domingo, 9 de junio de 2013

SE DEJÓ DE LADO LA PALABRA TOLERAR

“SE DEJÓ DE LADO LA PALABRA TOLERAR”

Zenair Brito Caballero

La tolerancia como virtud cívica y como valor ético sigue extraviada en el ambiente político venezolano. Parece ilusorio lograr ese consenso mínimo, indispensable para que la aun llamada democracia funcione civilizadamente; la coexistencia pacífica, en medio de las diferencias,  sigue siendo una asignatura pendiente porque históricamente ha prevalecido el sectarismo como práctica política desfavorable y negativa.

De ahí han surgido los radicalismos y la larga  confrontación en estos casi 15 años de régimen socialista-comunista. El diálogo constructivo entre contrarios no ha sido posible, y parece que no bastan las miles de muertes y asesinatos para entender y aceptar que el único camino hacia la paz pasa por la tolerancia y el debate civilizado e ilustrado. La cultura de la paz sólo es posible en una sociedad tolerante, condescendiente, comprensiva y flexible, caracterizada por la diversidad ideológica y cultural.

Tolerar amigos lectores, es aceptar la pluralidad en todos sus campos y expresiones. Es respetar las ideas, visiones, credos y prácticas de los demás, aunque difieran de los propios, siempre y cuando todas se ajusten a los principios, valores e instituciones sobre los cuales se sustenta una verdadera democracia y no un falso socialismo-comunismo a la cubana como el que sea pretendido imponer en nuestro país.

La tolerancia, junto a la justicia, la libertad, la igualdad ante la ley, la participación ciudadana y la soberanía popular  son pilares sobre los que debe sostenerse todo régimen auténticamente democrático, pero no uno socialista-comunista como  dicen sus seguidores es el nuestro.

Obviamente no hay que confundir la tolerancia con la indiferencia ni con la permisividad ante posiciones o prácticas socialmente perjudiciales. La diversidad, la heterogeneidad, las diferencias y la pluralidad, son, desde todo punto de vista, enriquecedores y vitales porque generan interacciones, cambios, transformaciones y dinamizan los procesos sociales.

La uniformidad absoluta no es posible y sería un freno al desarrollo. La tolerancia debería ser un compromiso de todos los venezolanos, de los ciudadanos afectos al régimen y los disidentes a él, de las comunidades y desde luego del Estado.

Venezuela es un país pluricultural, heterogéneo y variado donde sus habitantes tenemos distintas maneras de actuar y de expresarnos, y dentro de esa diversidad se dan también las diferentes visiones del mundo y de las cosas y a partir de ahí surgen las ideologías contrarias como algo consustancial a la verdadera democracia.

Es así en todo el mundo. Ninguna sociedad es homogénea. En Venezuela, por desgracia, el gobierno socialista-comunista a los contrarios no les reconoce como adversarios políticos, sino como enemigos irreconciliables y cada uno señala al otro como único responsable del problema. No se permite el disenso, el desacuerdo, la disconformidad, la obstinación, y el sectarismo es eliminar al contrario a costa de lo que sea.

La hostilidad se exacerba permanentemente y copa todos los escenarios donde deberían reinar el diálogo y la conversación constructiva. El insulto, la humillación, el agravio y la ofensa marcan un estilo practicado desde hace casi 15 años, afianzado por el verbo incendiario, burlesco, jocoso y permanente del ilegítimo y sus compinches rojos-rojitos en sus constantes cadenas y en el circo montado por los diputados comunistas en la Asamblea Nacional.

La discriminación se ha disparado también. Todas las censuras comienzan con expresiones descalificadoras a los disidentes al régimen; las críticas contra cualquier desempeño han estado siempre marcadas por el odio, la rabia, la envidia y hasta el color de piel. En un país cargado de rico mestizaje hay quienes aun se creen  puros, indoeuropeos o caucásicos.

