jueves, 12 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, ¿POR QUÉ NO DEBE PERMANECER ESTE RÉGIMEN REVOLUCIONARIO?


¿POR QUÉ NO DEBE PERMANECER ESTE RÉGIMEN REVOLUCIONARIO?
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)

En plena contienda electoral para la Presidencia de la República que se realizará en el próximo 7 de octubre de 2012, donde el candidato−presidente lucha con todo y contra todos los miembros de la oposición venezolana para perpetuarse en el poder, aquí les trazo algunas de las cosas por las cuales el jefe del llamado régimen revolucionario socialista-comunista del Siglo XXI, no puede continuar como amo, señor y dueño del poder en Venezuela:
(1). Porque muchos jóvenes profesionales universitarios venezolanos(as), de todos los estratos sociales, quieren construir su futuro lejos de nuestras fronteras, y lo desean porque no hay oportunidades de trabajo ni un futuro mejor en su propia patria.
(2). Porque el actual modelo de seguridad social, autoría del actual régimen socialista revolucionario cubano−venezolano profundizado en su inequidad en estos 13  años, es una estafa para los enfermos, una vergüenza para los profesionales venezolanos de la salud, para los pensionados del Seguro Social y un excelente negocio para los intermediarios administradores, además de ser una fuente inagotable de corrupción y del adoctrinamiento a los humildes, en esta campaña electoral. 
(3). Porque la educación en el gobierno del comandante, ha menguado a los maestros y profesores(as) y a los docentes universitarios, a las universidades públicas y de manera populista fundamenta la mayor cobertura educacional a través de un sistema educativo paralelo: las llamadas misiones Robinson, Ribas, Sucre, las Aldeas y la Universidad Bolivariana, a cambio del deterioro en la calidad y excelencia educativa educativa, de los contenidos y en el bienestar de educadores y  educandos. 
(4). Porque cada día que pasa, aumentan las víctimas mortales por cuenta de la delincuencia desbocada, del mal estado de las carreteras y autopistas, superando la cifra de secuestros y muertos, registrada en los tiempos peores de la mal llamada IV República.
 (5). Porque por razones que no están muy claras, se insiste en regalar petrodólares a las naciones latinoamericanas amigas e ideológicamente afines al régimen, aunque esto destruya el aparato productivo nacional; que da condiciones excepcionales al gobierno de Fidel Castro, sin contraprestación alguna que no sea el adoctrinamiento socialista, la traída de "médicos cubanos" para Barrio Adentro y la llamada "Alfabetización", que no es tal 
(6). Porque renuncia a una verdadera seguridad alimentaria de todos los venezolanos y venezolanas, aumentando los precios de la canasta básica y aumentando la escasez de los productos de primera necesidad, aunque manipula el estómago y las emociones de la población humilde con los llamados Mercal y Pedeval.
 (7). Porque no obstante que sus  campañas electoreras se han  basado siempre en la supuesta lucha contra la corrupción y la politiquería, pero éstas no menguan, al contrario, han alcanzado niveles insospechados que ofenden la vida nacional, colocando a Venezuela en uno de los países más corruptos del mundo.
(8). Porque la impunidad campea, el enriquecimiento ilícito galopa y la cultura mafiosa se adentra en el tejido social, con la mirada complaciente de los gobernantes y sus compinches. 
(9). Porque permite que la banca gane en un año millones de millones, atendiendo mal a los clientes y con salarios de miseria de sus empleados(as) y con condiciones laborales indignantes. 
(10). Porque los subsidios de:(vivienda, educación, cultura, deportes, salud y agrícolas) van mayoritariamente a los partidarios del régimen mientras engaña a los pobres con miserias populistas.
(11). Porque ante la impotencia para controlar el secuestro, el tráfico de drogas y la delincuencia galopante, traslada la responsabilidad a los medios de comunicación y a los países vecinos, afectando las relaciones diplomáticas y comerciales, con quienes nos compran el petróleo y los productos que sostienen el empleo de venezolanos y venezolanas. 
(12). Porque está postrado de hinojos ante el gobierno comunista cubano, pero arrogante, despreciativo, soberbio, altanero, endiosado, vanidoso y autoritario ante el debilitado pueblo venezolano.
Por espacio en este artículo de opinión concluyo, no sin recordar una vez más a mis lectores "que la felonía y la falsedad son debilidad y debilitan aún más, al hombre que las acaricia”. Hay que salir de esto y hay un camino para ello: el camino DEL PROGRESO.


