domingo, 19 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “SALIDA SIN ENGAÑOS”


“SALIDA SIN ENGAÑOS”
Zenair Brito Caballero 

Espero con este articulo no engañarlos amigos lectores, ni engañarme yo. Trataré de decir una verdad que coincida con lo que filosóficamente es la verdad,  y no una de esas verdades que siéndolo para mí no lo sea para ustedes, ni al contrario, una verdad que siéndolo para ustedes no lo sea para mí.
El problema es nuestra Venezuela. Los causantes del problema somos todos los venezolanos, y por ello, todos estamos obligados a solucionar el problema que entre cualesquiera hemos creado. La discusión ha sido larga y traumática, sin que aparezca un mínimo de luz o un ápice de inteligencia capaz de frenar al comandante y a los altos jerarcas gubernamentales socialistas-comunistas, el insulto y el escarnio permanente, la falsedad y la calumnia grosera, el  invento y la traza tendenciosa, la agresión y la provocación innecesaria, el interés creado y el eterno afán de confundir, de enredar y de engañar.
Lo que los unos decimos de los otros, suele no ser lo que realmente debiéramos decir. Nosotros decimos de ellos y ellos dicen de nosotros sin pausa ni medida, y cada vez afilamos más los malos recursos dialécticos para volver a decirnos lo que siempre nos hemos dicho, y que necesitamos no seguirnos diciendo.
La mayoría de ellos insiste en decir que nosotros somos los imperialistas, los majunches, la extrema derecha, no sabemos por qué, y necesariamente, por ese vertiginoso afán de seguirnos diciendo lo que no nos debemos decir, también nosotros terminamos diciéndoles que la extrema izquierda son ellos, vayan ustedes a saber ¿qué es? si ellos mismos no saben lo que es ese arroz con mango denominado fulano socialismo del siglo XXI.
En distintos momentos de lucidez gracias a Dios, de verdadera lucidez nacional, algunos políticos e independientes de LA MUD fueron capaces de ponerse de acuerdo con otros para no volverse a decir lo que siempre se habían dicho, y lograron que las inmensas mayorías, eso que ellos a su debido tiempo optaron por llamar así, entendieran que mayoría eran todos, y todos como mayoría resolvieron darse un abrazo fraterno que, a la postre, se convirtió en entendimiento y después en paz.
Se hicieron las primarias y se obtuvo un ganador para la contienda electoral que hoy enfrenta al candidato presidente Lamentablemente la paz es quebradiza, esquiva, huidiza, endeble, delicada y frágil. Lastimosamente la paz paró en manos de quienes no la podían cuidar, porque nacieron para no conocerla, así como  nosotros nacimos para no disfrutarla.
Y en ese cúmulo de equivocaciones sucesivas, de ellos por no conocerla, y de nosotros por no entender que ellos eran incapaces de cuidarla, llegamos al punto de quiebre, a la solución indebida, al cruce de palabras vanas, pedantes y altisonantes, y resultamos disputándonos la paz tirando de ella por los extremos hasta romperla,  hasta  fracturarla de tal manera que no hemos podido recoger los destrozos.
Lo ideal sería que todos nosotros, la sociedad nacional venezolana, dentro del necesario respeto a la claridad de las ideas y a la proporción numérica de quienes las defiendan,  en gesto de aquilatada sensatez, sin dinamita, asistidos por el lenguaje franco, con las manos limpias y el corazón tranquilo, henchidos de fortaleza para no atropellarnos, provistos  de precisión y sensibilidad para no herirnos, plenos de sabiduría para no destruirnos, buscáramos estructurar en un consenso público sin  tapujos, al amparo de  incontrovertible ética legislativa y bondadoso esfuerzo conciliador. 
Una política social altruista, una contratación administrativa sin bandidaje, una magistratura sin componendas, unos controles públicos  sin atajos, que nos  dejen rehacer el camino de la paz duradera. Y por ello tenemos un camino que nos conduzca al cambio el próximo 7 de octubre: Todos a votar por la paz y a una salida sin engaños, porque solo Henrique Capriles Radonski es EL CAMINO DEL PROGRESO.

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