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martes, 9 de julio de 2013

“LA CRISIS DE VALORES EN LA VENEZUELA DE HOY”

“LA CRISIS DE VALORES  EN LA VENEZUELA DE HOY”

Zenair Brito Caballero
En nuestros países del tercer mundo, donde no existe la abundancia de bienes al alcance de la mayoría, el hablar de crisis económica no es un engaño. Después de todo, en nuestro país vivimos de crisis en crisis y ya nos hemos hecho inmunes en este llamado socialismo-comunismo a las privaciones. 
Apretarnos el cinturón no es un drama para nosotros, porque en 15 años de desgobierno socialista-comunista, parece que la gran mayoría de los venezolanos, ya aprendimos a vivir con algo menos, a conducir un carro viejo o a tener que trabajar más para ganar menos.
Y digo esto pensando en quienes aún tenemos la suerte o la habilidad o la ayuda oportuna de poseer algo que nos ayude a ser más felices: un apartamento decente en una excelente urbanización, lo necesario para nuestra familia, buena alimentación, y no sufrir la zozobra  o la angustia de tener que pensar ¿cómo conseguir estirar el sueldo, para llegar a fin de quincena?. 
Por supuesto que para los pobres, la crisis financiera no les hace la más mínima mella, ya que sus problemas son otros y se han acostumbrado siempre a saber vivir y disfrutar lo poco que tienen, siendo, probablemente, más felices que muchos ricos, que piensan que ya no podrán cambiar de carro nuevo todos los años, salir a comer al mejor restaurante de la ciudad todos los fines de semana o alquilar una casa o un apartamento en un balneario de lujo frente al mar durante el mes de agosto, época de vacaciones escolares. 
En realidad, lo que debe preocuparnos antes que la crisis económica o financiera, es la crisis de valores en la cual se está sumergiendo precipitadamente nuestra sociedad venezolana. Y esa crisis ya no afecta solamente a las poblaciones de países desarrollados, sino que está progresivamente apoderándose de toda la sociedad latinoamericana. 
¿Es que ya está llegando el fin de nuestra civilización, como ha llegado el fin de otras, como la egipcia, la griega, la romana, la feudal? ¿Será que ya estará cayendo el capitalismo y ya dejarán de funcionar nuestros sistemas de gobierno? 
Si así es, será debido a la crisis de valores, que es mucho más grave que la financiera o económica, aún en un mundo donde todo o casi todo se mide con el dinero.
Y es en este punto donde comienzan todos los problemas. “Empezamos por apreciar y desear al becerro de oro, seguidamente comenzamos a adorarlo y finalmente terminamos por adorar al oro del becerro”
Todo lo que comienza siendo bueno con prudencia, termina siendo malo en los excesos, porque “el dinero no es un fin, sino sólo un medio para alcanzar cosas más importantes en la vida”, como decía Aristóteles. 
La economía y el capitalismo son instrumentos que generan riqueza y bienestar, pero no deben confundirse con valores. Los valores y las leyes de una sociedad democrática deben ser quienes gobiernan a estos instrumentos, de lo contrario son ellos quienes gobernarán a la sociedad. 
Así observamos que hoy muchas naciones, luego de una era de riqueza, de consumismo y de opulencia, se encuentran desconcertadas ante una crisis financiera y se tornan violentos, agitadores y insensatos, porque no saben qué hacer. Ni sus gobernantes tampoco. 
Ellos no saben, ni nosotros en absoluto aunque lo intuimos, que la solución está en fomentar la honradez, la educación y el orgullo por el trabajo bien hecho, la sobriedad y saber disfrutar de lo bueno que nos da la vida, aunque sea menos, aunque sea poco. Y todo esto sin excesos para que lo bueno no se convierta en malo. 
Nada en exceso, todo con mesura. Las virtudes que honran al hombre se convierten en vicios si no tienen medida. Mucho más de lo bueno no siempre es mejor y puede llegar a ser malo. Como ejemplo podemos tomar la ambición, que puede ser una virtud para hacernos más trabajadores, más exigentes con nosotros mismos, más prósperos, pero puede convertirse en codicia al exagerarla.
Y así un sentimiento religioso puede pasar al fanatismo, el poder de mando o liderazgo convertirse en soberbia o autoritarismo, el sano deporte competitivo en violencia, muerte y destrucción. Recordemos entonces amigos lectores, que como decía Aristóteles “El dinero no es un fin, sino un medio para alcanzar cosas más importantes".   

