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“EL LENGUAJE VIOLENTO AFECTA A
LOS VENEZOLANOS”
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jueves, 11 de julio de 2013
“EL LENGUAJE VIOLENTO AFECTA A LOS VENEZOLANOS”
viernes, 15 de marzo de 2013
INSEGURIDAD Y VIOLENCIA COMO RETO PARA EL NUEVO GOBIERNO
INSEGURIDAD Y VIOLENCIA COMO RETO PARA EL NUEVO GOBIERNO
Zenair
Brito Caballero
La
violencia urbana es un grave problema social que afecta y trastorna la
cotidianidad, altera las rutinas ciudadanas y amenaza la integridad de todos.
Esa permanente inseguridad genera zozobra, le resta eficiencia al conjunto de
la sociedad y devora enormes recursos que podrían dedicarse a mejores propósitos.
La violencia urbana en Latinoamérica es una pandemia social que urge de
estudios serios.
Hay
que ir a las causas del mal, a sus orígenes, entender su singularidad, y
la dimensión de su accionar antes de proponer medidas. El sentido común o la
buena fe de los gobernantes no son suficientes. Para adoptar políticas eficaces
hay que partir de diagnósticos eficaces. Lo demás es improvisación sin
resultados.
Según
el PNUD, Latinoamérica, además de ser la región con mayor desigualdad
económico-social, es también la zona más violenta del planeta. Por cada 100.000
habitantes se producen 8 asesinatos/año en el mundo. Latinoamérica, habitada
por el 9% de la población mundial, supera ese índice con un promedio de 27
muertes violentas/año por cada 100.000 habitantes. Desde luego hay grandes
diferencias entre países; en algunos, el indicador antes citado llega a 44.
El
crimen y la brutalidad hacen parte de la cotidianidad y ante la inoperancia de
las políticas implementadas son muchos los que parecen resignados a convivir
con estos males. Es alarmante que 40 de las 50 ciudades más violentas del mundo
estén en Latinoamérica y varias ciudades venezolanas entre ellas.
En
la inseguridad es sobre todo urbana y es
la primera causa de muerte entre los jóvenes. La violencia ha sido una
constante en la historia del país de los últimos 14 años de
socialismo-comunismo. A la violencia política, expresión de la lucha por el
poder, se agrega la violencia social urbana ejecutada por bandas
delincuenciales causantes del 96% de los homicidios.
Entre
los factores que contribuyen a la inseguridad y a la violencia urbana se
destacan el empobrecimiento, la desigualdad, las carencias educativas, la
precariedad democrática que niega la igualdad de oportunidades e impide la
movilidad social, el auge de los circuitos criminales de las drogas, la cultura
del dinero fácil y la corrupción.
Se
suma la escasa confianza en instituciones como la policía y el sistema
judicial. Es una violencia de todos contra todos que no cesa a pesar de las
enormes inversiones en seguridad pública y privada, en equipos, en cuerpos
armados y en cárceles cada vez más gigantescas que en vez de rehabilitar
cultivan el delito
De
las ciudades venezolanas se escriben crónicas que narran el terror que infunden
las caravanas del crimen y acto seguido surgen las recetas de siempre, más
policías y más castigos, es decir, poco de humanismo y mucho de represión. Son
las soluciones típicas cuando la débil democracia ofrece tan poco
Las
bandas delincuenciales representan un fracaso de toda la sociedad y son
resultado de la exclusión escolar y laboral. La escuela atiende poco su función
social de formar jóvenes en nuevos valores. Hoy son más los niños que empiezan
la escuela, pero son muchos los que no terminan.
La
deserción produce graves frustraciones en jóvenes que difícilmente se
incorporan al mercado laboral; en el ocio rompen con su círculo social y son
presa fácil de las bandas criminales. Muchos jóvenes ni estudian ni trabajan.