Tanta intolerancia atenta contra el derecho a la vida,  crispa los ánimos y acentúa la confrontación; las amenazas contra líderes populares, políticos, sindicalistas, periodistas y medios de comunicación son intensas.

Muchos hombres y mujeres disidentes al socialismo-comunismo corren, en serio, el riesgo de ser liquidados por bandas criminales de ultraizquierda que, con nuevos nombres, anuncian que “tienen la orden de encarcelar o liquidar” a dirigentes contrarios y a miembros de organizaciones de mujeres y defensores de derechos humanos; a todos los acusan de manejar un discurso de derecha fascista y de criticar la  confiscación de tierras y al gobierno de su amadísimo presidente Nicolás Maduro.

Mientras tanto, nosotros, usted y yo amigo lector los que no somos violentos, deberíamos unir nuestras voces de paz y de reconciliación a Dios y a Jesús Misericordioso, y soñar con una Venezuela donde quepamos todos y donde prevalezcan la convivencia, la unidad, la paz, la solidaridad, la tolerancia y la justicia social.

Si se puede, con una resistencia pacífica por la verdad y la Democracia, la paz y la libertad,  tarde o temprano ha de llegar. ¡Que así sea!  




LOS INDIVIDUOS CARENTES DE DECORO Y DE VERGÜENZA

LOS INDIVIDUOS CARENTES DE DECORO Y DE VERGÜENZA

Zenair Brito Caballero 

Hoy al escribir este artículo puedo considerarme, de alguna forma, una escribidora, léase bien no escritora ni escribiente. Viéndolo así ¿Qué necesito para serlo?, pues claro, escribir y es lo que hago todos los días porque lo sé hacer.
Hoy he aprendido a apreciar los pequeños detalles, los pequeños regalos que nos da la vida. He aprendido a escuchar la armonía que pueden tener dos palabras que se unen formando un verso, y más tarde un hermoso poema que adormece corazones, sin pudor alguno.
He aprendido a amar las palabras y lo delicioso que se siente escribirlas, para que luego otro, llegue a leerlas. He crecido como mujer, como madre, como abuela, como persona y disfruto ser  como lo he sido siempre honesta, decente y auténtica. Eso sí, disfruto al quitarme la máscara y poder dejar que vean, lo que de verdad soy.
Disfruto ver más allá del horizonte. De llegar lejos, adonde me lleve la mente y el corazón. Creo que a eso le llaman ser más humano. Como también se aprende a odiar, hacer rabiar, y a ser orgulloso. Cosas no tan buenas, pero que le dan sabor a la vida ¡y de qué manera! También me he dado cuenta que en este mundo de los medios impresos hay personas no tan nobles, sin escrúpulos, inmorales para no decir malas. A veces los describiría como víboras que engullen su presa ferozmente
Pero eso es algo grotesco. Son individuos que no ven la parte bonita de la vida, que no se dedican a soñar; sino a crear pesadillas para los demás. A veces me duele haber cohabitado legalmente tantos años o tratado con una persona como esas. Que disfrutan sádicamente ver como la rabia trata de apoderarse de corazones sinceros y libres de toda tiranía
