miércoles, 22 de agosto de 2012


CADA DIA LA DELINCUENCIA SE APODERA MAS DE NUESTRO PAÌS
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

Con mucha preocupación e impotencia la ciudadanía venezolana viene observando cómo cada día que pasa la delincuencia común y organizada se apodera en forma inmisericorde de los ciudadanos que en términos generales se encuentran desprotegidos de toda autoridad. Al igual que en muchos otros centros urbanos de nuestro país este fenómeno toma más fuerza, especialmente en el arrebatòn, el atraco, el robo de celulares y blackberrys, asaltos a residencias y homicidios.
Aunque desde las altas esferas del gobierno socialista-comunista, empezando por el comandante digan que la percepción de inseguridad no corresponde con las estadísticas, la verdad es otra. No sabemos en qué mundo viven nuestros gobernantes y sus compinches, tal vez porque a ellos no les ocurre nada al andar llenos de guardaespaldas cubanos, piensan que su seguridad es la misma para los demás.
No tenemos que ir muy lejos, sino ver los noticieros o leer cualquier periódico nacional o regional para ratificar que lo dicho es cierto. Ya son varias las ciudades que han manifestado su inconformidad frente a la ola de criminalidad que los acosa, con protestas pacíficas frente a las autoridades civiles y policiales.
En Caracas, Valencia, Barquisimeto, Margarita, Ciudad Bolívar y Barquisimeto los comandantes de la policía de dichas ciudades acaban de ser citados por el Ministerio del Interior para que explique a la ciudadanía las causas y estrategias que deben seguirse para combatir estos fenómenos.
En Maracay, las cosas son peores porque aquí nadie dice nada. Ni por parte de la administración, ni de la fuerza pública y mucho menos por parte del Concejo Municipal, quien parece no importarle lo que acontece; y eso que son los representantes del pueblo; sus intereses andan por otro lado.
No se justifica que cada cuarenta y ocho horas haya una víctima de robo y atraco en nuestra ciudad. Y lo peor de todo es lo que ha acontecido los últimos días. En pleno centro de la ciudad, a pleno sol y a escasos treinta metros de un Módulo policial o Comisaría, los delincuentes realizan su faena.
Cuando esta gente se atreve a cometer sus fechorías en las narices de las autoridades es porque están seguros que no les pasará nada, y que además son unos profesionales en la materia.
Pero en esta ciudad no se escucha ni siquiera que se lleve a cabo un consejo de seguridad donde la administración, los organismos de seguridad y la Policía Regional o Municipal en compañía de la Cámara de Comercio y demás representantes de la sociedad se sienten a mirar las verdaderas causas de estos hechos y a diseñar un plan de acción que permita desmantelar estas organizaciones criminales.
Son muchos los comentarios negativos que se escuchan en los corrillos por parte del ciudadano común en contra de la fuerza pública y de la administración misma. Cuando esto ocurre es por no existe la confianza necesaria entre los gobernantes y gobernados para escucharse mutuamente. Sería conveniente crear esa confianza para así actuar conjuntamente en contra del enemigo.
Como no se trata de criticar por criticar, se hace necesario crear las condiciones para que la ciudadanía colabore más con las autoridades, pero al mismo tiempo que estas manifiesten sus inquietudes sobre las herramientas que se requieren para hacer más contundentes a la hora de enfrentar estas bandas. Hay que hablar de inteligencia policial, patrullas motorizadas, colaboración de las entidades bancarias, entre otras cosas. No esperar que la enfermedad tome fuerza y se convierta en un cáncer en fase terminal.

martes, 21 de agosto de 2012

“ASÍ ES VENEZUELA MI PATRIA, MI PAÍS”


