martes, 4 de septiembre de 2012

VENEZUELA NECESITA UN VERDADERO PROYECTO DE PAÌS



VENEZUELA NECESITA UN VERDADERO PROYECTO DE PAÌS
Zenair Brito Caballero  
britozenair@gmail.com

R. Riegel afirma, como la mayoría de los analistas de la evolución de la humanidad a través de los tiempos, que estamos en la era de la información. Al proponer cómo debe ser “la educación en la era de la información” (2007), hace un recorrido breve y sugerente sobre las grandes etapas de la humanidad.

Es tan breve que parece simplista, pero tiene sugestiva lucidez para ayudarnos a reflexionar sobre dónde estamos los venezolanos y hacia dónde deberíamos ir. El clasifica toda la historia de la humanidad en cuatro épocas: -“La época de piedra desde hace aproximadamente un millón de años hasta hace seis mil años antes de Cristo en que la actividad principal de los homínidos y humanos era la caza, la pesca y la conservación de los alimentos.

 -La época agrícola desde seis mil años antes de Cristo hasta el siglo XVIII, en la cual la actividad principal de los humanos era la agricultura y la ganadería.-La época industrial, desde el siglo XVIII hasta el último cuarto del siglo XX, en la que la actividad fundamental de los humanos en los países más desarrollados tenía que ver con el trabajo en las fábricas.

-La época de la información desde 1975 hasta nuestros días, en la que la actividad principal de los humanos tiene que ver con la adquisición, análisis y comunicación de información”. Para Castell y otros la era de la información en la que vivimos actualmente se caracteriza por la primacía del valor de la información por encima del valor de las materias primas, del trabajo y del esfuerzo físico.

Observando nuestro país podemos encontrar algún pequeño grupo humano que no ha salido aún de la edad de la piedra; es más, podemos constatar que todavía hay algún grupo étnico que sigue reclamando su derecho de seguir viviendo en la edad de la piedra. Siguiendo nuestra observación nos encontramos con la mayoría de ciudadanos que de una u otra manera, más primitiva o más mecanizada, está viviendo en la época de la agricultura y de la ganadería. Es demasiado pequeño el grupo de los que trabajan como en la era industrial. Y mucho más pequeño aún el grupo de los que trabajan ya en la época de la información.

¿Cuál es nuestro futuro si el peso de la economía se sostiene en la producción y venta de petróleo, cuando la riqueza está vinculada a la producción de conocimientos y la información? Desde hace bastantes años, los educadores universitarios venimos pidiendo que los responsables de la marcha del país en los sucesivos gobiernos hagan elaborar y propongan un proyecto inspirado, razonable, realista y optimista del país.

Dejando correr las cosas por su propia dinámica seguiremos empantanados en la época anterior al siglo XVIII. No tenemos proyecto de país, ni siquiera proyecto de Estado y a veces parece que ni siquiera hay proyecto claro de gobierno con el llamado socialismo del siglo XXI.

Hay sectores limitados de la sociedad civil y de la sociedad política que empiezan a planificar y trabajar en sintonía con algunas características propias de la sociedad de la información. Dentro del gobierno revolucionario opino que en este sentido es regular el trabajo de los economistas y seguramente por eso la macroeconomía del país dicen algunos rojos-rojitos que está mejorando.

Pero queda mucho por hacer para que la economía satisfaga las necesidades y expectativas de todos, porque la redistribución de la economía no llega a la cuantiosa población en estado de pobreza. Y es que, habrá que decirlo una vez más, los problemas del país son sistémicos y no basta que una o varias partes del sistema de gobierno funcionen bien para resolver los grandes problemas que nos mantienen en el indeseable subdesarrollo, con tan alta deficiencia de equidad y solidaridad.