Son enfermos mentales, que como si bebieran la sangre de un sabio, sin darse cuenta que tiene los efectos del veneno para aquel que la bebe, sin antes apreciar su pureza ese que solo la bebe por amor a hacer el mal, y no por amor a saber utilizarla y proveerse de toda sabiduría que proporciona.
Hay personas de todo tipo y personas con el alma de diferente color. Unos la tienen negra y otros blanca, como la nieve que en invierno cubre los caminos y callejones. Unos la tienen azul, como los ojos de aquella diosa, la de los ojos de lechuza. Otros la tienen roja, como las llamas que yacen crepitando, formando el fuego infernal. Que es único por la maldad que enciende. Como también puede ser la pasión convertida en deseo.
Yo no pienso que aquellos que tienen negra el alma sean malvados y vacíos de sentimiento, al contrario. Pienso que están llenos de dolor, de remordimientos de conciencia, agonía, sufrimiento por todo el mal que han hecho en su recorrido por la vida. Pues, el negro representa la ausencia de color. Y viéndolo de esa forma. La única compañía que tienen es la de la amargura y la agria soledad interior.
En fin volviendo a los tipos de persona las que de verdad no le ven el sentido a la vida son aquellos que tienen bocas impertinentes. Como aquel que se califica de alta moral, honesto, inmaculado y puro. Quien no le conoce que le compre. Me encantaría saborear un final como aquel, que ya no es un final hubiese sido interesante dejar esto hasta aquí, pero el impulso de seguir escribiendo me come por dentro.
No comprendo, cual es la parte dulce e interesante de vivir vanagloriándose de  actitudes y valores que no se tienen porque se desconocen ¡POBRE HOMBRE!,. De decir cosas de su vida solo por el placer de crear un rumor que no tiene ni pizca de realidad porque la mayoría solo conoce la imagen que aparenta frente al espejo
Yo pienso que el verdadero sabio calla y se limita a observar. A trasmitir con los ojos, únicamente su verdad, sin necesidad de vanagloriarse para con ello desprestigiar y ofender a los demás.
Las personas deberíamos ser como obras de arte. Como cuadros que posan guindados en la pared. Que conservan su belleza interior sin opacar la de alguien más. Que enseñan una pequeña parte de su ser, para así, atraer al espectador a que se plantee descubrir del cuadro, sus secretos, esos que se esconden debajo de esas numerosas capas de pintura
A veces pienso que no deberíamos tener boca, para saber y poder callar y así, tener más tiempo para aprender a sentir y aprender a amar. Para instruirse a darnos cuenta que hay cosas que hieren y que hacen daño en el corazón. Y cosas que de verdad, si deberían ser escuchadas.