“ASÍ ES VENEZUELA MI PATRIA, MI PAÍS”
ZENAIR BRITO CABALLERO 
(britozenair@gmail.com)
Venezuela es aun a doce años del Siglo XXI, una herida abierta por los conquistadores y colonialistas  españoles y por los gobernantes revolucionarios socialistas-comunistas, que no ha dejado de sangrar hasta la fecha gracias a la delincuencia desenfrenada. Venezuela es un dolor infinito, sin ocasos, que no sabe de treguas. Siempre ha sido lo que ahora: Pies descalzos, estómagos vacíos, hambre, miseria, pobreza, un espacio lleno de analfabetismo, de vidas desesperanzadas, de destinos truncados por la delincuencia, el alcohol o las drogas; y sobre todo de políticos irresponsables, insensatos y corruptos.

En Venezuela,  la libertad es una mentira; la democracia es una mentira; la paz es una mentira. El Derecho es una mentira. La justicia es una mentira. Ha sido una tierra llena de petróleo, plata, de oro y otros minerales, pero que por obra de unos pocos politiqueros rojos rojitos y pseudocomunistas, a la fecha es tan sólo oquedades abiertas en este o el otro cerro, huellas de seres humanos  que vinieron de la nada y que volvieron a ella luego de recoger recuerdos labrados por dolores inmensos y por carencias sin límites.

Venezuela fue un bosque inmenso, de hojas apretadas, en las que no se abría paso ni la luz del sol, pero que fueron  deshechas, con todo y los troncos de los que formaban parte, por manos callosas, endurecidas por las largas faenas, por heridas supurantes, por explotaciones sin treguas  y que, por enriquecer a unos pocos  ahora son eriales que  están  vinculados con  recuerdos desvanecidos por el olvido.

Venezuela fue río y quebrada, océano y laguna, lluvia apretada y frío seguro, que hasta la fecha  no se ha utilizado para apagar la sed de los sedientos, ni para ponerle término a las tierras incultas u ociosas, ni para iluminar las apretadas obscuridades de las calles y de las humildes casas de nuestros pueblos, ni para hacer que la producción crezca con más velocidad que las malezas.

Venezuela es una Patria de tiranizados puestos al servicio de unos cuantos políticos ricos rojos-rojitos que todo se lo han malversado, que de todo se han vuelto dueños; que pasan sus vacaciones en lujosos hoteles de Nueva York, París, Londres, Italia, Suiza o de Tokio y que viven en residencias VIP de precios imposibles y se visten con las mejores firmas de modistos y modistas del mundo, mientras en sus ocios son servidos por hombres y mujeres  que nada saben de la alegría ni del bienestar.

Así es Venezuela, mi país, tú país amigo lector. Así ha sido siempre gracias a los políticos que relevaron a los conquistadores y a los colonizadores que siglos atrás exterminaron a los indígenas y se quedaron con todas las riquezas del suelo y del subsuelo. Mi Patria es, en fin, un dolor que jamás desaparece ni se calma porque para ella la piedad gubernamental socialista-comunista no existe. Hay un camino para lograr ese cambio y se llama EL DEL PROGRESO.

domingo, 19 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “SALIDA SIN ENGAÑOS”


