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jueves, 11 de julio de 2013

“EL LENGUAJE VIOLENTO AFECTA A LOS VENEZOLANOS”

“EL LENGUAJE VIOLENTO AFECTA A LOS VENEZOLANOS”
Zenair Brito Caballero

La ciencia de la Psicología nos enseña que al establecer una relación interpersonal, el ser humano mueve todo un proceso de comunicación, que tiene que ver con estructuras neuro cerebrales, activadas en función a estímulos externos e internos, predisponentes a que esa comunicación sea entendida a partir de cómo lo interpretemos de acuerdo a nuestra forma de vida, nuestra historia y por ende nuestra cultura.

Cada sujeto construye imágenes de los demás de una manera que le permite volver estable, predecible y manejable su visión del mundo social, esto quiere decir que si no comulgas con las actitudes y comportamientos del patrón social, corres el riesgo de marginarte y por ende aislarte.

Pero ¨qué nos plantea el entorno nacional donde respiramos, nos relacionamos, compartimos y finalmente vivimos? ¨Acaso el alimento diario de significados y significantes que los medios de comunicación sobre todo los del gobierno revolucionario socialista-comunista emiten a diario en esa hegemonía comunicacional de adoctrinamiento socialista-comunista a quienes les siguen, no es en ellos predominante un lenguaje hostil, descalificador, insultante, burlista hacia quienes se les oponen en su ideología?

¿Son acaso los programas de los canales gubernamentales y sus conductores dignos de ser vistos? porque lo que transmiten es una enseñanza de antivalores morales y éticos a la juventud venezolana.

Por favor, mis amigos lectores…….Es evidente que los venezolanos y las venezolanas estamos sumergidos en una espiral compleja de desencuentros que incide y afecta la psicología del habitante de este vasto territorio nacional, la contrapuesta mirada de lo que debe ser Venezuela, ha influido y afectado profundamente el principio de hermandad entre todos, la lectura del diario vivir esta sobresaturada con insultos, agravios, escarnios, malestares, ultrajes, intolerancias, discriminaciones y otros males que el lenguaje de la violencia condiciona en nuestro actuar.

Estas controversias que anidan odios y resentimientos, lo único que hacen es acentuar las pautas de conducta que transgreden la sana convivencia humana, poniendo en peligro el bienestar de la familia venezolana. Cuando tenemos una interpretación dividida de nuestra patria, el sentimiento de pertenencia y de identificación corre el riesgo de sufrir una incertidumbre, que a la larga puede constituirse en un factor nocivo para la higiene mental.
Es importante reflexionar sin contaminarnos con posiciones extremas que conlleven a un enfrentamiento suicida sin retorno, sobre las señales que el Señor presidente Maduro, los políticos del gobierno revolucionario socialista-comunista y sus medios de comunicación van expresando respecto al presente y futuro de nuestra nación.

Cuando tenemos una compacta idea que globaliza y une a la familia grande (VENEZUELA), es cuando los padres se ponen de acuerdo en cimentar y dotar de herramientas a sus hijos e hijas, con el fin, de que puedan desenvolverse con resolución ante las adversidades.

Lamentablemente, este nivel de comprensión no llega a las esferas de gobernabilidad entre autoridades del gobierno central, estadal o municipal, (padres), representantes del pueblo. Esperemos que este intento de dialogo propiciado por  los Rectores y estudiantes de nuestras universidades públicas con el Profesor Calzadilla, Ministro de la Educación Universitaria, para un mejor presupuesto, para aumento salarial a los profesores, empleados, estudiantes y obreros universitarios, sea el camino de la esperanza, desterrando de una buena vez, el lenguaje de la violencia gubernamental de Nicolás Maduro, de Diosdado Cabello y sus acólitos socialistas-comunistas, el cual perturba, trastorna y desconcierta la psiquis humana de los venezolanos y de las venezolanas a través de sus cadenas y del proselitismo en los medios dependientes del régimen.  

