particularidad de los individuos, permite estar mucho más cerca de decisiones correctas. El artista gobierna.

Gobernar no es sencillo, es un arte, no en balde 500 años antes de Cristo, Confucio lo comprendió y creó una escuela de políticos en la cual enseñaba el arte de gobernar. Partía de la premisa que la clase política está obligada a estar al servicio de los miembros de la sociedad, apegada a reglas morales.

Además promulgaba desde aquella época que la educación es el elemento central en la vida de los seres humanos y que la misma no debe conocer clases sociales, por ser el único instrumento de ascenso social. Confucio era fiel creyente de la meritocracia.

Pero pasados más de 2500 años de sus enseñanzas pareciera que han sido pocos los “graduados” en política, y menos en gobernabilidad. Gobernar implica responsabilidad con el uso del poder. Como responsable ante los ciudadanos el gobernante debe actuar con sabiduría, saber dirigir y estar dotado del olfato de los expertos: la intuición.

Parece injusto, cruel, pero solo el tiempo y la historia premian la intuición en los líderes, pues solo el transcurrir del mismo y el alcanzar los objetivos trazados pondrá en su verdadera dimensión lo acertado de las decisiones.

La política es la base para gobernar, aunque muchos “políticos” y “periodistas” -a lo interno y a lo externo de ella- intentan desprestigiarla y destruirla. No se dan cuenta que con ello golpean a la herramienta que pone orden en el pluralismo y la variedad de las sociedades. Puesto que si existiese un consenso absoluto, no tendría sentido el gobierno.

Lord Chesterfield enunciaba que “la cultura se adquiere leyendo libros; pero el conocimiento del mundo, que es mucho más necesario, sólo se alcanza leyendo a ,los hombres y estudiando las diversas ediciones que de ellos existen”, eso solo lo permite la política.

Por tanto, la mayor cantidad de intuición política se saca del libro de la vida. Empero, igual que en las librerías, existen hombres y mujeres que por sus vidas son grandiosas enciclopedias, otros son libros, algunos llegan a revistas, varios son apenas cartas difusas, y otros tantos ni siquiera han empezado a escribirse. 




¿DE QUÉ SOMOS ESCLAVOS?

¿DE QUÉ SOMOS ESCLAVOS? 

Zenair Brito Caballero 

¿De las heridas que recibimos cuando éramos pequeños?, ¿de los traumas de la infancia?, ¿de lo que alguien más decidió que fuéramos?, ¿de una relación que no nos satisface?, ¿de un trabajo que no disfrutamos?, ¿de la rutina de la vida? ¡Ya liberémonos! ¡Tiremos ya ese costal que llevamos en la espalda.

En el guardamos el resentimiento, el rencor y la culpa. Dejemos ya de culpar a otros y al pasado por lo que no marcha bien en nuestra vida. Cada día tenemos la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, nacemos de nuevo, recibimos otra oportunidad para cambiar lo que no nos gusta y para mejorar nuestra vida. La responsabilidad es toda nuestra.

La felicidad no depende de los padres, de la pareja, de los amigos, del pasado, depende solo de nosotros. ¿Qué es lo que nos tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al qué dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solos? ¡Rompamos ya las cadenas que nosotros mismos nos hemos impuesto!

A lo único que le debemos tener miedo es a no ser uno mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que queremos, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarnos a otros, de decir lo que pensamos, de compartir lo que tenemos. Somos parte de la vida y como todos, podemos caminar con la frente en alto.

Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Démonos cuenta de que nadie lleva un registro de nuestras faltas, solo nosotros mismos. Ese juez que nos reprocha, ese verdugo que nos castiga, ese mal amigo que siempre nos critica, ¡somos nosotros mismos! Ya perdonémonos, sólo nosotros podemos lograrlo. ¿Cuándo vamos a demostrar amor a los seres queridos? ¿Cuándo nos queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida? Disfrutemos de las relaciones sin hacer dramas.