No bastan políticas públicas supuestamente medio acertadas por parte del equipo económico. Por poner un ejemplo, es necesario que los asambleístas miren el bien común del país y no sus personales o grupales conveniencias de partidos y mafias rojas rojitas. Y ni aun con ello encontraremos las soluciones estables, a la era de la información no se llegará sin un cambio radical en todos los niveles del sistema educativo empezando por la profunda reforma de la educación superior. Hay un camino amigos y es el DEL PROGRESO.

jueves, 30 de agosto de 2012

“HIPOCONDRÌA ESPIRITUAL O DERROTA PERMANENTE”


“HIPOCONDRÌA ESPIRITUAL O DERROTA PERMANENTE”
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)


¿Está enfermo por la crisis? ¿Se la pasa lamentándose de la suerte que tiene y protesta por todo?: porque no hay plata, porque llueve, porque la novia lo dejó, porque no se halla, en fin…Por cualquier tontería llora, la comida le cae mal, no duerme, se vuelve irascible y piensa cosas sin sentido. Asume el más detestable de todos los roles: el de ‘pobrecito yo’. Es el ‘quejón’, el amargado, el aburrido, ese que jamás le encuentra el rumbo a su mundo. ¿Conoce a alguien así?
Es fácil de identificar: se le ve triste, desanimado, casi depresivo. Vive cansado, no se concentra en nada y hasta piensa en morir. Lo peor es que en ese afán de buscar consuelo, el ‘pobre ser humano’ termina refugiado en la lástima que le ofrecen los demás.
Es más, se atreve a decir que Dios lo abandonó y, por supuesto, le vive echando la culpa a Él de todo lo que le sucede. De alguna forma y en esta época en la que el mundo entero habla de crisis, todos podríamos llegar a ser unos “pacientes espirituales”.
Los problemas de plata, el desamor, los quebrantos de salud y las angustias del día a día terminan enfermándonos el alma. Si eso le ocurre, usted puede estar sujeto a dos salidas viables. Primera: ir al médico de tal forma que pueda recibir un diagnóstico y un tratamiento. ¡No! no es que esté loco; es que necesita ayuda profesional.
Segunda: descansar en Dios. Porque debe saber que no está solo. Sí, sin siquiera notarlo, cuenta con la intervención de alguien que desde arriba lo acompaña, cualquiera sea el momento por el que esté atravesando. Usted puede sentirse hundido y hasta creer que no vale nada. Pero no es así. Por muy oscura que sea la noche, al fin amanece y de todas formas, en las tinieblas o en la claridad, Dios escucha al que padece.
Además de tener fe, si estamos depresivos y buscamos a Dios, finalmente evitamos un mal muy común en estas épocas, que hemos decidido bautizar así: “hipocondría espiritual”. Ojo: experimentar esa sensación no es que sea un delito, ni mucho menos un pecado. ¡Ni más faltaba! Lo grave es no hacer nada para salir de esa situación de derrota permanente.
Mejor dicho: no pierda tiempo, deje de protestar por su vida y póngase a trabajar ya. ¡Actuar siempre será bueno! De ahora en adelante, cuando crea que usted es un ‘pobrecito’, lo mejor será buscar la mejor cápsula y la más efectiva receta que doctor alguno le podrá recomendar: ¡Dios!
LISTA de Consejos espirituales: le conviene dejar de aburrirse por todo lo que le ocurre. Lamentarse no resuelve su situación. Además, si usted asume el papel de “quejador”, las personas que lo rodean se fastidiarán y terminará aburriéndolas.
Siga las siguientes recomendaciones para que el mundo no le parezca tan “desabrido”: 1. No envidie a nadie. 2. Vaya a su trabajo con entusiasmo. 3. Evite pensar en cosas desagradables. 4. Si encuentra alguien en su camino, salúdelo siempre sonriendo. 5. Jamás juzgue a una persona por su aspecto. 6. No comente sus problemas con extraños. 7. No les demuestre a los demás lo que usted no es en realidad. ¿Para qué aparentar? 8. Enfrente las situaciones que le ponga la vida con fuerza y valentía. 9. Realícese en su hogar y disfrútelo. 10. Agradezca siempre a Dios por lo que tiene.
¡Decídase! Desde hace mucho tiempo usted está postergando la solución de su problema. Es hora de “tomar el toro por los cachos”. Use de manera racional su buen sentido para resolver su problema, pero sin precipitación alguna. Permanezca en silencio y pida ayuda divina. Una voz muy clara y límpida le señalará el camino a seguir.
Aprenda a escuchar la voz que existe en su interior. Ella tiene las soluciones para todos sus problemas. Y una vez decidido, siga el rumbo aconsejable: ¡camine hacia adelante! Lo siguiente fue dicho alguna vez por Albert Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucedernos porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura”.
Es en la crisis que nace la inventiva. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y sus penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la “crisis de la incompetencia”. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque en crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla

¡A PARTIR DE HOY DECÌDASE A CAMBIAR!