(britozenair@gmail.com)

viernes, 15 de marzo de 2013

INSEGURIDAD Y VIOLENCIA COMO RETO PARA EL NUEVO GOBIERNO


INSEGURIDAD Y VIOLENCIA COMO RETO PARA EL NUEVO GOBIERNO
Zenair Brito Caballero

La violencia urbana es un grave problema social que afecta y trastorna la cotidianidad, altera las rutinas ciudadanas y amenaza la integridad de todos. Esa permanente inseguridad genera zozobra, le resta eficiencia al conjunto de la sociedad y devora enormes recursos que podrían dedicarse a mejores propósitos. La violencia urbana en Latinoamérica es una pandemia social que urge de estudios serios.

Hay que ir a las causas del mal, a sus orígenes, entender su singularidad,  y la dimensión de su accionar antes de proponer medidas. El sentido común o la buena fe de los gobernantes no son suficientes. Para adoptar políticas eficaces hay que partir de diagnósticos eficaces. Lo demás es improvisación sin resultados.

Según el PNUD, Latinoamérica, además de ser la región con mayor desigualdad económico-social, es también la zona más violenta del planeta. Por cada 100.000 habitantes se producen 8 asesinatos/año en el mundo. Latinoamérica, habitada por el 9% de la población mundial, supera ese índice con un promedio de 27 muertes violentas/año por cada 100.000 habitantes. Desde luego hay grandes diferencias entre países; en algunos, el indicador antes citado llega a 44.

El crimen y la brutalidad hacen parte de la cotidianidad y ante la inoperancia de las políticas implementadas son muchos los que parecen resignados a convivir con estos males. Es alarmante que 40 de las 50 ciudades más violentas del mundo estén en Latinoamérica y varias ciudades venezolanas entre ellas.

En  la inseguridad es sobre todo urbana y es la primera causa de muerte entre los jóvenes. La violencia ha sido una constante en la historia del país de los últimos 14 años de socialismo-comunismo. A la violencia política, expresión de la lucha por el poder, se agrega la violencia social urbana ejecutada por  bandas delincuenciales causantes del 96% de los homicidios.

Entre los factores que contribuyen a la inseguridad y a la violencia urbana se destacan el empobrecimiento, la desigualdad, las carencias educativas, la precariedad democrática que niega la igualdad de oportunidades e impide la movilidad social, el auge de los circuitos criminales de las drogas, la cultura del dinero fácil y la corrupción.

Se suma la escasa confianza en instituciones como la policía y el sistema judicial. Es una violencia de todos contra todos que no cesa a pesar de las enormes inversiones en seguridad pública y privada, en equipos, en cuerpos armados y en cárceles cada vez más gigantescas que en vez de rehabilitar cultivan el delito

De las ciudades venezolanas se escriben crónicas que narran el terror que infunden las caravanas del crimen y acto seguido surgen las recetas de siempre, más policías y más castigos, es decir, poco de humanismo y mucho de represión. Son las soluciones típicas cuando la débil democracia ofrece tan poco

Las bandas delincuenciales representan un fracaso de toda la sociedad y son resultado de la exclusión escolar y laboral. La escuela atiende poco su función social de formar jóvenes en nuevos valores. Hoy son más los niños que empiezan la escuela, pero son muchos los que no terminan.

La deserción produce graves frustraciones en jóvenes que difícilmente se incorporan al mercado laboral; en el ocio rompen con su círculo social y son presa fácil de las bandas criminales. Muchos jóvenes ni estudian ni trabajan. La proclividad a la delincuencia es inevitable, el alto consumo de alcohol y la disponibilidad de armas facilitan el proceso

A lo anterior se suman los contrastes económicos en una Venezuela devastada donde la opulencia y el derroche gubernamental pretenden convivir con la miseria y la exclusión y donde las prácticas corruptas se han impuesto como un mecanismo legítimo de ascenso social. Una ciudad donde los centros comerciales exhiben toda clase de productos que sólo unos pocos pueden comprar; esos abismos entre las fantásticas ofertas y la imposibilidad de adquirirlas honradamente impulsan al delito para resolver las carencias.