sábado, 22 de junio de 2013

“LA CRISIS DE NUESTRAS UNIVERSIDADES”

“LA CRISIS DE NUESTRAS UNIVERSIDADES”

Zenair Brito Caballero
La protesta, la crítica, la acusación, derechos inalienables en una verdadera y auténtica democracia, da un mensaje a los gobernantes socialistas-comunistas hoy de turno, en el sentido de inquietudes que el pueblo considera deben ser revisadas. No se trata de una actitud beligerante, es una forma de hacer sentir la voz común que de otra manera se podría extraviar en el vacío. 
El movimiento de las comunidades educativas universitarias dependientes del Estado, no se inició con su masivo levantamiento, ni con paros indefinidos o con huelgas de hambre: basta con hacer un juicioso seguimiento de lo que se produjo en otros escenarios, hace ya varios meses y años, para entender que los estudiantes no están solos, los Rectores de las Universidades, la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios AVERU, asociaciones de docentes y sindicatos por mencionar algunos como FAPUV y FAPICUV, habían emitido comunicados manifestándole al gobierno nacional serios reparos en el ajuste del presupuesto y el aumento salarial para el personal adscrito a todas las universidades públicas del país. 

Es histórica la oportunidad para trabajar el tema sometiéndolo a un profundo análisis en el que participen proactivamente todos los sectores de la comunidad, no solo el universitario, con miras a construir una política educativa pertinente a las necesidades del país que clama por la protección y el respeto a los derechos fundamentales, evitando comprometer a través del tiempo la viabilidad económica de las instituciones públicas, la calidad de los procesos formativos – asunto complejo en el que se engloban varios factores - y garantizando que todos los jóvenes accedan a una educación con calidad, como política de estado. 

En estos tiempos de crisis, en los que no pareciera asomar una luz en el proceso que nos lleve a generar condiciones para lograr la tan anhelada paz, sería baladí dar la espalda a un asunto perentorio como lo es la educación universitaria ¿Hasta cuándo?

Está demostrado que nunca habrá paz mientras se conviva con la ignorancia, nunca existirá futuro si no hay empleo, es imposible salir de la pobreza si no se garantiza lo esencial; la educación al igual que la salud y el derecho a una vida digna no pueden ser enfocados como negocio, como empresa con ánimo de lucro a través de un espiral en el que la tercerización, la intermediación y otros intereses terminen por conducirnos a un fracaso similar al ya suficientemente sufrido como consecuencia de la aprobación entre gallos y medianoche, de la Ley Orgánica de Educación.

Hay que soltar ese tipo de modelos extranjeros (el socialismo-comunismo a la cubana) con esquemas fracasados entendiendo que podemos construir nuestro propio proyecto, nuestro camino, nuestro mañana. ¿Qué tal, por ejemplo, asignar los recursos dignos de un uno por mil que se desmontara del sistema financiero, a la educación?... 

Mucho se puede sugerir desde nuestra propia creatividad. Sin embargo es necesario entender que nada bueno se obtiene cuando la radicalización conduce a desangrar lo que hoy tenemos y cuidamos con gran esfuerzo; la infraestructura de las instituciones y sus procesos administrativos deben ser protegidos y respetados con la misma firmeza con la que se protesta: eso también forma parte de una protesta sana y coherente.