¡A PARTIR DE HOY DECÌDASE A CAMBIAR!
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

He decidido por un tiempo no escribir de política, porque estoy asqueada, desagradada y estresada de tanta mentira y falsedad del comandante y sus compinches en esta campaña electoral. Prefiero escribir lo que me gusta y está relacionado con mi profesión, y quizás pueda ayudar con ello a quienes me siguen amablemente leyendo mis artículos, a mejorar su autoestima y su crisis existencial Y hoy empezaré con unas preguntas que siempre me hago a mi misma
¿Quién no soñó alguna vez con luchar por la justicia social, la igualdad de oportunidades y el respeto entre las personas? ¿Quién no dijo?: "¿Por qué...? esto no debería ser así". ¿Quién no quiere vivir en un mundo mejor? ¿Quieres cambiar al mundo? ¡Tú puedes hacerlo! Comienza cambiándote a ti mismo. Luego, podrás influenciar en otras personas a tu alrededor. Al hacerlo, no sólo comenzarás a instalar en ellos algo positivo y beneficioso, sino que además, encontrarás una inagotable fuente de motivación y energía.
Comienza modificando el significado que le das a los eventos y sucesos a tu alrededor. Entiende que nada en la vida tiene significado en sí, sino que somos nosotros quienes determinamos qué es bueno y qué es malo, qué es positivo y qué es negativo. Aprende a encontrar qué hay de bueno y de beneficioso en lo que te sucede. Cuando lo hagas, comenzarás a experimentar mayor felicidad que la que imaginas posible.
¿Sabes? No es que el mundo a nuestro alrededor no sea lo suficientemente rico como para que experimentemos placer y felicidad a cada momento. Es solamente nuestra percepción del mundo quien no lo es. Por lo cual, está en cada uno de nosotros la tarea de enriquecer dicha percepción.
¿Existe maldad y la injusticia? Por supuesto que sí. Pero también existe el bien, el amor, la compasión y la esperanza. ¿Existe gente que sólo se preocupa por aprovecharse y tomar ventaja de otros? Obvio que sí. Pero también existen millones de personas, como tú, como yo, que incansablemente luchan por convertir a este maravilloso mundo en el que vivimos en un lugar cada vez mejor.
No es necesario que hagas trabajos comunitarios. No es necesario que ayudes a personas pobres. No es necesario que dones tu tiempo y esfuerzo. Si decides hacerlo, mejor aun, pero si sólo comienzas a influenciar positivamente en los seres a tu alrededor, en tu pareja, en tus hijos y en tus amigos, entonces sentirás que estás haciendo tu parte en esta importante misión. Demuéstrales, a través de tus acciones, cuál es el camino a seguir.
Demuéstrales que el amor, el respeto y la solidaridad, son parte del otro lado de la moneda (el lado que lamentablemente muy pocas veces percibimos). Demuéstrales que el secreto para vivir una vida feliz y plena, no está en adquirir más y más cosas materiales, ni en volverse inmune e indiferente a la maldad y la injusticia. El secreto está en saber apreciar y valorar todo lo bueno que tenemos a nuestro alcance: nuestra familia y amigos, la frágil naturaleza que hace posible nuestra enigmática existencia, la motivación interior que nos brinda la esperanza de vivir un futuro mejor. Demuéstrales que el secreto está en cambiarse a sí mismos, tal, como estoy segura, tú también acabas de hacerlo. 

Si te gustó, me alegro mucho por ti y por mí porque no he escrito este artículo en vano
                                                                                   

miércoles, 29 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, EL CIUDADANO COMÙN FRENTE A UN PROCESO ELECTORAL


