martes, 10 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “SALARIOS, DESABASTECIMIENTO E INFLACIÒN”


“SALARIOS, DESABASTECIMIENTO E INFLACIÒN”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com

No es que yo exagere, pero con la inflación reinante hoy en Venezuela, con el aumento de precios en todos los rubros de la canasta básica, más los de las medicinas, ropa, calzado y los servicios generales de una casa o apartamento, hecho que se incrementó desde el cambio de la moneda quitándole los tres ceros a los bolívares, el salario de los venezolanos y de las venezolanas ha quedado prácticamente desvalorizado, y tal situación entraña un grave riesgo de afectar de manera sensible la solidez del núcleo familiar y por esa consecuencia la unidad de la sociedad venezolana.

Una mayoría que soportamos estoicamente la crisis, y un grupo afecto a la revolución socialista-comunista favorecido con las prebendas políticas, con las llamadas misiones y con la compra de conciencias para comprar los votos el 7 de octubre, y que por supuesto no siente el efecto de la deteriorada economía nacional.

Son ya varios años, meses, que está campeando la distorsión de precios en los centros de abastecimiento de alimentos, en las tiendas, farmacias, supermercados y colegios, liceos y universidades privadas, debido a una inflación incontrolable que se agudiza con alarmantes índices de abuso y especulación, lo que hace inviable a muchos venezolanos cubrir medianamente las necesidades  familiares, resultando los hijos, hijas y ancianos los mayormente castigados, con las restricciones de salarios, que no sirven para comprar ni medianamente lo que hace años atrás servía para cubrir una dieta diaria equilibrada sin restricciones, y hasta con cierto margen de ahorro.

Sobre los precios totalmente alterados de alimentos básicos, caso del pan, el arroz, los fideos o pasta larga o corta, el  azúcar, harina de trigo y la de maíz, el aceite y algunos cereales como la avena, se suman los precios altos de las carnes de res o de pollo, y qué decir de cerdo o cortes especiales, la charcutería, los quesos nacionales o importados, las verduras, los vegetales, las frutas y hortalizas también están por las nubes y no hay autoridad que ponga remedio a la especulación. ¿Dónde está el INDEPABIS?

Es natural que el problema se acreciente con la amenaza de sectores como el de transporte, que si bien no han variado mucho sus costos de operación, lo que recaudan en el día no les alcanza para sufragar los gastos familiares que se han elevado y deben ser cubiertos cotidianamente, por tanto la alternativa de compensación está en la elevación de tarifas es decir una espiral, que incluye otros factores colaterales  que sumados uno tras otro pueden ocasionar una terrible eclosión social.

Los ministros del área económica, muy orondos, hablan de macro cifras, el ciudadano común no sabe que hacer con su micro salario, la especulación de los expendedores de alimentos y la inflación reinante, a las cuales se suman situaciones negativas como fenómenos naturales que también tienen su efecto negativo en el conjunto de los componentes de la economía nacional, esto significa que el daño es realmente dramático a  la hora de sopesar  los problemas  ocasionados por la falta de recursos económicos en el bolsillo y no en las cuentas  millonarias del Ente Emisor, sin uso  práctico para compensar la pérdida del valor adquisitivo de los salarios.

Otro componente  económico tiene relación con la “regulación” del bolívar venezolano frente al dólar, situación que complica seriamente a los exportadores y  pone en riesgo industrias y miles de fuentes de empleo, lo que agudiza la crisis estructural de  nuestro sistema financiero.

Son problemas que se sienten y se viven con alarmante dureza, sin embargo tal parece que este inconveniente sumamente delicado no está consignado en las agendas de los Ministros y menos del Mandatario socialista-comunista, pues lo importante para ellos, es seguir engañando a los ignorantes para tratar de seguir en el poder.