Porque es eso lo que a veces hacemos todo lo contrario, golpes bajos de palabras escritas en un diario o en una pobre columna periodística para echárselas de dechado de virtudes y que dejan almas afectadas. Pues los culpables, son aquellos como aquel de boca desvergonzada e inmoral.

britozenairgmail.com

viernes, 7 de junio de 2013

LA CRISIS VENEZOLANA ENTRE EL MIEDO Y EL TERROR

LA CRISIS VENEZOLANA ENTRE EL MIEDO Y EL TERROR

Zenair Brito Caballero 

La expresión  crisis,    ha  sido  siempre   un  factor   determinante    y   de  gran relevancia   en   todos   los   aspectos    que  sirven    de    plataforma  y   estructura   de  base   a   la  vida  institucional, al   sostenimiento   del gobierno    en  nuestro   país  y  en   todas  partes  del  mundo,  de ahí,  consiste   la  importancia     del   buen juicio  que  se utilice   para  enfrentarla.
Pero también la  palabra  crisis,    refleja  la  presencia    de limitaciones  y  carencias  que  se  traducen en la existencia  de  un    déficit  o  desbalance  que  trastornan,  un buen  ejercicio   presupuestario resultante, de  que  las  variables   y  los  indicadores  económicos   calculados no  fueron  bien   manejados   e  interpretados,  provocando   un   desequilibrio   en los  recursos  que   pudieran  estar  disponibles   para  la inversión  en el  proceso  de  desarrollo   y  para   el   fomento  de  políticas  de  características   sociales  que  siempre  están  dentro  de  las  principales  demandas  que  deben  enfrentar   con  eficiencia  las  autoridades gubernamentales.
Pero,  no  menos cierto  es que, la  palabra   crisis,  resulta  ser  una  excelente  oportunidad  para   quienes  dirigen  la  cosa  pública,  siendo  este, el  momento   preciso  para  que el gobierno socialista-comunista que es supuestamente amante de la igualdad y de los pobres, demuestre con  hechos   fehacientes   y  palpables  que  en  el   compromiso  asumido  ante  la Nación,  se  habló  con  el  corazón  y  que  sus  ejecutorias,   si   en cierto modo   pudieran  resultar  impopulares, estarán enmarcadas   en  parámetros   bien  delineados   y  transparentes  a  fin  de   que  puedan  ser  fácilmente   descifradas  y  comprendidas  por  aquellos  que  no  tiene  ningún grado  de  culpabilidad.
Para  que  el  surgimiento   de  la  palabra  crisis,  haya  erosionado  su  tranquilidad y sosiego,  pero  que  sí llevaran, sobre  sus hombros, casi  todo el  peso  de  sus   privaciones  y  consecuencias,  dejando  al margen  y  de soslayo  a  sus  principales propiciadores   y beneficiarios   directos  e  indirectos  que  son  los  mismos  que  hoy  piden  a   todo  pulmón  la  intervención  de  un  organismo crediticio  internacional.
La palabra crisis,  se ha utilizado además,  como    una expresión   interesada    en   crear   miedo   y   pánico   y  la descabellada   sensación  que   caminamos sobre  tierras  movedizas  por  lo  que  de  un momento  a   otro   podríamos  sucumbir,  si    no  tomamos   las medidas circunstanciales   y   los correctivos   que   a  pesar  de  lo  muy   dramáticas   y  delicados  que  estos  pudieran   ser,   representan   una  salida  salvadora    ante   el  trauma   que nos  espera   por las  dificultades   económicas  y  financieras   que   aparentemente, no  estamos  en  capacidad   de  asumir.
En  fin,  la  palabra   crisis,  el  déficit fiscal   y  el  desbalance  en  nuestras  finanzas   publicas,  deben  ser  conjurados  con políticas  económicas  emprendedoras   en  las  que no solo  se hable de  una reducción drástica del  gasto  y  de  la   aplicación  de  medidas  de  austeridad extremas,  que  podrían  empantanar  la  inversión, y la  inyección  de  capitales  que   son  base y  soporte  del  crecimiento  de  nuestra  economía, creando  la falsa  percepción  de  que  estamos  agonizando,  en un virtual  estado de  coma, con  respiradores  artificiales,   cuando  en  realidad ,  lo  que necesitamos  es,  la  aplicación  de  primeros  auxilios,  hacer  una  dieta  financiera   evitando  el exceso  de  grasas  innecesarias  y  superfluas  y  sobre  todo,  realizar  ejercicios  diarios  chequeando  nuestra  circulación monetaria  y  nos mantendremos   en  salud,  a  pesar  de  los  malos  augurios.
(britozenair@gmail.com)



