domingo, 3 de junio de 2012

“LA POLITICA LA LIBERTAD DE EXPRESIÒN Y LA CENSURA DE ALGUNOS MEDIOS”


“LA POLITICA LA LIBERTAD DE EXPRESIÒN Y LA CENSURA DE ALGUNOS MEDIOS”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Desde que  Sócrates fue penado con ingerir la cicuta,  Hipatia a morir lapidada en la antigua Alejandría o  Galileo a abdicar de sus ideas heliocéntricas, ha variado enormemente la acción coercitiva de los gobiernos y de los medios de comunicación con los periodistas o profesionales disidentes y críticos con el poder estatal o religioso. Antes, asesinaban crudamente a aquellos que ofrecían visiones diferentes a la oficial, sostenida por un rey o sacerdote; luego se impuso el exilio y, ahora, directamente el veto o la no publicación de sus artículos de opinión. 
Actualmente, existen aún un poco más de dos docenas de dictaduras en el mundo, que con su capacidad de movilización y terror, aplacan las voces divergentes en sus gobiernos y terminan todo intento de levantamiento por parte de sus ciudadanos. Los que no tienen poderes absolutos, simplemente atacan a los librepensadores para desprestigiarlos y ridiculizarlos.
A la polémica desatada en Venezuela a causa del cierre hace 5 años de RCTV, de 34 emisoras de radio, de intentos terroristas a medios impresos como La Verdad de Maracaibo, el acoso permanente a Globovisión y  a sus periodistas, se suma ahora la arremetida del gobierno socialista-comunista del gobernador de Barinas Adán Chávez, hermanito del mismísimo comandante que gobierna al país, contra los diarios disidentes al gobierno socialista-comunista y a los periodistas y profesionales valientes que denuncian la corrupción, la delincuencia y la hegemonía familiar en dicha ciudad y emiten sus opiniones en las columnas del diario La Prensa de Barinas y en una emisora de radio regional.
Lamentablemente, muchos de los gobernadores de Estado socialistas-comunistas o dueños de medios impresos afines a su ideología, llámese prensa o televisión suponen que los columnistas, articulistas, escritores, filósofos, artistas y científicos deben opinar de acuerdo a la línea oficialista o a lo que ellos quieren que se escriba, y que los intelectuales venezolanos o extranjeros que critican los errores del gobierno rebolucionario, no entienden de política nacional e internacional, ni se ocupan de analizar sucesos diarios de regiones lejanas. Lo cierto es que los que reflexionan necesitan un nivel de información mucho más elevado que la media de la población y, aunque no sean gurúes ni iluminados, pueden dar opiniones más abarcantes. El librepensamiento no tiene límites amigos lectores 
No debe sorprendernos el nivel de análisis que realizan los autores cuando se trata de hablar desde la literatura hispánica en la colonia, pasando por las nuevas teorías cosmológicas de los multiversos hasta llegar a la situación política en el Norte de África. 
Muchos de ellos también militan en partidos políticos o son representantes diplomáticos en varias partes del mundo. Algunos, simplemente, se dedican a la crítica, a pesar de no realizar ninguna aparente militancia. Lo cierto es que, pese a la diversificación del conocimiento, del cada vez más amplio acceso a la información por parte de los ciudadanos del planeta, los periodistas, los académicos y los intelectuales siguen marcando pautas. 
Quizás, y no lo pongo en duda existan columnistas, articulistas de la prensa escrita, escritores o pensadores, que, con tal de no perder una buena clientela fiel a lo que escriben, pocas o prescritas veces hacen declaraciones en contra de la mayoría, en las columnas de opiniones o del propio gobierno que atenta contra las personas.
Tal vez sean los mismos que escriben frases robadas o libros que tienden a relatar hechos que muchos quieren leer, sin más rigor que la propia fama.  Lo que debería preocupar más a las personas es la alabanza o halago de un columnista o articulista a cualquier gobierno o poder inmoral vigente en el mundo.
Los intelectuales y académicos están para pensar y discernir, para investigar y proponer; no es tarea de los pensadores, periodistas, columnistas o articulistas someterse a la voluntad de los mandatarios, ni de los editores de los diarios, ni mucho menos callarse ante la inquisición moderna; que muchas veces, está defendida con el silencio de algunos.

