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lunes, 10 de diciembre de 2012

EL CLIENTELISMO ESTANCA LA DEMOCRACIA


EL CLIENTELISMO ESTANCA LA DEMOCRACIA
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

El clientelismo político se ha convertido en un maligno sistema que de una forma clara está frenando la evolución democrática de Venezuela y nos tiene a la vez sumidos y condenados a tener una clase política roja-rojita gobernante muy pobre de proyectos.

En nuestro país, estas relaciones existen en correspondencia a las estructuras de la sociedad política (elecciones, partidos, etc.). Y de esta manera se ha llegado a consolidar un estilo clientelar que involucra a “políticos profesionales” que utilizan discrecionalmente recursos públicos, ofreciéndolos a sus seguidores a cambio de legitimación y apoyo electoral.

Estas relaciones pues, se han convertido en el sello de un “patrón de conducta” política (aunque efectivamente una conducta pervertida) que se ha enquistado en nuestro medio, hasta el punto que para muchos políticos socialistas-comunistas en ejercicio, esa es una práctica “legítima” y hasta “deseable”, y un instrumento válido para hacer política partidista y para poder “asegurarse” triunfos electorales, apoyos políticos y financiamiento de militancia, a partir de una práctica que podríamos llamar “compra de voluntades” y de apoyos políticos sin ningún fundamento sustancial ni de contenido.

De esa manera, el clientelismo político venezolano se ha convertido en un siniestro sistema socialista- comunista que de una forma clara está frenando la evolución democrática del país y nos tiene a la vez sumidos y condenados a tener una clase política gobernante socialista-comunista muy pobre de proyectos, muy atrasada en sus concepciones ideológicas y bastante proclive al uso patrimonialista del aparato estatal y de los recursos públicos.

Ello lo podemos ver con suma claridad en los actuales momentos, cuando se han activado las campañas electorales para gobernadores (de ahí que se suelen hacer con mucha más anticipación de la debida), pues los candidatos han iniciado  (convocatorias) a sus “clientelas políticas”, las cuales empiezan a “comprar” con todo tipo de prebendas que van desde dádivas materiales (láminas de acerolit para casas, bolsas de comida, juguetes, zapatos, dulces, gorras, franelas, neveras, cocinas, lavadoras, microondas y hasta un bono especial navideño de 2000 Bs para los damnificados que viven en los refugios, etc.) hasta incluso, una forma más perversa: el ofrecimiento de plazas o empleos en instituciones públicas, que el partido político de pertenencia del candidato “controle” o diga controlar.

De ahí la “importancia” y el “interés” de la partidocracia gobernante roja-rojita de agenciarse el control de instituciones, que las muchas de las veces terminan convirtiendo en grandes “fábricas de empleos” para militantes, simpatizantes, familias, amigos, etc., con el objetivo de “premiar” a aquellos que les facilitan votos o a aquellos que pueden tener un “sueldo”, pero en realidad dedicar su tiempo a hacer “trabajo” político para su partido.

Lo anterior es lo que ha ocurrido en forma muy recurrente en nuestro país, y ha sido práctica en estos 14 años de la llamada “izquierda revolucionaria”, y ha sido  práctica recurrente durante administraciones  de gobernaciones y alcaldías en el pasado, así como partidos de su “bloque de apoyo” que en aquel momento también se dedicaron a “controlar” instituciones para ejercer de manera abierta y sin ninguna vergüenza el clientelismo descarado