Hay que evitar politizar el movimiento o que manos oscuras, con intereses muy alejados a la verdadera inquietud, se infiltren y desdibujen la noble causa. Momento histórico que exige profunda responsabilidad de parte del Ministro de Educación universitaria y del gobierno. Aumento presupuestario y aumento salarial YA, respetando las normas de homologación.  




viernes, 7 de junio de 2013

LA CRISIS VENEZOLANA ENTRE EL MIEDO Y EL TERROR

LA CRISIS VENEZOLANA ENTRE EL MIEDO Y EL TERROR

Zenair Brito Caballero 

La expresión  crisis,    ha  sido  siempre   un  factor   determinante    y   de  gran relevancia   en   todos   los   aspectos    que  sirven    de    plataforma  y   estructura   de  base   a   la  vida  institucional, al   sostenimiento   del gobierno    en  nuestro   país  y  en   todas  partes  del  mundo,  de ahí,  consiste   la  importancia     del   buen juicio  que  se utilice   para  enfrentarla.
Pero también la  palabra  crisis,    refleja  la  presencia    de limitaciones  y  carencias  que  se  traducen en la existencia  de  un    déficit  o  desbalance  que  trastornan,  un buen  ejercicio   presupuestario resultante, de  que  las  variables   y  los  indicadores  económicos   calculados no  fueron  bien   manejados   e  interpretados,  provocando   un   desequilibrio   en los  recursos  que   pudieran  estar  disponibles   para  la inversión  en el  proceso  de  desarrollo   y  para   el   fomento  de  políticas  de  características   sociales  que  siempre  están  dentro  de  las  principales  demandas  que  deben  enfrentar   con  eficiencia  las  autoridades gubernamentales.
Pero,  no  menos cierto  es que, la  palabra   crisis,  resulta  ser  una  excelente  oportunidad  para   quienes  dirigen  la  cosa  pública,  siendo  este, el  momento   preciso  para  que el gobierno socialista-comunista que es supuestamente amante de la igualdad y de los pobres, demuestre con  hechos   fehacientes   y  palpables  que  en  el   compromiso  asumido  ante  la Nación,  se  habló  con  el  corazón  y  que  sus  ejecutorias,   si   en cierto modo   pudieran  resultar  impopulares, estarán enmarcadas   en  parámetros   bien  delineados   y  transparentes  a  fin  de   que  puedan  ser  fácilmente   descifradas  y  comprendidas  por  aquellos  que  no  tiene  ningún grado  de  culpabilidad.
Para  que  el  surgimiento   de  la  palabra  crisis,  haya  erosionado  su  tranquilidad y sosiego,  pero  que  sí llevaran, sobre  sus hombros, casi  todo el  peso  de  sus   privaciones  y  consecuencias,  dejando  al margen  y  de soslayo  a  sus  principales propiciadores   y beneficiarios   directos  e  indirectos  que  son  los  mismos  que  hoy  piden  a   todo  pulmón  la  intervención  de  un  organismo crediticio  internacional.
La palabra crisis,  se ha utilizado además,  como    una expresión   interesada    en   crear   miedo   y   pánico   y  la descabellada   sensación  que   caminamos sobre  tierras  movedizas  por  lo  que  de  un momento  a   otro   podríamos  sucumbir,  si    no  tomamos   las medidas circunstanciales   y   los correctivos   que   a  pesar  de  lo  muy   dramáticas   y  delicados  que  estos  pudieran   ser,   representan   una  salida  salvadora    ante   el  trauma   que nos  espera   por las  dificultades   económicas  y  financieras   que   aparentemente, no  estamos  en  capacidad   de  asumir.
En  fin,  la  palabra   crisis,  el  déficit fiscal   y  el  desbalance  en  nuestras  finanzas   publicas,  deben  ser  conjurados  con políticas  económicas  emprendedoras   en  las  que no solo  se hable de  una reducción drástica del  gasto  y  de  la   aplicación  de  medidas  de  austeridad extremas,  que  podrían  empantanar  la  inversión, y la  inyección  de  capitales  que   son  base y  soporte  del  crecimiento  de  nuestra  economía, creando  la falsa  percepción  de  que  estamos  agonizando,  en un virtual  estado de  coma, con  respiradores  artificiales,   cuando  en  realidad ,  lo  que necesitamos  es,  la  aplicación  de  primeros  auxilios,  hacer  una  dieta  financiera   evitando  el exceso  de  grasas  innecesarias  y  superfluas  y  sobre  todo,  realizar  ejercicios  diarios  chequeando  nuestra  circulación monetaria  y  nos mantendremos   en  salud,  a  pesar  de  los  malos  augurios.
(britozenair@gmail.com)



lunes, 22 de octubre de 2012

“LA AMISTAD PARECE QUE TAMBIEN ESTÁ EN CRISIS”