Es urgente que se adopten medidas para salvar la crisis, frenando  la inflación y defendiendo la economía de la  mayoría de venezolanos y venezolanas, que desesperados  pueden cambiar el rumbo del país. Hay un camino para que esto cambie y es EL DEL PROGRESO

ZENAIR BRITO CABALLERO, LA SABIDURÍA DE LO QUE ES LA PATRIA


“LA SABIDURÍA DE LO QUE ES LA PATRIA”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)


A lo largo de los tiempos se ha pretendido definir el concepto de patria recurriendo incluso a las etimologías. Esto es, a la raíz de las palabras en cada lengua gramaticalmente formalizada. Yo, como venezolana en cambio, intentaré una aproximación a la idea de patria indagando la estructura olfativa, afectiva y visual que se escurre silenciosamente detrás de este importante concepto histórico-antropológico; lo mismo que al sentido de pertenencia nacional.

En esta línea de pensamiento para hablar de patria se requiere una especie de incursión  primigenia en la psicología de los niños  y de los adolescentes que en el curso de sus vidas han aprendido a identificar, entre mismos, los olores y sabores del ambiente y de la gastronomía de cada subregión nacional, en tanto que la memoria gustativa es una de las más duraderas en los registros sensoriales del ser humano.

Unos autores asocian el recuerdo de la patria al olor singular que emana de la tierra recién mojada, después de los primeros aguaceros del mes de mayo o en los finales de la temporada de lluvias. Pero al hablar de la lluvia, de la tierra y de sus estaciones, entramos en el capítulo del paisaje y del paisanaje de  cada país y de cada región, porque el entorno geográfico define un porcentaje nada desdeñable de los comportamientos humanos.

A los antiguos egipcios, por ejemplo, los definía la existencia imponente del río Nilo, al grado que un personaje de una novela del escritor finlandés Mika Waltari, el cual expresaba “que el hombre migrante que había bebido las aguas del Nilo, sólo en este mismo río podía saciar su sed”.

A la parte gastronómica y geográfica se suma el conjunto de costumbres que se advierte en las maneras y valores (o antivalores) que articulan la identidad peculiar de los individuos en el entramado social. He aquí entonces la vértebra del paisanaje que caracteriza a ciertos individuos –hombres y mujeres venezolanos– que sin importar las décadas y las distancias exhiben la curiosa tendencia de parecerse entre sí.

Ello se detecta especialmente en las colonias de migrantes que por razones diversas han tenido que abandonar sus propios terruños. Es esencial, en el heterogéneo tema de la patria, el capítulo relativo a la lengua y al lenguaje común de los habitantes de un determinado país o de una comunidad de naciones, pues el idioma forma parte de las estructuras afectivas más íntimas del ser humano, en tanto que los hombres y mujeres sueñan en un determinado idioma y rezan en una determinada religión.

El fenómeno lo experimentan sobre todo los viajeros que después de varias semanas de itinerancia, sienten la necesidad impostergable de buscar a otras personas que hablen la misma lengua o algún idioma parecido. Jorge Luis Borges decía que “la patria es un acto de fe”. A lo que se podría añadir que esta fe la configuran los sabores, los olores, los paisajes, el idioma, el dialecto y las cosmovisiones religiosas de cada pueblo.

Por eso la posible amenaza constante proveniente de un tirano golpista y de sus genuflexos seguidores de cerrar los medios de comunicación televisivos, radiales e impresos a penas de recibir sus ordenes, se recibe como un insulto imperdonable que pretende violentar las intimidades más queridas de la patria y de sus habitantes, por muy pequeña o por muy grande que ésta geográficamente sea.

Es posible que haya algo irracional detrás del concepto patria. Pero también hay algo sagrado y trascendente que a los esnobistas ideológicos socialistas-comunistas del fulano siglo XXI de hoy en día les es imposible comprender.







