martes, 4 de septiembre de 2012

“DESCONCIERTOS Y CONFUSIONES”


“DESCONCIERTOS Y CONFUSIONES”
Zenair Brito Caballero 

Se considera inverosímil que  sólo trece letras puedan resumir el estado cataléptico o la muerte aparente de un país. A escasos  días de las elecciones presidenciales más turbulentas de los últimos tiempos, Venezuela se debate entre el progreso y la esperanza, el desengaño y la decepción.
Dicen muchos psicólogos, que para medir la intensidad de los abismos delirantes de un psicópata, es suficiente padecer la cotidiana irrupción de las monotemáticas disertaciones presidenciales que a nivel mediático y en cadenas de largas horas, cortan sin consideración la vida del ciudadano venezolano. El comandante no presta atención (quizá esté impedido para ello) lo equivocado de este derramarse  en una charlatanería insustancial, aburrida, repetitiva, machacona, monótona, fastidiosa y añosa.
El fuerte del comandante fue siempre su manera folklórica de enfrentar las multitudes poco ilustradas que le siguen mediante un enlace de palabras groseras, vulgares, chabacanas, chocarreras e inelegantes y ademanes si no sólidos sí bruñidos con una chaqueta roja-rojita de marca extranjera, creo yanqui si no me equivoco que deslumbró a más de uno. Prueba de ello es la masiva votación obtenida por él en las elecciones del 99 y las siguientes.
Todos a una como en Fuente Ovejuna, lo proclamaron con el voto. Clases populares, media, rica y la más humilde de la sociedad,  curtidos dirigentes de la llamada derecha  democrática y hasta las viejas fieras y los honestos personajes de la izquierda venezolana  cayeron en su trampa.
No faltó quien lo viera como un futuro fantoche ni quien lo siguiera como a una figura redentora entre la podredumbre del régimen imperante. Se equivocaron  ¡de que manera tan inadmisible! Y no entiendo cómo, estos hijos de la todavía no tan vieja dictadura pseudo-militar de Marcos Pérez Jiménez que sembró de crueldad y atraso la historia del país, olvidaron que las charreteras y las botas sólo caben cómodamente entre las paredes de un cuartel.
El teniente-coronel socialista-comunista es hoy un líder más sólido fuera de Venezuela que dentro de ella. Mientras el barril de petróleo se siga cotizando por encima de los cien dólares administrados por la inopia, el delirio y la megalomanía de un hombre que parece  haber llegado a Miraflores en el giro afortunado de un bate de béisbol o de un balón de futbol tumba arqueros, los países del Alba y de Mercosur, amén de la chulería cubana, nicaragüense, boliviana, ecuatoriana, uruguaya, argentina; los astutos mercantes del Brasil y la China y demás beneficiarios de sus complejos y frustraciones, seguirán pasándole el brazo por delante y sacándole la lengua por detrás.
El martes 21 de agosto por primera vez durante sus catorce años de jolgorio y regocijo, el comandante se vio obligado a suspender abruptamente la cadena televisada y radiodifundida nacionalmente durante su presentación en Guayana ante los obreros de Sidor.
Sus antiguamente seguidores incondicionales, entre gritos y abucheos, lo conminaron a renunciar exigiendo la firma de un contrato colectivo de trabajo con más de cinco años de retraso.    
En este clima de tierra aniquilada, Henrique Capriles Radonski (quien ha hecho una campaña admirable y extraordinaria) se prepara para el 7  de octubre. Gane quien ganare (que debería ser Dios lo permita Henrique Capriles), el panorama se presenta sombrío, oscuro y medio apagado.
A mi manera de ver las cosas y por mi experiencia personal y analítica, pienso que serán menester unas dos generaciones para revitalizar  lo que destruyeron una corrupción, un desgobierno, una soberbia e ineptitud llamada revolucionaria, nunca vistas hasta ahora en esta desbarrancada Venezuela, tan accidentada políticamente a lo largo de estos catorce años de socialismo-comunismo a la cubana. No olvidemos amigos lectores que el único camino para el cambio es “EL DEL PROGRESO”, y usted si quiere a Venezuela y a sus hijos debe votar por ese cambio.

