martes, 4 de septiembre de 2012

“DESCONCIERTOS Y CONFUSIONES”


“DESCONCIERTOS Y CONFUSIONES”
Zenair Brito Caballero 

Se considera inverosímil que  sólo trece letras puedan resumir el estado cataléptico o la muerte aparente de un país. A escasos  días de las elecciones presidenciales más turbulentas de los últimos tiempos, Venezuela se debate entre el progreso y la esperanza, el desengaño y la decepción.
Dicen muchos psicólogos, que para medir la intensidad de los abismos delirantes de un psicópata, es suficiente padecer la cotidiana irrupción de las monotemáticas disertaciones presidenciales que a nivel mediático y en cadenas de largas horas, cortan sin consideración la vida del ciudadano venezolano. El comandante no presta atención (quizá esté impedido para ello) lo equivocado de este derramarse  en una charlatanería insustancial, aburrida, repetitiva, machacona, monótona, fastidiosa y añosa.
El fuerte del comandante fue siempre su manera folklórica de enfrentar las multitudes poco ilustradas que le siguen mediante un enlace de palabras groseras, vulgares, chabacanas, chocarreras e inelegantes y ademanes si no sólidos sí bruñidos con una chaqueta roja-rojita de marca extranjera, creo yanqui si no me equivoco que deslumbró a más de uno. Prueba de ello es la masiva votación obtenida por él en las elecciones del 99 y las siguientes.
Todos a una como en Fuente Ovejuna, lo proclamaron con el voto. Clases populares, media, rica y la más humilde de la sociedad,  curtidos dirigentes de la llamada derecha  democrática y hasta las viejas fieras y los honestos personajes de la izquierda venezolana  cayeron en su trampa.
No faltó quien lo viera como un futuro fantoche ni quien lo siguiera como a una figura redentora entre la podredumbre del régimen imperante. Se equivocaron  ¡de que manera tan inadmisible! Y no entiendo cómo, estos hijos de la todavía no tan vieja dictadura pseudo-militar de Marcos Pérez Jiménez que sembró de crueldad y atraso la historia del país, olvidaron que las charreteras y las botas sólo caben cómodamente entre las paredes de un cuartel.
El teniente-coronel socialista-comunista es hoy un líder más sólido fuera de Venezuela que dentro de ella. Mientras el barril de petróleo se siga cotizando por encima de los cien dólares administrados por la inopia, el delirio y la megalomanía de un hombre que parece  haber llegado a Miraflores en el giro afortunado de un bate de béisbol o de un balón de futbol tumba arqueros, los países del Alba y de Mercosur, amén de la chulería cubana, nicaragüense, boliviana, ecuatoriana, uruguaya, argentina; los astutos mercantes del Brasil y la China y demás beneficiarios de sus complejos y frustraciones, seguirán pasándole el brazo por delante y sacándole la lengua por detrás.
El martes 21 de agosto por primera vez durante sus catorce años de jolgorio y regocijo, el comandante se vio obligado a suspender abruptamente la cadena televisada y radiodifundida nacionalmente durante su presentación en Guayana ante los obreros de Sidor.
Sus antiguamente seguidores incondicionales, entre gritos y abucheos, lo conminaron a renunciar exigiendo la firma de un contrato colectivo de trabajo con más de cinco años de retraso.    
En este clima de tierra aniquilada, Henrique Capriles Radonski (quien ha hecho una campaña admirable y extraordinaria) se prepara para el 7  de octubre. Gane quien ganare (que debería ser Dios lo permita Henrique Capriles), el panorama se presenta sombrío, oscuro y medio apagado.
A mi manera de ver las cosas y por mi experiencia personal y analítica, pienso que serán menester unas dos generaciones para revitalizar  lo que destruyeron una corrupción, un desgobierno, una soberbia e ineptitud llamada revolucionaria, nunca vistas hasta ahora en esta desbarrancada Venezuela, tan accidentada políticamente a lo largo de estos catorce años de socialismo-comunismo a la cubana. No olvidemos amigos lectores que el único camino para el cambio es “EL DEL PROGRESO”, y usted si quiere a Venezuela y a sus hijos debe votar por ese cambio.

