sábado, 7 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, VENEZUELA REQUIERE UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL


VENEZUELA REQUIERE UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
En los últimos14 años de este mal llamado gobierno socialista-comunista, el país ha experimentado tasas bajas de crecimiento económico, los cuales son insuficientes para generar empleos que empaten la demanda. Tampoco hemos podido responder a los problemas que se presentan, ni mucho menos anticipar los desafíos tanto internos como externos que inexorablemente ocurren en un mundo tan complejo y globalizado.
Esta situación refleja la ausencia de mecanismos de legitimación política que permitan que todas las fuerzas y partidos interactúen de una manera constructiva. El resultado es que, desde 1999, el país ha sido incapaz de articular una estructura funcional de gobierno. La propuesta de la MUD fue y es gobernar con base en un gobierno democrático y progresista, que integre a las diversas fuerzas políticas en un mismo gobierno con dos objetivos primordiales: primero, construir una agenda nacional con su respectivo orden de prioridades; y, segundo, involucrar a las personas más capaces con que cuenta el país para darle viabilidad a esa agenda.
Esta propuesta surgió de la lectura que hicieron destacados miembros de partidos políticos e independientes de la oposición venezolana, sobre los problemas que enfrenta el país en la actualidad. Para todo mundo es evidente que el conflicto domina los procesos legislativos y que las discusiones sobre asuntos fundamentales se desvían por la ausencia de consensos básicos sobre las prioridades nacionales en cada una de las fracciones partidistas.
Esos elementos han permitido más de una década de control político y de funcionalidad como gobierno, pero al servicio no de la ciudadanía sino de la llamada familia revolucionaria. La desaparición de protagonismo político de los partidos de la llamada  IV República dejó al país sumido en una realidad de conflicto político y sin estructuras institucionales para poder funcionar con normalidad.
Hoy día, Venezuela en un país de divisiones, ningún partido puede gobernar sin el concurso efectivo de las otras fuerzas políticas. De ahí la propuesta de la MUD y del candidato de la Unidad Nacional. El reto consiste en desarrollar un fundamento institucional que permita reconstruir las capacidades del Estado y conferirle legitimidad al sistema democrático en su conjunto, todo ello dentro de un contexto liberal y de competencia política, no  como el que hoy nos caracteriza.
Un gobierno de unidad nacional y de progreso sería una forma de incorporar a todas las fuerzas políticas en un gran esfuerzo de construcción institucional. Lograr articular la legitimidad del Presidente; la legitimidad de la oposición;  un mecanismo de distribución de los beneficios de manera representativa; y una estructura para garantizar la rendición de cuentas.
Cada uno de estos elementos sería la clave para garantizar la viabilidad política del país hacia el futuro así como para construir la gobernabilidad en el corto plazo. Un gobierno de unidad nacional sería un mecanismo temporal de construcción institucional que parte del reconocimiento que un país dividido como lo está Venezuela hace imposible gobernar ignorando a los otros contingentes.
Un gobierno de unidad sería la manera más efectiva de incorporar a todas las fuerzas políticas dentro del contexto de un sistema presidencialista. Así convocando a todas las fuerzas políticas a sumarse en un gran pacto nacional que se traduzca en un cambio profundo a la forma en que nuestro sistema político decide.
De esta manera, el objetivo sería articular un gobierno eficaz, susceptible de transformar las instituciones de nuestra estructura política y crear condiciones para el funcionamiento fuerte tanto del gobierno como del poder legislativo y de las interacciones entre ambos. No construir un escaparate sino una coalición real de fuerzas dedicadas a la transformación de la política nacional.
Esto no es una panacea. Es construir una capacidad de gobierno democrático y progresista, que permita salir de la parálisis que nos ha caracterizado en los recientes 14 años de socialismo-comunismo y construir instituciones sólidas que permitan una vida política de civilidad y competencia legítima y abierta