El clientelismo estanca la democracia, porque impide que los electores puedan en realidad enfocarse en lo que es importante y esencial de la democracia: las propuestas. El clientelismo privilegia el “regalo” frente al proyecto político serio y equilibrado; la “prebenda” frente a la oferta mesurada, viable y sensata para gobernar; las “dádivas” frente a las plataformas correctas, adecuadas y correspondientes con los problemas de gobernabilidad que existen en el país.
 Además el clientelismo político impide que los partidos que tengan propuestas de avanzada y adecuadas, puedan siquiera competir con aquellos aparatos electorales que a base de mayor “gasto” electoral clientelista, logran “comprar” la voluntad de los “clientes”. Y lo que es todavía más perverso que eso, es que muchos electores, cual borregos domesticados, se comportan y actúan como clientes políticos, hasta el absurdo de expresar que su voto “es caro”, que para “ganárselo” le tienen que dar muestras de “amor”, “darse a querer”, queriendo significar con eso que si no ven las prebendas, las dádivas y los regalitos, no endosarán su voto por el candidato que se los pide. Y así, bajo ese perverso círculo, la partidocracia roja-rojita ha logrado retener los “apoyos” político-electorales y lo mantienen “comprando los favores” de los clientes.

Si lo anterior ya de por si es nefasto, no puedo dejar de lado referirme a lo que ha ocurrido en el Tribunal Supremo de Justicia y la aprobación de un jugoso bono para los empleados de dicho órgano a petición del sindicato que “incondicionalmente” apoya los inconstitucionales nombramientos de los magistrados de la TSJ. A todas luces, esa no es más que la aplicación por “extensión” del clientelismo político de pago de favores y compra de voluntades a la que está acostumbrada la partidocracia socialista-comunista en las instituciones.

Ahora me pregunto yo ¿Adónde está la austeridad en el gasto público por la crisis económica por parte de los  Magistrados del TSJ? ¿Cuál es el empecinamiento en despilfarrar el dinero de un pueblo que sufre tantas carencias y necesidades? ¿No son suficientes los altos salarios que devengan acaso? ¿Ese es el tamaño y la estatura moral de su conciencia social? ¿Para repartirse esa “piñata” es que les urge tanto llegar al TSJ? ¿Por qué razón no son capaces ante tantas carencia y necesidades del pueblo de darse a sí mismos un Código Deontológico de conducta ética y moral en el ejercicio del cargo, del servicio público, que se rija por los principios de “dignidad, sobriedad, eficacia, ejemplaridad, transparencia y solidaridad”?

Los Magistrados deberían renunciar de inmediato a estas medidas y elevarse a la estatura que su cargo les impone y no rebajarse al mezquino clientelismo con el que, desgraciadamente actúan. De no hacerlo, deberán encarar las consecuencias de su actuación, empezando por la falta de toda credibilidad en cuanto a la independencia con el ejecutivo a quien sigue todos sus mandatos.


viernes, 19 de octubre de 2012

¿QUE REQUERIMOS LOS VENEZOLANOS?


¿QUE REQUERIMOS LOS VENEZOLANOS?
Zenair Brito Caballero 
(britozenairgmail.com)

Al parecer, quienes nos gobiernan desde hace 14 años y ahora reelectos 6 años más, deben saber que las cosas  siempre se pueden poner peor, por experiencias que suceden en la actualidad en países vecinos y en la Comunidad Europea; también deberían darse cuenta que, el inicio a la solución de los problemas es la toma de conciencia de los mismos, encarando retos y limitaciones para poder superarlos, como el tema de la educación, por ejemplo.


La educación y la instrucción son importantes para el crecimiento de un país, primero porque ayuda  a que toda persona tenga más conciencia entre el bien y el mal.  Hay personas que pueden ser muy buenas, pero su ignorancia los lleva a cometer los crímenes más inhumanos.

Lo segundo es que, las sociedades subdesarrolladas como tiende cada día más  a ser la nuestra, heredan numerosos vicios y generan muchos monstruos, producto en muchas ocasiones por las faltas de políticas públicas  que permitan a cualquier ente social encontrar respuestas a sus necesidades, ya sea en lo social, económico, cultural, espiritual, etc. Ya tenemos los sicariatos, femenicidios y suicidios, secuestros,  asesinatos hasta por cosas insignificantes, los ejemplos sobran.