“SALIDA SIN ENGAÑOS”
Zenair Brito Caballero 

Espero con este articulo no engañarlos amigos lectores, ni engañarme yo. Trataré de decir una verdad que coincida con lo que filosóficamente es la verdad,  y no una de esas verdades que siéndolo para mí no lo sea para ustedes, ni al contrario, una verdad que siéndolo para ustedes no lo sea para mí.
El problema es nuestra Venezuela. Los causantes del problema somos todos los venezolanos, y por ello, todos estamos obligados a solucionar el problema que entre cualesquiera hemos creado. La discusión ha sido larga y traumática, sin que aparezca un mínimo de luz o un ápice de inteligencia capaz de frenar al comandante y a los altos jerarcas gubernamentales socialistas-comunistas, el insulto y el escarnio permanente, la falsedad y la calumnia grosera, el  invento y la traza tendenciosa, la agresión y la provocación innecesaria, el interés creado y el eterno afán de confundir, de enredar y de engañar.
Lo que los unos decimos de los otros, suele no ser lo que realmente debiéramos decir. Nosotros decimos de ellos y ellos dicen de nosotros sin pausa ni medida, y cada vez afilamos más los malos recursos dialécticos para volver a decirnos lo que siempre nos hemos dicho, y que necesitamos no seguirnos diciendo.
La mayoría de ellos insiste en decir que nosotros somos los imperialistas, los majunches, la extrema derecha, no sabemos por qué, y necesariamente, por ese vertiginoso afán de seguirnos diciendo lo que no nos debemos decir, también nosotros terminamos diciéndoles que la extrema izquierda son ellos, vayan ustedes a saber ¿qué es? si ellos mismos no saben lo que es ese arroz con mango denominado fulano socialismo del siglo XXI.
En distintos momentos de lucidez gracias a Dios, de verdadera lucidez nacional, algunos políticos e independientes de LA MUD fueron capaces de ponerse de acuerdo con otros para no volverse a decir lo que siempre se habían dicho, y lograron que las inmensas mayorías, eso que ellos a su debido tiempo optaron por llamar así, entendieran que mayoría eran todos, y todos como mayoría resolvieron darse un abrazo fraterno que, a la postre, se convirtió en entendimiento y después en paz.
Se hicieron las primarias y se obtuvo un ganador para la contienda electoral que hoy enfrenta al candidato presidente Lamentablemente la paz es quebradiza, esquiva, huidiza, endeble, delicada y frágil. Lastimosamente la paz paró en manos de quienes no la podían cuidar, porque nacieron para no conocerla, así como  nosotros nacimos para no disfrutarla.
Y en ese cúmulo de equivocaciones sucesivas, de ellos por no conocerla, y de nosotros por no entender que ellos eran incapaces de cuidarla, llegamos al punto de quiebre, a la solución indebida, al cruce de palabras vanas, pedantes y altisonantes, y resultamos disputándonos la paz tirando de ella por los extremos hasta romperla,  hasta  fracturarla de tal manera que no hemos podido recoger los destrozos.
Lo ideal sería que todos nosotros, la sociedad nacional venezolana, dentro del necesario respeto a la claridad de las ideas y a la proporción numérica de quienes las defiendan,  en gesto de aquilatada sensatez, sin dinamita, asistidos por el lenguaje franco, con las manos limpias y el corazón tranquilo, henchidos de fortaleza para no atropellarnos, provistos  de precisión y sensibilidad para no herirnos, plenos de sabiduría para no destruirnos, buscáramos estructurar en un consenso público sin  tapujos, al amparo de  incontrovertible ética legislativa y bondadoso esfuerzo conciliador. 
Una política social altruista, una contratación administrativa sin bandidaje, una magistratura sin componendas, unos controles públicos  sin atajos, que nos  dejen rehacer el camino de la paz duradera. Y por ello tenemos un camino que nos conduzca al cambio el próximo 7 de octubre: Todos a votar por la paz y a una salida sin engaños, porque solo Henrique Capriles Radonski es EL CAMINO DEL PROGRESO.

sábado, 18 de agosto de 2012

“SÓLO CON EL ESCEPTICISMO DEL PERO SE CONSTITUYEN LAS DEMOCRACIAS”


“SÓLO CON EL ESCEPTICISMO DEL PERO SE CONSTITUYEN LAS DEMOCRACIAS”
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

Hace casi 14 años se rompió el eje de la continuidad de un régimen democrático en Venezuela. En las elecciones para diputados a la Asamblea Nacional, la oposición ganadora, ¡que ironía! Con mayoría de votos perdió la suma de más Diputados y, desde entonces, el impulso del país se ha detenido.