“TRANSMITA FELICIDAD A SUS HIJOS SEA POSITIVO Y NO NEGATIVO”


“TRANSMITA FELICIDAD A SUS HIJOS SEA POSITIVO Y NO NEGATIVO” 
Zenair Brito Caballero 

El ser humano tiene dentro de sí mismo la capacidad para ser completamente feliz o terriblemente infeliz. Esa capacidad se desarrolla sobre la marcha dependiendo de la actitud que se tenga para afrontar los obstáculos que se aparezcan en el camino, y de la influencia que tengamos de la familia, la escuela, los amigos, y el ambiente en que nos desarrollemos.

Pero ¿qué sucede en la familia? Pues que los padres siempre se están quejando, “que todo sube de precio, que el dinero no alcanza para nada, que los niños se portan mal, que los abuelos se enferman, que los negocios no caminan, que si llegó tarde o temprano, en fin, a todo siempre le ven únicamente el lado negativo. O lo que es lo mismo: mala actitud.

Por qué mejor no ve todo más positivamente y en lugar de quejarse de las enormes trancas en las carreteras agradezca a Dios que tiene un automóvil en que desplazarse, o en lugar de afligirse por las goteras que se meten en su casa, dele gracias por tener donde vivir. Aplique la filosofía de Abraham Lincoln: “Casi todas las personas son tan felices como deciden serlo” y verá un cambio muy positivo en su vida y en la forma de comportarse.

 ¿Saben ustedes quienes son los más afectados con la negatividad de los padres? Sin duda alguna que sus hijos, porque les trasmiten esos impulsos y los “obligan” a absorber toda la basura que ustedes acumulan durante las largas jornadas de trabajo pues, cuando llegan a la casa, en vez de un “¿cómo les fue hoy en la escuela?”, o “¡qué dicha que llego temprano, para conversar un rato con ustedes!”, lo que sale de sus bocas es: “Eres un burro, inútil, atarantado, no sirves para nada, lo hiciste todo mal”, y otra serie de barbaridades, y los pobres niños ni saben qué está ocurriendo.

Entonces ¿qué podemos esperar del futuro de estos muchachos sometidos a tanto insulto? ¡Perdone amigo y amiga lectora, pero ninguna persona cuerda puede pretender que una mata de frijol produzca peras!

Ellos, sus hijos e hijas son el reflejo de lo que ustedes los padres le enseñan, de lo que absorbieron durante su proceso de formación familiar, por eso lo que son -para bien o para mal- es culpa suya.

Papás y mamás, nuestras frustraciones no debemos transmitírselas a los niños, ellos son, y deben estar, completamente ajenos a los problemas graves, solo así crecerán con mentalidad positiva. Riamos con ellos, juguemos, estimulémosles para que tengan confianza en cada cosa que hagan.

¿Y qué pasa en la escuela y en el liceo? Algo muy parecido: muchos malos maestros o profesores se “alían” con los padres de familia para enfrentar a los estudiantes con groserías, y en vez de ayudarlos a desarrollarse los hacen sentir mal, hieren su autoestima, y los convierten en rebeldes.

¿Por qué todo debe ser bajo amenazas?, ¿por qué tanta agresión psicológica? Algunos educadores en vez de estar “con” los estudiantes, la cual debería ser su actitud permanente, más bien están “en su contra”, al ataque, más que a la defensiva, para mantener una mal entendida disciplina.

En lugar de estimular se vigila en busca de un mal comportamiento para señalarlo. Al final, sin apoyo en su casa ni en el centro de estudios, con la moral baja y la autoestima aún en peor condición, la frustración se apodera de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y la familia y los educadores los convierten en desdichados. 

VENEZUELA NECESITA UN VERDADERO PROYECTO DE PAÌS



VENEZUELA NECESITA UN VERDADERO PROYECTO DE PAÌS
Zenair Brito Caballero  
britozenair@gmail.com

R. Riegel afirma, como la mayoría de los analistas de la evolución de la humanidad a través de los tiempos, que estamos en la era de la información. Al proponer cómo debe ser “la educación en la era de la información” (2007), hace un recorrido breve y sugerente sobre las grandes etapas de la humanidad.