ZENAIR BRITO CABALLERO, EN VENEZUELA TENEMOS UNA MORAL COMPLACIENTE


               EN VENEZUELA TENEMOS UNA MORAL COMPLACIENTE              
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Los venezolanos aspiramos cada vez más a vivir en un país  donde se nos respeten nuestros  derechos. Defendemos la libertad de opinión; principio básico para vivir en sociedad, pero muchos desconocen el derecho a expresar libremente el afecto. Aspiramos a vivir en sana convivencia, hacemos llamados a la tolerancia, protestamos contra la corrupción y  reclamamos garantías para el desarrollo pleno, aunque la mayoría de las veces muchos ciudadanos incurren en excesos que terminan por contradecir su discurso, aferrándose en ocasiones a una moral relativa  y sin inconvenientes.
El estrés, las depresiones y la histeria, tan característicos de los gobiernos autoritarios,  han ido cediendo espacio a una sociedad permisiva, que terminó desvalorizando la rigidez y la relevancia del vivir, para rendir culto a una época que niega los signos de responsabilidad, lo que ha hecho que desde múltiples puntos se nos bombardee con imperativos categóricos que en apariencia tratan de mostrar el renacer de una nueva ética.
Muchas personas hablan de la necesidad de luchar contra la corrupción en las que me incluyo, así como también proteger el medio ambiente, la solidaridad,  equidad, transparencia,  responsabilidad ética y de  paz; sin embargo, la intención de querer corregir las cosas desde la superficie, pero con  poco compromiso de querer cambiar las cosas de fondo, parece ser una tendencia creciente en esta época identificada con una subjetiva indiferencia  hacia todo.
La eterna costumbre de condenar con severidad algunos cuestionamientos contra posturas críticas,  acompañada también  de la costumbre de absolver con facilidad otras, ha terminado por crear   un relativismo moral peligroso, en lo que se refiere al derecho de opinión y del sentimiento.
Dos temas en apariencia disímiles, pero conectados por la libertad de expresión y por la tendencia del ser humano a negarse a tomar una postura equilibrada que favorezca tanto a quien lo reclama como a quien debe proporcionarlo.
Por estos días se ha estado reflexionando sobre la libertad de expresión, originándose interrogantes como ¿hasta dónde deben y pueden llegar los límites de ese derecho?, pues es común en nuestro contexto que antes de reaccionar ante una crítica que puede atentar o no contra el derecho a la libre opinión, bueno es para unos preguntar quién lo hizo y con qué fin,  pues si es beneficioso para alguno de nuestros afectos o intereses, se puede tolerar, pero si no lo es,  hay que censurarlo con alta voz y elocuencia.
Eso hace que nuestra moral, blanda y cambiante como gelatina, se ponga al servicio de algunos y de otros no. Igual  ocurre con el derecho al afecto o al amor con responsabilidad, pues desde todas las edades, muchos propenden  por el sexo frío y desconectado del sentimiento, para protegerse de decepciones amorosas y del desequilibrio emocional que de ellos se desprende, llegando a negar la necesidad de amar y sentirse amados, validando el final de la cultura sentimental.
Es común la tendencia de muchos padres a exigir a sus hijos que nieguen el término conquista amorosa, argumentando que  están demasiado jóvenes,  que les falta mucho por vivir y  relaciones por experimentar, incluso se le sugiere al hijo o hija no enamorarse de manera profunda  y seria, lo que resulta riesgoso y equivocado, pues detrás de la preocupación por evitar el fracaso sentimental de los hijos, terminan por implantarles una cultura de la ausencia sentimental, inyectándoles la posibilidad de tener una relación sin compromiso, como si la responsabilidad y la seriedad en el amor estuviera lejos del alcance de los jóvenes, quienes producto de malas orientaciones encuentran en la liberación sexual, el feminismo y la pornografía, una herramienta segura para levantar barreras contra las emociones y desechar las intensidades afectivas, que bien asistidas se convierten en elemento valioso para estructurar una ética de responsabilidad consigo mismo y con el entorno.
Tener libertad de opinión involucra también  libertad para expresar afecto y emoción, regulándose por principios éticos como la palabra de Dios entre otras, sin ser estigmatizados de pre-modernos, para no caer en la cultura de lo light, pautada por el interés de sacar partido de la situación, amén de construir una intención de cambio desde la superficie y no desde la profundidad.

domingo, 8 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, EL RETROCESO DE VENEZUELA EN ESTOS 14 AÑOS DE GOBIERNO SOCIALISTA