De otra parte la violencia política expulsa de su pueblo a muchas familias que se trasladan a las principales  ciudades convencidas, que allí encontrarán mejores oportunidades; muchos terminan en barrios marginales expuestos a la problemática descrita

Superar la violencia urbana debería ser una prioridad para el futuro gobernante que salga electo el próximo 14 de abril. No hay por qué vivir en tanta incertidumbre. Es factible remediar el mal y es posible un mejor vivir. No es ingenuidad y si lo parece que sea una ingenuidad esperanzadora que inyecte un poco de optimismo, con un cambio para Venezuela. Todos a rescatar la democracia. No al socialismo comunismo y si un camino al Progreso y a la libertad. britozenair@gmail.com

lunes, 8 de octubre de 2012

“NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”


“NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”
Zenair Brito Caballero 
(britozenairgmail.com)

Concluido el proceso electoral, con Chávez como ganador nuevamente de los comicios, es tiempo de iniciar los trabajos para poner orden en la casa, después de 14 años de "gobierno revolucionario-comunista" lo cual ha dejado al país en el más grave estancamiento.

Los resultados de la jornada electoral del pasado domingo 7 de octubre demostraron que la mitad de la ciudadanía no ha llegado al hartazgo ante una gestión gubernamental que ha estado muy lejos de las expectativas generadas, por el comandante-que siempre ha  resultado un fiasco como gobernante- y no ha sido capaz de legitimar en los hechos su régimen.

La ola de violencia incontrolada que se ha desencadenado en estos 14 años de revolución no sólo deja una caída de más de 100 mil muertos semanales en el país, sino que también ha erosionado a todas las propias instituciones públicas de la nación. La paz, la tranquilidad y el progreso de la población es lo primero que el comandante tendría que recuperar pero lo dudamos, si en 14 años no ha hecho nada, menos lo hará en 6, con los mismos acólitos a su alrededor cambiando las fichas como el ajedrez. Ojala lograra que la economía marche, mejore y que se reactive el dinamismo perdido durante estos 14 años de mediocridad chavista, pero lo dudamos.

Venezuela  tiene una economía estancada y un mercado interno débil; la inversión nacional no crece lo necesario para generar los empleos que se requieren y en esas circunstancias un gran número de familias apenas tienen lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en su Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, realizada en 2010, la parte más pobre de la población recibe apenas el 1.8 por ciento del ingreso nacional, mientras que la población más rica acumula el 33.9 por ciento del ingreso nacional.

La falta de empleo ha hecho crecer a niveles sin precedentes la economía informal en estos 14 años de gobierno socialista-comunista. No hay muchas opciones para los jóvenes, las únicas alternativas que tienen son: la economía informal, la migración o la participación abierta o simulada en actividades ilícitas, pero siguen votando por su comandante-presidente.
La población económicamente activa está integrada por personas seguidoras del comandante en cargos públicos nacionales, regionales o municipales, pero sólo un poco porcentaje de ellas tienen un empleo formal; es decir, una ocupación con prestaciones de ley y seguridad social, aunque en estos años ha aumentado considerablemente la condición temporal de muchos de esos empleos. Proliferan los trabajos precarios y con muy bajo nivel de ingresos.
El gobierno revolucionario no ha podido, no ha sabido cómo, o no quisieron mejorar salarios a los maestros, profesores de los diferentes niveles del sistema educativo formal, solo abriendo oportunidades de baja calidad de educación para los niños y jóvenes en las llamadas misiones educativas, paralelas al sistema educativo formal
Por mucho que el actual "gobierno" vociferó en la campaña electoral sobre las bondades de su gestión, la testaruda realidad es incontrovertible: el poder adquisitivo ha disminuido sensiblemente y la calidad de vida de los venezolanos se ha deteriorado en extremo, pero desgraciadamente no hay peor ciego que el que no quiere ver y seguirán votando por más de lo mismo porque tenemos un alto porcentaje de población masoquista-conformista.
En el más reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Venezuela aparece catalogado como uno de los países que ofrece la peor calidad de vida para su población, por lo que salimos reprobados en nueve de los once indicadores que utiliza para medir el llamado índice de Mejor Vida: Gobierno, Medio Ambiente, Comunidad, Salud, Vivienda, Empleo, Ingreso, Educación y Seguridad.
El desastre de la Nación no se debe a la falta de recursos. El gobierno socialista-comunista ha tenido ingresos extraordinarios derivado de los elevados precios del petróleo que existen desde que el comandante llegó al poder hace 14 años.
Pero esos ingresos han sido dilapidados en gasto corriente, compra de conciencias, regalos a países aliados a su ideología y en obras faraónicas de "lucimiento" personal y no en gasto productivo. Como ejemplos, la compra del avión presidencial, el gasto en armamento, los gastos en ropas de lujo, etc.etc