sábado, 2 de junio de 2012

“LA ARREMETIDA DEL PODER POLÌTICO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÒN"


“LA ARREMETIDA DEL PODER POLÌTICO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÒN"
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Observando lo que viene pasando en los medios de comunicación regional, como en el caso de Barinas, donde 57 agresiones a reporteros y medios se han registrado en esa ciudad desde 2008, según denuncia hecha por el Lic. Tarquino González, secretario del CNP en el Programa Alò Ciudadano de ayer viernes 1º de junio,  donde señala que periodistas con muchos años en el ejercicio de su profesión, han sido suspendidos de sus programas de opinión en las radios, en las televisoras locales y de los diarios en los cuales han venido ejerciendo su profesión, he decidido escribir hoy este artículo de opinión.
Considero que un medio de comunicación es un objeto que se emplea para transmitir información de un sujeto a otro. Su rol es  trascendental en cualquier sociedad verdaderamente democrática donde la libertad de opinión y de expresión y la variedad de fuentes de información deben ser instituciones básicas.
Es conocido, que en los últimos años, las políticas en materia de telecomunicaciones han provocado la liberación y desregulación de los mercados en el mundo. Pero esa estructura basada en la ley de la oferta y la demanda determina que el fin último de esos medios es la ganancia económica, y es esta la que define las tendencias en cuanto al contenido de la información,  variedad de la programación y ha llevado además a la agrupación de los medios,  lo cual facilita la uniformidad de los mensajes.
Sorprende a veces observar cuando leemos los titulares de diferentes diarios, cómo todas las versiones sobre un hecho coinciden, son casi unánimes. Unas pocas agencias de noticias producen la información para muchos medios.  En eso radica su poder,  en la concentración que facilita el control. Tienen la posibilidad de dar a la gente el mensaje que quieren y no necesariamente el que conviene a la ciudadanía. 
Sus intereses económicos y políticos prevalecen sobre su obligación de informar y servir a la sociedad. Por desgracia en Venezuela, la concentración de las comunicaciones  en el gobierno socialista-comunista venezolano, limita el derecho a la información porque permite la imposición de un pensamiento único y de esa manera, las corporaciones mediáticas ejercen  un enorme y peligroso protagonismo ideológico, se convierten en un instrumento de control del pensamiento, manipulan las ideas y la ciudadanía inerme y agobiada por el cúmulo de información no alcanza a digerirlo todo.
Toma lo que sea, como le llegue,  sin preocuparse demasiado. Sus criterios muchas veces no se ajustan con la interpretación de los hechos pero puede más el poder de los medios que terminan imponiendo sus puntos de vista  según sus intereses y  los de sus anunciantes.
Si bien el acceso a los medios se ha democratizado con la facilidad de acceso a la radio, a la televisión y a la red de internet, no ha ocurrido lo mismo con el acceso al control y a  la propiedad de los medios; escasean los medios informativos que se ajusten a lo que ocurre en todas las comunidades venezolanas quizás por miedo al excesivo control del gobierno socialista-comunista y su mano ejecutora Conatel.
Así las cosas, quienes tienen la información tienen el poder y en tales condiciones la interpretación de los hechos, la versión del mundo y el contenido de los mensajes responde a los intereses de quienes ostentan el poder económico y político. La opinión ciudadana es manipulada constante y persistentemente por el gobierno socialista-comunista obligando a todos los medios que son opositores a la aplicación de la propaganda gubernamental con la llamada Ley Resorte.
Además, los grupos de comunicación gobierneros rojos-rojitos se han convertido en protagonistas de la realidad, hacen parte de ella ya no sólo como medios sino como actores y aprovechando esa doble condición bombardean a la ciudadanía con la  información que les da la gana.
Se reservan el derecho de decidir sobre qué hechos informar y cuáles ocultar. La actual  persecución contra los periodistas de la Prensa de Barinas y la retaliación persistente contra Globovisión es un buen ejemplo de todo esto.
Hay antiguos ex gobernadores y ex alcaldes rojos rojitos con un gran prontuario de corrupción administrativa y malversación de fondos  de los cuales no se dice nada, parece que deliberadamente los medios gobierneros han decidido ignorarlos.
Cuando se acercan las elecciones presidenciales el próximo 7 de octubre, las campañas diseñadas por los asesores de imagen son concebidas pensando más en los medios que en los electores. Lo importante no es convencer al electorado de la bondad de unas propuestas.  La clave es ganar imagen, impactar al televidente o al radioescucha con un símbolo, con un slogan, con cualquier cosa, por eso vemos la antigua cara de Chávez en todas partes.
En eso consiste la manipulación. Se subestima al ciudadano venezolano,  se le cree incapaz de formarse opiniones propias a partir de una información seria  y  veraz; se intenta darle todo digerido. Además, los medios gubernamentales como VTV, más que informar, deforman, se han extralimitado en su función social y de informadores han pasado a ser jueces supremos, definen culpabilidades, se creen poseedores de la verdad absoluta y con ese poder determinan sanciones y ejecutan penas.
Con demasiada frecuencia se escuchan entrevistas radiales o televisivas en las cuales los entrevistadores cuestionan y rechazan las respuestas de sus entrevistados. Otros comunicadores  no disimulan sus simpatías y antipatías con  el gobierno socialista-comunista y con descarada facilidad descalifican las opiniones de sus contrarios. Definitivamente la libertad de expresión y de opinión sigue siendo una materia pendiente en nuestra Venezuela. Hay que rescatarla y tenemos un camino. EL DEL PROGRESO.