jueves, 6 de junio de 2013

LA VERDAD ALGÚN DÍA SALE Y ACABARÁ CON LA MENTIRA

LA VERDAD ALGÚN DÍA SALE Y ACABARÁ CON LA MENTIRA
Zenair Brito Caballero 

Más allá de las lamentaciones y denuncias sobre las tracalerías o marramuncias que pudiese haber usado el fallecido comandante y sus radicales seguidores socialistas-comunistas del comando electoral y del CNE, hay que recordar que fue su perspicacia y perversidad de acomodar la Constitución a su llamado proyecto revolucionario y manipular las leyes lo que han permitido  a los socialistas-comunistas a la cubana atornillarse en el poder.
A partir de la muerte del teniente-coronel, comenzaron infinidad de maniobras, artimañas, trucos, farsas, manipulaciones y tretas. La continuada veneración al extinto comandante en el llamado Museo de la Montaña, por ejemplo, lo colocan al borde de la compasión creando en el pueblo una misión lástima, porque en vida, siendo ateo, manipuló a sus seguidores con la religión y haciéndose ver como creyente de Dios y de Cristo, llorando ante el Santo Cristo de la Grita y comulgando ante miles de fieles en misa, luego de renegar de la iglesia y de los sacerdotes católicos; compró votos entre los pobres dando dinero a adolescentes embarazadas, a ancianos y a personas necesitadas, bolsas de comida de Mercal y de Pdval a hambrientos por la pobreza que él mismo había provocado; y lo más cruel fue que se envalentonó con una fulana guerra civil que, seguramente, asustó a muchos.
Nuestro país es una Nación polarizada, dividida, donde ocurre un pugilato entre dos grupos sociales: chavismo vs oposición. En otros tiempos fue lo contrario. No me refiero a pobres y ricos, sino a cargas humanas que se aplastan entre sí por resentimiento o codicia.
A pesar de eso, valerosos opositores al socialismo-comunismo hicimos hasta lo imposible por cambiar el destino con un candidato a presidente bien preparado para ocupar el cargo al abogado y dirigente político Henrique Capriles Radonski. Más de 15 millones, equivalente al 80 por ciento del padrón electoral, fuimos a las urnas y por lo menos felizmente la mitad somos más que contrarios.
Sin embargo, el CNE fue quien escogió al Presidente y no el pueblo como lo demostró realmente con sus votos en las urnas electorales, colocando al ilegítimo Maduro en el poder y lo que sí pueden estar seguros amigos lectores es que la “democracia” funcionó como él presidente socialista-comunista la escribió en su libreto antes de morir.
Los venezolanos que votaron por Maduro no sabían ni se imaginan lo que se les venía encima. Quienes gobiernan hoy después de la muerte del Comandante, incluyendo a sectores de las fuerzas militares, son sabandijas que devoran todo a su paso y están dejando al país en la ruina, convertido en el único baluarte de un comunismo arcaico marxista-leninista a la cubana que nos está matando de hambre con el desabastecimiento, la escasez, la corrupción y las devaluaciones y un mísero salario que no da ni siquiera para comprar la canasta básica.
Sin dejar que la oposición se levante aun del garrotazo recibido por el CNE, el chavismo de Maduro y del Tenientico Diosdado Cabello, amenazan que la revolución socialista se radicalizará; entonces, debemos preocuparnos porque habrá más persecución a la prensa y más expropiaciones con el engaño y la trampa, que es la riqueza recuperada para el pueblo, pero es mentira, porque quienes viven con lujos y derroche son los que están en el poder, en la macolla roja-rojita.
Los venezolanos no podremos saber qué pasó con los lingotes de oro, propiedad de los ciudadanos, que el extinto comandante hizo trasladar al país desde bancos extranjeros. Hace más de un año, Venezuela estaba en el puesto 15 de las reservas mundiales de oro con 365 toneladas, que equivalen al 60.8% de sus depósitos en divisas, de acuerdo al Consejo Mundial del Oro.
Al morir Chávez, y quedar Maduro como sucesor, temámosle más a los chavistas socialistas-comunistas a la cubana, que no solo seguirán desfalcando los fondos del Estado, sino que acomodarán los ideales de la revolución bolivariana, para el bienestar de su ambición y sin importar que el pueblo se muera de hambre.
En Venezuela, en la llamada IV República, no había tanta criminalidad. Era un país con  pobreza evidente, pero con futuro pujante, lleno de gente trabajadora, buena educación, buenos hospitales, excelentes profesionales  y con menos delincuencia y más empleo. Pero hoy Caracas y varias ciudades del interior están consideradas como las ciudades más peligrosas de Latinoamérica y muchos de los malhechores salen de las milicias bolivarianas que armó el gobierno para defender su causa.
Solo resta encomendarse a Dios y  a Jesús Misericordioso, que los ciudadanos que creen en la revolución socialista-comunista a la cubana de nuestro país despierten rápido de su aturdimiento y que no se repita la larga historia de desasosiego y miedo que embarga a millones de cubanos hace más de 50 años. “La verdad algún día sale y acabará con la mentira”.
britozenair@gmail.com