En la presente administración del comandante, el caso más representativo es ese monumento a la corrupción que se llama la Misión vivienda. En todos esos asuntos hay señalamientos documentados de corrupción que en algún momento se tendrán que aclarar, porque en este gobierno, ha sido pura simulación la lucha contra la falta de vivienda para los damnificados que aun viven hacinados en refugios.
A la fecha existen no se cuantos programas públicos destinados al combate a la pobreza, en los que se han aplicado recursos por más de miles de  billones de bolívares al rubro social; aun así el número de pobres aumentó en más de 12 millones en esta administración, aunque ellos aseguran haber combatido la pobreza. Casi 18 millones de venezolanos viven distintos grados de pobreza.

La economía nacional ha tenido un precario crecimiento en los últimos 13 años a una tasa promedio anual de 1.7 por ciento; lo que significa que llevamos 12 años de estancamiento. Es el saldo de los gobiernos trágicos socialistas-comunistas del comandante

¿Habrá la suficiente honestidad  en esta nueva elección del comandante para trabajar sin mezquindades y superar los enormes problemas que enfrenta el país? ¿Prevalecerán como siempre los cálculos políticos para obstaculizar la labor de los gobiernos regionales que son contrarios durante este nuevo gobierno, en vez de trabajar por el bien del país? ¿Los ciudadanos chavistas dejarán a un lado sus controversias políticas, para trabajar unidos por el bien de Venezuela? Lo dudo.

martes, 2 de octubre de 2012

EL GOBIERNO SIGUE INCREMENTADO LA VIOLENCIA EN VENEZUELA


EL GOBIERNO SIGUE INCREMENTADO LA VIOLENCIA EN VENEZUELA
Zenair Brito Caballero 
(britozenairgmail.com)

Venezuela tiene desde hace más de 13 años un problema social de violencia extrema. Las ferocidades que se han venido sembrando para garantizar intereses y expandir la dominación de los poderosos militares revolucionarios, la continua intimidación con la compra de armas de destrucción masiva, la imposición a los empleados públicos y a los serviles al régimen de movilizaciones a las caravanas electorales del candidato-presidente, han generado una espiral de crimen y fanatismos socialistas-comunistas  que sólo pueden frenarse  trabajando por el bien de los pobladores, sin exclusiones, siendo más justos, tolerantes, comprando menos armas y creando más escuelas, liceos y universidades de calidad y excelencia.

Hemos de marcar, pues, otro orden de prioridades más sensibles con la vida de las personas. No es suficiente escuchar al candidato-presidente  hablar de paz, máxime cuando  siembra terror y  cultiva la intransigencia o adoctrina socialmente con el fuego del odio y la venganza. Es un lobo disfrazado de oveja.

Por desgracia, hemos convertido esta siembra violenta que, nos circunda por todos los pueblos y ciudades venezolanas, en algo normal y no lo es, porque al final ese espíritu violento nos acaba degradando a todos. Por ello, uno puede expresar un descontento, pero con la condición de manifestarlo pacíficamente. No son de recibo la destrucción de bienes, con el despilfarro de dinero que esto supone, y mucho menos la lesión de personas inocentes, que pueden toparse hasta con la muerte.