jueves, 31 de mayo de 2012

“TENER MIEDO A SER LIBRES NO ES LO MISMO QUE TENERLE MIEDO A LA LIBERTAD


“TENER MIEDO A SER LIBRES NO ES LO MISMO QUE TENERLE MIEDO A LA LIBERTAD
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)

En la Venezuela actual –en la que la propaganda política es tan infalible como las ofertas de liquidación de las tiendas en los Centros Comerciales- EL MIEDO ES EL REY, pues, de su graciosa voluntad depende la vida, hasta donde alcanzan a ver los ojos; el miedo es, al COMANDANTE PARLANTE y a sus seguidores violentos, al CNE y el que por si aun titubeas, hace el escrutinio final.  

Y, así, el verbo se hizo miedo, porque él es el origen de todo. El miedo es el que nos ata las manos; nos borra la memoria; nos espanta el sueño; nos hincha los pies; nos tapa la boca para que no opinemos. El miedo –tengo miedo de decirlo- es la excusa para no cambiar las cosas desde que aprendimos que más vale ladrón conocido que ladrón ganoso por conocer; y que en boca cerrada no entran moscas.

El miedo es tan eficaz, como cultura política, como ideología subyacente, como triple moral, que el mecanismo de defensa del individuo (da miedo saber que se le tiene miedo a todo) es reproducir la causa que lo promueve, porque da más miedo (que el miedo mismo) saber: qué se siente no tener miedo. Pero, tener miedo a ser libres no es lo mismo que tenerle miedo a la libertad, en tanto ésta es sólo el supuesto que nos faculta para: elegir dónde viajar; escoger el trabajo que más nos guste; comprar lo que queremos. Sin embargo, esa libertad, ese supuesto metafísico, desaparece cuando se mide lo ancho y largo del bolsillo, porque es la que nos impide ser libres.

Esa diferencia, aparentemente baladí, es la clave para transformar la sociedad venezolana antes de que sea demasiado tarde, o sea antes que le tengamos miedo a las dos cosas como si fueran una sola. Esto último lo ha aprendido, muy bien, el pueblo venezolano en 14 años de socialismo-comunismo; esto último lo ha vivido, muy mal, a fuerza de tanto ser un damnificado que sólo necesita estirar la mano para comer, o abrir el sobre para gozar la remesa.