Es verdad que casi no se ha detenido la marcha del gobierno socialista-comunista, que ha quedado poco paralizada la administración por falta de presupuesto o por ausencia de decisiones fiscales. También es cierto que la Constitución no se ha congelado aunque se le viola. La ausencia de mayorías opositoras al régimen no ha detenido su obsesión por reescribir a diario el texto constitucional.

Pero ninguna de las prioridades del gobierno socialista-comunista ha podido brincar los obstáculos del pluralismo. Los éxitos de nuestra pseudo-democracia no han sido tales, han sido triunfos del veto, más de la acción. De ahí la desesperación de muchos por la falta de resultados. De ahí la prisa por escapar del atolladero.

Desde hace 14 años, el país carece de una coalición gobernante porque todo está en manos de los rojos-rojitos. El presidente ocupa la casa presidencial pero no es cabeza de una alianza mayoritaria que pueda llevar a puerto sus iniciativas, el manda y los rojos obedecen. Feliz con una legislatura complaciente y aliada a su proyecto revolucionario, compuesta de partidos políticos que dicen amén a todo lo que les ordena, al presidente solo le corresponde acumular victorias y no derrotas. La solución que muchos empiezan a barajar es el fortalecimiento de la posición presidencial en la Asamblea a través de la conformación de una mayoría equitativa como la que debería tener.

En ello no coinciden la oposición y su candidato; ni algunos académicos y muchos opinadores. Que el nuevo presidente tenga instrumentos para gobernar, dicen. Seguiremos detenidos si no contamos con una presidencia democráticamente fuerte. No seremos capaces de impulsar las reformas que nos urgen, a menos de que le ofrezcamos al gobierno democrático que gane una eficaz palanca legislativa. La ruta represidencializadora que imaginan no es absurda.

Un presidente respaldado en la Asamblea Nacional por la unidad democrática tendría el camino despejado para gobernar y, sobre todo, para reformar. Un gobierno unificado (aquel donde Ejecutivo y Legislativo tienen sintonía partidista), trasluciría, la cadena de responsabilidad, aclarando a la opinión pública quién merece aplauso o condena

Pero lo que sorprende estas propuestas es su miopía histórica e institucional. No cabe duda que, si la presidencia fuera el único criterio para orientar la reforma constitucional, estas medidas serían pertinentes porque maximizarían la probabilidad de que el gobierno tuviera músculo legislativo.

Pero, ¿podemos cambiar las instituciones básicas del gobierno pensando solamente en ese propósito? ¿Podemos ignorar los otros valores que deben ser armonizados en la ingeniería constitucional? Cuando se diseñan reglas para el acceso y el ejercicio del poder, debe considerarse la tensión entre gobernación y representatividad; eficacia gubernativa y control político; poder y pluralismo.

Llevar la cuerda a un extremo es sacrificar el valor contrario. Todo diseño político debe buscar el equilibrio entre representatividad, diversidad y control por un lado y eficacia gubernativa por el otro. La propuesta represidencializadora ha identificado rutas para vigorizar el gobierno. Han pasado por alto sus costos. Regalarle mayoría al presidente como la tiene el comandante, significaría un acto de violencia contra el pluralismo. ¿Queremos eso? Creo que no.

La diversidad pagaría el obsequio que se le quiere dar al presidente. La Asamblea Nacional se tornaría básicamente plural. Es cierto que en muchos regímenes políticos el bipartidismo es funcional: recoge a su modo las demandas colectivas y canaliza institucionalmente a la oposición. La sobrerrepresentación puede ser legítima. El asunto ahora no es teórico sino práctico: en nuestras condiciones, reconociendo nuestro trayecto político, ¿sería funcional? Habría que verlo.

Si hoy nos encontramos frustrados por la falta de ambición reformista en el gobierno revolucionario, no podemos pensar que todo se deba a la ausencia de mayorías. No podemos reconstruir institucionalmente al país con ese único horizonte temporal. Cuando había mayorías en Venezuela, cuando la Asamblea Nacional le era fiel al Presidente, no disfrutamos del beneficio de grandes reformas visionarias.