Por otro lado, nuestros líderes empresariales  deben empezar a reflexionar seriamente, de cara al futuro de sus propios intereses, de lo que puede ser, a mediano y largo plazo, la competitividad de sus empresas, ante una economía y comercio cada vez más globalizados pero secuestrados por el poder socialista-comunista del régimen venezolano.
Igualmente pienso, que los líderes políticos deben proyectar a futuro la necesidad  o no de la existencia de partidos políticos, ya que en la actualidad, su mayor  activo es la promoción del clientelismo y la amenaza que,  esta situación, está llevando a nuestro país a la negación de un Estado de Derecho y a la no credibilidad institucional.

Nuestras instituciones, tanto las públicas como las privadas, tienen que cambiar, deben volver a ser más directas, más sinceras y transparentes hacia quienes deben su razón de existir y para lo que fueron originariamente creadas.

Igualmente deberían hacer los políticos con una ley de partidos que contribuya con la conformación de gobiernos regionales y municipales, menos comprometidos con intereses gobierneros o particulares y si más con las necesidades sociales de los sectores más excluidos de los beneficios de los fondos públicos.

Eso entre otras cosas es lo que necesitamos los venezolanos para salir del hoyo en que estamos sumergidos. Pero una cosa piensa uno y otra la que piensa el gobierno socialista-comunista y sus arrodillados seguidores.

Necesitamos que nos devuelvan la fe, no en Dios ni en Jesús Misericordioso para quienes somos creyentes que es muy grande y suficiente, sino en los hombres, en los verdaderos políticos y sus actos; no queremos más  circo necesitamos pan para nuestros hijos, empleo, vivienda propia y no en comodato, ansiamos encontrarnos con nuestras raíces y recuperar el amor al país como el de aquellos indígenas de la conquista,  que se sublevaron a los españoles luchando por su tierra contra la corona.

Necesitamos que nos curen la rabia, la ira y la irritación permanente producto de tantas desigualdades, mentiras, ofrecimientos falsos, burlas y descalificaciones por ser contrarios al pensamiento comunista del comandante, no con balas ni falsos intercambios de disparos, sino con educación, con instrucción, con empleos y oportunidades de crecer. Hay que castigar a tantos perversos vampiros venezolanos de nuestras ignorancias y limitaciones. Dios tarda pero no olvida.