Es tan breve que parece simplista, pero tiene sugestiva lucidez para ayudarnos a reflexionar sobre dónde estamos los venezolanos y hacia dónde deberíamos ir. El clasifica toda la historia de la humanidad en cuatro épocas: -“La época de piedra desde hace aproximadamente un millón de años hasta hace seis mil años antes de Cristo en que la actividad principal de los homínidos y humanos era la caza, la pesca y la conservación de los alimentos.

 -La época agrícola desde seis mil años antes de Cristo hasta el siglo XVIII, en la cual la actividad principal de los humanos era la agricultura y la ganadería.-La época industrial, desde el siglo XVIII hasta el último cuarto del siglo XX, en la que la actividad fundamental de los humanos en los países más desarrollados tenía que ver con el trabajo en las fábricas.

-La época de la información desde 1975 hasta nuestros días, en la que la actividad principal de los humanos tiene que ver con la adquisición, análisis y comunicación de información”. Para Castell y otros la era de la información en la que vivimos actualmente se caracteriza por la primacía del valor de la información por encima del valor de las materias primas, del trabajo y del esfuerzo físico.

Observando nuestro país podemos encontrar algún pequeño grupo humano que no ha salido aún de la edad de la piedra; es más, podemos constatar que todavía hay algún grupo étnico que sigue reclamando su derecho de seguir viviendo en la edad de la piedra. Siguiendo nuestra observación nos encontramos con la mayoría de ciudadanos que de una u otra manera, más primitiva o más mecanizada, está viviendo en la época de la agricultura y de la ganadería. Es demasiado pequeño el grupo de los que trabajan como en la era industrial. Y mucho más pequeño aún el grupo de los que trabajan ya en la época de la información.

¿Cuál es nuestro futuro si el peso de la economía se sostiene en la producción y venta de petróleo, cuando la riqueza está vinculada a la producción de conocimientos y la información? Desde hace bastantes años, los educadores universitarios venimos pidiendo que los responsables de la marcha del país en los sucesivos gobiernos hagan elaborar y propongan un proyecto inspirado, razonable, realista y optimista del país.

Dejando correr las cosas por su propia dinámica seguiremos empantanados en la época anterior al siglo XVIII. No tenemos proyecto de país, ni siquiera proyecto de Estado y a veces parece que ni siquiera hay proyecto claro de gobierno con el llamado socialismo del siglo XXI.

Hay sectores limitados de la sociedad civil y de la sociedad política que empiezan a planificar y trabajar en sintonía con algunas características propias de la sociedad de la información. Dentro del gobierno revolucionario opino que en este sentido es regular el trabajo de los economistas y seguramente por eso la macroeconomía del país dicen algunos rojos-rojitos que está mejorando.

Pero queda mucho por hacer para que la economía satisfaga las necesidades y expectativas de todos, porque la redistribución de la economía no llega a la cuantiosa población en estado de pobreza. Y es que, habrá que decirlo una vez más, los problemas del país son sistémicos y no basta que una o varias partes del sistema de gobierno funcionen bien para resolver los grandes problemas que nos mantienen en el indeseable subdesarrollo, con tan alta deficiencia de equidad y solidaridad.

No bastan políticas públicas supuestamente medio acertadas por parte del equipo económico. Por poner un ejemplo, es necesario que los asambleístas miren el bien común del país y no sus personales o grupales conveniencias de partidos y mafias rojas rojitas. Y ni aun con ello encontraremos las soluciones estables, a la era de la información no se llegará sin un cambio radical en todos los niveles del sistema educativo empezando por la profunda reforma de la educación superior. Hay un camino amigos y es el DEL PROGRESO.

jueves, 30 de agosto de 2012

“HIPOCONDRÌA ESPIRITUAL O DERROTA PERMANENTE”


“HIPOCONDRÌA ESPIRITUAL O DERROTA PERMANENTE”
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)