Hoy mismo, los estados que cuentan con gobiernos mayoritarios no se destacan por su prisa innovadora. Regalarle al presidente una mayoría adicta es un atajo y puede ser una trampa. Las instituciones no se construyen con monosílabos. El no es estéril; el sí crédulo. Sólo con el escepticismo del pero se constituyen las democracias.

viernes, 17 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, LA DESESPERACIÒN DEL COMANDANTE


LA DESESPERACIÒN DEL COMANDANTE
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

Ante la inminente entrega de la banda presidencial, la residencia de la Casona, el Palacio de Miraflores y los generosos privilegios, el teniente-coronel socialista-comunista venezolano, debe vivir crisis de angustia al ver que se le esfuman las esperanzas de continuar el poder omnímodo por 6 años más.


Como el primer rojo-rojito  de la nación, ya debe estar enterado que la mayoría de las empresas encuestadoras conocidas y reconocidas  lo colocan en el segundo  lugar de la preferencia electoral.

Tal vez le es difícil aceptar que sus cadenas televisivas y radiales a través de la hegemonía comunicacional del gobierno y su campaña Corazón de la Patria no ha logrado convencer a los potenciales electores de que el PSUV debe conservar la Presidencia de VENEZUELA y él continuar perpetuándose en el poder. Con el afán de impedir lo irremediable, el teniente-coronel comparte la máxima responsabilidad política del país, con hacer campaña a favor de su partido y de su candidatura; no cesa en emitir declaraciones descalificadoras contra el candidato Capriles Radonski, -no obstante la "PROHIBICIÓN", impuesta por el CNE- a los candidatos de cara a los próximos comicios.

En lo que resta de su "gobierno socialista-comunista" seguramente continuará ocupándose en denostar, agraviar, calumniar, zaherir, satirizar a su adversario y a promover y magnificar los escasos "logros" de su "administración" para impulsar su agonizante candidatura, sin importarle las críticas, los comentarios negativos y las violaciones a los ordenamientos legales.

La primera transgresión la realizó durante una cadena en consejo de Ministros, donde con burlas y descalificaciones,  afirmó que, de acuerdo con "su propia encuesta y la de sus funcionarios gubernamentales encuestadores", que el candidato opositor: burgués y majunche estaba colocado por debajo de su candidatura a muchísimos puntos.

Con esa "noticia" especuló que podría continuar incrementando  su imagen en la simpatía de los amigos y amigas de la clase media y de los ricos. La angustia del teniente-coronel de entregar el poder ha sido motivo para no atender ninguna de las "recomendaciones" que le haga el CNE, en virtud de que no puede ser sancionado porque sus rectores son incondicionales a su tolda política. Además está acostumbrado a ejercer sin restricciones, haciendo lo que le viene en gana el gran poder presidencial.

Otro motivo de su desasosiego una vez que entregue el poder, sería el juicio de la historia o la serie de arremetidas que tendrá que enfrentar por sus malas decisiones, en especial por la "indolencia" en contra del crimen organizado, que ha enlutado a miles de hogares venezolanos, además del deterioro irreversible que ha ocasionado ideologizando y poniendo de rodillas a las Fuerzas Armadas de nuestro país, por haberlas involucrado en su fallida "estrategia", que indudablemente ha sido un fracaso.

Por lo pronto, en su condición de "presidente" del PSUV, presume en sus giras nacionales y en el extranjero de "los múltiples resultados que ha tenido su gobierno revolucionario socialista-comunista" y repite  diariamente en sus largas cadenas, sus discursos cargados de datos y cifras llenas de optimismo.

Insiste en que Venezuela  está en mejores condiciones que hace catorce años, en un intento más de tratar de convencer a los amigos y amigas que "vivimos mejor que en los gobiernos de la llamada IV República".