viernes, 21 de septiembre de 2012

EL CLIENTELISMO ESTANCA LA DEMOCRACIA


EL CLIENTELISMO ESTANCA LA DEMOCRACIA
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)
El clientelismo político se ha convertido en un maligno sistema que de una forma clara está frenando la evolución democrática de Venezuela y nos tiene a la vez sumidos y condenados a tener una clase política roja-rojita gobernante muy pobre de proyectos.
En nuestro país, estas relaciones existen en correspondencia a las estructuras de la sociedad política (elecciones, partidos, etc.). Y de esta manera se ha llegado a consolidar un estilo clientelar que involucra a “políticos profesionales” que utilizan discrecionalmente recursos públicos, ofreciéndolos a sus seguidores a cambio de legitimación y apoyo electoral.
Estas relaciones pues, se han convertido en el sello de un “patrón de conducta” política (aunque efectivamente una conducta pervertida) que se ha enquistado en nuestro medio, hasta el punto que para muchos políticos socialistas-comunistas en ejercicio, esa es una práctica “legítima” y hasta “deseable”, y un instrumento válido para hacer política partidista y para poder “asegurarse” triunfos electorales, apoyos políticos y financiamiento de militancia, a partir de una práctica que podríamos llamar “compra de voluntades” y de apoyos políticos sin ningún fundamento sustancial ni de contenido.
De esa manera, el clientelismo político venezolano se ha convertido en un siniestro sistema socialista- comunista que de una forma clara está frenando la evolución democrática del país y nos tiene a la vez sumidos y condenados a tener una clase política gobernante socialista-comunista muy pobre de proyectos, muy atrasada en sus concepciones ideológicas y bastante proclive al uso patrimonialista del aparato estatal y de los recursos públicos.
Ello lo podemos ver con suma claridad en los actuales momentos, cuando se han activado las campañas electorales presidenciales (de ahí que se suelen hacer con mucha más anticipación de la debida), pues el candidato presidente ha iniciado  (convocatorias) a sus “clientelas políticas”, las cuales empiezan a “comprar” con todo tipo de prebendas que van desde dádivas materiales (láminas de acerolit para casas, bolsas de comida, juguetes, zapatos, dulces, gorras, franelas, etc.) hasta incluso, una forma más perversa: el ofrecimiento de plazas o empleos en instituciones públicas, que el partido político de pertenencia del candidato “controle” o diga controlar.
De ahí la “importancia” y el “interés” de la partidocracia gobernante roja-rojita de agenciarse el control de instituciones, que las muchas de las veces terminan convirtiendo en grandes “fábricas de empleos” para militantes, simpatizantes, familias, amigos, etc., con el objetivo de “premiar” a aquellos que les facilitan votos o a aquellos que pueden tener un “sueldo”, pero en realidad dedicar su tiempo a hacer “trabajo” político para su partido.
Lo anterior es lo que ha ocurrido en forma muy recurrente en nuestro país, y ha sido práctica en estos 14 años de la llamada “izquierda revolucionaria”, y ha sido  práctica recurrente durante administraciones  de gobernaciones y alcaldías en el pasado, así como partidos de su “bloque de apoyo” que en aquel momento también se dedicaron a “controlar” instituciones para ejercer de manera abierta y sin ninguna vergüenza el clientelismo descarado
El clientelismo estanca la democracia, porque impide que los electores puedan en realidad enfocarse en lo que es importante y esencial de la democracia: las propuestas. El clientelismo privilegia el “regalo” frente al proyecto político serio y equilibrado; la “prebenda” frente a la oferta mesurada, viable y sensata para gobernar; las “dádivas” frente a las plataformas correctas, adecuadas y correspondientes con los problemas de gobernabilidad que existen en el país.
 Además el clientelismo político impide que los partidos que tengan propuestas de avanzada y adecuadas, puedan siquiera competir con aquellos aparatos electorales que a base de mayor “gasto” electoral clientelista, logran “comprar” la voluntad de los “clientes”. Y lo que es todavía más perverso que eso, es que muchos electores, cual borregos domesticados, se comportan y actúan como clientes políticos, hasta el absurdo de expresar que su voto “es caro”, que para “ganárselo” le tienen que dar muestras de “amor”, “darse a querer”, queriendo significar con eso que si no ven las prebendas, las dádivas y los regalitos, no endosarán su voto por el candidato que se los pide. Y así, bajo ese perverso círculo, la partidocracia roja-rojita ha logrado retener los “apoyos” político-electorales y lo mantienen “comprando los favores” de los clientes.
Si lo anterior ya de por si es nefasto, no puedo dejar de lado referirme a lo que ha ocurrido en el Tribunal Supremo de Justicia y la aprobación de un jugoso bono para los empleados de dicho órgano a petición del sindicato que “incondicionalmente” apoya los inconstitucionales nombramientos de los magistrados de la TSJ. A todas luces, esa no es más que la aplicación por “extensión” del clientelismo político de pago de favores y compra de voluntades a la que está acostumbrada la partidocracia socialista-comunista en las instituciones.
Ahora me pregunto yo ¿Adónde está la austeridad en el gasto público por la crisis económica por parte de los “ratificados” Magistrados del TSJ? ¿Cuál es el empecinamiento en despilfarrar el dinero de un pueblo que sufre tantas carencias y necesidades? ¿No son suficientes los altos salarios que devengan acaso? ¿Ese es el tamaño y la estatura moral de su conciencia social? ¿Para repartirse esa “piñata” es que les urge tanto llegar al TSJ? ¿Por qué razón no son capaces ante tantas carencia y necesidades del pueblo de darse a sí mismos un Código Deontológico de conducta ética y moral en el ejercicio del cargo, del servicio público, que se rija por los principios de “dignidad, sobriedad, eficacia, ejemplaridad, transparencia y solidaridad”?
Los Magistrados deberían renunciar de inmediato a estas medidas y elevarse a la estatura que su cargo les impone y no rebajarse al mezquino clientelismo con el que, desgraciadamente actúan. De no hacerlo, deberán encarar las consecuencias de su actuación, empezando por la falta de toda credibilidad en cuanto a la independencia con el ejecutivo a quien sigue todos sus mandatos.