EL CIUDADANO COMÙN FRENTE A UN PROCESO ELECTORAL
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
El nuevo ciudadano(a), a juicio de los entendidos en la materia, tiene una connotación grande, sustancial y valorativa si tomamos como elementos básicos el Estado Social de Derecho, sus dimensiones sociales, económicas y políticas y la democracia en el contexto del proceso electoral.
El ciudadano(a) como tal, sobre lo base de lo anteriormente enunciado, es un constructor de sociedad, de pueblos, de conglomerado social, de cambios, de progresos y de transformaciones, que conduzcan a mejorar su calidad de vida, lograr su bienestar y vivir dignamente y revestido en aspectos fundamentales como son: el ciudadano cívico, con respecto a su libre expresión y de pensamiento; el ciudadano político, que incursiona en el ejercicio del poder y la vida política, y el ciudadano social, que cubre socialmente el bienestar integral de ese colectivo social llamado comunidad.
El ciudadano(a), hoy por hoy, en el contexto del debate electoral y bajo el juramento ético, debe sufragar bajo condiciones de libertad, dignidad y conciencia, con el fin de responder al interés y derechos de un colectivo social, velar por la defensa de las políticas pública, aforadas de calidad y eficiencia, fracturando de paso, actos de corrupción e ilícitos, que pongan en peligro la democracia y la verdadera participación ciudadana.
Al asumir, lo contrario, el ciudadano(a) cae en la arena de la sumisión, el vasallaje, la alienación y la mendicidad mercantilista, que son actos propios del clientelismo y la politiquería. Como dice un refrán: "Quien tiene tu pan, tiene tu dignidad, tu libertad y tu conciencia" y será pobre toda la vida, porque la conciencia está atada.
Finalmente, estimados lectores, hay que votar por el candidato que reúna las siguientes características: que sea ecuánime, transparente, con verdadero liderazgo social untado de barro, sociable, no corrupto, sin antecedentes jurídicos, que no esté infectado de actos antiéticos, inmorales, que presente propuestas relevantes de gran impacto social, que tenga un consenso nacional verdadero, que no utilice el cargamento del capital para comprar el sagrado voto, que genere controversia de opinión e invite al debate constructivo y civilizado ante el constituyente primario, que construya ciudadanía y no robot electoral. Ese candidato es el del camino hacia el PROGRESO Henrique Capriles Radonski

domingo, 26 de agosto de 2012

LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE ZENAIR BRITO CABALLERO


LA VIOLENCIA ES CONTAGIOSA Y SE EXTIENDE POR EL TEMOR Y LA INCERTIDUMBRE
 ZENAIR BRITO CABALLERO 
(britozenair@gmail.com)


La violencia es como una larga e irregular escalinata de caracol que al llegar a la cima, encuentra un barranco profundo y oscuro; no tiene la forma de una pirámide, que comienza ancha en su base y termina angosta en la cúspide. 

Del latín la palabra violentus, violento, viene de vis: Fuerza, poder, violencia. Del Diccionario Real Academia Española (RAE) XXII edición, violentar es “aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia.”

La violencia es contagiosa, se extiende por el temor y la incertidumbre, brota del poder en cualquiera de su multitud de formas y manifestaciones privadas y públicas. Es de carácter viral y endémico, hay que atenderla con prontitud, antes que inicie el ciclo de su evolución y avance en sus estragos.

El rumor genera miedo ante lo desconocido, ante el mal que se siente y desconoce, es epidemiológico. La gente puede sentir algo que le incomoda, se angustia, se sacude, califica el mal desde su simpleza y heterogeneidad, inventa mitos y los difunde. 

La intimidación nace desde quien tiene algún grado de poder político, económico, religioso, cultural, académico, afectivo, jerárquico, físico, entre más grande sea ese poder, más dañina y contundente puede ser la violencia cuando se tienen en las manos los hilos de la decisión se quiere “vencer la resistencia de las circunstancias, las cosas y las personas.”

El odio y el terror, se engendran mutuamente. Ejerce la violencia el empleador que no cumple sus obligaciones laborales contra el trabajador quien necesita el salario y se acomoda a las condiciones denigrantes que le impone su jefe.

El gobernante haciendo su voluntad por encima de la opinión mayoritaria o del grupo a quien dice “representa”, sin discutir, sin consultar, porque siente en su envestidura el carácter mesiánico y providencial de su posición, que termina, de tanto insistir, creyéndosela, busca ansioso la hegemonía, se siente imprescindible, su voz se alza entre las multitudes o entre las minorías sobre las cuales su poder ejerce una fuerza que doblega voluntades. 

El jerarca religioso desde los dogmas y la manipulación de la fe, arrastra a sus seguidores a la emotiva e irracional sumisión, los condena y los absuelve, justifica sus actos. La violencia la ejercen las personas quienes crean las maquinarias, las estructuras, las organizaciones, las leyes, los códigos, los procesos penales y civiles, las reglas, a las cuales deberán someterse quienes habitan al margen del poder pero están bajo su sombra sin beneficiarse de ella, son los receptores ineludibles de sus consecuencias.