“TRANSMITA FELICIDAD A SUS HIJOS SEA POSITIVO Y NO NEGATIVO”


“TRANSMITA FELICIDAD A SUS HIJOS SEA POSITIVO Y NO NEGATIVO” 
Zenair Brito Caballero 

El ser humano tiene dentro de sí mismo la capacidad para ser completamente feliz o terriblemente infeliz. Esa capacidad se desarrolla sobre la marcha dependiendo de la actitud que se tenga para afrontar los obstáculos que se aparezcan en el camino, y de la influencia que tengamos de la familia, la escuela, los amigos, y el ambiente en que nos desarrollemos.

Pero ¿qué sucede en la familia? Pues que los padres siempre se están quejando, “que todo sube de precio, que el dinero no alcanza para nada, que los niños se portan mal, que los abuelos se enferman, que los negocios no caminan, que si llegó tarde o temprano, en fin, a todo siempre le ven únicamente el lado negativo. O lo que es lo mismo: mala actitud.

Por qué mejor no ve todo más positivamente y en lugar de quejarse de las enormes trancas en las carreteras agradezca a Dios que tiene un automóvil en que desplazarse, o en lugar de afligirse por las goteras que se meten en su casa, dele gracias por tener donde vivir. Aplique la filosofía de Abraham Lincoln: “Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo” y verá un cambio muy positivo en su vida y en la forma de comportarse.

 ¿Saben ustedes quienes son los más afectados con la negatividad de los padres? Sin duda alguna que sus hijos, porque les trasmiten esos impulsos y los “obligan” a absorber toda la basura que ustedes acumulan durante las largas jornadas de trabajo pues, cuando llegan a la casa, en vez de un “¿cómo les fue hoy en la escuela?”, o “¡qué dicha que llego temprano, para conversar un rato con ustedes!”, lo que sale de sus bocas es: “Eres un burro, inútil, atarantado, no sirves para nada, lo hiciste todo mal”, y otra serie de barbaridades, y los pobres niños ni saben qué está ocurriendo.

Entonces ¿qué podemos esperar del futuro de estos muchachos sometidos a tanto insulto? ¡Perdone amigo y amiga lectora, pero ninguna persona cuerda puede pretender que una mata de frijol produzca peras!

Ellos, sus hijos e hijas son el reflejo de lo que ustedes los padres le enseñan, de lo que absorbieron durante su proceso de formación familiar, por eso lo que son -para bien o para mal- es culpa suya.

Papás y mamás, nuestras frustraciones no debemos transmitírselas a los niños, ellos son, y deben estar, completamente ajenos a los problemas graves, solo así crecerán con mentalidad positiva. Riamos con ellos, juguemos, estimulémosles para que tengan confianza en cada cosa que hagan.

¿Y qué pasa en la escuela y en el liceo? Algo muy parecido: muchos malos maestros o profesores se “alían” con los padres de familia para enfrentar a los estudiantes con groserías, y en vez de ayudarlos a desarrollarse los hacen sentir mal, hieren su autoestima, y los convierten en rebeldes.

¿Por qué todo debe ser bajo amenazas?, ¿por qué tanta agresión psicológica? Algunos educadores en vez de estar “con” los estudiantes, la cual debería ser su actitud permanente, más bien están “en su contra”, al ataque, más que a la defensiva, para mantener una mal entendida disciplina.

En lugar de estimular se vigila en busca de un mal comportamiento para señalarlo. Al final, sin apoyo en su casa ni en el centro de estudios, con la moral baja y la autoestima aún en peor condición, la frustración se apodera de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y la familia y los educadores los convierten en desdichados. 