martes, 31 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, ¡LA IMPUNIDAD ES LA REINA DE VENEZUELA!


¡LA IMPUNIDAD ES LA REINA DE VENEZUELA!
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

Una prueba del manejo deficiente, clientelista y politiquero de las instituciones de la República Venezolana con el gobierno socialista-comunista del comandante, es la falta de decisión para tomar medidas en caso de denuncias de irregularidades administrativas en los estamentos del Estado. De por sí las autoridades pertinentes tienen la obligación de tomar las providencias que corresponden para investigar, sancionar y poner punto final a quienes cometen actos de corrupción.

Es la única forma de volver a creer en las autoridades quienes en su mayoría, salvo excepciones, llegan al poder y en vez de servir al pueblo y promover el desarrollo, persiguen a prójimos y buscan su propio beneficio. Si la ciudadanía no se moviliza, no cierra rutas y a veces no toma medidas extremas, ninguna autoridad responsable asume el compromiso para dar curso legal a las peticiones incluso ajustadas a las leyes.

Es el caso de muchos gobernadores y Alcaldes de varias elecciones de estos 13 años de socialismo-comunismo, que terminado el periodo hoy a pesar de tener expedientes en la Fiscalía, muchos de ellos, son diputados en la Asamblea Nacional u en otros cargos de alta esfera gubernamental (ese es el premio a la corrupción administrativa) Gobernadores de Estado y de Alcaldías como las de Vargas y Municipio Libertador es un ejemplo característico, ex administradores como los ex gobernadores Diosdado Cabello, Didalco Bolívar, Acosta Carles, Blanco Lacruz, Alcaldes como Freddy Bernal, Juan Barreto y Di Martino entre tantos, quienes asumieron  en su momento los cargos supuestamente con la esperanza de transparentar la cosa pública y dé participación ciudadana, pero todo fue lo contrario. No lo digo yo, hay expedientes y bien gordos engavetados en la Fiscalía.

Sin embargo, al terminar sus períodos los citados funcionarios, los nuevos gobernadores y alcaldes de la oposición, verificaron  y encontraron muchas deficiencias, de mal uso del dinero y derroche a manos llenas, según las denuncias. Y no ha pasado nada, la Fiscalía engavetó las evidencias y  ahora son Diputados,  o simplemente personeros rojos-rojitos millonarios y dueños del poder porque son miembros de la mafia revolucionaria- Las nuevas autoridades pidieron en varias oportunidades la intervención de parte del Poder Ejecutivo y Judicial. Pero como es tiempo de los rojos-rojitos las peticiones fueron al frízer y como siempre ignoradas. 

Mientras tanto la ciudadanía empezó a preocuparse y a movilizarse por el cinismo de las autoridades de turno que enarbolan la bandera de la honestidad, pero en la práctica demuestran lo contrario. El discurso de luchar y frenar  la corrupción institucional es una mentira tan grande que socava la moral del pueblo venezolano, genera desconfianza y hasta desesperanza. 