¿Está enfermo por la crisis? ¿Se la pasa lamentándose de la suerte que tiene y protesta por todo?: porque no hay plata, porque llueve, porque la novia lo dejó, porque no se halla, en fin…Por cualquier tontería llora, la comida le cae mal, no duerme, se vuelve irascible y piensa cosas sin sentido. Asume el más detestable de todos los roles: el de ‘pobrecito yo’. Es el ‘quejón’, el amargado, el aburrido, ese que jamás le encuentra el rumbo a su mundo. ¿Conoce a alguien así?
Es fácil de identificar: se le ve triste, desanimado, casi depresivo. Vive cansado, no se concentra en nada y hasta piensa en morir. Lo peor es que en ese afán de buscar consuelo, el ‘pobre ser humano’ termina refugiado en la lástima que le ofrecen los demás.
Es más, se atreve a decir que Dios lo abandonó y, por supuesto, le vive echando la culpa a Él de todo lo que le sucede. De alguna forma y en esta época en la que el mundo entero habla de crisis, todos podríamos llegar a ser unos “pacientes espirituales”.
Los problemas de plata, el desamor, los quebrantos de salud y las angustias del día a día terminan enfermándonos el alma. Si eso le ocurre, usted puede estar sujeto a dos salidas viables. Primera: ir al médico de tal forma que pueda recibir un diagnóstico y un tratamiento. ¡No! no es que esté loco; es que necesita ayuda profesional.
Segunda: descansar en Dios. Porque debe saber que no está solo. Sí, sin siquiera notarlo, cuenta con la intervención de alguien que desde arriba lo acompaña, cualquiera sea el momento por el que esté atravesando. Usted puede sentirse hundido y hasta creer que no vale nada. Pero no es así. Por muy oscura que sea la noche, al fin amanece y de todas formas, en las tinieblas o en la claridad, Dios escucha al que padece.
Además de tener fe, si estamos depresivos y buscamos a Dios, finalmente evitamos un mal muy común en estas épocas, que hemos decidido bautizar así: “hipocondría espiritual”. Ojo: experimentar esa sensación no es que sea un delito, ni mucho menos un pecado. ¡Ni más faltaba! Lo grave es no hacer nada para salir de esa situación de derrota permanente.
Mejor dicho: no pierda tiempo, deje de protestar por su vida y póngase a trabajar ya. ¡Actuar siempre será bueno! De ahora en adelante, cuando crea que usted es un ‘pobrecito’, lo mejor será buscar la mejor cápsula y la más efectiva receta que doctor alguno le podrá recomendar: ¡Dios!
LISTA de Consejos espirituales: le conviene dejar de aburrirse por todo lo que le ocurre. Lamentarse no resuelve su situación. Además, si usted asume el papel de “quejador”, las personas que lo rodean se fastidiarán y terminará aburriéndolas.
Siga las siguientes recomendaciones para que el mundo no le parezca tan “desabrido”: 1. No envidie a nadie. 2. Vaya a su trabajo con entusiasmo. 3. Evite pensar en cosas desagradables. 4. Si encuentra alguien en su camino, salúdelo siempre sonriendo. 5. Jamás juzgue a una persona por su aspecto. 6. No comente sus problemas con extraños. 7. No les demuestre a los demás lo que usted no es en realidad. ¿Para qué aparentar? 8. Enfrente las situaciones que le ponga la vida con fuerza y valentía. 9. Realícese en su hogar y disfrútelo. 10. Agradezca siempre a Dios por lo que tiene.
¡Decídase! Desde hace mucho tiempo usted está postergando la solución de su problema. Es hora de “tomar el toro por los cachos”. Use de manera racional su buen sentido para resolver su problema, pero sin precipitación alguna. Permanezca en silencio y pida ayuda divina. Una voz muy clara y límpida le señalará el camino a seguir.
Aprenda a escuchar la voz que existe en su interior. Ella tiene las soluciones para todos sus problemas. Y una vez decidido, siga el rumbo aconsejable: ¡camine hacia adelante! Lo siguiente fue dicho alguna vez por Albert Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucedernos porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura”.
Es en la crisis que nace la inventiva. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y sus penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la “crisis de la incompetencia”. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque en crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla

¡A PARTIR DE HOY DECÌDASE A CAMBIAR!