La proclividad a la delincuencia es inevitable, el alto consumo de alcohol y la
disponibilidad de armas facilitan el proceso
A
lo anterior se suman los contrastes económicos en una Venezuela devastada donde
la opulencia y el derroche gubernamental pretenden convivir con la miseria y la
exclusión y donde las prácticas corruptas se han impuesto como un mecanismo
legítimo de ascenso social. Una ciudad donde los centros comerciales exhiben
toda clase de productos que sólo unos pocos pueden comprar; esos abismos entre
las fantásticas ofertas y la imposibilidad de adquirirlas honradamente impulsan
al delito para resolver las carencias.
De
otra parte la violencia política expulsa de su pueblo a muchas familias que se
trasladan a las principales ciudades
convencidas, que allí encontrarán mejores oportunidades; muchos terminan en
barrios marginales expuestos a la problemática descrita
Superar
la violencia urbana debería ser una prioridad para el futuro gobernante que
salga electo el próximo 14 de abril. No hay por qué vivir en tanta
incertidumbre. Es factible remediar el mal y es posible un mejor vivir. No es
ingenuidad y si lo parece que sea una ingenuidad esperanzadora que inyecte un
poco de optimismo, con un cambio para Venezuela. Todos a rescatar la
democracia. No al socialismo comunismo y si un camino al Progreso y a la
libertad. britozenair@gmail.com
lunes, 8 de octubre de 2012
“NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”
“NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”
Zenair Brito Caballero
(britozenairgmail.com)
Concluido
el proceso electoral, con Chávez como ganador nuevamente de los comicios, es
tiempo de iniciar los trabajos para poner orden en la casa, después de 14 años
de "gobierno revolucionario-comunista" lo cual ha dejado al país en
el más grave estancamiento.
Los
resultados de la jornada electoral del pasado domingo 7 de octubre demostraron
que la mitad de la ciudadanía no ha llegado al hartazgo ante una gestión gubernamental
que ha estado muy lejos de las expectativas generadas, por el comandante-que
siempre ha resultado un fiasco como
gobernante- y no ha sido capaz de legitimar en los hechos su régimen.
La
ola de violencia incontrolada que se ha desencadenado en estos 14 años de
revolución no sólo deja una caída de más de 100 mil muertos semanales en el
país, sino que también ha erosionado a todas las propias instituciones públicas
de la nación. La paz, la tranquilidad y el progreso de la población es lo
primero que el comandante tendría que recuperar pero lo dudamos, si en 14 años
no ha hecho nada, menos lo hará en 6, con los mismos acólitos a su alrededor
cambiando las fichas como el ajedrez. Ojala lograra que la economía marche,
mejore y que se reactive el dinamismo perdido durante estos 14 años de
mediocridad chavista, pero lo dudamos.
Venezuela
tiene una economía estancada y un
mercado interno débil; la inversión nacional no crece lo necesario para generar
los empleos que se requieren y en esas circunstancias un gran número de
familias apenas tienen lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas.
De
acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en su Encuesta Nacional
de Ingresos y Gastos de los Hogares, realizada en 2010, la parte más pobre de la
población recibe apenas el 1.8 por ciento del ingreso nacional, mientras que la
población más rica acumula el 33.9 por ciento del ingreso nacional.
La falta de empleo ha hecho crecer a niveles sin precedentes la economía informal en estos 14 años de gobierno socialista-comunista. No hay muchas opciones para los jóvenes, las únicas alternativas que tienen son: la economía informal, la migración o la participación abierta o simulada en actividades ilícitas, pero siguen votando por su comandante-presidente.
La falta de empleo ha hecho crecer a niveles sin precedentes la economía informal en estos 14 años de gobierno socialista-comunista. No hay muchas opciones para los jóvenes, las únicas alternativas que tienen son: la economía informal, la migración o la participación abierta o simulada en actividades ilícitas, pero siguen votando por su comandante-presidente.
La
población económicamente activa está integrada por personas seguidoras del
comandante en cargos públicos nacionales, regionales o municipales, pero sólo un
poco porcentaje de ellas tienen un empleo formal; es decir, una ocupación con
prestaciones de ley y seguridad social, aunque en estos años ha aumentado
considerablemente la condición temporal de muchos de esos empleos. Proliferan
los trabajos precarios y con muy bajo nivel de ingresos.