En esta transición hacia el llamado socialismo del siglo XXI tanto se ha robado y malversado, que la impunidad es la reina madre que está en su trono y sin viso de perder su estatus. Pero hay esperanza, hay un camino y es el del Progreso.       

viernes, 20 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO ¿COMPRAVOTOS O DELINCUENTES ELECTORALES?


¿COMPRAVOTOS O DELINCUENTES ELECTORALES?
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)


Causa indignación en la ciudadanía venezolana la intromisión de autoridades gubernamentales socialistas-comunistas en los procesos electorales. El intento por condicionar el voto y desviar recursos del Gobierno es uno de los mayores lastres de nuestro inconcluso proceso de transición democrática
En los recorridos que han realizado los dirigentes políticos de la oposición  en diferentes pueblos y ciudades visitadas por el candidato ganador de las Primarias Henrique Capriles Radonski, han recibido una gran cantidad de denuncias sobre presiones de todo tipo, desde el condicionamiento de los apoyos gubernamentales hasta la amenaza de perder el empleo si no se promueve al candidato oficial.

Parecen argumentos de hace décadas pero no, están sucediendo en este proceso electoral de 2012. Y han hecho llegar pruebas para comprobarlo tanto en prensa, como en radio y televisión que van desde audio grabaciones, cartas, fotografías, entre muchas otras.

En días pasados se dio a conocer lo dicho por un funcionario gubernamental en una reunión con subordinados en la cual amenaza con despedir a quienes no apoyen al candidato Presidente. Incluso enfatiza que el presidente le ha "encargado" garantizar el triunfo en determinados municipios y afirma que se siente honrado por la confianza que ello significa.

La Contraloría es quien supuestamente debería verificar que los recursos se usen bien, en el marco de la ley y sin distingos electorales. Sin embargo, como se escucha el gobierno está involucrado en proselitismo ilegal. 

Por si fuera poco, días después hicieron llegar a lideres de la oposición la grabación de una reunión oficial, es decir, convocada a través de mandos institucionales, con viáticos incluidos y en horario laboral, en la cual los directores de las empresas del Estado, obligan a los trabajadores a promover el voto por el candidato presidente e ir obligatoriamente a los actos de campaña para tener "carro completo". Incluso le asignan cuota a cada uno, 25 votantes por trabajador, y los amenazan aclarando que las listas de simpatizantes que se entreguen serán verificadas. Al finalizar la reunión, les pide que sean "convincentes”. Este flagrante caso de violación a la ley tampoco parece que le interesa a nadie ni al CNE.

Si no lo hubiera leído yo misma en Twitter o en blogs de Internet, todo ello me parecerían escenas de alguna película de terror. Pero no. Se trata de escenas que no solo se presentan en CARACAS, desafortunadamente, sino en muchos estados en los cuales los gobernadores y alcaldes están más interesados en cumplir con las metas electorales que les han sido impuestas por el candidato Presidente o el Partido PSUV, que en garantizar seguridad a la ciudadanía.

¿Cómo hacer para erradicar estos lastres que impiden la transformación del sistema político y de la democracia venezolana? Algunos investigadores,, han afirmado que el principio para combatir efectivamente al crimen organizado -y yo añadiría que para transformar al sistema político- se encuentra en el combate a la impunidad. Estos casos, y otros más registrados en varios estados del país, deben ser castigados con ejemplaridad. De lo contrario nos sumergiremos más en el mundo de la simulación que tanto daño ha hecho a la república.