Por eso, surten efecto las amenazas que le hace en las elecciones: “si votas por los majunches, ya no recibirás más remesas”, y entonces tiene miedo a ser libre, tiene miedo a dejar de ser esclavo del dinero ajeno que – ¡Ah, dicha para que fuera eterna!- le permite ser esclavo del sistema, y del consumo visual, y del conformismo real.

El venezolano, como fiel exponente del latinoamericano sumiso, está siendo sumergido en el pantano del miedo. Le dicen que la delincuencia está peor cada día –según lo atestigua, entre lágrimas, la mamá de uno de los muchos asesinados cada día, quien jura que su hijo no andaba en malos pasos- pero, al mismo tiempo, le aseguran que este país vale la pena por su socialismo revolucionario y que se va a fomentar el turismo, para que medio mundo venga a ver la maravilla de país que somos.

Entonces, surge la incertidumbre, y la incertidumbre lleva al miedo, y el miedo a la amnesia, y la amnesia a ser conservadores en política… y ser conservadores nos lleva a la estupidez. No le tememos a la libertad de expresión (abstracto impersonal que se cree exclusivo de los medios de comunicación) pero, le tenemos miedo a defender y producir nuestras propias ideas, porque le tenemos miedo a ser libres de pensar.

No le tememos a la democracia, pero le tenemos miedo a ser democráticos o a elegir gobiernos populares (distinto al populista). No le tememos a la crítica, pero, le tenemos miedo a ser críticos sociales, porque tememos llenarnos de dudas, y... como de lo único que no cabe duda alguna es de quién nos explota, volvemos a votar por él.

Ese miedo a ser libres es una baratija que nos venden los socialistas-comunistas a través de su partido PSUV. Nos ofrecen la baratija y los que se lo creen–como el tonto Juan Bimba- la compran  sin regateo. El gobierno socialista-comunista es quien fomenta el miedo que se le debe tener a su tiranía, y por eso inaugura sus campañas electorales en sus medios gobierneros y en las cadenitis permanentes. Se inaugura ahí –insinuación macabra de impunidad- para que entiendan lo que va a significar no votar por ellos –el vivo a señas y el tonto a balazos-

No le tememos a la injusticia, pero le tenemos miedo a ser justos con nuestros hermanos; no le tememos al futuro, pero, le tenemos miedo a soñar un mundo mejor… le tenemos miedo a la utopía colectiva. No le tememos a la historia, pero le tenemos miedo a escribirla, a hacerla, por lo que nos contentamos con sufrirla. Pero también, cuando siendo funcionario de gobierno, se reproducen los mismos vicios de la izquierda, se está expresando, a gritos, que se le tiene miedo a ser libres. Hay un camino a esa libertad EL DEL PROGRESO.

miércoles, 30 de mayo de 2012

¿POR QUÈ VENEZUELA TIENE UNA DE LAS PEORES EDUCACIONES DEL MUNDO?