VENEZUELA NECESITA UN VERDADERO PROYECTO DE PAÌS



VENEZUELA NECESITA UN VERDADERO PROYECTO DE PAÌS
Zenair Brito Caballero  
britozenair@gmail.com

R. Riegel afirma, como la mayoría de los analistas de la evolución de la humanidad a través de los tiempos, que estamos en la era de la información. Al proponer cómo debe ser “la educación en la era de la información” (2007), hace un recorrido breve y sugerente sobre las grandes etapas de la humanidad.

Es tan breve que parece simplista, pero tiene sugestiva lucidez para ayudarnos a reflexionar sobre dónde estamos los venezolanos y hacia dónde deberíamos ir. El clasifica toda la historia de la humanidad en cuatro épocas: -“La época de piedra desde hace aproximadamente un millón de años hasta hace seis mil años antes de Cristo en que la actividad principal de los homínidos y humanos era la caza, la pesca y la conservación de los alimentos.

 -La época agrícola desde seis mil años antes de Cristo hasta el siglo XVIII, en la cual la actividad principal de los humanos era la agricultura y la ganadería.-La época industrial, desde el siglo XVIII hasta el último cuarto del siglo XX, en la que la actividad fundamental de los humanos en los países más desarrollados tenía que ver con el trabajo en las fábricas.

-La época de la información desde 1975 hasta nuestros días, en la que la actividad principal de los humanos tiene que ver con la adquisición, análisis y comunicación de información”. Para Castell y otros la era de la información en la que vivimos actualmente se caracteriza por la primacía del valor de la información por encima del valor de las materias primas, del trabajo y del esfuerzo físico.

Observando nuestro país podemos encontrar algún pequeño grupo humano que no ha salido aún de la edad de la piedra; es más, podemos constatar que todavía hay algún grupo étnico que sigue reclamando su derecho de seguir viviendo en la edad de la piedra. Siguiendo nuestra observación nos encontramos con la mayoría de ciudadanos que de una u otra manera, más primitiva o más mecanizada, está viviendo en la época de la agricultura y de la ganadería. Es demasiado pequeño el grupo de los que trabajan como en la era industrial. Y mucho más pequeño aún el grupo de los que trabajan ya en la época de la información.

¿Cuál es nuestro futuro si el peso de la economía se sostiene en la producción y venta de petróleo, cuando la riqueza está vinculada a la producción de conocimientos y la información? Desde hace bastantes años, los educadores universitarios venimos pidiendo que los responsables de la marcha del país en los sucesivos gobiernos hagan elaborar y propongan un proyecto inspirado, razonable, realista y optimista del país.

Dejando correr las cosas por su propia dinámica seguiremos empantanados en la época anterior al siglo XVIII. No tenemos proyecto de país, ni siquiera proyecto de Estado y a veces parece que ni siquiera hay proyecto claro de gobierno con el llamado socialismo del siglo XXI.

Hay sectores limitados de la sociedad civil y de la sociedad política que empiezan a planificar y trabajar en sintonía con algunas características propias de la sociedad de la información. Dentro del gobierno revolucionario opino que en este sentido es regular el trabajo de los economistas y seguramente por eso la macroeconomía del país dicen algunos rojos-rojitos que está mejorando.

Pero queda mucho por hacer para que la economía satisfaga las necesidades y expectativas de todos, porque la redistribución de la economía no llega a la cuantiosa población en estado de pobreza. Y es que, habrá que decirlo una vez más, los problemas del país son sistémicos y no basta que una o varias partes del sistema de gobierno funcionen bien para resolver los grandes problemas que nos mantienen en el indeseable subdesarrollo, con tan alta deficiencia de equidad y solidaridad.

No bastan políticas públicas supuestamente medio acertadas por parte del equipo económico. Por poner un ejemplo, es necesario que los asambleístas miren el bien común del país y no sus personales o grupales conveniencias de partidos y mafias rojas rojitas. Y ni aun con ello encontraremos las soluciones estables, a la era de la información no se llegará sin un cambio radical en todos los niveles del sistema educativo empezando por la profunda reforma de la educación superior. Hay un camino amigos y es el DEL PROGRESO.