El
gobierno revolucionario no ha podido, no ha sabido cómo, o no quisieron mejorar
salarios a los maestros, profesores de los diferentes niveles del sistema
educativo formal, solo abriendo oportunidades de baja calidad de educación para
los niños y jóvenes en las llamadas misiones educativas, paralelas al sistema
educativo formal
Por
mucho que el actual "gobierno" vociferó en la campaña electoral sobre
las bondades de su gestión, la testaruda realidad es incontrovertible: el poder
adquisitivo ha disminuido sensiblemente y la calidad de vida de los venezolanos
se ha deteriorado en extremo, pero desgraciadamente no hay peor ciego que el
que no quiere ver y seguirán votando por más de lo mismo porque tenemos un alto
porcentaje de población masoquista-conformista.
En
el más reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE), Venezuela aparece catalogado como uno de los países que
ofrece la peor calidad de vida para su población, por lo que salimos reprobados
en nueve de los once indicadores que utiliza para medir el llamado índice de
Mejor Vida: Gobierno, Medio Ambiente, Comunidad, Salud, Vivienda, Empleo,
Ingreso, Educación y Seguridad.
El desastre
de la Nación no se debe a la falta de recursos. El gobierno
socialista-comunista ha tenido ingresos extraordinarios derivado de los
elevados precios del petróleo que existen desde que el comandante llegó al
poder hace 14 años.
Pero esos ingresos han sido dilapidados en gasto corriente, compra de conciencias, regalos a países aliados a su ideología y en obras faraónicas de "lucimiento" personal y no en gasto productivo. Como ejemplos, la compra del avión presidencial, el gasto en armamento, los gastos en ropas de lujo, etc.etc
En la presente administración del comandante, el caso más representativo es ese monumento a la corrupción que se llama la Misión vivienda. En todos esos asuntos hay señalamientos documentados de corrupción que en algún momento se tendrán que aclarar, porque en este gobierno, ha sido pura simulación la lucha contra la falta de vivienda para los damnificados que aun viven hacinados en refugios.
Pero esos ingresos han sido dilapidados en gasto corriente, compra de conciencias, regalos a países aliados a su ideología y en obras faraónicas de "lucimiento" personal y no en gasto productivo. Como ejemplos, la compra del avión presidencial, el gasto en armamento, los gastos en ropas de lujo, etc.etc
En la presente administración del comandante, el caso más representativo es ese monumento a la corrupción que se llama la Misión vivienda. En todos esos asuntos hay señalamientos documentados de corrupción que en algún momento se tendrán que aclarar, porque en este gobierno, ha sido pura simulación la lucha contra la falta de vivienda para los damnificados que aun viven hacinados en refugios.
A la
fecha existen no se cuantos programas públicos destinados al combate a la
pobreza, en los que se han aplicado recursos por más de miles de billones de bolívares al rubro social; aun
así el número de pobres aumentó en más de 12 millones en esta administración,
aunque ellos aseguran haber combatido la pobreza. Casi 18 millones de
venezolanos viven distintos grados de pobreza.
La economía nacional ha tenido un precario crecimiento en los últimos 13 años a una tasa promedio anual de 1.7 por ciento; lo que significa que llevamos 12 años de estancamiento. Es el saldo de los gobiernos trágicos socialistas-comunistas del comandante
¿Habrá la suficiente honestidad en esta nueva elección del comandante para trabajar sin mezquindades y superar los enormes problemas que enfrenta el país? ¿Prevalecerán como siempre los cálculos políticos para obstaculizar la labor de los gobiernos regionales que son contrarios durante este nuevo gobierno, en vez de trabajar por el bien del país? ¿Los ciudadanos chavistas dejarán a un lado sus controversias políticas, para trabajar unidos por el bien de Venezuela? Lo dudo.