La historia humana ha sido la historia de la violencia, desde el poder, con su “visionaria” y comúnmente centralista interpretación del mundo, desde lo erudito, emotivo y dependiente, desde la superioridad racial, cultural, material y psíquica, desde la investidura legítima o ilegítima, se violentan las cosas y las personas para doblegar su resistencia y someterlas al redil de aquello que quien manda, decide, controla, dice qué es lo bueno o lo malo, lo que conviene y no conviene, lo que debe gustar y disgustar.

La violencia, con repugnante indignación, es producto del conflicto cotidiano que el poder ejerce en la sociedad en la cual vivimos y seguiremos viviendo, hasta que no llegue un momento en que, habiendo rebasado sus límites, colapse nuestra existencia individual y social. La violencia en su más visible y extrema manifestación provoca la confrontación física, la lesión y la muerte. En sus más generales y casi aceptadas expresiones está la cotidiana afectación a los derechos fundamentales de las personas y al orden natural.

Violencia es someter al desempleo, al analfabetismo, a la ignorancia, a la inseguridad, a la enfermedad, al abandono, a la orfandad, al olvido, a la denigración, ¿Puede ser la violencia legítima e ilegítima, justificada o injustificada? Depende, quien la ejerza y tenga la capacidad para justificarla, puede hacerla lícita o legítima, si tiene el poder suficiente para hacerlo desde lo real;  desde lo ético, que no siempre prevalece, sólo es legítima y justificada, aquella que reacciona para sobrevivir ante la violencia de origen que pretende destruirlo o someterlo, es un proceso natural, lógico, humano y físico.

En los tiempos recientes, los mas nobles conceptos y fines, pueden maquillarse y justificar cualquier de los medios para lograr cualquiera de los fines; desde los Derechos Humanos, la paz, la libertad, la democracia, la ley, las instituciones, la libre empresa, el pueblo, los pobres, se pretende justificar la violencia, la intervención o la muerte, por la soberanía y la patria. El poder ofende con su ostentación, carece de modestia y cuando quiere mostrar un disfraz, es una máscara ridícula y espeluznante. Tiene la capacidad de limitar los derechos de otros porque solamente reconoce, a medida que crece, el derecho y la verdad propia, doblega lo distinto, anula lo otro, su existencia, por muy efímero que sea, se despliega tanto como sea posible y a medida que aumenta en su extensión, viene, como una lógica consecuencia, su debilitamiento.

Así es la historia amigo lector, un drama, una comedia,  un juego de ajedrez. Solamente el poder, cuando es pequeño, puede ser más ampliamente compartido; cuando crece, se concentra, precisamente eso lo hace crecer hasta un punto determinado, después evoluciona, muta y muda, se diluye una forma y figura, y surge creativamente en otra que a fin de cuentas no deja de ser la misma en otra época y circunstancia, más sutil o burda.

sábado, 25 de agosto de 2012

LA INDIFERENCIA A LAS PERSONAS DECENTES



LA INDIFERENCIA A LAS PERSONAS DECENTES
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

A VECES LOS ARBOLES NO NOS DEJAN VER EL BOSQUE
El molesto ruido que ocasionan las noticias de cosas malas que suceden a nuestro alrededor no nos deja apreciar muchas cosas positivas que tienen lugar en el mismo entorno. La vida no se reduce a atemorizarnos con tantos asaltos y asesinatos, también existen millones de personas que todos los días trabajan estudian y se esfuerzan en ir forjando una mejor sociedad.

Valorar el silencio de los decentes no significa desconocer los actos violentos, pero nos ayudan a tener una perspectiva más realista del país. Ejemplo de ello son muchos: Acaban de actuar exitosamente en varias ciudades europeas, los jóvenes y los adolescentes de la orquesta Sinfónica Simón Bolívar, quienes utilizan sus instrumentos como los mismos ángeles bajo la batuta del maestro Dudamel. 

Un ejemplo monumental que  nuestros jóvenes no están condenados a ser pirañitas.