El teniente-coronel entró sin mesura a la contienda electoral para reelegirse por cuarta vez, y es partícipe de la "guerra sucia", de las artimañas de sus acólitos y de los golpes bajos, que organizan los "estrategas de campaña" encabezados por el “distinguido psiquiatra” Jorge Rodríguez, “el eminente canciller autobusero Nicolás Maduro”, “el muy cortés” de Diosdado Cabello, “el insigne profesor” Aristóbulo Isturiz y “el intelectual televisivo” Mario Silva

En sus frecuentes caravanas en una carrosa multicolor de "promoción turística", el teniente-coronel  promueve su imagen bajo el tramposo argumento que ese renglón no tiene aspectos de propaganda electoral y por lo tanto no existe impedimento legal para llevarlas a cabo.

Existe la impresión que el "primer comunista de la nación" olvidó los principios que dieron origen a su partido. Ahora tiene como únicas doctrinas, el rencor, que le infundió Fidel Castro en la Habana, quien le aleccionó a odiar a los partidos de la IV República el cálculo y el golpe oportuno, factores inseparables en la búsqueda del poder por el poder.

Otra táctica de campaña en pro de su candidatura, ha sido la de instruir a su gabinete para que hagan declaraciones en contra de la oposición escuálida.

El primero en acatar la instrucción fue el Ministro Giordanni, quien afirmó que el incremento en el pago de intereses de la deuda pública, es consecuencia de los "malos políticos ladrones del pasado". Como declaración oficial del chavismo, esta aseveración tiene algunas alteraciones, porque el manejo de la deuda pública no le corresponde a la dependencia a su cargo.

Además parece estar contagiado por el optimismo presidencial, Diosdado Cabello afirmó que Venezuela está mejor que nunca, "pese a quien le pese". El teniente-coronel no ha considerado que el rechazo de los "amigos y las amigas" por refrendar un cuarto periodo presidencial, se debe a los altos índices de desempleo y pobreza; a la persistente corrupción en los altos funcionarios, protegidos por la impunidad.

A lo anterior, habría que añadir el dramático aumento de la violencia, las ejecuciones masivas, los abusos y la incapacidad de las autoridades responsables para combatir a la delincuencia organizada en los últimos catorce años. Además, se debe sumar  el éxodo de gobernadores chavistas como El Gato Briceño y Henry Falcón en Monagas y Lara, las frecuentes derrotas en elecciones locales y las prácticas tramposas antidemocráticas de los chavistas, como la compra de votos, padrones inflados, acarreo de votantes, uso electoral de las misiones sociales y presión para los electores

Todo mezclado ha dado como resultado un verdadero "cochinero rojo-rojito". Qué necedad la del comandante de hacer tareas de proselitismo y alterar el equilibrio electoral. ¿Ayuda o perjudica la intervención presidencial en su propia campaña? ¿El comandante seguirá violando la Constitución, gracias a la inmunidad de su alto cargo? La arrogancia del comandante, ¿será factor para ignorar las recomendaciones del CNE? ¿Alguien le hará caso al árbitro? Amanecerá y veremos.

jueves, 16 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, LA CULTURA DE LA INTOLERANCIA NECESITA UN CAMBIO


LA CULTURA DE LA INTOLERANCIA NECESITA UN CAMBIO
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

La educación tiene como objetivo principal la formación de hombres y mujeres de bien desde una dimensión académica, de valores morales, éticos y espirituales en la que puedan ser útiles a la sociedad. En Venezuela, la crisis por la ausencia de valores positivos en el hogar, colegio, barrio y ciudad entre otros contextos, ha desencadenado una cultura de la indiferencia hacia lo normativo, un desconocimiento casi total de la autoridad, de la necesidad de instaurar buenas relaciones y del respeto por la diferencia.