EL RETROCESO DE VENEZUELA EN ESTOS 14 AÑOS DE GOBIERNO SOCIALISTA
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
¿Por qué progresan los pueblos? Seguramente avanzan más rápido aquellos que previamente han invertido en educación de calidad y excelencia, instruyendo a sus habitantes para que juntos o separados pero organizadamente participen de un plan elaborado desde el gobierno.
En plena discusión sobre la pobre calidad de la educación venezolana, es bueno plantearse si este gobierno que se dice revolucionario socialista-comunista y por lo tanto humanista (y humanizado) tiene claro que los seres humanos que habitan el país serán quienes decidan con sus actos la felicidad o la infelicidad futuras. Nadie puede discutir la enorme diferencia en el trato material hacia los sectores más desposeídos.
Los planes en marcha con las llamadas misiones, entre las que destacan las educativas, han permitido que gigantescas masas de habitantes marginados tengan al menos los elementos mínimos de supervivencia. Estas masas han estado y siguen estando ocultas a los ojos de la mayoría. Pero de tanto en tanto algunas puntas se salen del área asignada como territorio e invaden otras áreas a través del delito. Comen y se visten un poco pero no por ello mejoraron su intelecto.
De todos modos hay que convenir en que un trato “socialista” de los sectores necesitados aún no ha permitido salir de cuadros vergonzantes que caracterizaron las décadas pasadas. Si el plan de ayuda a través de las misiones es o no suficiente importa tan poco como que algunos hayan malentendido la ayuda.
Será en todo caso motivo de acumulación de experiencias para la discusión casi eterna de qué hacer con los pobres o los excluidos. Lo que en cambio aterra de verdad es la marcha atrás constante que la educación sigue teniendo en el país combinando bajo rendimiento en escuelas, liceos y universidades con fuertes cambios culturales al tener dos sistemas educativos paralelos, uno formal y otro no formal. Uno que forma y otro que deforma.
Esta explosiva mezcla hace que los jóvenes de hoy imiten todo lo malo con una facilidad de asombro. Se inclinan por conductas predilectas de los delincuentes, hablan con el estilo de ellos, se pintan el cabello y caravanean en motos y carros con resonadores, como seres que desconocen por completo la ética y la armonía y hacen de la violencia su programa preferido de televisión. Además, el delito aumenta, y la edad para delinquir o prostituirse disminuye. ¡Vaya problema el que tenemos en Venezuela!
Porque si era lógico esperar de un gobierno revolucionario socialista del siglo XXI que dice ser “humanista” la puesta en marcha de un feroz, agresivo y revolucionario programa de educación, nos hemos topado con la sorpresa de que la costumbre de “dejar pasar la historia” no era patrimonio de aquellos gobiernos que se llevaron la acusación de liberales, capitalistas y desalmados
El dedo acusador ya no sabe a dónde apuntar y lo peor sería concluir que todos los gobiernos son igualmente ineficientes a la hora de las grandes transformaciones, incluso éste que prometía “hacer temblar las raíces de la República”.
Es increíble concluir que a casi catorce años después de puesta en marcha una oportunidad inmejorable para cambiar a Venezuela, no solamente no se haya encarado un programa de transformaciones sino que esté instalada una clara pelea entre la educación oficial que demanda presupuestos y el gobierno que se hace de rogar, al mismo tiempo que celebra el crecimiento de la recaudación impositiva a niveles nunca antes alcanzado.
Son tan pocos los años que separan al niño(a) del adulto que al país se le va todos los días la posibilidad de formar mujeres y hombres transformadores. Hay un camino para lograrlo y es el del Progreso

sábado, 7 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, VENEZUELA REQUIERE UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL


VENEZUELA REQUIERE UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
En los últimos14 años de este mal llamado gobierno socialista-comunista, el país ha experimentado tasas bajas de crecimiento económico, los cuales son insuficientes para generar empleos que empaten la demanda. Tampoco hemos podido responder a los problemas que se presentan, ni mucho menos anticipar los desafíos tanto internos como externos que inexorablemente ocurren en un mundo tan complejo y globalizado.
Esta situación refleja la ausencia de mecanismos de legitimación política que permitan que todas las fuerzas y partidos interactúen de una manera constructiva. El resultado es que, desde 1999, el país ha sido incapaz de articular una estructura funcional de gobierno. La propuesta de la MUD fue y es gobernar con base en un gobierno democrático y progresista, que integre a las diversas fuerzas políticas en un mismo gobierno con dos objetivos primordiales: primero, construir una agenda nacional con su respectivo orden de prioridades; y, segundo, involucrar a las personas más capaces con que cuenta el país para darle viabilidad a esa agenda.
Esta propuesta surgió de la lectura que hicieron destacados miembros de partidos políticos e independientes de la oposición venezolana, sobre los problemas que enfrenta el país en la actualidad. Para todo mundo es evidente que el conflicto domina los procesos legislativos y que las discusiones sobre asuntos fundamentales se desvían por la ausencia de consensos básicos sobre las prioridades nacionales en cada una de las fracciones partidistas.
Esos elementos han permitido más de una década de control político y de funcionalidad como gobierno, pero al servicio no de la ciudadanía sino de la llamada familia revolucionaria. La desaparición de protagonismo político de los partidos de la llamada  IV República dejó al país sumido en una realidad de conflicto político y sin estructuras institucionales para poder funcionar con normalidad.
Hoy día, Venezuela en un país de divisiones, ningún partido puede gobernar sin el concurso efectivo de las otras fuerzas políticas. De ahí la propuesta de la MUD y del candidato de la Unidad Nacional. El reto consiste en desarrollar un fundamento institucional que permita reconstruir las capacidades del Estado y conferirle legitimidad al sistema democrático en su conjunto, todo ello dentro de un contexto liberal y de competencia política, no  como el que hoy nos caracteriza.
Un gobierno de unidad nacional y de progreso sería una forma de incorporar a todas las fuerzas políticas en un gran esfuerzo de construcción institucional. Lograr articular la legitimidad del Presidente; la legitimidad de la oposición;  un mecanismo de distribución de los beneficios de manera representativa; y una estructura para garantizar la rendición de cuentas.
Cada uno de estos elementos sería la clave para garantizar la viabilidad política del país hacia el futuro así como para construir la gobernabilidad en el corto plazo. Un gobierno de unidad nacional sería un mecanismo temporal de construcción institucional que parte del reconocimiento que un país dividido como lo está Venezuela hace imposible gobernar ignorando a los otros contingentes.
Un gobierno de unidad sería la manera más efectiva de incorporar a todas las fuerzas políticas dentro del contexto de un sistema presidencialista. Así convocando a todas las fuerzas políticas a sumarse en un gran pacto nacional que se traduzca en un cambio profundo a la forma en que nuestro sistema político decide.
De esta manera, el objetivo sería articular un gobierno eficaz, susceptible de transformar las instituciones de nuestra estructura política y crear condiciones para el funcionamiento fuerte tanto del gobierno como del poder legislativo y de las interacciones entre ambos. No construir un escaparate sino una coalición real de fuerzas dedicadas a la transformación de la política nacional.
Esto no es una panacea. Es construir una capacidad de gobierno democrático y progresista, que permita salir de la parálisis que nos ha caracterizado en los recientes 14 años de socialismo-comunismo y construir instituciones sólidas que permitan una vida política de civilidad y competencia legítima y abierta

viernes, 6 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, VENEZUELA NECESITA UN LÍDER PROGRESISTA QUE GARANTICE NUESTROS DERECHOS