SALARIOS, DESABASTECIMIENTO E INFLACIÒN

SALARIOS, DESABASTECIMIENTO E INFLACIÓN

Zenair Brito Caballero 

No es que yo exagere, pero con la inflación reinante hoy en Venezuela, con el aumento de precios en todos los rubros de la canasta básica, más los de las medicinas, ropa, calzado y los servicios generales de una casa o apartamento, hecho que se incrementó desde el cambio de la moneda quitándole los tres ceros a los bolívares y ahora con las devaluaciones del gobierno de Maduro, el salario de los venezolanos y de las venezolanas ha quedado prácticamente desvalorizado, y tal situación entraña un grave riesgo de afectar de manera sensible la solidez del núcleo familiar y por esa consecuencia la unidad de la sociedad venezolana.

Una mayoría que soportamos estoicamente la crisis, y un grupo afecto a la revolución socialista-comunista favorecido con las prebendas políticas, con las llamadas misiones y con la compra de conciencias para comprar los votos en todas las elecciones, y que por supuesto no siente el efecto de la deteriorada economía nacional.

Son ya varios años, meses, que está campeando la distorsión de precios en los centros de abastecimiento de alimentos, en las tiendas, farmacias, supermercados y colegios, liceos y universidades privadas, debido a una inflación incontrolable que se agudiza con alarmantes índices de abuso y especulación, lo que hace inviable a muchos venezolanos cubrir medianamente las necesidades  familiares, resultando los hijos, hijas y ancianos los mayormente castigados, con las restricciones de salarios, que no sirven para comprar ni medianamente lo que hace años atrás servía para cubrir una dieta diaria equilibrada sin restricciones, y hasta con cierto margen de ahorro.

Sobre los precios totalmente alterados de alimentos básicos, caso del pan, el arroz, los fideos o pasta larga o corta, el  azúcar, harina de trigo y la de maíz, el aceite y algunos cereales como la avena, se suman los precios altos de las carnes de res o de pollo, y qué decir de cerdo o cortes especiales, la charcutería, los quesos nacionales o importados, las verduras, los vegetales, las frutas y hortalizas también están por las nubes y no hay autoridad que ponga remedio a la especulación, al desabastecimiento y a la escasez. ¿Dónde está el INDEPABIS?

Es natural que el problema se acreciente con la amenaza de sectores como el de transporte, que si bien no han variado mucho sus costos de operación, lo que recaudan en el día no les alcanza para sufragar los gastos familiares que se han elevado y deben ser cubiertos cotidianamente, por tanto la alternativa de compensación está en la elevación de tarifas es decir una espiral, que incluye otros factores colaterales  que sumados uno tras otro pueden ocasionar una terrible eclosión social.

Los ministros del área económica, muy orondos, hablan de macro cifras, el ciudadano común no sabe qué hacer con su micro salario, la especulación de los expendedores de alimentos y la inflación reinante, a las cuales se suman situaciones negativas como fenómenos naturales que también tienen su efecto negativo en el conjunto de los componentes de la economía nacional, esto significa que el daño es realmente dramático a  la hora de sopesar  los problemas  ocasionados por la falta de recursos económicos en el bolsillo y no en las cuentas  millonarias del Ente Emisor, sin uso  práctico para compensar la pérdida del valor adquisitivo de los salarios.

Otro componente  económico tiene relación con la “regulación” del bolívar venezolano frente al dólar, situación que complica seriamente a los exportadores y  pone en riesgo industrias y miles de fuentes de empleo, lo que agudiza la crisis estructural de  nuestro sistema financiero.

Son problemas que se sienten y se viven con alarmante dureza, sin embargo tal parece que este inconveniente sumamente delicado no está consignado en las agendas de los Ministros y menos del Mandatario Maduro socialista-comunista, pues lo importante para ellos, es seguir engañando a los ignorantes para tratar de seguir en el poder.