La economía nacional ha tenido un precario crecimiento en los últimos 13 años a una tasa promedio anual de 1.7 por ciento; lo que significa que llevamos 12 años de estancamiento. Es el saldo de los gobiernos trágicos socialistas-comunistas del comandante
¿Habrá la suficiente honestidad en esta nueva elección del comandante para trabajar sin mezquindades y superar los enormes problemas que enfrenta el país? ¿Prevalecerán como siempre los cálculos políticos para obstaculizar la labor de los gobiernos regionales que son contrarios durante este nuevo gobierno, en vez de trabajar por el bien del país? ¿Los ciudadanos chavistas dejarán a un lado sus controversias políticas, para trabajar unidos por el bien de Venezuela? Lo dudo.
martes, 2 de octubre de 2012
EL GOBIERNO SIGUE INCREMENTADO LA VIOLENCIA EN VENEZUELA
EL
GOBIERNO SIGUE INCREMENTADO LA VIOLENCIA EN VENEZUELA
Zenair
Brito Caballero
(britozenairgmail.com)
Venezuela
tiene desde hace más de 13 años un problema social de violencia extrema. Las ferocidades
que se han venido sembrando para garantizar intereses y expandir la dominación
de los poderosos militares revolucionarios, la continua intimidación con la
compra de armas de destrucción masiva, la imposición a los empleados públicos y
a los serviles al régimen de movilizaciones a las caravanas electorales del
candidato-presidente, han generado una espiral de crimen y fanatismos
socialistas-comunistas que sólo pueden
frenarse trabajando por el bien de los pobladores, sin exclusiones,
siendo más justos, tolerantes, comprando menos armas y creando más escuelas,
liceos y universidades de calidad y excelencia.
Hemos de
marcar, pues, otro orden de prioridades más sensibles con la vida de las
personas. No es suficiente escuchar al candidato-presidente hablar de paz, máxime cuando siembra terror y cultiva la intransigencia o adoctrina
socialmente con el fuego del odio y la venganza. Es un lobo disfrazado de
oveja.
Por
desgracia, hemos convertido esta siembra violenta que, nos circunda por todos
los pueblos y ciudades venezolanas, en algo normal y no lo es, porque al final
ese espíritu violento nos acaba degradando a todos. Por ello, uno puede
expresar un descontento, pero con la condición de manifestarlo pacíficamente.
No son de recibo la destrucción de bienes, con el despilfarro de dinero que
esto supone, y mucho menos la lesión de personas inocentes, que pueden toparse hasta
con la muerte.
Desde
luego, debemos desterrar cuanto antes las actuaciones y mensajes violentos de
los jerarcas gubernamentales y sus acólitos, a través de la conciencia pública
y la educación. Una cultura de paz no se aviva manifestándose a pedradas,
matando a personas porque no comulgan con su ideología como el asesinato a 3
jóvenes de primero justicia que manifestaban su alegría en una caravana,
utilizando la sinrazón y violentando normas democráticas, promoviendo la
traición y desplegando el rencor.
Sin duda,
no podemos cerrar los ojos ante este tipo de hechos antisociales, que lo que
buscan es dividir y generar miedo e incertidumbre para amedrentar a la gente
para que no vaya a votar el 7 de octubre.
A diario
se producen multitud de comportamientos antisociables que habría que detener.
Los conflictos se intensifican y generan exclusión social para crear miedo,
desconfianza y desasosiego. Las organizaciones del gobierno
socialista-comunista que siembran el
terror, que avivan la violencia de
género y la violencia sexual, en los últimos tiempos también emergen con fuerza
y adquieren un poder depredador.
Por
consiguiente, pienso que todos tenemos el derecho a vivir una vida libre del
drama de la violencia. El buen juicio para nada necesita de hechos fanáticos.
Es hora de oponerse con rotundidad a todo tipo de salvajismo.
A mi
juicio, urge que las personas manifiesten el más radical rechazo de la
violencia, de toda violencia, y que el próximo gobierno del progreso ejerza la
responsabilidad colectiva de proteger a los ciudadanos venezolanos que son
víctimas de hechos verdaderamente crueles.
