lunes, 2 de septiembre de 2013

“NO SE NOS EDUCA PARA VIVIR CON CONCIENCIA”

“NO SE NOS EDUCA PARA VIVIR CON CONCIENCIA”

Zenair Brito Caballero

Desde España, viendo el Noticiero de Antena3 como lo hago a diario, observé como el maquinista del descarriado tren de Salamanca, lo dijo de la manera más natural que pudo. “No sé qué pasó, yo no estoy loco, de pronto sucedió”. Sin embargo, su inconsciencia costó más de 80 vidas y me inspiró para escribir este artículo..
Los especialistas es psicología sabemos que esas expresiones, son reacciones automáticas que impregnan diariamente la vida de cantidades de personas. Lo delicado es que termina siendo la misma respuesta de muchos, frente a acontecimientos trascendentales o a nimiedades que a diario suceden. “No sé qué pasó”. “No me di cuenta”.
Automática, mecánica, como robots, se vive la vida en una total inconsciencia. Me imagino que muchos de los ebrios al volante que atraviesan calles, avenidas y autopistas de nuestras ciudades venezolanas, también actúan automáticamente. Estar ‘dentro’ del cuerpo pero totalmente robotizados es en los momentos actuales, parte del comportamiento que tipifica a los seres de esta era tecnológica.
Tenemos un empaque, que es nuestro cuerpo, pero estamos atrapados en él, lo que no impide que podamos manejar aparatos y más aparatos, hundiendo botones, moviendo teclas o tocando pantallas. ¡No se necesita más! No hay tiempo ya para pensar ni para crear. El ser humano pareciera estar Idiotizado. Como si estuviéramos hipnotizados, hechizados o embriagados.
¿Y qué tal el ejercicio de twitear? Allí si está la prueba más contundente de nuestro automatismo, cuando lo instantáneo se manifiesta en la conexión de nuestro cerebro reptiliano con la acción, sin mediar ni un solo minuto de reflexión.
Ese famoso psicólogo que fue Williams James decía: “que conciencia es una palabra que se refiere a complicidad entre el mundo exterior y el testigo interior”. Algo así como tener, dentro de nosotros, un observador que nunca pierde de vista su oficio y siempre está atento. Ayudando a caer en cuenta, a permanecer como testigo de nuestra vida y por lo tanto no puede distraerse ni automatizarse.
Tiene que llevar un registro de nuestras acciones, de allí su nivel de conciencia. Debe observar cada minuto, cada segundo, porque en un instante de descuido, nos podemos perder y caer en el automatismo. Está atento: ¡allí hay conciencia! Pero no es fácil vivir así.
Aun más no nos enseñan ni en el entorno familiar, ni en la escuela: ni de niños, ni de adultos, no se nos educa para vivir con conciencia. Por el contrario pareciera que la consigna cada vez mas es automatizar, volvernos parte de una red, de una masa, donde todos hagamos lo mismo. Pensemos lo mismo, sintamos lo mismo, hablemos de lo mismo.
La vida  automatizada es un escape, la forma más elemental de evasión, hablando en términos psicológicos conductistas Skinerianos. Miedo de tener eco interior, miedo a tener conciencia. No se educa para mirar para adentro sino para hacer cosas, ser eficiente y producir resultados.
En un mundo ‘externo’ no hay tiempo para pensar y mucho menos para tener silencios. Hay que hacer muchas cosas y ojalá al mismo tiempo: esto, diría la cultura, es inteligencia, eficiencia, éxito.
Usted amigo que me lee, es una “máquina de trabajo” y se prueba que es muy “valioso” porque al finalizar el día su balance de actividades es apoteósico. Pero... la fragilidad interior es aterradora. No sabe por qué vino a este mundo (¿se lo ha preguntado alguna vez?) no sabe cuál es el sentido de la vida y menos aún se le ocurre pensar en la muerte. Se vive en un presente eterno.
Pero no en el presente con conciencia sino con el presente “aturdido”, sin caer en cuenta de dónde se viene y para dónde se va. Congelado, como si estuviera anestesiado. Sin embargo, lo importante al existir, es tener conciencia que las acciones humanas deben tener un sentido, saber que vinimos a algo y que estamos de paso, para “regresar a casa”.

Salir del automatismo, misión necesaria, indispensable y salvadora si queremos sobrevivir en un mundo cada vez mas robotizado. Los zombies del mundo de hoy sólo podemos superarlos con momentos de conciencia. No es fácil pero hay que atreverse. Hay que salir del automatismo…hay que educar a las nuevas generaciones  para vivir con conciencia. britozenair@gmail.com

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