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sábado, 14 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “YA NUESTRA VENEZUELA NO AGUANTA MÀS”


“YA NUESTRA VENEZUELA NO AGUANTA MÀS”
Zenair Brito caballero

Hoy más que nunca nuestra sociedad venezolana se ve amenazada por el flagelo de la violencia y la delincuencia. Muchos estamos consternados por las últimas manifestaciones de esta grave problemática, los jóvenes delincuentes ahora andan armados, en motocicletas, y no lo piensan dos veces para matar al que les resista. Algunos -los menos- los enfrentan y viven para contarlo, otros mueren en el intento de evitar que les roben lo que tanto les ha costado ganarse.

Así las muertes lamentables todos los fines de semana, de adolescentes, adultos y ancianos de manos de la delincuencia. ¿Qué hacer si el Estado, el gobierno revolucionario del teniente coronel, los gobernadores y los alcaldes, no garantizan la seguridad de los ciudadanos y de las ciudadanas? Día y noche, no queda de otra que defenderse uno mismo.

Así es, ya los venezolanos y las venezolanas estamos cansados de tanta inseguridad, y una buena parte se está preparando para defenderse, es por eso que vemos reseñado en la prensa nacional, casos como el ocurrido en un pequeño abasto de un barrio caraqueño, este hombre se envalentonó y sin pensarlo dos veces sacó la pistola, mató a un delincuente e hirió a su compinche cuando intentaban asaltar su negocio.

¿Qué otra opción tenía? Ninguna, claro ahora deberá hacerle frente a un largo proceso judicial, en el que tendrá que invertir tiempo y dinero de su propio bolsillo. ¿Pero qué nos queda si no hay policía para tanto delincuente?  Aquí no se trata de incitar a la violencia, sino más bien a la defensa de lo que nos ha costado ganarnos con el sudor y esfuerzo de nuestra familia. Es por eso que debemos estar con los ojos bien abiertos antes que nos maten.

Últimamente he escuchado a muchos policías recomendando que “en caso de asalto no oponga resistencia... es mejor perder lo material que la vida”, ¿no es esta una actitud derrotista? siento que con ese tipo de recomendaciones le estamos facilitando el trabajo a los delincuentes y asesinos ¿y quién nos paga a nosotros lo que nos roban? No, no y no...

No estoy de acuerdo con dejarnos para que los ladrones nos vapuleen, roben, asalten, atraquen y hasta maten, lo mejor es que el gobierno revolucionario y el actual flamante Ministro de Interior y Justicia, en colaboración con los gobernadores y alcaldes de Estados y Municipios, se dediquen a planificar e implementar políticas antidelictivas en todo el país para enfrentarlos, y que los malhechores y asesinos se den cuenta de una vez por todas quien manda en este país.

Ya en las Urbanizaciones y en los comercios  los vecinos se están enfrentando a los hampones, y otros están colocando en la entrada una bandera negra con la cara de la muerte, el mensaje es claro... “El que entra aquí muere”, porque ahora nadie aguanta nada. Apoyo al cien por ciento las declaraciones de muchos comerciantes, quienes dijeron: “Es mejor que publiquen comerciante mató delincuente, a que digan delincuente mató a comerciante”.

Señores y señoras, amigos lectores y lectoras... ¡se imaginan ustedes lo que puede sentir un padre de familia cuando tienen a su hija encañonada, a su yerno y a unos clientes tirados en el suelo, y un delincuente sacando la platita de la caja producto del trabajo del día! ¿Qué haría usted? ¿Dispara primero o espera que le disparen y le roben?  Ya lo saben... o nos cuidan o nos cuidamos solos, porque en Venezuela ya “nadie aguanta nada”.

Crímenes como los ocurridos en los últimos meses y en los últimos días nos dan una campanada de alerta y nos obligan a actuar de inmediato con acciones contundentes y certeras, para poner coto a una situación que de dejarse, nos llevaría en muy corto plazo a lamentar tragedias mayores como ya ocurre en las grandes sociedades del mundo.