Indudablemente,
ante estos sucesos inhumanos no se puede mirar hacia otro lado. Hay que mirar
al futuro con un nuevo gobierno progresista. Hay un solo camino votar
masivamente el 7 de octubre por HENRIQUE CAPRILES RADONSKI
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VIOLENCIA,
ZENAIR BRITO CABALLERO
domingo, 26 de agosto de 2012
LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE ZENAIR BRITO CABALLERO
LA
VIOLENCIA ES
CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE
ZENAIR
BRITO CABALLERO
(britozenair@gmail.com)
La
violencia es como una larga e irregular escalinata de caracol que al llegar a
la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una
pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide.
Del
latín la palabra violentus,
violento, viene de vis:
Fuerza, poder, violencia. Del Diccionario Real Academia Española (RAE) XXII edición, violentar es
“aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia.”
La
violencia es contagiosa, se extiende por el temor y la incertidumbre, brota del
poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y
públicas. Es de carácter viral y endémico, hay que atenderla con prontitud,
antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.
El
rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce,
es epidemiológico. La gente puede sentir algo que le incomoda, se angustia, se
sacude, califica el mal desde su simpleza y heterogeneidad, inventa mitos y los
difunde.
La
intimidación nace desde quien tiene algún grado de poder político, económico,
religioso, cultural, académico, afectivo, jerárquico, físico, entre más grande
sea ese poder, más dañina y contundente puede ser la violencia cuando se tienen
en las manos los hilos de la decisión se quiere “vencer la resistencia de las
circunstancias, las cosas y las personas.”
El
odio y el terror, se engendran mutuamente. Ejerce la violencia el empleador que
no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el
salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone su jefe.
El gobernante
haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria o del grupo a quien
dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura
el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto
insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible,
su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su
poder ejerce una fuerza que doblega voluntades.
El
jerarca religioso desde los dogmas y la manipulación de la fe, arrastra a sus
seguidores a la emotiva e irracional sumisión, los condena y los absuelve,
justifica sus actos. La violencia la ejercen las personas quienes crean las
maquinarias, las estructuras, las organizaciones, las leyes, los códigos, los
procesos penales y civiles, las reglas, a las cuales deberán someterse quienes
habitan al margen del poder pero están bajo su sombra sin beneficiarse de ella,
son los receptores ineludibles de sus consecuencias.
La
historia humana ha sido la historia de la violencia, desde el poder, con su
“visionaria” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo
erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural,
material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan
las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de
aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo
que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.
La
violencia, con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que
el poder ejerce en la sociedad en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta
que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra
existencia individual y social. La violencia en su más visible y extrema
manifestación provoca la confrontación física, la lesión y la muerte. En
sus más generales y casi aceptadas expresiones está la cotidiana afectación a
los derechos fundamentales de las personas y al orden natural.
Violencia
es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a
la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración, ¿Puede
ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende,
quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o
legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real; desde
lo ético, que no siempre prevalece, sólo es legítima y justificada, aquella que
reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o
someterlo, es un proceso natural, lógico, humano y físico.
En
los tiempos recientes, los mas nobles conceptos y fines, pueden maquillarse y
justificar cualquier de los medios para lograr cualquiera de los fines; desde
los Derechos Humanos, la paz, la libertad, la democracia, la ley, las
instituciones, la libre empresa, el pueblo, los pobres, se pretende justificar
la violencia, la intervención o la muerte, por la soberanía y la patria. El
poder ofende con su ostentación, carece de modestia y cuando quiere mostrar un
disfraz, es una máscara ridícula y espeluznante. Tiene la capacidad de limitar
los derechos de otros porque solamente reconoce, a medida que crece, el derecho
y la verdad propia, doblega lo distinto, anula lo otro, su existencia, por muy
efímero que sea, se despliega tanto como sea posible y a medida que aumenta en
su extensión, viene, como una lógica consecuencia, su debilitamiento.