“LA AMISTAD PARECE QUE TAMBIEN ESTÁ EN CRISIS”
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

Escribió Phil Bosmans, un excelente escritor y sacerdote  holandés, que la amistad es un tipo de afecto que lleva a la luz, a la paz  y a la alegría profunda. Lo recordé ahora cuando alguien me comentó que ya las amistades no eran como las de antes, que hasta eso estaba en decadencia y por ello hoy escribo este artículo sobre dicho tema.

A mí también me parece que así como lo está la familia, la amistad también está en crisis y si fuera así, ¿qué sentido tendría la vida? Lo único que  sostiene a los seres humanos, en estos tiempos difíciles, es una mano amiga tendida, un hombro que nos ayude a moderar el peso de alguna pena, un abrazo sincero, una sonrisa a tiempo y hasta un disgusto sobre el que tengamos que ceder, pedir perdón y hasta llorar.

Creo eso sí, que la amistad sólo existe entre amigos verdaderos y que se cuenta con los dedos de una mano, aunque esto suene a enredo idiomático, NO, la amistad hace falta entre esposos para que no se derrumben: el amor solo, sin la amistad, sucumbe; entre hermanos; entre padres e hijos, en fin, toda relación debe estar fortalecida por la amistad. Es más, por una verdadera amistad, esa que no decepciona nunca, que deja libre al otro y no te busca solo por interés cuando tú estás en la bonanza.

Hoy vemos que hay un miedo a expresar afecto por un amigo y se habla de cariño, y esa limitación nos lleva a hacer unas raras distinciones que no se les encuentra razón de ser: uno quiere al porta-retrato que le regaló la abuelita, o siente afecto por el señor que en el kiosco vende los periódicos cada día, y hay muchos ejemplos parecidos, pero no puede decir que quiere al porta-retrato.

El amor  es una palabra que se compara con Dios, que se confunde con Dios, entonces no puede ser exclusivo de un hombre y una mujer. Hay connotaciones y lo aclara muy bien el psicólogo norteamericano ERICH FROM en su excelente libro “El arte de amar”: amor materno, amor filial, entre otros, pero el sentimiento es único, viene de la esencia divina. Lo que confunde es la entrega entre un hombre y una mujer que no necesariamente es amor. Según Bosmans: “…cuando se manifiesta en ternura física, permanece puro”.

Ese es el afecto dentro de la amistad, pero cuando se quiere poseer al otro para bienestar personal, se destruye al ser que se pretende apreciar, se destruye la amistad. Ya lo dijo Jorge Luis Borges, en una de las frases que más me gustan: “Loado sea el amor en donde no hay poseedor ni poseído, pero los dos se entregan”.

Ante la grandeza de la amistad sólo nos queda conservar las que tenemos y acoger  con felicidad las que llegan. La llegada de una amistad es tan inesperada y se le reconoce inmediatamente, comienza muchas veces en situaciones de la vida diaria: en el mismo sitio de trabajo, en las aulas escolares, en el ejercicio de un deporte, en una fiesta  o en el grupo de compañeros de los años de juventud; esa es la amistad que más perdura a través del tiempo, de la distancia y más allá del dejar de ser.

Hagamos de nuestros amigos, los viejos y los que acaban de llegar a nuestras vidas, un enclave de reconciliación permanente con la vida, así se nos vuelve más placentera; aunque nos parezca imposible vivir una amistad ideal, debemos siempre tender hacia ella.

Puedes soportar y experimentarlo todo siempre que junto a ti esté un verdadero amigo, aunque este no pueda hacer más que darte aliento. En la vida el amigo es como el pan y el vino: una bendición; en las dificultades, un consuelo. Un amigo es para siempre, con sus virtudes y sus defectos, lo importante  es el afecto que nos dé y el cariño que le demos.