miércoles, 11 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “SI LADRAN SANCHO ES PORQUE CABALGAMOS”


“SI LADRAN SANCHO ES PORQUE CABALGAMOS” 
Zenair Brito Caballero

Es frecuente acudir a la conocida sentencia: “Si ladran es porque cabalgamos” cuando nuestras acciones relevantes dejan huellas y nuestros detractores nos ladran como una manera de acallarnos, de acorralarnos, de perseguirnos como lo hacen los revolucionarios con los opositores a su gobierno comunista.
Vale aclarar que esa expresión que se le ha adjudicado a Cervantes en boca de Don Quijote, no aparece en ninguna de las páginas de su libro, porque su autor es Goethe, sí, el que sólo se conoce por Fausto, su obra cumbre, en su poema El Labrador, donde dice: “Vanos ladridos ahogados por el viento / cabalgamos por el mundo en busca de fortuna y de placeres / Mas siempre atrás nos ladran / ladran con fuerza, / pero sus estridentes ladridos / sólo son señal de que cabalgamos…”.
En la primera mitad del siglo XX, en España se usó la expresión y se le agregó el nombre de Sancho y la acomodaron: “Si ladran, Sancho, es porque cabalgamos”, se hizo común y hoy le pasa como a la sentencia “Ayúdate, que yo te ayudaré” que para los que la usan está en la Biblia y no es así, no aparece en el libro sagrado ni la dijo Dios.
Hecha esta aclaratoria, que no está de más, quiero utilizar esa socorrida frase de Johann Wolfgang Goethe para los que constantemente se aponen a las acciones que sólo tienen un noble interés, y no hacen más que  ladrar, porque son personas que sienten el roer de la envidia o del odio ante el logro, el accionar, el buen obrar de los demás, odio y envidia que no son más que ladridos de impotencia  porque sólo se hacen notar rechazando todo, oponiéndose por oponerse o ladran a falta de argumentos contundentes.
En nuestra Venezuela es muy común el concierto de ladridos de perros chandosos que estropean acciones, obras, decisiones que pueden ser redenciones para muchos problemas, pero no las pueden aceptar porque hay sentimientos turbios ya sea por disputas familiares o políticas que los llevan a oponerse al que se destaca o propone algo en beneficio de la comunidad.
Esta vez me refiero a la lucha constante de los estudiantes opositores al gobierno socialista-comunista a favor de una educación democrática y plural, un mejor presupuesto para las universidades públicas venezolanas no afectas a la ideología gubernamental y a la guerra sucia que se le hace a nuestra UCV ¡cuánta urticaria provoca en los jerarcas gubernamentales!, y muchos más ladridos roncos  de perros sin pedigrí.
Pues bien, nuestros muchachos y el grupo Rectoral de la UCV, han protestado el ensañamiento del gobierno contra la Alma Mater porque “cabalgan” los que deben ser, los llenos de afecto por la universidad, porque no necesitan un bus o un trago de licor o una promesa que no se cumple, para movilizarse.
Plantearon el problema de inseguridad, de un  mejor presupuesto universitario para el aumento a los profesores, empleados y obreros, para el aumento de becas a los estudiantes, mejoría de los comedores, del transporte y mas presupuesto para la investigación y la extensión y están seguros que su presencia es importante.
Y  la protesta de estudiantes, profesores y grupo Rectoral de la UCV es el comienzo de un trabajo permanente por la paz, por la tranquilidad, que lo seguiremos con escritos de opinión, con todo lo que imprima beneficio para encontrar la serenidad de un pueblo que por sus arraigos de mansedumbre, se merece una mejor vida.
Aun sigue la protesta de estos dignos estudiantes y profesores ucevistas en contra de grupos subversivos que han dañado nuestra Alma Mater, que quieren salir de esta Venezuela desbancada para obtener los beneficios presupuestarios.
 Es seguro que a los ladradores o detractores del gobierno socialista-comunista les serviría  participar en todos los actos  democráticos de la universidad, para que conjuren el negativismo y el ardor que sienten ante lo que ellos no pueden manejar.
Únanse a una educación democrática, al camino hacia el progreso, ya verán que bien se sienten, se les alivianará el alma aunque sea por un ratito. Andrea Alciato escritor italiano del siglo XIV, escribió: “Para el perro, es la luna un gran espejo;  /Ve su reflejo creyéndolo  otro perro, /Vanos ladridos ahogados por el viento. /La luna sorda, prosigue su camino”. Y no más, sólo hago votos para que los ladradores, al final, no se conviertan en solitarios aulladores a una luna indiferente y que triunfe la democracia y la paz en la UCV” Amanecerá y Veremos”.