Desde luego, debemos desterrar cuanto antes las actuaciones y mensajes violentos de los jerarcas gubernamentales y sus acólitos, a través de la conciencia pública y la educación. Una cultura de paz no se aviva manifestándose a pedradas, matando a personas porque no comulgan con su ideología como el asesinato a 3 jóvenes de primero justicia que manifestaban su alegría en una caravana, utilizando la sinrazón y violentando normas democráticas, promoviendo la traición y desplegando el rencor.
Sin duda, no podemos cerrar los ojos ante este tipo de hechos antisociales, que lo que buscan es dividir y generar miedo e incertidumbre para amedrentar a la gente para que no vaya a votar el 7 de octubre.

A diario se producen multitud de comportamientos antisociables que habría que detener. Los conflictos se intensifican y generan exclusión social para crear miedo, desconfianza y desasosiego.  Las organizaciones del gobierno socialista-comunista  que siembran el terror,  que avivan la violencia de género y la violencia sexual, en los últimos tiempos también emergen con fuerza y adquieren un poder depredador.

Por consiguiente, pienso que todos tenemos el derecho a vivir una vida libre del drama de la violencia. El buen juicio para nada necesita de hechos fanáticos. Es hora de oponerse con rotundidad a todo tipo de salvajismo.

A mi juicio, urge que las personas manifiesten el más radical rechazo de la violencia, de toda violencia, y que el próximo gobierno del progreso ejerza la responsabilidad colectiva de proteger a los ciudadanos venezolanos que son víctimas de hechos verdaderamente crueles.

Indudablemente, ante estos sucesos inhumanos no se puede mirar hacia otro lado. Hay que mirar al futuro con un nuevo gobierno progresista. Hay un solo camino votar masivamente el 7 de octubre por HENRIQUE CAPRILES RADONSKI

domingo, 26 de agosto de 2012

LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE ZENAIR BRITO CABALLERO


LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE
 ZENAIR BRITO CABALLERO 
(britozenair@gmail.com)


La violencia es como una larga e irregular escalinata de caracol que al llegar a la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide. 

Del latín la palabra violentus, violento, viene de vis: Fuerza, poder, violencia. Del Diccionario Real Academia Española (RAE) XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia.”

La violencia es contagiosa, se extiende por el temor y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y públicas. Es de carácter viral y endémico, hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.

El rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico. La gente puede sentir algo que le incomoda, se angustia, se sacude, califica el mal desde su simpleza y heterogeneidad, inventa mitos y los difunde. 

La intimidación nace desde quien tiene algún grado de poder político, económico, religioso, cultural, académico, afectivo, jerárquico, físico, entre más grande sea ese poder, más dañina y contundente puede ser la violencia cuando se tienen en las manos los hilos de la decisión se quiere “vencer la resistencia de las circunstancias, las cosas y las personas.”

El odio y el terror, se engendran mutuamente. Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone su jefe.

El gobernante haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria o del grupo a quien dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que doblega voluntades. 

El jerarca religioso desde los dogmas y la manipulación de la fe, arrastra a sus seguidores a la emotiva e irracional sumisión, los condena y los absuelve, justifica sus actos. La violencia la ejercen las personas quienes crean las maquinarias, las estructuras, las organizaciones, las leyes, los códigos, los procesos penales y civiles, las reglas, a las cuales deberán someterse quienes habitan al margen del poder pero están bajo su sombra sin beneficiarse de ella, son los receptores ineludibles de sus consecuencias.

La historia humana ha sido la historia de la violencia, desde el poder, con su “visionaria” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.

La violencia, con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que el poder ejerce en la sociedad en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social. La violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la confrontación física, la lesión y la muerte. En sus más generales y casi aceptadas expresiones está la cotidiana afectación a los derechos fundamentales de las personas y al orden natural.