VENEZUELA NECESITA UN LÍDER  PROGRESISTA QUE GARANTICE NUESTROS DERECHOS
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
En toda sociedad existen individuos, que por algunas características de su personalidad o conducta, son considerados por las ciencias psicológicas, psiquiátricas, penales y criminológicas como peligrosos. Estas personas se creen imprescindibles, enamorados de sí mismos, egomànicos, narcisistas, sin escrúpulos, sin respeto a las barreras legales, morales y éticas.
Son presuntuosos, presumidos, egocéntricos, mienten con mucha facilidad, engañan con falsas promesas y jamás piensan en ayudar a resolver los problemas de otras personas. Esta complicación anormal, de mente y conducta, es terrible y para el conglomerado social, que los aglutina, es de consecuencias desastrosas.
Con estas reflexiones y analizando nuestro ambiente venezolano, se puede concluir cuánta falta nos hace un verdadero líder visionario, que sea valeroso, firme en sus convicciones, sin pertenecer a ese “montón” de pseudolíderes políticos que se sirven del pueblo para sus intereses personales y llevan casi 14 años en cargos públicos.
Necesitamos ese líder progresista que nos pueda garantizar nuestros derechos: a la vida, integridad física, trabajo, bienestar económico, sanidad de las finanzas, ambiente sano, calidad y excelencia educativa, seguridad jurídica y ciudadana.
Esta última, con políticas definidas, firmes, con base científica y no sustentada en componendas entre bandas criminales, a quienes les otorgan beneficios que no se les conceden a la población honrada.
Considero que los venezolanos no hemos tomado la decisión de meter las manos para librarnos de estos líderes peligrosos, por tenerlas trabajando, para llevar al hogar lo necesario y no “morirnos de hambre”.
Si hemos llegado a esta grave situación –de hambre– es por la incapacidad de la actual administración socialista-comunista, que cada día se hace más visible y vergonzante; la cual he señalado constantemente en la mayor parte de mis columnas de opinión, junto con actos de corrupción, despilfarro, grave endeudamiento que nos ha llevado a la insolvencia y al desprestigio.
A mis señalamientos se abonan las declaraciones públicas de muchos líderes políticos de la oposición donde coinciden, que: “La deuda de Venezuela es onerosa e impagable, lo que obliga al país a más deudas”. Y agregan economistas y sociólogos expertos: “Estamos victimizados por funcionarios que han obligado a vivir de los préstamos, y posiblemente cobran y cobraron por conceder esos préstamos. Los venezolanos debemos ponerle fin a esa situación”.
Así confirmamos otro rubro de ingresos, cuanto más prestamos, “más comisiones se comparten”, ahora comprendemos que quienes llegaron en “carritos sencillos”, y actualmente con sueldos de millones mensuales, tienen mansiones de millardos, ropas de las mejores firmas mundiales y excentricidades costosas.
Para justificar sus actuaciones, algunos de los que se dicen líderes dan declaraciones que causan más pánico que las moscas en los quirófanos de un hospital, como la aseveración pública de “Pedro Carreño” ante medios de comunicación sobre su acompañamiento a las carreras de fórmula 1 al piloto chavista Pastor Maldonado.
Para colmo, muchos guarda-espaldas o jefes de seguridad, dicen públicamente que son equivocaciones de los medios de comunicación y por eso dan malas o falsas informaciones. Con razón “andamos patas arriba”.
Recordemos que nuestro Código Civil establece que nadie puede alegar ignorancia de ley, y el mismo comandante ha dicho en varias oportunidades: “No tenemos derecho a equivocarnos”.
Además, ¿dónde queda el juramento de cumplir la Constitución de 1999 y las leyes de la República? En la basura.
Por estos líderes, Venezuela está enterrada, y en la tumba no crecerá ni la hierba, tan similar como si le hubiera puesto la pata el caballo de Atila. Hay un camino para ese cambio y es el camino DEL PROGRESO. 

jueves, 5 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “LOS VENEZOLANOS UNIDOS PODEMOS LOGRAR EL CAMBIO”



“LOS VENEZOLANOS UNIDOS PODEMOS LOGRAR EL CAMBIO”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)

Hay reclamaciones y solicitudes históricas en el almanaque de un país. Particularmente, creo que en Venezuela hoy nos toca vivir los tiempos de un verdadero cambio hacia una auténtica democracia, tiempos de transformación, de metamorfosis total.