ZENAIR BRITO CABALLERO, LOS DISCURSOS DEL COMANDANTE EN SUS CADENAS


LOS DISCURSOS DEL COMANDANTE EN SUS CADENAS
Zenair Brito Caballero  (britozenair@gmail.com)

Lo primero que hay que tener en cuenta cuando se dice o se lee un discurso es el trillado pensamiento que reza: “Lo bueno si es corto es doblemente bueno”. Luego, antes de cavilarlo o de escribirlo hay que pensar a qué público va dirigido y para qué momento; si es un público heterogéneo se hablará con un lenguaje sencillo, si es un auditorio de intelectuales se puede dar rienda suelta a la sapiencia; en cuanto al momento, es sencillo: distinguirlo si es folclórico, político, religioso de duelo y demás situaciones frecuentes que enfrentamos.
Por último hay que leerlo, releerlo y volverlo a leer, aunque se lo haya escrito alguien en quien usted confía lo mismo si es de su propia inspiración,  para tratar de no equivocarse y pronunciar bien las palabras; cuando un término se pronuncia mal los oyentes  sienten vergüenza ajena ante los concurrentes. Leer y releer, esa es un clave importante y si no se conoce una palabra no hay que usarla, es mejor cambiarla, existen muchas para escoger y quieren decir lo mismo
Cuando se habla en cadena por televisión, hay que ser concreto y hay que hablar de eso: del tema específico, de la razón de ser de la reunión, de la convocatoria, es un momento que no admite otro tema, especialmente en un acto tan protocolar como lo es una graduación de cadetes donde los ojos y oídos del país están puestos en él.
En la que acaba de pasar la nota la dio el señor presidente Comandante: ¡Qué manera más impactante de comenzar un discurso para los estudiantes graduandos y para los televidentes y más en cadena nacional como acostumbra el teniente coronel! “Señores, vengo a contarles…” Nos dio, desde el principio, de lo que no nos gusta, de lo que se  trataba la fiesta, habló de sus correrías en el llano y en Maracay con sus amigos militares, del 4 de febrero, del arpa y los cantos llaneros, desplegó, historias de su vida como lo hace siempre y habrá gente que le gusta como a las focas que le aplauden, pero a quienes lo ven por televisión, prefieren cambiar al cable o apagar el aparato.
A pesar de que el Comandante es un conocedor de la ignorancia de muchos venezolanos y venezolanas, seguro que se preparó para poder dar con las citas que hacia referencia y a pesar  que sus peroratas son tan extensas, se observaba un público aburrido y cansado de tanta verborrea inútil que ha debido ser protocolar, echó por tierra la frase o sentencia que cité al principio. A veces lo bueno, lo muy bueno, resiste una mayor extensión. Ahora, que si el presidente se salió varias veces del tema como ya es su costumbre para alargar las cadenas, quizás fue presionado por unas peticiones que no eran para el momento, pero él las empató con el aire folclórico que siempre le da a su discurso y como siempre habló y habló hasta el cansancio sin desfallecer.
¡Cómo aburren los discursos, disertaciones, homilías, exposiciones tautológicas! Y qué fastidio la mala pronunciación de términos tan sencillos, el hecho que los espectadores para él seamos venezolanos borregos y serviles que piensa que todos le escuchamos como una homilía religiosa, no da licencia para presentarnos con una dicción tan deficiente, eso es vergonzante, porque por uno nos califican a todos.
Preparase para hablar en público es vital para hacer una buena disertación: analizar cada párrafo, ver ¿qué le sobra y qué le falta?, evitar los chistes ramplones, cantar con voz desafinada creyéndose un excelente cantante, no confiarse en la memoria porque, ante una multitud que está pendiente de escuchar belleza, nos puede fallar. Un funcionario público de tal jerarquía debe saber que tiene la responsabilidad de representar a un pueblo entero y no tiene derecho a dejarlo mal.
La oratoria es un arte, es además un género literario, es emocionante, pero hay que cumplir con ciertos requisitos antes de atrevernos a practicarla, especialmente ahora cuando se avecina una lluvia de disertaciones políticas electorales; recalco dos que no se deben olvidar: hacer un discurso digno y elocuente y tener respeto por quienes lo van  a ver y a escuchar en sus ya fastidiosas cadenas desde hace 14 años-