Nuestra sociedad venezolana está viviendo una cultura de la intolerancia  donde la violencia está produciendo sendos cambios en nuestra manera de percibir la realidad. Los índices de violencia intrafamiliar se han disparado, escuelas y liceos cada día reflejan más problemas asociados a la cultura del matoneo o bullyng, en los barrios marginales y municipios hay tendencia a la formación de bandas delincuenciales con base en acuerdos tribales que por encima del núcleo familiar las hacen unificar como tribu urbana.

Esa carencia de valores debe llevar a replantear desde las administraciones municipales y Estadales, concretamente desde las Direcciones de Educación, el modelo de formación integral educativo, que ha terminado apuntando más a la instrucción que a la formación académica y de valores.

Para esto, debemos reconfigurar nuestro modelo educativo desde la urbanidad y el civismo, de tal manera que proponga otra manera de vivir desde la responsabilidad social que a cada individuo le atañe en relación con el entorno donde se desenvuelve, donde valores como la autoestima, tolerancia, responsabilidad, honradez, respeto a la diferencia, puntualidad, cortesía, respeto a las autoridades, el buen hablar y la civilidad sean los elementos que todo ciudadano moderno requiere para nuestra sociedad.

La sana convivencia, a través de la buena comunicación, es quizás el mayor propósito que todo ser humano busca para mejorar sus relaciones con familiares, amigos, vecinos, compañeros de estudio y trabajo, jefes, incluso sobre desconocidos que comparten un mismo espacio llámese barrio, pueblo o ciudad. Para esto, existen las reglas de convivencia reguladas por la urbanidad y el civismo que buscan la aplicación de los buenos modales y el mantenimiento del orden a través del respeto por las normas y las autoridades.

Así como hace algunos años, desde El Ministerio de Educación se defendió con ahínco la inclusión de la cátedra de educación moral y cívica, luego formación ciudadana y valores como parte del pensum en los colegios y liceos del país, con el fin de mantener y fomentar la ética, la moral, las buenas costumbres y los valores humanos, hoy se hace vital que desde el Ministerio de Educación se propongan la creación y reglamentación de la cátedra obligatoria de urbanidad en todos los colegios de toda Venezuela, para que haya un trabajo de recuperación de los valores en forma seria, comprometida y vigilada desde los gobiernos municipal y estadal, en sinergia con la familia, los colegios y los medios de comunicación, para que se recupere el respeto por la vida, por las autoridades, las normas de tránsito, los buenos modales, el respeto por la dignidad de la mujer, las normas de cortesía, por el medio ambiente y el autoestima, entre otros valores.

Necesitamos que el nuevo gobierno tome como reto educativo la propuesta del candidato del Progreso, la responsabilidad de devolverle a la sociedad, especialmente a los jóvenes, los valores positivos tan olvidados en estos tiempos de revolución socialista-comunista, en la que la desnuclearización de la sociedad está llevando a que se proponga un modelo de desunión  donde los hombres han terminado siendo presos de su egoísmo, desestimando la solidaridad, el respeto y los buenos modales por creer que son signos de debilidad.

Es urgente que nuestros legisladores, los gobernantes y  demás autoridades, entiendan que la cátedra de Urbanidad y Civismo ayudará a combatir el individualismo, la anomia, la ausencia de pertenencia, la indiferencia, la apatía y la falta de responsabilidad social.

Necesitamos que así como proponen ordenanzas y acuerdos para defender las irregularidades del gobierno y de los jerarcas revolucionarios burlando la Carta Magna, nuestros legisladores en sentido formal y material, se comprometan con el cambio y desarrollo, a través de la recuperación del tejido social con base en valores regulados por la urbanidad, el civismo y las buenas costumbres. Hay un solo camino para lograrlo: EL DEL PROGRESO.

martes, 14 de agosto de 2012

ZENAIR BRITO CABALLERO, “TODO SE HA VUELTO VERTIGINOSO EN ESTA SOCIEDAD”