¿POR QUÈ VENEZUELA TIENE UNA DE LAS PEORES EDUCACIONES DEL MUNDO?
Zenair Brito Caballero* (britozenair@gmail.com)
La información aparecida en los medios impresos y en los noticieros televisivos, que la Asamblea Nacional ha venido recortando sustancialmente el presupuesto de las universidades públicas no genuflexas al gobierno socialista-comunista es verdaderamente indignante y los gremios de docentes, empleados administrativos y obreros han tenido que ir a paros durante esta semana.
Recuerdo hace varios meses,  en una de mis columnas de opinión haber elogiado el programa de donaciones a las escuelas básicas de “computadoras Canaimitas” como una necesidad imperiosa para la educación y para cerrar la brecha entre quienes pueden y quienes no pueden pagarse un ordenador o computador personal. 
Tal parece que en este país todo proyecto positivo, constructivo y digno de elogios termina por ser condenado al “oparei” por la falta de interés, la necedad o la mala voluntad de algún sector decisivo. Confirman estos hechos lo que he venido escribiendo en muchos artículos de opinión: “…el mantenimiento de niveles de pobreza mucho más altos de lo que justifican las limitaciones de la economía del país y la persistencia de las miserias de nuestro catastrófico sistema educativo no son una casualidad, sino a la vez causa y consecuencia de la necesidad de los corruptos de unos “consumidores” que les permita sostenerse en los puestos de decisión y responsabilidad a través del clientelismo político”. 
Entretanto, en el último estudio internacional sobre educación en la región, Venezuela aparece entre los últimos países en todos los niveles de enseñanza y en todos los aspectos analizados; la Asamblea Nacional, que infló irresponsablemente la gran mayoría de los rubros, incluyendo los ingresos a la Fuerza Armada y a los gastos presidenciales, en cambio recorta drásticamente el dinero destinado a las universidades públicas no afectas a su ideología, para lograr que no se apliquen las normas de homologación, que los estudiantes universitarios no tengan acceso a la investigación, a la extensión, a buena comida en los comedores y al menos aumentar las pírricas becas estudiantiles.
Es realmente indignante y pinta de cuerpo entero a nuestros legisladores en particular y a nuestra clase política en general. Casos como este ya no se pueden adjudicar a la falta de ética o a la indiferencia social, sino que se trata de abierta y descarada mala fe. 
Siempre he defendido la institucionalidad del Estado de derecho y creo firmemente que la peor democracia con el peor de los parlamentos posibles es en todos los casos mucho mejor que cualquier autoritarismo, sea de la tendencia que sea(de izquierda, de centro o de derecha). Pero hay que reconocer que nuestros legisladores –varios de ellos honorables de título, pero deshonrosos de acciones– se especializan en dar argumentos valederos a cuanto aventurero propone “que es lo que se debe hacer en el Parlamento”. 
Un estudiante que sale de una universidad sin saber manejar bien una computadora y utilizar internet  para ser un investigador, es un candidato seguro a una vida adulta, en el mejor de los casos, de trabajos manuales mal remunerados y, más probablemente aún, de marginalidad y desempleo, cuando no de delincuencia.  
Cuesta creer que se esté boicoteando a propósito la educación pública universitaria que tiene rectores opositores, pero ¿Qué otra explicación cabe de medidas definitivamente destinadas a obstruir cualquier intento de mejora educativa?
Ante casos de pasividad y de desinterés se podría argumentar que simplemente no entienden la esencial interrelación entre educación y progreso económico y social que siempre ha sido muy íntima, pero que hoy por hoy es la clave de cualquier crecimiento económico y cualquier desarrollo social sostenible. 
Un país que es lo suficientemente rico para incrementar los ingresos de los legisladores, para comprar armamentos y para regalar a otros países de igual ideología no puede ser al mismo tiempo tan pobre para carecer de recursos que invertir en la educación universitaria del sistema educativo formal.
Pero evidentemente, la educación superior no solo no es una prioridad, sino que es una molestia, es una piedrita en el zapato de los que gobiernan para el modelo de acción política  socialista-comunista que hoy se ha pretendido imponer en el país. Cuanto mayor nivel educativo tienen las personas, menos probable es que vendan cédulas o que voten al color de un pañuelo rojo-rojito en lugar de a la calidad o moralidad de un candidato.
Cuanto mayor es el nivel de formación y mejor la oportunidad de conseguir buenos trabajos de una persona, menor es su dependencia del clientelismo. Cuanto mayor es el acceso a información y conocimiento –y en eso internet es una fuente inagotable– más difícil resulta basar la acción electoral en publicidades engañosas y promesas imposibles de cumplir.
¿Qué la falta de educación también empobrece al país? Eso no preocupa mucho a los que pueden subirse el sueldo a sí mismos o regatear con tráfico de influencias. ¿Qué en un ambiente de educación catastrófica es imposible generar un desarrollo social sostenible? Eso no tiene importancia para quienes se benefician del clientelismo político basado en la injusticia social.  
En resumidas cuentas: no creo que sea casual la miseria educativa del país. Es el resultado de una clase dirigente y que socialista-comunista, que prefiere una ciudadanía pobre, con poca educación y ninguna cultura cívica para continuar perpetuándose en el poder.