Si pretendemos que todos hagan lo que queremos o que sean como hemos decidido, si pretendemos controlar a los que nos rodean, llenaremos la vida de conflictos. Permitamos a otros que tomen sus propias decisiones como hemos de tomar las nuestras, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podremos llenar la vida de armonía.

Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el que se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto? ¡Despierta ya amigo!, ¡Despierta ya amiga!, ¡Esta es la vida!

La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuando tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este artículo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita.

En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres! No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, o malhumorado, o preocupado. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijos y de tus nietos.

Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: “Estás vivo, estás vivo, estás vivo”. Yo se que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez, así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir como reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.

Sé también que tú no eres perfecto, nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formado a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán.

Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión, los compartes con todos tus hermanos. ¡Bienvenido a la raza humana! Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad. Si te preguntas ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero una mujer que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida. Espero que tú también decidas hacerlo.




UN AÑO DE HABILITANTE PARA ACABAR CON LA CORRUPCIÓN

UN AÑO DE HABILITANTE PARA ACABAR CON LA CORRUPCIÓN

Zenair Brito Caballero

A la luz de la historia de Venezuela, puede parecer una ingenuidad que el socialista-comunista Presidente Nicolás Maduro, pida un año de superpoderes y de plazo para acabar con la corrupción de nuestro país, un fenómeno tan antiguo como lo es en nuestra nación.
Porque no es gratuito —y toda Venezuela lo sabe, que en mediciones, en especial las de Transparencia Internacional, Venezuela aparezca sin excepción entre los 15 países más corruptos del planeta.
La corrupción en Venezuela es tan vieja como su propia historia. Un investigador, cronista e historiador de la época escribió que “entre 1810 y 1811, los gobiernos de los patriotas malgastaron alegremente millones en celebraciones, fiestas, regalos, grados militares, entre otras muchas cosas”. Y reveló que el cargo público, cualquiera que fuera, era como una propiedad para aquel que lo ejercía.

Todo esto me supongo debe saberlo, el Señor Maduro, si pide el plazo de un año para acabar con la podredumbre en nuestro país. Sin embargo, no parece que conozca en detalle la historia venezolana, porque sería sensato, que un mal congénito no se puede curar con los emplastos que se alcanzan a elaborar en un plazo como el que pidió el mandatario.
A todos los gobiernos de la llamada democracia o IV República les han atribuido hechos que dejan mal parados a sus presidentes en materia de ética, pero finalmente no ha sido posible establecer responsabilidades, salvo en el caso de Carlos Andrés Pérez, por el manejo que dio a los fondos reservados de la Presidencia, con los que ayudó a Violeta Chamorro a ganar la presidencia de Nicaragua, y a sostenerse allí.
La razón de la impunidad quizás se pueda resumir en la declaración de magistrados en los tiempos del presidente Jaime Lusinchi, según la cual “a los altos funcionarios de un gobierno es muy difícil comprobarles un delito”.

Los mecanismos cambiarios han llevado siempre a que algunas élites muy vinculadas al gobierno de turno se enriquezcan, lo mismo que han hecho otros a la cabeza de la petrolera Pdvsa o sus subsidiarias. Al menos de enriquecerse con el petróleo siempre han sido acusados los miembros de la élite política gubernamental venezolana.
A Maduro le va a tocar trabajar muy duro para erradicar la corrupción del país, pero surgen las dudas de si al menos podrá ubicar los focos principales. Para que un país figure entre los 15 más corruptos de la Tierra es porque, en verdad, el fenómeno está muy extendido y profundamente arraigado.
Por las redes sociales circulan con frecuencia algunas listas en las que figuran los más altos funcionarios de la revolución chavista y miembros del actual gobierno socialista-comunista, con elevadas sumas de dinero en dólares depositadas en bancos extranjeros, todo producto de actos de corrupción.
Si Maduro quiere realmente enfrentarse al fenómeno corrupto, podría comenzar por despejar las dudas que dejan esas listas. Sólo que tendría que despejar unas dudas sin sembrar otras. britozenair@gmail.com