“TODO SE HA  VUELTO VERTIGINOSO EN ESTA SOCIEDAD”
Zenair Brito Caballero
(britozenair@gmail.com)

Las sociedades modernas han pisado el acelerador. Las tecnologías permiten recorrer el mundo a velocidades que hace unas décadas parecían una fantasía de ciencia ficción y ahora forman parte de la vida cotidiana. Pero tras esa apariencia de rapidez e inmediatez se esconde un estilo de vida agotador y estresante. Es como si metieran al hombre a competir entre una manada de caballos
Esperar frente a una computadora  que se cargue una página web durante más de unos segundos, o hacer las colas en las cajas de los bancos e hipermercados son actividades que se pueden volver insoportables. El aquí, el ya y el ahora son estados de ánimo que el hombre ha incorporado a su vida con severidad.
El latiguillo anglo americano: time is Money – el tiempo es dinero- unido a la velocidad, propiciada por la digitalización y la tecnologización, se ha extendido a todas las facetas posibles de la vida moderna. No es casualidad que la compañía estadounidense Google haya sacado Google Instant, con él dice que ahorrará más de 3.500 millones de segundos cada día si se acumulasen las esperas de todos los usuarios.
Toda una vida. El ritmo del día a día se acelera. La vida de los ciudadanos venezolanos (as) se desarrolla a trompicones, corriendo de allá para acá, para sacarle al tiempo el máximo partido. 
El corazón bombea todo lo que puede y hasta que puede, pero no es un órgano que no padezca los ajetreos que se le imponen. En apariencia no se queja, pero lo siente.
Algunos estudios de la Fundación Española del Corazón y la Sociedad Española de Cardiología que he leído en Internet en Diario Médico,  apuntan a un mayor riesgo de episodio cardiovascular en las personas con perfil competitivo, autoexigentes, apegados al trabajo y obsesionados con el éxito. 
La velocidad se impone en la sociedad venezolana.
Donde antes se podía tomar un café sentado cómodamente en un sillón con apoya brazos, ahora ponen un mostrador sin apenas un rincón en el que poder apoyarse, para que el paso por el establecimiento sea mucho rápido. 
No importa lo que consumas, sino la velocidad a la que lo hagas. Es una sencilla regla de tres: a más clientes, más consumo y más beneficios.
La comida rápida es uno de los símbolos de esta forma de vida. Un comestible que representa el usar, tirar y el volver a empezar. 
Una manera de estar en el mundo, donde pasar de puntillas y de forma superficial es más rentable, al menos en apariencia, que pararse a disfrutar y a llegar al fondo de los asuntos. No es falta de interés, pero cuando el abanico de posibilidades es tan amplio: o entras en la dinámica de la velocidad o el tiempo no da para hacer mucho más.
Este ritmo galopante también se puede apreciar en los medios de comunicación. Los artículos de opinión de fondo van menguando y no son publicados porque no interesan y, con más frecuencia, sobre todo los más jóvenes, se informan a través del Twitter o del Facebook.
En la actualidad, con las posibilidades que dan las Redes Sociales, es más cómodo visionar el mundo en 140 caracteres que entenderlo leyendo un artículo de mil palabras. 
Los mayoría de las personas ya no leen los periódicos y menos las páginas de opinión,  ya prefieren Facebook o Twitter a contar cosas en un blog, que parece ser una herramienta del pasado.
Ni que decir tiene lo que los jóvenes opinan del periódico en papel impreso. A comienzos del siglo XX Filippo Tommaso Marinetti y sus colegas futuristas, desde la tranquilidad florentina del Café Giubbe Rosse, lanzaban loas a la velocidad como símbolo de la modernidad. 
Hoy ese símbolo está en su momento de máximo apogeo. Un siglo después, nadie sabe hacia dónde va todo esto. No sería extraño entonces, que más de uno de aquellos futuristas que alentó la velocidad en su poesía, hoy sintiera vértigo.