No dejemos que el “virus social” de la delincuencia, se continúe propagando por las calles de nuestras ciudades, y sólo trabajando juntos gobierno, comunidad y comerciantes podremos encontrar una “vacuna” definitiva a este serio problema. Por ello hay un camino con tu voto el próximo 7 de octubre, el camino del PROGRESO
britozenair@gmail.com

martes, 3 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “CON MIEDO A LA DELINCUENCIA NO SE ELIMINA ESTA PLAGA EN VENEZUELA”


 “CON MIEDO A LA DELINCUENCIA NO SE ELIMINA ESTA PLAGA EN VENEZUELA”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Hay que enfrentar a los venezolanos que han hecho del recelo, del  miedo y la desconfianza a la delincuencia un tremendo negocio: Pareciera ser, que el miedo a la delincuencia es un negocio económico y político. Tenemos que eliminar el miedo en la sociedad porque éste “es un mal compañero para la solución” del problema de la delincuencia. “El miedo paraliza y oscurece la razón. Enmudece a la gente e inhibe la acción”.
Aquí en Venezuela a pocos meses de lo ocurrido en la cárcel del Rodeo y luego el de la Planta, los vecinos tienen temor y en general en la sociedad venezolana el miedo a la delincuencia es generalizado. Hay que sacudirse el miedo para hacerle frente a la violencia y  la delincuencia; ya no es tiempo para la indiferencia, la apatía, y el silencio.
Debemos  tener claridad que el crimen gana cuando la sociedad no participa y se vuelve indiferente, y la delincuencia gana cuando la sociedad tiene miedo, tiene recelo, tiene desconfianza hasta de salir de sus casas.
Para ser prósperos en su ilegalidad, los delincuentes imponen dos estrategias que les permiten actuar con comodidad: la violencia y el miedo. Donde estas estrategias, funcionan atemorizan y silencian a la ciudadanía,  son exitosas y los delincuentes empiezan a expandir su criminalidad.
En una sociedad dominada por el miedo, el ciudadano no confía en las autoridades, en los policías ni en la guardia nacional. Considera un riesgo personal alertar a la policía porque generalmente ésta no hace nada y hasta protege a los delincuentes, y el ciudadano asaltado o robado prefiere protegerse con su propio silencio.
Eduardo Galeano describe en un poema los miedos, el poema se llama “Miedo global” que dice: “es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones y miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura”.
El listado de los temores que hoy debemos enfrentar los venezolanos es grande, tememos que la crisis económica se profundice, que la vulnerabilidad ambiental nos lleve al desastre, pero entre todos los temores el miedo a la delincuencia es el más democrático y perseverante: democrático porque afecta a todos los ciudadanos sin exclusión y, persistente porque una vez instalado, tiende a permanecer aunque según el gobierno socialista-comunista el número de homicidios haya disminuido, porque todo es culpa del amarillismo y exageración de los medios opositores al gobierno
Los venezolanos somos víctimas del miedo, la zozobra y la incertidumbre, porque nadie sabe en qué momento, en qué lugar y en qué circunstancia podemos  ser objetivo de la delincuencia; no existen plenas garantías para los habitantes de las ciudades, municipios, parroquias y pueblos, del mantenimiento de la paz y el orden público. Hay que decirlo claramente, los niveles de violencia y criminalidad no se han reducido ni el miedo tampoco en casi 14 años de desgobierno revolucionario. Han aumentado, se han duplicado.
Vivimos con miedo a que nos roben el carro, nos arrebaten el celular o la cartera en la calle; que un extraño nos asalte en una buseta del transporte público; que alguien entre a la casa cuando no hay nadie; y  también a ser maltratados o golpeados por un soldado o un policía.
Por temor a la delincuencia, se instalan cerraduras adicionales en las puertas, se colocan barrotes, puertas de seguridad, alarmas en las casas o negocios; se contrata vigilancia privada diurna y nocturna; se ponen circuitos eléctricos en las entradas de los edificios y quintas para controlar y restringir el paso de los delincuentes al interior de las viviendas. Todo esto no debe ni puede continuar. Pero  para alcanzar y vencer el miedo a la delincuencia, se necesita contar con una política pública específica que lo enfrente.
Debemos recuperar nuestro derecho a vivir sin miedo, porque está comprobado, que los individuos que viven con miedo al delito sufren más problemas de salud. Para empezar a conseguirlo hay que enfrentar a los que han hecho del miedo a la delincuencia un negocio: El miedo a la delincuencia pareciera que es un negocio económico y político. Hay muchas empresas que sin miedo no harían negocios. Mientras más sensación de inseguridad haya, más amplio el campo de los negocios para el sector de la seguridad privada y esto no puede continuar, pues no solo los delincuentes viven de nuestro miedo
Se debe tomar en cuenta que cuando una sociedad tiene valor y tiene valores, todo lo demás se puede lograr. Cuando la sociedad se decide a participar no hay problema por mayúsculo, por complejo, por grande que sea que no se pueda solucionar. Gracias a la participación ciudadana se puede resolver el problema de la inseguridad;  cuando la gente se decide a tener esperanza en lugar de miedo. ¿Cuándo empezamos? Hay un camino para lograrlo EL DEL PROGRESO