martes, 10 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “SALARIOS, DESABASTECIMIENTO E INFLACIÒN”


“SALARIOS, DESABASTECIMIENTO E INFLACIÒN”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com

No es que yo exagere, pero con la inflación reinante hoy en Venezuela, con el aumento de precios en todos los rubros de la canasta básica, más los de las medicinas, ropa, calzado y los servicios generales de una casa o apartamento, hecho que se incrementó desde el cambio de la moneda quitándole los tres ceros a los bolívares, el salario de los venezolanos y de las venezolanas ha quedado prácticamente desvalorizado, y tal situación entraña un grave riesgo de afectar de manera sensible la solidez del núcleo familiar y por esa consecuencia la unidad de la sociedad venezolana.

Una mayoría que soportamos estoicamente la crisis, y un grupo afecto a la revolución socialista-comunista favorecido con las prebendas políticas, con las llamadas misiones y con la compra de conciencias para comprar los votos el 7 de octubre, y que por supuesto no siente el efecto de la deteriorada economía nacional.

Son ya varios años, meses, que está campeando la distorsión de precios en los centros de abastecimiento de alimentos, en las tiendas, farmacias, supermercados y colegios, liceos y universidades privadas, debido a una inflación incontrolable que se agudiza con alarmantes índices de abuso y especulación, lo que hace inviable a muchos venezolanos cubrir medianamente las necesidades  familiares, resultando los hijos, hijas y ancianos los mayormente castigados, con las restricciones de salarios, que no sirven para comprar ni medianamente lo que hace años atrás servía para cubrir una dieta diaria equilibrada sin restricciones, y hasta con cierto margen de ahorro.

Sobre los precios totalmente alterados de alimentos básicos, caso del pan, el arroz, los fideos o pasta larga o corta, el  azúcar, harina de trigo y la de maíz, el aceite y algunos cereales como la avena, se suman los precios altos de las carnes de res o de pollo, y qué decir de cerdo o cortes especiales, la charcutería, los quesos nacionales o importados, las verduras, los vegetales, las frutas y hortalizas también están por las nubes y no hay autoridad que ponga remedio a la especulación. ¿Dónde está el INDEPABIS?

Es natural que el problema se acreciente con la amenaza de sectores como el de transporte, que si bien no han variado mucho sus costos de operación, lo que recaudan en el día no les alcanza para sufragar los gastos familiares que se han elevado y deben ser cubiertos cotidianamente, por tanto la alternativa de compensación está en la elevación de tarifas es decir una espiral, que incluye otros factores colaterales  que sumados uno tras otro pueden ocasionar una terrible eclosión social.

Los ministros del área económica, muy orondos, hablan de macro cifras, el ciudadano común no sabe que hacer con su micro salario, la especulación de los expendedores de alimentos y la inflación reinante, a las cuales se suman situaciones negativas como fenómenos naturales que también tienen su efecto negativo en el conjunto de los componentes de la economía nacional, esto significa que el daño es realmente dramático a  la hora de sopesar  los problemas  ocasionados por la falta de recursos económicos en el bolsillo y no en las cuentas  millonarias del Ente Emisor, sin uso  práctico para compensar la pérdida del valor adquisitivo de los salarios.