Este es el momento en que todos los venezolanos y venezolanas debemos estar unidos por la democracia. Más que nunca tiene vigencia el viejo coro elevado por el pueblo democrático venezolano ante la pretendida candidatura del teniente coronel para perpetuarse en el poder: “El pueblo unido, jamás será vencido”.

Los venezolanos y las venezolanas deseosos del cambio nos necesitamos en todos los sentidos. Precisamos sacar a los pícaros, taimados, socarrones y astutos del poder, y sobre todo a los gobernadores y alcaldes rojos rojitos que cuales maestros del cinismo, descaro, desfachatez e impudicia,  los todavía impunes, los que perdieron el hábito del bien, de la honestidad, los que utilizan su maquinaria mental para ir moviendo las piezas del tablero rojo rojito según cómo sopla el viento.

Torcer el curso de la voluntad popular en las votaciones es un engaño sui géneris. Es un crimen mayúsculo que no puede perecer nunca. Nos han venido encima gobierno nacional, estadal y municipal: mentirosos, farsantes  engañadores del pueblo. Malos vientos y malos olores tienen esos gobiernos.

Por cierto, el oficialismo actual, busca en el poder rojo rojito volverse costumbre, hábito, moneda corriente, perpetuidad. Claro que los oficialistas tienen todo el aparato estatal a su favor para seguir acomodados en sus sillones presidenciales, de gobernaciones y alcaldías.

Pero nosotros, todo el pueblo venezolano verdaderamente democrático, tenemos a nuestro favor las ganas suficientes de vivir en un país donde la delincuencia desbordada, el asesinato, el robo, el atraco, el asalto a mano armada, el secuestro y el delito en las calles no sean el susto de cada día.

Ganas tenemos de trabajar en nuestro país, donde están nuestras querencias, nuestras familias, parientes y amistades y no en suelo extranjero, comiendo –diariamente- quién sabe cuántos insultos, humillaciones, afrentas y desprecios por ser venezolanos o venezolanas.

El éxodo de miles de compatriotas representa, hoy por hoy, el mayor desagüe venezolano. ¿O no es así amigos lectores? Este gobierno revolucionario socialista-comunista no tiene fórmulas morales para la patria pues el estigma del chantaje y de la impunidad le resta todo tipo de méritos.

Lastimosamente, en los barrios marginales y en el interior del país, muchos compatriotas pobres, humildes y desempleados aún se dejan guiar por las hurras, por el alcohol, por el color rojo rojito y por los ofrecimientos  de las llamadas misiones (pura muela) en nombre del teniente coronel a la hora de votar.

Venezuela sale perjudicada, lesionada, afectada y descalabrada con los votos de mucha de esta gente, quienes, víctimas de su ignorancia o de la desesperación que los lleva a prenderse de cualquier suma de dinero ofrecido a cambio de su voto, entregan el país a un tropel de facinerosos

Para las elecciones del 7 de octubre, todos nos necesitamos. Debemos terminar con el reinado de los rojos rojitos, socialistas-comunistas-oficialistas, para dar lugar a la alternancia, a gente de proyectos democráticos diferentes, a gerentes auténticos, a un dirigente como Henrique Capriles para que luche por el progreso de Venezuela. En definitiva a otros aires.

Si la familia venezolana viene desmembrándose como consecuencia del éxodo, llegaremos (si es que ya no llegamos) a ser lo que fue Chile en la Dictadora de Pinochet y en la Cuba comunista de Fidel Castro. Los hijos y las hijas penan aquí, mientras las madres o los padres trabajan en tareas urgentes en España o en Estados Unidos.

El gobierno revolucionario está prisionero del desenfreno. Y su corrupción es la malversación directa a los bolsillos del pueblo. Esta es una realidad que nadie puede refutar. Estoy diciendo una verdad clara y básica como el agua o como un templo. El pueblo democrático firmemente unido contra la maquinaria estatal puede dar, por fin, en las elecciones presidenciales del próximo7 de octubre, una segunda derrota y un corte final a tanta sangría de este nefasto gobierno revolucionario socialista-comunista. Hay un camino que debemos seguir y es EL DEL PROGRESO