Al contrario de los funcionarios del gobierno socialista-comunista yo los invitaría a ser demócratas y no convencedores cortoplacistas; los invitaría a que opten por lo que le conviene al país en el mediano plazo,  ese PROGRESO que nos permita construir juntos el camino que estaríamos orgullosos de heredar a las próximas generaciones

Un obsequio, por muy valioso que sea, no dura seis años ni vale la dignidad de ejercer un voto libre y consciente. Ser convencedores es una característica que nos tiene atorados en un viejo sistema que también ata al país y le impide alcanzar un desarrollo más equitativo. Este 7 de octubre seamos demócratas y votemos por el candidato  DE LA UNIDAD Y DEL PROGRESO

domingo, 8 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, EL RETROCESO DE VENEZUELA EN ESTOS 14 AÑOS DE GOBIERNO SOCIALISTA


EL RETROCESO DE VENEZUELA EN ESTOS 14 AÑOS DE GOBIERNO SOCIALISTA
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
¿Por qué progresan los pueblos? Seguramente avanzan más rápido aquellos que previamente han invertido en educación de calidad y excelencia, instruyendo a sus habitantes para que juntos o separados pero organizadamente participen de un plan elaborado desde el gobierno.
En plena discusión sobre la pobre calidad de la educación venezolana, es bueno plantearse si este gobierno que se dice revolucionario socialista-comunista y por lo tanto humanista (y humanizado) tiene claro que los seres humanos que habitan el país serán quienes decidan con sus actos la felicidad o la infelicidad futuras. Nadie puede discutir la enorme diferencia en el trato material hacia los sectores más desposeídos.
Los planes en marcha con las llamadas misiones, entre las que destacan las educativas, han permitido que gigantescas masas de habitantes marginados tengan al menos los elementos mínimos de supervivencia. Estas masas han estado y siguen estando ocultas a los ojos de la mayoría. Pero de tanto en tanto algunas puntas se salen del área asignada como territorio e invaden otras áreas a través del delito. Comen y se visten un poco pero no por ello mejoraron su intelecto.
De todos modos hay que convenir en que un trato “socialista” de los sectores necesitados aún no ha permitido salir de cuadros vergonzantes que caracterizaron las décadas pasadas. Si el plan de ayuda a través de las misiones es o no suficiente importa tan poco como que algunos hayan malentendido la ayuda.
Será en todo caso motivo de acumulación de experiencias para la discusión casi eterna de qué hacer con los pobres o los excluidos. Lo que en cambio aterra de verdad es la marcha atrás constante que la educación sigue teniendo en el país combinando bajo rendimiento en escuelas, liceos y universidades con fuertes cambios culturales al tener dos sistemas educativos paralelos, uno formal y otro no formal. Uno que forma y otro que deforma.
Esta explosiva mezcla hace que los jóvenes de hoy imiten todo lo malo con una facilidad de asombro. Se inclinan por conductas predilectas de los delincuentes, hablan con el estilo de ellos, se pintan el cabello y caravanean en motos y carros con resonadores, como seres que desconocen por completo la ética y la armonía y hacen de la violencia su programa preferido de televisión. Además, el delito aumenta, y la edad para delinquir o prostituirse disminuye. ¡Vaya problema el que tenemos en Venezuela!
Porque si era lógico esperar de un gobierno revolucionario socialista del siglo XXI que dice ser “humanista” la puesta en marcha de un feroz, agresivo y revolucionario programa de educación, nos hemos topado con la sorpresa de que la costumbre de “dejar pasar la historia” no era patrimonio de aquellos gobiernos que se llevaron la acusación de liberales, capitalistas y desalmados
El dedo acusador ya no sabe a dónde apuntar y lo peor sería concluir que todos los gobiernos son igualmente ineficientes a la hora de las grandes transformaciones, incluso éste que prometía “hacer temblar las raíces de la República”.
Es increíble concluir que a casi catorce años después de puesta en marcha una oportunidad inmejorable para cambiar a Venezuela, no solamente no se haya encarado un programa de transformaciones sino que esté instalada una clara pelea entre la educación oficial que demanda presupuestos y el gobierno que se hace de rogar, al mismo tiempo que celebra el crecimiento de la recaudación impositiva a niveles nunca antes alcanzado.
Son tan pocos los años que separan al niño(a) del adulto que al país se le va todos los días la posibilidad de formar mujeres y hombres transformadores. Hay un camino para lograrlo y es el del Progreso