domingo, 18 de agosto de 2013

¿QUÉ SOCIALISMO ES EL QUE EN NOMBRE DE LOS POBRES UTILIZA AL ESTADO PARA ENRIQUECERSE?

¿QUÉ SOCIALISMO ES EL QUE EN NOMBRE DE LOS POBRES UTILIZA AL ESTADO PARA ENRIQUECERSE?
Zenair Brito Caballero
Hay que reconocer que del crecimiento y el éxito electoral de este neofascismo, al que han dado en llamar pomposamente socialismo del siglo XXI, tienen una gran parte de culpa las clases políticas venezolanas, que no han querido ni sabido resolver los enormes diferencias sociales que padece la nación.
Lo primero que hay que entender es que el de Chávez y el de Maduro no son gobiernos liberales, sino profundamente conservadores y antidemocráticos que, al tener la oportunidad, devinieron en auténticos autoritarismos unipersonales, en los que la única ley que rige es aquella que “quien no está conmigo está contra mí”. Cualquier crítica, cualquier disidencia cualquier desacuerdo convierte a las personas en enemigos a aniquilar.
No hace falta sino repasar las características comunes de esos gobiernos socialistas-comunistas desde hace 15 años en Venezuela. Comencemos por lo político: quizás uno con más éxito que otro, prácticamente han pretendido cambiar las legislaciones vigentes para concentrar el poder en el ejecutivo y anular la influencia de los otros poderes del Estado.
Han intentado y han conseguido modificar las reglas de juego electorales para poder eternizarse en el poder. Ambos pusieron en marcha operativos para controlar y acallar a los medios de comunicación, ayer fue RCTV y 34 emisoras radiales, hoy Globovisión y otros canales televisivos que parecieran ni-ni, pero están más rojos que azules o blancos.
En lo económico, dicen haber emprendido campañas de control del sector productivo y de estatización indiscriminada. Pero Venezuela, tiene el nivel más alto de inflación muy superior al promedio  de las demás regiones. Prácticamente nuestro país, tiene un nivel de crecimiento inferior al promedio regional.
En lo social, que se supone que es su objetivo central, en 15 años los niveles de pobreza se han incrementado mientras los índices de empleo han disminuido estrepitosamente. Los gobiernos de Chávez y de Maduro sin excepción, han experimentado un incremento de los sumarios de inseguridad y un aumento indicador de la delincuencia.
Me objetarán algunos lectores gobierneros, que ellos han incrementado significativamente el gasto social con la creación de las llamadas misiones y eso es muy cierto; pero el gasto social no es ni mucho menos equivalente a inversión social. “Regalar” plata a los pobres para ganarse su “adhesión política incondicional”, no es lo mismo que invertir en desarrollo social. Subvencionar la haraganería y la ociosidad no es lo mismo que crear puestos de trabajo y promover, a través de crédito barato, las microempresas.
En realidad lo que ha aumentado es el clientelismo, la genuflexión, con subvenciones y dádivas manejadas como arma política. De lo contrario, un incremento del dinero destinado a mejorar los problemas sociales habría generado menor pobreza, más empleo y menos delincuencia. Pero, evidentemente lo que ha ocurrido es todo lo contrario.
El caso que nos queda más de cerca como ejemplo de esto es Argentina: ¿Podía imaginar alguien que el país agropecuario por excelencia, el “granero del mundo”, tenga escasez de leche, de carne y de trigo o que, tras nacionalizar el petróleo, haya dejado de autoabastecerse y necesite importar crudo?
Pero quizás lo más grave del mal llamado socialismo-comunismo, es que potencian hasta el paroxismo, el ataque, la crispación social, volviendo imposible la convivencia. Todo ello en nombre de una  fulana ideología socialista-comunista inexistente, porque ¿qué ideología pueden tener unas personas que, en nombre de los pobres, utilizan al Estado para enriquecerse, diciendo que ser rico es malo y ser pobre es bueno?