Es urgente que se adopten medidas para salvar la crisis, frenando  la inflación y defendiendo la economía de la  mayoría de venezolanos y venezolanas, que desesperados  pueden cambiar el rumbo del país.

britozenair@gmail.com


lunes, 3 de junio de 2013

AVANCES ¿O RETROCESOS?

AVANCES ¿O RETROCESOS?

Zenair Brito Caballero
¿Por qué progresan los pueblos? Seguramente avanzan más rápido aquellos que previamente han invertido en educación, instruyendo a sus habitantes para que juntos o separados pero organizadamente participen de un plan elaborado desde el gobierno.

En plena discusión sobre la pobre calidad de la educación venezolana, es bueno plantearse si este gobierno que se dice socialista-comunista y por lo tanto humanista (y humanizado) tiene claro que los seres humanos que habitan el país serán quienes decidan con sus actos la felicidad o la infelicidad futuras. Nadie puede discutir la enorme diferencia en el trato material hacia los sectores más desposeídos.

Los planes en marcha con las llamadas misiones han permitido que gigantescas masas de habitantes marginados tengan al menos los elementos mínimos de supervivencia. Estas masas han estado y siguen estando ocultas a los ojos de la mayoría. Pero de tanto en tanto algunas puntas se salen del área asignada como territorio e invaden otras áreas a través del delito. Comen y se visten un poco pero no por ello mejoraron su intelecto.

De todos modos hay que convenir en que un trato “socialista y revolucionario” de los sectores necesitados aún no ha permitido salir de cuadros vergonzantes que caracterizaron las décadas pasadas. Si el plan de ayuda a través de las misiones es o no suficiente importa tan poco como que algunos hayan malentendido la ayuda.

Será en todo caso motivo de acumulación de experiencias para la discusión casi eterna ¿qué hacer con los pobres?. Lo que en cambio aterra de verdad es la marcha atrás constante que la educación sigue teniendo en el país combinando bajo rendimiento en escuelas, liceos y universidades con fuertes cambios culturales.

Esta explosiva mezcla hace que los adolescentes y jóvenes de hoy imiten todo lo malo con una facilidad de asombro. Se inclinan por conductas predilectas de los delincuentes, hablan con el estilo de ellos, se pintan el cabello y caravanean en motos y carros con resonadores, como seres que desconocen por completo la ética y la armonía y hacen de la violencia su programa preferido de televisión. Además, el delito aumenta, y la edad para delinquir o prostituirse disminuye. ¡Vaya problema el que tenemos en Venezuela!

Porque si era lógico esperar de un gobierno revolucionario socialista-comunista del siglo XXI que dice ser “humanista” la puesta en marcha de un feroz, agresivo y sedicioso programa de educación, nos hemos topado con la sorpresa que la costumbre de “dejar pasar la historia” no era patrimonio de aquellos gobiernos que se llevaron la acusación de liberales, capitalistas y desalmados.

El dedo acusador ya no sabe a dónde apuntar y lo peor sería concluir que todos los gobiernos son igualmente ineficientes a la hora de las grandes transformaciones, incluso éste socialista-comunista que prometía “hacer temblar las raíces de la República”.

Es increíble concluir que casi 15 años después de puesta en marcha una oportunidad inmejorable para cambiar a Venezuela, no solamente no se haya encarado un programa de transformaciones sino que esté instalada una clara pelea entre la educación oficial que demanda presupuestos y el gobierno socialista-comunista que se hace de rogar, al mismo tiempo que celebra el crecimiento de la recaudación impositiva a niveles nunca antes alcanzados. Son tan pocos los años que separan al niño(a) del adulto que al país se le va todos los días la posibilidad de formar mujeres y hombres transformadores.