“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”


“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
La violencia es como una larga e irregular escalinata que al llegar a la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide.  Del latín la palabra “violentus”, violento, viene de “vis”: fuerza, poder, violencia.  Del diccionario RAE XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”. 
Lo violento “está fuera de su natural estado, situación o modo… que se ejecuta contra el modo regular o fuerza de razón y justicia…”  La violencia es contagiosa, se extiende por el temor, por el miedo y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y públicas.  Es de carácter viral y endémico,  hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.  El rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico. 
La ley de Newton, no es sólo una ley de la física, es una ley social: “a toda acción corresponde una reacción igual o mayor”. El odio y el terror, se engendran mutuamente.  Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone; el presidente  venezolano socialista-comunista haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria del pueblo  o del grupo a quien dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que doblega voluntades.
 La historia humana amigos lectores ha sido la historia de la violencia y Venezuela no es la excepción, Desde el poder, con su “visionaria, alucinada” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.  Esa fuerza, por encima de todo, llámese mercado, partido político, iglesia, ejército, policía, estado, juez, empresa… 
La violencia, aceptémoslo con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que el ejercicio del poder ha ejercido en la sociedad venezolana en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social, porque la violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la confrontación
Violencia amigos, es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración,… ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real;  desde lo ético, que no siempre prevalece,  sólo es legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o someterlo,  es un proceso natural, lógico, humano y físico.
 La violencia engendra violencia, es una trampa de la que no se sale. Desde la doctrina norteamericana se ha hablado de la “guerra preventiva”. Desde la historia, en la “guerra santa”, desde católicos, judíos y musulmanes,  desde las Cruzadas, en la Conquista se ha usado el nombre de Dios.
La debilidad es la locura, la fuerza se desborda y las acciones traspasan lo razonable, esa es la más evidente señal de su agonía.  Una forma de poder muere y otra surge inmediatamente,  alguien que lo representa deja de existir y una nueva figura se levanta de las cenizas del otro, reniega del antecesor, promete ser distinto, pero poco a poco, a medida que acumula en sus articulaciones la energía de esa fuerza invisible y necesaria,  se va pareciendo mas y mas a eso de quien antes renegó. 
Así es la historia señores, un drama, una comedia,  un juego de ajedrez. Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido; cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en otra época y circunstancia, más sutil o burda.   

“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”


“LA VIOLENCIA EL MIEDO Y EL PODER POLÌTICO”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
La violencia es como una larga e irregular escalinata que al llegar a la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide.  Del latín la palabra “violentus”, violento, viene de “vis”: fuerza, poder, violencia.  Del diccionario RAE XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”.
Lo violento “está fuera de su natural estado, situación o modo… que se ejecuta contra el modo regular o fuerza de razón y justicia…”  La violencia es contagiosa, se extiende por el temor, por el miedo y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y públicas.  Es de carácter viral y endémico,  hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.  El rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico.
La ley de Newton, no es sólo una ley de la física, es una ley social: “a toda acción corresponde una reacción igual o mayor”. El odio y el terror, se engendran mutuamente.  Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone; el presidente  venezolano socialista-comunista haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria del pueblo  o del grupo a quien dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que doblega voluntades.
 La historia humana amigos lectores ha sido la historia de la violencia y Venezuela no es la excepción, Desde el poder, con su “visionaria, alucinada” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.  Esa fuerza, por encima de todo, llámese mercado, partido político, iglesia, ejército, policía, estado, juez, empresa… 
La violencia, aceptémoslo con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que el ejercicio del poder ha ejercido en la sociedad venezolana en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social, porque la violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la confrontación
Violencia amigos, es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración,… ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real;  desde lo ético, que no siempre prevalece,  sólo es legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o someterlo,  es un proceso natural, lógico, humano y físico.
 La violencia engendra violencia, es una trampa de la que no se sale. Desde la doctrina norteamericana se ha hablado de la “guerra preventiva”. Desde la historia, en la “guerra santa”, desde católicos, judíos y musulmanes,  desde las Cruzadas, en la Conquista se ha usado el nombre de Dios.
La debilidad es la locura, la fuerza se desborda y las acciones traspasan lo razonable, esa es la más evidente señal de su agonía.  Una forma de poder muere y otra surge inmediatamente,  alguien que lo representa deja de existir y una nueva figura se levanta de las cenizas del otro, reniega del antecesor, promete ser distinto, pero poco a poco, a medida que acumula en sus articulaciones la energía de esa fuerza invisible y necesaria,  se va pareciendo mas y mas a eso de quien antes renegó. 
Así es la historia señores, un drama, una comedia,  un juego de ajedrez. Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido; cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en otra época y circunstancia, más sutil o burda.  