Así
es la historia amigo lector, un drama, una comedia, un juego de ajedrez.
Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido;
cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto
determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y
surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en
otra época y circunstancia, más sutil o burda.
sábado, 14 de julio de 2012
ZENAIR BRITO CABALLERO, “YA NUESTRA VENEZUELA NO AGUANTA MÀS”
“YA NUESTRA VENEZUELA NO AGUANTA MÀS”
Zenair Brito
caballero
Hoy más que nunca nuestra sociedad venezolana
se ve amenazada por el flagelo de la violencia y la delincuencia. Muchos
estamos consternados por las últimas manifestaciones de esta grave problemática,
los jóvenes delincuentes ahora andan armados, en motocicletas, y no lo piensan
dos veces para matar al que les resista. Algunos -los menos- los enfrentan y
viven para contarlo, otros mueren en el intento de evitar que les roben lo que
tanto les ha costado ganarse.
Así las muertes lamentables todos los
fines de semana, de adolescentes, adultos y ancianos de manos de la
delincuencia. ¿Qué hacer si el Estado, el gobierno revolucionario del teniente
coronel, los gobernadores y los alcaldes, no garantizan la seguridad de los
ciudadanos y de las ciudadanas? Día y noche, no queda de otra que defenderse
uno mismo.
Así es, ya los venezolanos y las
venezolanas estamos cansados de tanta inseguridad, y una buena parte se está preparando
para defenderse, es por eso que vemos reseñado en la prensa nacional, casos
como el ocurrido en un pequeño abasto de un barrio caraqueño, este hombre se envalentonó
y sin pensarlo dos veces sacó la pistola, mató a un delincuente e hirió a su
compinche cuando intentaban asaltar su negocio.
¿Qué otra opción tenía? Ninguna, claro
ahora deberá hacerle frente a un largo proceso judicial, en el que tendrá que
invertir tiempo y dinero de su propio bolsillo. ¿Pero qué nos queda si no hay policía
para tanto delincuente? Aquí no se trata
de incitar a la violencia, sino más bien a la defensa de lo que nos ha costado
ganarnos con el sudor y esfuerzo de nuestra familia. Es por eso que debemos
estar con los ojos bien abiertos antes que nos maten.
Últimamente he escuchado a muchos policías
recomendando que “en caso de asalto no oponga resistencia... es mejor perder lo
material que la vida”, ¿no es esta una actitud derrotista? siento que con ese
tipo de recomendaciones le estamos facilitando el trabajo a los delincuentes y
asesinos ¿y quién nos paga a nosotros lo que nos roban? No, no y no...
No estoy de acuerdo con dejarnos para
que los ladrones nos vapuleen, roben, asalten, atraquen y hasta maten, lo mejor
es que el gobierno revolucionario y el actual flamante Ministro de Interior y
Justicia, en colaboración con los gobernadores y alcaldes de Estados y
Municipios, se dediquen a planificar e implementar políticas antidelictivas en
todo el país para enfrentarlos, y que los malhechores y asesinos se den cuenta
de una vez por todas quien manda en este país.
Ya en las Urbanizaciones y en los
comercios los vecinos se están
enfrentando a los hampones, y otros están colocando en la entrada una bandera
negra con la cara de la muerte, el mensaje es claro... “El que entra aquí
muere”, porque ahora nadie aguanta nada. Apoyo al cien por ciento las
declaraciones de muchos comerciantes, quienes dijeron: “Es mejor que publiquen comerciante
mató delincuente, a que digan delincuente mató a comerciante”.
Señores y señoras, amigos lectores y
lectoras... ¡se imaginan ustedes lo que puede sentir un padre de familia cuando
tienen a su hija encañonada, a su yerno y a unos clientes tirados en el suelo,
y un delincuente sacando la platita de la caja producto del trabajo del día!