LA RESTRICCIÓN DE LAS LIBERTADES CIUDADANAS

LA RESTRICCIÓN  DE  LAS  LIBERTADES CIUDADANAS
Zenair Brito Caballero
El contrato social se establece de forma impuesta entre los hombres. El Estado se hace cargo de la seguridad de los individuos a cambio de suprimir una parte de la libertad individual. Decía Thomas Hobbes que en el estado de naturaleza los hombres son malos y la guerra es frecuente, por lo que proponía un Estado fuerte, al cual no se le puede criticar, puesto que tiene la potestad de implementar restricciones en pos de mantener la paz en la sociedad.
Por su parte, John Locke, que consideraba que en el estado de naturaleza el hombre es libre, ni malo ni bueno, supuso que el contrato social debía establecerse para salvaguardar los derechos de vida, libertad y propiedad de los individuos. Por ello, en su contrato social, había que limitar los poderes de los gobernantes.
Lo cierto es que los estados nacionales se hicieron cada vez más fuertes, más poderosos, se establecieron no solo repúblicas, sino también imperios. Se realizaron actos de emancipación, así como de dominación. En nombre de las naciones y países se libraron guerras y se cometieron actos de genocidio.
En honor al ideal de paz y seguridad se violaron los derechos básicos de millones de seres humanos: se persiguió, hostigó, torturó, exilió y masacró a millones de personas que no comulgaban con líneas oficiales en sus territorios.
El siglo XXI no es muy diferente, aunque parezca ridículo, los hombres siguen enfrentados y las guerras continúan existiendo. Las invasiones y el cercenamiento a las libertades fundamentales continúan a pesar de supuestamente haber logrado una estabilidad general completa. En algunos países africanos, la hambruna se impone; en Medio Oriente, el conflicto palestino-israelí no se acaba y en Asia-Pacífico los conflictos fronterizos no se apagan.
A esto habría que sumarle el número de dictaduras que continúan fortaleciéndose a pesar de tener decenas de denuncias en su contra. Todas, incluso, forman parte de la Organización de Naciones Unidas, que se había formado para mantener la paz entre los distintos pueblos del planeta.
En Occidente, sin embargo, los problemas, si bien no se asemejan a los más graves, también ponen en tela de juicio el papel real que cumplen los estados contemporáneos.
En algunos países europeos, y en la mayor parte de los latinoamericanos, se considera aún que el Estado debe tener mucho poder y que este poder debe basarse en una moral de la mayoría. Es así como se restringen decenas de libertades a los ciudadanos.
El matrimonio entre personas del mismo sexo, la despenalización del aborto, la legalización de las drogas y la posibilidad de acudir a la eutanasia son algunos de los tabúes que aún rigen la vida de millones de personas. El cercenamiento a la libertad individual sigue siendo un mal innecesario para la buena convivencia de los individuos en una sociedad determinada.
Todas aquellas acciones no ponen en peligro la vida, libertad o propiedad de terceros, pero, siguen bloqueadas por las leyes de países teóricamente democráticos. Las sociedades contemporáneas son complejas y diversas al mismo tiempo, los individuos tienen gustos distintos, religiones diferentes, ideologías variopintas y filosofías antiguas o avanzadas.
La moral, a pesar de todo, sigue siendo individual. La ética, la ciencia que se encarga de estudiar la moral y los valores, no puede ser oficial. Cuando hay una sola línea de pensamiento, cuando el Estado obliga a todos a comportarse de la misma manera únicamente para autoprotegerse, se corre el riesgo de vivir bajo un sistema autoritario con ropaje democrático. Es lo que sucede en nuestra sociedad venezolana.
El contrato social clásico lockeniano no se respeta ni sigue vigente en varias partes de América y Europa. Los estados quedaron arcaicos y luchan por mantenerse a pesar de todo. Sin embargo, el combate por la verdadera libertad individual aún continúa y se impondrá a pesar de los obstáculos oficiales a los ciudadanos que la reclaman