martes, 29 de mayo de 2012

AVANCES ¿O RETROCESOS?


AVANCES ¿O RETROCESOS?
ZENAIR BRITO CABALLERO britozenair@hotmail.com
¿Por qué progresan los pueblos? Seguramente avanzan más rápido aquellos que previamente han invertido en educación, instruyendo a sus habitantes para que juntos o separados pero organizadamente participen de un plan elaborado desde un buen gobierno democrático
En plena discusión sobre la pobre calidad de la educación venezolana, es bueno plantearse si este gobierno que se dice socialista-comunista y por lo tanto humanista (y humanizado) tiene claro que los seres humanos que habitan el país serán quienes decidan con sus actos la felicidad o la infelicidad futuras. Nadie puede discutir la enorme diferencia en el trato material hacia los sectores más desposeídos.
Los planes en marcha con las llamadas misiones han permitido que gigantescas masas de habitantes marginados tengan al menos los elementos mínimos de supervivencia. Estas masas han estado y siguen estando ocultas a los ojos de la mayoría. Pero de tanto en tanto algunas puntas se salen del área asignada como territorio e invaden otras áreas a través del delito. Comen y se visten un poco pero no por ello mejoraron su intelecto.
De todos modos hay que convenir en que un trato “socialista-comunista” de los sectores necesitados aún no ha permitido salir de cuadros vergonzantes que caracterizaron las décadas pasadas. Si el plan de ayuda a través de las misiones es o no suficiente importa tan poco como que algunos hayan malentendido la ayuda. Será en todo caso motivo de acumulación de experiencias para la discusión casi eterna de ¿qué hacer con los pobres? Lo que en cambio aterra de verdad es la marcha atrás constante que la educación sigue teniendo en el país combinando bajo rendimiento en escuelas y liceos con fuertes cambios culturales.
Esta explosiva mezcla hace que los jóvenes de hoy imiten todo lo malo con una facilidad de asombro. Se inclinan por conductas predilectas de los delincuentes, hablan con el estilo de ellos, se pintan el cabello y caravanean en motos y carros con resonadores, como seres que desconocen por completo la ética y la armonía y hacen de la violencia su programa preferido de televisión. Además, el delito aumenta, y la edad para delinquir o prostituirse disminuye. ¡Vaya problema el que tenemos en Venezuela!
Porque si era lógico esperar de un gobierno revolucionario socialista-comunista del siglo XXI que dice ser “humanista” la puesta en marcha de un feroz, agresivo y revolucionario programa de educación, nos hemos topado con la sorpresa de que la costumbre de “dejar pasar la historia” no era patrimonio de aquellos gobiernos que se llevaron la acusación de liberales, capitalistas y desalmados. El dedo acusador ya no sabe a dónde apuntar y lo peor sería concluir que todos los gobiernos son igualmente ineficientes a la hora de las grandes transformaciones, incluso éste que prometía “hacer temblar las raíces de la República”.!POR FAVOR!
Es increíble concluir que con casi 14 años después de puesta en marcha una oportunidad inmejorable para cambiar a Venezuela, no solamente no se haya encarado un programa de transformaciones sino que esté instalada una clara pelea entre la educación oficial que demanda presupuestos y el gobierno comunista que se hace de rogar, al mismo tiempo que celebra el crecimiento de la recaudación impositiva a niveles nunca antes alcanzado. Son tan pocos los años que separan al niño(a) del adulto que al país se le va todos los días la posibilidad de formar mujeres y hombres transformadores y creativos.