Violencia es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración, ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real;  desde lo ético, que no siempre prevalece, sólo es legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o someterlo, es un proceso natural, lógico, humano y físico.

En los tiempos recientes, los mas nobles conceptos y fines, pueden maquillarse y justificar cualquier de los medios para lograr cualquiera de los fines; desde los Derechos Humanos, la paz, la libertad, la democracia, la ley, las instituciones, la libre empresa, el pueblo, los pobres, se pretende justificar la violencia, la intervención o la muerte, por la soberanía y la patria. El poder ofende con su ostentación, carece de modestia y cuando quiere mostrar un disfraz, es una máscara ridícula y espeluznante. Tiene la capacidad de limitar los derechos de otros porque solamente reconoce, a medida que crece, el derecho y la verdad propia, doblega lo distinto, anula lo otro, su existencia, por muy efímero que sea, se despliega tanto como sea posible y a medida que aumenta en su extensión, viene, como una lógica consecuencia, su debilitamiento.

Así es la historia amigo lector, un drama, una comedia,  un juego de ajedrez. Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido; cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en otra época y circunstancia, más sutil o burda.

sábado, 14 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “YA NUESTRA VENEZUELA NO AGUANTA MÀS”


“YA NUESTRA VENEZUELA NO AGUANTA MÀS”
Zenair Brito caballero

Hoy más que nunca nuestra sociedad venezolana se ve amenazada por el flagelo de la violencia y la delincuencia. Muchos estamos consternados por las últimas manifestaciones de esta grave problemática, los jóvenes delincuentes ahora andan armados, en motocicletas, y no lo piensan dos veces para matar al que les resista. Algunos -los menos- los enfrentan y viven para contarlo, otros mueren en el intento de evitar que les roben lo que tanto les ha costado ganarse.

Así las muertes lamentables todos los fines de semana, de adolescentes, adultos y ancianos de manos de la delincuencia. ¿Qué hacer si el Estado, el gobierno revolucionario del teniente coronel, los gobernadores y los alcaldes, no garantizan la seguridad de los ciudadanos y de las ciudadanas? Día y noche, no queda de otra que defenderse uno mismo.

Así es, ya los venezolanos y las venezolanas estamos cansados de tanta inseguridad, y una buena parte se está preparando para defenderse, es por eso que vemos reseñado en la prensa nacional, casos como el ocurrido en un pequeño abasto de un barrio caraqueño, este hombre se envalentonó y sin pensarlo dos veces sacó la pistola, mató a un delincuente e hirió a su compinche cuando intentaban asaltar su negocio.

¿Qué otra opción tenía? Ninguna, claro ahora deberá hacerle frente a un largo proceso judicial, en el que tendrá que invertir tiempo y dinero de su propio bolsillo. ¿Pero qué nos queda si no hay policía para tanto delincuente?  Aquí no se trata de incitar a la violencia, sino más bien a la defensa de lo que nos ha costado ganarnos con el sudor y esfuerzo de nuestra familia. Es por eso que debemos estar con los ojos bien abiertos antes que nos maten.

Últimamente he escuchado a muchos policías recomendando que “en caso de asalto no oponga resistencia... es mejor perder lo material que la vida”, ¿no es esta una actitud derrotista? siento que con ese tipo de recomendaciones le estamos facilitando el trabajo a los delincuentes y asesinos ¿y quién nos paga a nosotros lo que nos roban? No, no y no...

No estoy de acuerdo con dejarnos para que los ladrones nos vapuleen, roben, asalten, atraquen y hasta maten, lo mejor es que el gobierno revolucionario y el actual flamante Ministro de Interior y Justicia, en colaboración con los gobernadores y alcaldes de Estados y Municipios, se dediquen a planificar e implementar políticas antidelictivas en todo el país para enfrentarlos, y que los malhechores y asesinos se den cuenta de una vez por todas quien manda en este país.