Otro componente  económico tiene relación con la “regulación” del bolívar venezolano frente al dólar, situación que complica seriamente a los exportadores y  pone en riesgo industrias y miles de fuentes de empleo, lo que agudiza la crisis estructural de  nuestro sistema financiero.

Son problemas que se sienten y se viven con alarmante dureza, sin embargo tal parece que este inconveniente sumamente delicado no está consignado en las agendas de los Ministros y menos del Mandatario socialista-comunista, pues lo importante para ellos, es seguir engañando a los ignorantes para tratar de seguir en el poder.

Es urgente que se adopten medidas para salvar la crisis, frenando  la inflación y defendiendo la economía de la  mayoría de venezolanos y venezolanas, que desesperados  pueden cambiar el rumbo del país. Hay un camino para que esto cambie y es EL DEL PROGRESO

ZENAIR BRITO CABALLERO, LA SABIDURÍA DE LO QUE ES LA PATRIA


“LA SABIDURÍA DE LO QUE ES LA PATRIA”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)


A lo largo de los tiempos se ha pretendido definir el concepto de patria recurriendo incluso a las etimologías. Esto es, a la raíz de las palabras en cada lengua gramaticalmente formalizada. Yo, como venezolana en cambio, intentaré una aproximación a la idea de patria indagando la estructura olfativa, afectiva y visual que se escurre silenciosamente detrás de este importante concepto histórico-antropológico; lo mismo que al sentido de pertenencia nacional.

En esta línea de pensamiento para hablar de patria se requiere una especie de incursión  primigenia en la psicología de los niños  y de los adolescentes que en el curso de sus vidas han aprendido a identificar, entre mismos, los olores y sabores del ambiente y de la gastronomía de cada subregión nacional, en tanto que la memoria gustativa es una de las más duraderas en los registros sensoriales del ser humano.

Unos autores asocian el recuerdo de la patria al olor singular que emana de la tierra recién mojada, después de los primeros aguaceros del mes de mayo o en los finales de la temporada de lluvias. Pero al hablar de la lluvia, de la tierra y de sus estaciones, entramos en el capítulo del paisaje y del paisanaje de  cada país y de cada región, porque el entorno geográfico define un porcentaje nada desdeñable de los comportamientos humanos.

A los antiguos egipcios, por ejemplo, los definía la existencia imponente del río Nilo, al grado que un personaje de una novela del escritor finlandés Mika Waltari, el cual expresaba “que el hombre migrante que había bebido las aguas del Nilo, sólo en este mismo río podía saciar su sed”.

A la parte gastronómica y geográfica se suma el conjunto de costumbres que se advierte en las maneras y valores (o antivalores) que articulan la identidad peculiar de los individuos en el entramado social. He aquí entonces la vértebra del paisanaje que caracteriza a ciertos individuos –hombres y mujeres venezolanos– que sin importar las décadas y las distancias exhiben la curiosa tendencia de parecerse entre sí.

Ello se detecta especialmente en las colonias de migrantes que por razones diversas han tenido que abandonar sus propios terruños. Es esencial, en el heterogéneo tema de la patria, el capítulo relativo a la lengua y al lenguaje común de los habitantes de un determinado país o de una comunidad de naciones, pues el idioma forma parte de las estructuras afectivas más íntimas del ser humano, en tanto que los hombres y mujeres sueñan en un determinado idioma y rezan en una determinada religión.

El fenómeno lo experimentan sobre todo los viajeros que después de varias semanas de itinerancia, sienten la necesidad impostergable de buscar a otras personas que hablen la misma lengua o algún idioma parecido. Jorge Luis Borges decía que “la patria es un acto de fe”. A lo que se podría añadir que esta fe la configuran los sabores, los olores, los paisajes, el idioma, el dialecto y las cosmovisiones religiosas de cada pueblo.

Por eso la posible amenaza constante proveniente de un tirano golpista y de sus genuflexos seguidores de cerrar los medios de comunicación televisivos, radiales e impresos a penas de recibir sus ordenes, se recibe como un insulto imperdonable que pretende violentar las intimidades más queridas de la patria y de sus habitantes, por muy pequeña o por muy grande que ésta geográficamente sea.