En muchas escuelas venezolanas, hay grupos de escolares que estudian diariamente con su pequeña computadora. Son nativos digitales que se preparan para afrontar el desafío de un mundo cada vez más inmerso en la era digital y la informática. Bien por la gente que hace posible esta exitosa experiencia

En muchos colegios la palabra “emprendedurismo” ya no es un vocablo de otra galaxia, pues los estudiantes se unen, crean mini empresas y producen cosas que luego comercializan en el mercado. Los muchachos aprenden que usando su inteligencia, organizándose y trabajando, pueden tener éxito en sus emprendimientos. Esta es una buena forma de combatir la perniciosa idea que lo mejor es recurrir a un padrino para trabajar en un ente público    .

Centenares de jóvenes en todo el país se asocian para realizar tareas de servicio social, ayuda a los más necesitados, construcción de viviendas populares, asistencia a niños y ancianos desamparados, etc. Hay voluntarios que cuidan a niños enfermos de sida, otros que enseñan lo que pueden a pequeños con limitaciones físicas o retraso mental. Admirable y reconfortante, ante tantas noticias de jóvenes involucrados en riñas de barras bravas, discotecas, asaltos o el submundo de las drogas

En ciertos pueblitos de los andes y de los llanos, es posible ver a miles de campesinos labrando la tierra, cosechando el fruto de su trabajo, disfrutando de una linda casa y confortables vehículos. Son los productores agrícolas que generan gran parte de la riqueza nacional. El exigente trabajo no les deja tiempo para ir a la capital a realizar manifestaciones o pedir subsidios monetarios al Estado
¡Cuántos hombres y mujeres se levantan poco después de medianoche, alzan al hombro cajones de productos frutihortícolas o el folclórico remedio casero, o viajan en pésimas condiciones hasta los mercados capitalinos para ganarse el sustento diario! Al caer el sol, regresan a casa y el cuerpo pide descanso porque mañana será otra dura jornada
Son también millones los padres y las madres que mañana, tarde y noche se preocupan por los hijos, por mantener un hogar en armonía, bienestar y progreso. La vida es dura, difícil, pero el amor a la familia es más grande, y pese a los problemas, hay que seguir adelante. Son héroes anónimos, nunca salen en los noticieros, pero vale la pena recordarlos y valorarlos aunque sea de vez en cuando.

El molesto ruido que ocasionan las noticias de cosas malas que suceden a nuestro alrededor no nos deja apreciar muchas cosas positivas que tienen lugar en el mismo entorno. La vida no se reduce a atemorizarnos con tantos asaltos y asesinatos, también existen millones de personas que todos los días trabajan estudian y se esfuerzan en ir forjando una mejor sociedad. Valorar el silencio de los decentes no significa desconocer los actos violentos, pero nos ayudan a tener una perspectiva más realista del país.    

Acaban de actuar en ciudades europeas los adolescentes de la orquesta Sinfónica Venezuela dirigida por Dudamel, quienes utilizan sus instrumentos como los àngeles Un ejemplo monumental de que los niños pobres no están condenados a ser pirañitas.    

En escuelas de Caacupé, hay grupos de escolares que estudian diariamente con su pequeña computadora. Son nativos digitales que se preparan para afrontar el desafío de un mundo cada vez más inmerso en la era digital y la informática. Bien por la gente que hace posible esta exitosa experiencia. 

En muchos colegios la palabra “emprendedurismo” ya no es un vocablo de otra galaxia, pues los estudiantes se unen, crean miniempresas y producen cosas que luego comercializan en el mercado. Los chicos aprenden que usando su inteligencia, organizándose y trabajando, pueden tener éxito en sus emprendimientos. Esta es una buena forma de combatir la perniciosa idea de que lo mejor es recurrir a un padrino para trabajar en un ente público.    

Centenares de jóvenes en todo el país se asocian para realizar tareas de servicio social, ayuda a los más necesitados, construcción de viviendas populares, asistencia a niños y ancianos desamparados, etc. Hay voluntarios que cuidan a niños enfermos de sida, otros que enseñan lo que pueden a pequeños con limitaciones físicas o retraso mental. Admirable y reconfortante, ante tantas noticias de jóvenes involucrados en riñas de barras bravas, discotecas, asaltos o el submundo de las drogas.    

En ciertos departamentos como Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú y regiones chaqueñas, es posible ver a miles de campesinos labrando la tierra, cosechando el fruto de su trabajo, disfrutando de una linda casa y confortables vehículos. Son los productores agrícolas que generan gran parte de la riqueza nacional. El exigente trabajo no les deja tiempo para ir a la capital a realizar manifestaciones o pedir subsidios monetarios al Estado.    