¡A PARTIR DE HOY DECÌDASE A CAMBIAR!
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

He decidido por un tiempo no escribir de política, porque estoy asqueada, desagradada y estresada de tanta mentira y falsedad del comandante y sus compinches en esta campaña electoral. Prefiero escribir lo que me gusta y está relacionado con mi profesión, y quizás pueda ayudar con ello a quienes me siguen amablemente leyendo mis artículos, a mejorar su autoestima y su crisis existencial Y hoy empezaré con unas preguntas que siempre me hago a mi misma
¿Quién no soñó alguna vez con luchar por la justicia social, la igualdad de oportunidades y el respeto entre las personas? ¿Quién no dijo?: "¿Por qué...? esto no debería ser así". ¿Quién no quiere vivir en un mundo mejor? ¿Quieres cambiar al mundo? ¡Tú puedes hacerlo! Comienza cambiándote a ti mismo. Luego, podrás influenciar en otras personas a tu alrededor. Al hacerlo, no sólo comenzarás a instalar en ellos algo positivo y beneficioso, sino que además, encontrarás una inagotable fuente de motivación y energía.
Comienza modificando el significado que le das a los eventos y sucesos a tu alrededor. Entiende que nada en la vida tiene significado en sí, sino que somos nosotros quienes determinamos qué es bueno y qué es malo, qué es positivo y qué es negativo. Aprende a encontrar qué hay de bueno y de beneficioso en lo que te sucede. Cuando lo hagas, comenzarás a experimentar mayor felicidad que la que imaginas posible.
¿Sabes? No es que el mundo a nuestro alrededor no sea lo suficientemente rico como para que experimentemos placer y felicidad a cada momento. Es solamente nuestra percepción del mundo quien no lo es. Por lo cual, está en cada uno de nosotros la tarea de enriquecer dicha percepción.
¿Existe maldad y la injusticia? Por supuesto que sí. Pero también existe el bien, el amor, la compasión y la esperanza. ¿Existe gente que sólo se preocupa por aprovecharse y tomar ventaja de otros? Obvio que sí. Pero también existen millones de personas, como tú, como yo, que incansablemente luchan por convertir a este maravilloso mundo en el que vivimos en un lugar cada vez mejor.
No es necesario que hagas trabajos comunitarios. No es necesario que ayudes a personas pobres. No es necesario que dones tu tiempo y esfuerzo. Si decides hacerlo, mejor aun, pero si sólo comienzas a influenciar positivamente en los seres a tu alrededor, en tu pareja, en tus hijos y en tus amigos, entonces sentirás que estás haciendo tu parte en esta importante misión. Demuéstrales, a través de tus acciones, cuál es el camino a seguir.
Demuéstrales que el amor, el respeto y la solidaridad, son parte del otro lado de la moneda (el lado que lamentablemente muy pocas veces percibimos). Demuéstrales que el secreto para vivir una vida feliz y plena, no está en adquirir más y más cosas materiales, ni en volverse inmune e indiferente a la maldad y la injusticia. El secreto está en saber apreciar y valorar todo lo bueno que tenemos a nuestro alcance: nuestra familia y amigos, la frágil naturaleza que hace posible nuestra enigmática existencia, la motivación interior que nos brinda la esperanza de vivir un futuro mejor. Demuéstrales que el secreto está en cambiarse a sí mismos, tal, como estoy segura, tú también acabas de hacerlo. 

Si te gustó, me alegro mucho por ti y por mí porque no he escrito este artículo en vano
                                                                                   

miércoles, 29 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, EL CIUDADANO COMÙN FRENTE A UN PROCESO ELECTORAL


EL CIUDADANO COMÙN FRENTE A UN PROCESO ELECTORAL
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
El nuevo ciudadano(a), a juicio de los entendidos en la materia, tiene una connotación grande, sustancial y valorativa si tomamos como elementos básicos el Estado Social de Derecho, sus dimensiones sociales, económicas y políticas y la democracia en el contexto del proceso electoral.
El ciudadano(a) como tal, sobre lo base de lo anteriormente enunciado, es un constructor de sociedad, de pueblos, de conglomerado social, de cambios, de progresos y de transformaciones, que conduzcan a mejorar su calidad de vida, lograr su bienestar y vivir dignamente y revestido en aspectos fundamentales como son: el ciudadano cívico, con respecto a su libre expresión y de pensamiento; el ciudadano político, que incursiona en el ejercicio del poder y la vida política, y el ciudadano social, que cubre socialmente el bienestar integral de ese colectivo social llamado comunidad.
El ciudadano(a), hoy por hoy, en el contexto del debate electoral y bajo el juramento ético, debe sufragar bajo condiciones de libertad, dignidad y conciencia, con el fin de responder al interés y derechos de un colectivo social, velar por la defensa de las políticas pública, aforadas de calidad y eficiencia, fracturando de paso, actos de corrupción e ilícitos, que pongan en peligro la democracia y la verdadera participación ciudadana.
Al asumir, lo contrario, el ciudadano(a) cae en la arena de la sumisión, el vasallaje, la alienación y la mendicidad mercantilista, que son actos propios del clientelismo y la politiquería. Como dice un refrán: "Quien tiene tu pan, tiene tu dignidad, tu libertad y tu conciencia" y será pobre toda la vida, porque la conciencia está atada.
Finalmente, estimados lectores, hay que votar por el candidato que reúna las siguientes características: que sea ecuánime, transparente, con verdadero liderazgo social untado de barro, sociable, no corrupto, sin antecedentes jurídicos, que no esté infectado de actos antiéticos, inmorales, que presente propuestas relevantes de gran impacto social, que tenga un consenso nacional verdadero, que no utilice el cargamento del capital para comprar el sagrado voto, que genere controversia de opinión e invite al debate constructivo y civilizado ante el constituyente primario, que construya ciudadanía y no robot electoral. Ese candidato es el del camino hacia el PROGRESO Henrique Capriles Radonski