Es posible que haya algo irracional detrás del concepto patria. Pero también hay algo sagrado y trascendente que a los esnobistas ideológicos socialistas-comunistas del fulano siglo XXI de hoy en día les es imposible comprender.







ZENAIR BRITO CABALLERO, EN VENEZUELA TENEMOS UNA MORAL COMPLACIENTE


               EN VENEZUELA TENEMOS UNA MORAL COMPLACIENTE              
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Los venezolanos aspiramos cada vez más a vivir en un país  donde se nos respeten nuestros  derechos. Defendemos la libertad de opinión; principio básico para vivir en sociedad, pero muchos desconocen el derecho a expresar libremente el afecto. Aspiramos a vivir en sana convivencia, hacemos llamados a la tolerancia, protestamos contra la corrupción y  reclamamos garantías para el desarrollo pleno, aunque la mayoría de las veces muchos ciudadanos incurren en excesos que terminan por contradecir su discurso, aferrándose en ocasiones a una moral relativa  y sin inconvenientes.
El estrés, las depresiones y la histeria, tan característicos de los gobiernos autoritarios,  han ido cediendo espacio a una sociedad permisiva, que terminó desvalorizando la rigidez y la relevancia del vivir, para rendir culto a una época que niega los signos de responsabilidad, lo que ha hecho que desde múltiples puntos se nos bombardee con imperativos categóricos que en apariencia tratan de mostrar el renacer de una nueva ética.
Muchas personas hablan de la necesidad de luchar contra la corrupción en las que me incluyo, así como también proteger el medio ambiente, la solidaridad,  equidad, transparencia,  responsabilidad ética y de  paz; sin embargo, la intención de querer corregir las cosas desde la superficie, pero con  poco compromiso de querer cambiar las cosas de fondo, parece ser una tendencia creciente en esta época identificada con una subjetiva indiferencia  hacia todo.
La eterna costumbre de condenar con severidad algunos cuestionamientos contra posturas críticas,  acompañada también  de la costumbre de absolver con facilidad otras, ha terminado por crear   un relativismo moral peligroso, en lo que se refiere al derecho de opinión y del sentimiento.
Dos temas en apariencia disímiles, pero conectados por la libertad de expresión y por la tendencia del ser humano a negarse a tomar una postura equilibrada que favorezca tanto a quien lo reclama como a quien debe proporcionarlo.
Por estos días se ha estado reflexionando sobre la libertad de expresión, originándose interrogantes como ¿hasta dónde deben y pueden llegar los límites de ese derecho?, pues es común en nuestro contexto que antes de reaccionar ante una crítica que puede atentar o no contra el derecho a la libre opinión, bueno es para unos preguntar quién lo hizo y con qué fin,  pues si es beneficioso para alguno de nuestros afectos o intereses, se puede tolerar, pero si no lo es,  hay que censurarlo con alta voz y elocuencia.
Eso hace que nuestra moral, blanda y cambiante como gelatina, se ponga al servicio de algunos y de otros no. Igual  ocurre con el derecho al afecto o al amor con responsabilidad, pues desde todas las edades, muchos propenden  por el sexo frío y desconectado del sentimiento, para protegerse de decepciones amorosas y del desequilibrio emocional que de ellos se desprende, llegando a negar la necesidad de amar y sentirse amados, validando el final de la cultura sentimental.
Es común la tendencia de muchos padres a exigir a sus hijos que nieguen el término conquista amorosa, argumentando que  están demasiado jóvenes,  que les falta mucho por vivir y  relaciones por experimentar, incluso se le sugiere al hijo o hija no enamorarse de manera profunda  y seria, lo que resulta riesgoso y equivocado, pues detrás de la preocupación por evitar el fracaso sentimental de los hijos, terminan por implantarles una cultura de la ausencia sentimental, inyectándoles la posibilidad de tener una relación sin compromiso, como si la responsabilidad y la seriedad en el amor estuviera lejos del alcance de los jóvenes, quienes producto de malas orientaciones encuentran en la liberación sexual, el feminismo y la pornografía, una herramienta segura para levantar barreras contra las emociones y desechar las intensidades afectivas, que bien asistidas se convierten en elemento valioso para estructurar una ética de responsabilidad consigo mismo y con el entorno.
Tener libertad de opinión involucra también  libertad para expresar afecto y emoción, regulándose por principios éticos como la palabra de Dios entre otras, sin ser estigmatizados de pre-modernos, para no caer en la cultura de lo light, pautada por el interés de sacar partido de la situación, amén de construir una intención de cambio desde la superficie y no desde la profundidad.