¿Qué haría usted? ¿Dispara primero o espera que le disparen y le roben? Ya lo saben... o nos cuidan o nos cuidamos
solos, porque en Venezuela ya “nadie aguanta nada”.
Crímenes como los ocurridos en los
últimos meses y en los últimos días nos dan una campanada de alerta y nos
obligan a actuar de inmediato con acciones contundentes y certeras, para poner
coto a una situación que de dejarse, nos llevaría en muy corto plazo a lamentar
tragedias mayores como ya ocurre en las grandes sociedades del mundo.
No dejemos que el “virus social” de la
delincuencia, se continúe propagando por las calles de nuestras ciudades, y sólo
trabajando juntos gobierno, comunidad y comerciantes podremos encontrar una
“vacuna” definitiva a este serio problema. Por ello hay un camino con tu voto
el próximo 7 de octubre, el camino del PROGRESO
britozenair@gmail.com
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MUERTES,
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VIOLENCIA,
ZENAIR BRITO CABALLERO
miércoles, 30 de mayo de 2012
“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”
“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”
Zenair
Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
La
violencia es como una larga e irregular escalinata que al llegar a la cima,
encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que
comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide. Del latín la
palabra “violentus”, violento, viene de “vis”: fuerza, poder, violencia.
Del diccionario RAE XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a
cosas o personas para vencer su resistencia”.
Lo violento “está fuera de su natural estado,
situación o modo… que se ejecuta contra el modo regular o fuerza de razón y
justicia…” La violencia es contagiosa, se extiende por el temor, por el
miedo y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de
formas y manifestaciones privadas y públicas. Es de carácter viral y
endémico, hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de
su evolución y avance en sus estragos. El rumor genera miedo ante lo
desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico.
La
ley de Newton, no es sólo una ley de la física, es una ley social: “a toda
acción corresponde una reacción igual o mayor”. El odio y el terror, se
engendran mutuamente. Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus
obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se
acomoda a las condiciones denigrantes que le impone; el presidente venezolano socialista-comunista haciendo su
voluntad por encima de la opinión mayoritaria del pueblo o del grupo a quien dice “representa”, sin
discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico
y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela,
busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las
multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que
doblega voluntades.
La historia humana amigos lectores ha sido la
historia de la violencia y Venezuela no es la excepción, Desde el poder, con su
“visionaria, alucinada” y comúnmente centralista interpretación del mundo,
desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial,
cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se
violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al
redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo
malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar. Esa
fuerza, por encima de todo, llámese mercado, partido político, iglesia,
ejército, policía, estado, juez, empresa…
La
violencia, aceptémoslo con repugnante indignación, es producto del conflicto
cotidiano que el ejercicio del poder ha ejercido en la sociedad venezolana en
la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que,
habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social,
porque la violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la
confrontación
Violencia
amigos, es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la
inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la
denigración,… ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o
injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla,
puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo
desde lo real; desde lo ético, que no siempre prevalece, sólo es
legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia
de origen que pretende destruirlo o someterlo, es un proceso natural,
lógico, humano y físico.
La violencia engendra violencia, es una trampa
de la que no se sale. Desde la doctrina norteamericana se ha hablado de la
“guerra preventiva”. Desde la historia, en la “guerra santa”, desde católicos,
judíos y musulmanes, desde las Cruzadas, en la Conquista se ha usado el
nombre de Dios.
La
debilidad es la locura, la fuerza se desborda y las acciones traspasan lo
razonable, esa es la más evidente señal de su agonía. Una forma de poder
muere y otra surge inmediatamente, alguien que lo representa deja de
existir y una nueva figura se levanta de las cenizas del otro, reniega del
antecesor, promete ser distinto, pero poco a poco, a medida que acumula en sus
articulaciones la energía de esa fuerza invisible y necesaria, se va
pareciendo mas y mas a eso de quien antes renegó.
Así
es la historia señores, un drama, una comedia, un juego de ajedrez.
Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido;
cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto
determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y
surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en
otra época y circunstancia, más sutil o burda.
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