¡Cuántos hombres y mujeres se levantan poco después de medianoche, alzan al hombro cajones de productos frutihortícolas o el folclórico remedio yuyo, o viajan en pésimas condiciones hasta los mercados capitalinos para ganarse el sustento diario! Al caer el sol, regresan a casa y el cuerpo pide descanso porque mañana será otra dura jornada.    

Son también millones los padres y las madres que mañana, tarde y noche se preocupan por los hijos, por mantener un hogar en armonía, bienestar y progreso. La vida es dura, difícil, pero el amor a la familia es más grande, y pese a los problemas, hay que seguir adelante.    

Son héroes anónimos, nunca salen en los noticieros, pero vale la pena recordarlos y valorarlos aunque sea de vez en cuando.

NO ES CASUALIDAD QUE SE HAYA PERDIDO EL PLACER DE APRENDER


NO ES CASUALIDAD QUE SE HAYA PERDIDO EL PLACER DE APRENDER
Zenair Brito Caballero

Nuestra generación quiso dar lo mejor a los niños y jóvenes actuales. Tuvimos grandes sueños para ellos. No querían muchos padres que tuvieran las dificultades por las que ellos habían pasado. Algunos padres colocaron Tv, compraron celulares,  blackberry, IPAD, tabletas, video-juegos  y computadora en las habitaciones de sus hijos. Otros colmaron de actividades a sus hijos matriculados en cursos de inglés, ballet, natación, futbol, informática, etc.
Todas eran excelentes intenciones, solo que algunos no sabían que los niños necesitan tener infancia, que van de inventar, correr riegos, frustrarse y maravillarse por la vida.  Los padres han creado un mundo artificial para los hijos y hoy están pagando un precio carísimo. Veamos algunas consecuencias:
Estamos obstruyendo, ahogando la inteligencia de los niños y adolescentes. Esperábamos que en el siglo XXI los jóvenes fueran más solidarios, responsables, ambiciosos, emprendedores y que amaran el arte de pensar, de cavilar, de reflexionar. Pero muchos viven aislados, incomunicados, sin proyectos de vida.
En los colegios, la situación es peor. Maestros, profesores  y alumnos conviven durante años en las aulas, pero son extraños entre sí. Se esconden detrás de los libros, de las computadoras. Pero la culpa es del sistema educativo que venimos arrastrando desde hace años.
Los jóvenes aprenden a resolver problemas matemáticos, pero no saben resolver sus conflictos existenciales. Se les enseña a hacer cálculos y solucionarlos pero la vida está llena de contradicciones, las cuestiones emocionales no pueden calcularse, ni dan una solución exacta. No se preparan los jóvenes para lidiar con las decepciones, ya que se les educa solamente para el éxito. Vivir sin problemas es imposible.
Un mal uso de las funciones de la memoria. Estamos obstruyendo la inteligencia de los jóvenes y el placer de vivir con el exceso de información que les ofrecemos, pues nuestra memoria se ha transformado en un depósito de datos inútiles. El conocimiento se ha multiplicado y el número de centros de enseñanza ha crecido como en ninguna otra época, pero no estamos fomentando pensadores ni intelectuales. No es casualidad que haya perdido el placer de aprender.
Simultáneamente los medios de comunicación hacen un estímulo poco inofensivo, pues con el tiempo los adolescentes pierden el placer por los pequeños estímulos de la rutina diaria, necesitan hacer muchas cosas para disfrutar un poco, lo cual genera personalidades insatisfechas. Es una generación de insatisfechos.
Estamos informando a los jóvenes pero no formando su personalidad.   Estos jóvenes conocen cada vez más el mundo en que están, pero casi nada del mundo que son. El ser humano es un extraño para sí mismo. La educación se ha vuelto seca, fría y sin condimento emocional. Los jóvenes raras veces saben pedir perdón, decir lo siento, colocarse en el lugar del otro. Miles de jóvenes se drogan pero ninguno es feliz.
Buscando padres brillantes y maestros o profesores fascinantes. Necesitamos saber algo sobre el funcionamiento de la mente y cambiar algunos pilares de la educación. Los pocos buenos maestros o profesores están estresados y generan alumnos sin preparación para la vida. Los pocos buenos padres están confundidos y originan hijos con conflictos, con problemas. Por ello amigo que me lees “un educador excelente aprende dándose, entregándose y es abierto al conocimiento”.