domingo, 8 de julio de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, EL RETROCESO DE VENEZUELA EN ESTOS 14 AÑOS DE GOBIERNO SOCIALISTA


EL RETROCESO DE VENEZUELA EN ESTOS 14 AÑOS DE GOBIERNO SOCIALISTA
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
¿Por qué progresan los pueblos? Seguramente avanzan más rápido aquellos que previamente han invertido en educación de calidad y excelencia, instruyendo a sus habitantes para que juntos o separados pero organizadamente participen de un plan elaborado desde el gobierno.
En plena discusión sobre la pobre calidad de la educación venezolana, es bueno plantearse si este gobierno que se dice revolucionario socialista-comunista y por lo tanto humanista (y humanizado) tiene claro que los seres humanos que habitan el país serán quienes decidan con sus actos la felicidad o la infelicidad futuras. Nadie puede discutir la enorme diferencia en el trato material hacia los sectores más desposeídos.
Los planes en marcha con las llamadas misiones, entre las que destacan las educativas, han permitido que gigantescas masas de habitantes marginados tengan al menos los elementos mínimos de supervivencia. Estas masas han estado y siguen estando ocultas a los ojos de la mayoría. Pero de tanto en tanto algunas puntas se salen del área asignada como territorio e invaden otras áreas a través del delito. Comen y se visten un poco pero no por ello mejoraron su intelecto.
De todos modos hay que convenir en que un trato “socialista” de los sectores necesitados aún no ha permitido salir de cuadros vergonzantes que caracterizaron las décadas pasadas. Si el plan de ayuda a través de las misiones es o no suficiente importa tan poco como que algunos hayan malentendido la ayuda.
Será en todo caso motivo de acumulación de experiencias para la discusión casi eterna de qué hacer con los pobres o los excluidos. Lo que en cambio aterra de verdad es la marcha atrás constante que la educación sigue teniendo en el país combinando bajo rendimiento en escuelas, liceos y universidades con fuertes cambios culturales al tener dos sistemas educativos paralelos, uno formal y otro no formal. Uno que forma y otro que deforma.
Esta explosiva mezcla hace que los jóvenes de hoy imiten todo lo malo con una facilidad de asombro. Se inclinan por conductas predilectas de los delincuentes, hablan con el estilo de ellos, se pintan el cabello y caravanean en motos y carros con resonadores, como seres que desconocen por completo la ética y la armonía y hacen de la violencia su programa preferido de televisión. Además, el delito aumenta, y la edad para delinquir o prostituirse disminuye. ¡Vaya problema el que tenemos en Venezuela!
Porque si era lógico esperar de un gobierno revolucionario socialista del siglo XXI que dice ser “humanista” la puesta en marcha de un feroz, agresivo y revolucionario programa de educación, nos hemos topado con la sorpresa de que la costumbre de “dejar pasar la historia” no era patrimonio de aquellos gobiernos que se llevaron la acusación de liberales, capitalistas y desalmados
El dedo acusador ya no sabe a dónde apuntar y lo peor sería concluir que todos los gobiernos son igualmente ineficientes a la hora de las grandes transformaciones, incluso éste que prometía “hacer temblar las raíces de la República”.
Es increíble concluir que a casi catorce años después de puesta en marcha una oportunidad inmejorable para cambiar a Venezuela, no solamente no se haya encarado un programa de transformaciones sino que esté instalada una clara pelea entre la educación oficial que demanda presupuestos y el gobierno que se hace de rogar, al mismo tiempo que celebra el crecimiento de la recaudación impositiva a niveles nunca antes alcanzado.
Son tan pocos los años que separan al niño(a) del adulto que al país se le va todos los días la posibilidad de formar mujeres y hombres transformadores. Hay un camino para lograrlo y es el del Progreso