Ya en las Urbanizaciones y en los comercios  los vecinos se están enfrentando a los hampones, y otros están colocando en la entrada una bandera negra con la cara de la muerte, el mensaje es claro... “El que entra aquí muere”, porque ahora nadie aguanta nada. Apoyo al cien por ciento las declaraciones de muchos comerciantes, quienes dijeron: “Es mejor que publiquen comerciante mató delincuente, a que digan delincuente mató a comerciante”.

Señores y señoras, amigos lectores y lectoras... ¡se imaginan ustedes lo que puede sentir un padre de familia cuando tienen a su hija encañonada, a su yerno y a unos clientes tirados en el suelo, y un delincuente sacando la platita de la caja producto del trabajo del día! ¿Qué haría usted? ¿Dispara primero o espera que le disparen y le roben?  Ya lo saben... o nos cuidan o nos cuidamos solos, porque en Venezuela ya “nadie aguanta nada”.

Crímenes como los ocurridos en los últimos meses y en los últimos días nos dan una campanada de alerta y nos obligan a actuar de inmediato con acciones contundentes y certeras, para poner coto a una situación que de dejarse, nos llevaría en muy corto plazo a lamentar tragedias mayores como ya ocurre en las grandes sociedades del mundo.

No dejemos que el “virus social” de la delincuencia, se continúe propagando por las calles de nuestras ciudades, y sólo trabajando juntos gobierno, comunidad y comerciantes podremos encontrar una “vacuna” definitiva a este serio problema. Por ello hay un camino con tu voto el próximo 7 de octubre, el camino del PROGRESO
britozenair@gmail.com

miércoles, 30 de mayo de 2012

“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”


“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
La violencia es como una larga e irregular escalinata que al llegar a la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide.  Del latín la palabra “violentus”, violento, viene de “vis”: fuerza, poder, violencia.  Del diccionario RAE XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”. 
Lo violento “está fuera de su natural estado, situación o modo… que se ejecuta contra el modo regular o fuerza de razón y justicia…”  La violencia es contagiosa, se extiende por el temor, por el miedo y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y públicas.  Es de carácter viral y endémico,  hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.  El rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico. 
La ley de Newton, no es sólo una ley de la física, es una ley social: “a toda acción corresponde una reacción igual o mayor”. El odio y el terror, se engendran mutuamente.  Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone; el presidente  venezolano socialista-comunista haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria del pueblo  o del grupo a quien dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que doblega voluntades.
 La historia humana amigos lectores ha sido la historia de la violencia y Venezuela no es la excepción, Desde el poder, con su “visionaria, alucinada” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.  Esa fuerza, por encima de todo, llámese mercado, partido político, iglesia, ejército, policía, estado, juez, empresa… 
La violencia, aceptémoslo con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que el ejercicio del poder ha ejercido en la sociedad venezolana en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social, porque la violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la confrontación
Violencia amigos, es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración,… ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real;  desde lo ético, que no siempre prevalece,  sólo es legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o someterlo,  es un proceso natural, lógico, humano y físico.
 La violencia engendra violencia, es una trampa de la que no se sale. Desde la doctrina norteamericana se ha hablado de la “guerra preventiva”. Desde la historia, en la “guerra santa”, desde católicos, judíos y musulmanes,  desde las Cruzadas, en la Conquista se ha usado el nombre de Dios.
La debilidad es la locura, la fuerza se desborda y las acciones traspasan lo razonable, esa es la más evidente señal de su agonía.  Una forma de poder muere y otra surge inmediatamente,  alguien que lo representa deja de existir y una nueva figura se levanta de las cenizas del otro, reniega del antecesor, promete ser distinto, pero poco a poco, a medida que acumula en sus articulaciones la energía de esa fuerza invisible y necesaria,  se va pareciendo mas y mas a eso de quien antes renegó. 
Así es la historia señores, un drama, una comedia,  un juego de ajedrez. Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido; cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en otra época y circunstancia, más sutil o burda.