domingo, 26 de agosto de 2012

LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE ZENAIR BRITO CABALLERO


LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE
 ZENAIR BRITO CABALLERO 
(britozenair@gmail.com)


La violencia es como una larga e irregular escalinata de caracol que al llegar a la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide. 

Del latín la palabra violentus, violento, viene de vis: Fuerza, poder, violencia. Del Diccionario Real Academia Española (RAE) XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia.”

La violencia es contagiosa, se extiende por el temor y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y públicas. Es de carácter viral y endémico, hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.

El rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico. La gente puede sentir algo que le incomoda, se angustia, se sacude, califica el mal desde su simpleza y heterogeneidad, inventa mitos y los difunde. 

La intimidación nace desde quien tiene algún grado de poder político, económico, religioso, cultural, académico, afectivo, jerárquico, físico, entre más grande sea ese poder, más dañina y contundente puede ser la violencia cuando se tienen en las manos los hilos de la decisión se quiere “vencer la resistencia de las circunstancias, las cosas y las personas.”

El odio y el terror, se engendran mutuamente. Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone su jefe.

El gobernante haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria o del grupo a quien dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que doblega voluntades. 

El jerarca religioso desde los dogmas y la manipulación de la fe, arrastra a sus seguidores a la emotiva e irracional sumisión, los condena y los absuelve, justifica sus actos. La violencia la ejercen las personas quienes crean las maquinarias, las estructuras, las organizaciones, las leyes, los códigos, los procesos penales y civiles, las reglas, a las cuales deberán someterse quienes habitan al margen del poder pero están bajo su sombra sin beneficiarse de ella, son los receptores ineludibles de sus consecuencias.

La historia humana ha sido la historia de la violencia, desde el poder, con su “visionaria” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.

La violencia, con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que el poder ejerce en la sociedad en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social. La violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la confrontación física, la lesión y la muerte. En sus más generales y casi aceptadas expresiones está la cotidiana afectación a los derechos fundamentales de las personas y al orden natural.

Violencia es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración, ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real;  desde lo ético, que no siempre prevalece, sólo es legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o someterlo, es un proceso natural, lógico, humano y físico.

En los tiempos recientes, los mas nobles conceptos y fines, pueden maquillarse y justificar cualquier de los medios para lograr cualquiera de los fines; desde los Derechos Humanos, la paz, la libertad, la democracia, la ley, las instituciones, la libre empresa, el pueblo, los pobres, se pretende justificar la violencia, la intervención o la muerte, por la soberanía y la patria. El poder ofende con su ostentación, carece de modestia y cuando quiere mostrar un disfraz, es una máscara ridícula y espeluznante. Tiene la capacidad de limitar los derechos de otros porque solamente reconoce, a medida que crece, el derecho y la verdad propia, doblega lo distinto, anula lo otro, su existencia, por muy efímero que sea, se despliega tanto como sea posible y a medida que aumenta en su extensión, viene, como una lógica consecuencia, su debilitamiento.

Así es la historia amigo lector, un drama, una comedia,  un juego de ajedrez. Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido; cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en otra época y circunstancia, más sutil o burda.