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miércoles, 22 de agosto de 2012


CADA DIA LA DELINCUENCIA SE APODERA MAS DE NUESTRO PAÌS
Zenair Brito Caballero 
(britozenair@gmail.com)

Con mucha preocupación e impotencia la ciudadanía venezolana viene observando cómo cada día que pasa la delincuencia común y organizada se apodera en forma inmisericorde de los ciudadanos que en términos generales se encuentran desprotegidos de toda autoridad. Al igual que en muchos otros centros urbanos de nuestro país este fenómeno toma más fuerza, especialmente en el arrebatòn, el atraco, el robo de celulares y blackberrys, asaltos a residencias y homicidios.
Aunque desde las altas esferas del gobierno socialista-comunista, empezando por el comandante digan que la percepción de inseguridad no corresponde con las estadísticas, la verdad es otra. No sabemos en qué mundo viven nuestros gobernantes y sus compinches, tal vez porque a ellos no les ocurre nada al andar llenos de guardaespaldas cubanos, piensan que su seguridad es la misma para los demás.
No tenemos que ir muy lejos, sino ver los noticieros o leer cualquier periódico nacional o regional para ratificar que lo dicho es cierto. Ya son varias las ciudades que han manifestado su inconformidad frente a la ola de criminalidad que los acosa, con protestas pacíficas frente a las autoridades civiles y policiales.
En Caracas, Valencia, Barquisimeto, Margarita, Ciudad Bolívar y Barquisimeto los comandantes de la policía de dichas ciudades acaban de ser citados por el Ministerio del Interior para que explique a la ciudadanía las causas y estrategias que deben seguirse para combatir estos fenómenos.
En Maracay, las cosas son peores porque aquí nadie dice nada. Ni por parte de la administración, ni de la fuerza pública y mucho menos por parte del Concejo Municipal, quien parece no importarle lo que acontece; y eso que son los representantes del pueblo; sus intereses andan por otro lado.
No se justifica que cada cuarenta y ocho horas haya una víctima de robo y atraco en nuestra ciudad. Y lo peor de todo es lo que ha acontecido los últimos días. En pleno centro de la ciudad, a pleno sol y a escasos treinta metros de un Módulo policial o Comisaría, los delincuentes realizan su faena.
Cuando esta gente se atreve a cometer sus fechorías en las narices de las autoridades es porque están seguros que no les pasará nada, y que además son unos profesionales en la materia.
Pero en esta ciudad no se escucha ni siquiera que se lleve a cabo un consejo de seguridad donde la administración, los organismos de seguridad y la Policía Regional o Municipal en compañía de la Cámara de Comercio y demás representantes de la sociedad se sienten a mirar las verdaderas causas de estos hechos y a diseñar un plan de acción que permita desmantelar estas organizaciones criminales.
Son muchos los comentarios negativos que se escuchan en los corrillos por parte del ciudadano común en contra de la fuerza pública y de la administración misma. Cuando esto ocurre es por no existe la confianza necesaria entre los gobernantes y gobernados para escucharse mutuamente. Sería conveniente crear esa confianza para así actuar conjuntamente en contra del enemigo.
Como no se trata de criticar por criticar, se hace necesario crear las condiciones para que la ciudadanía colabore más con las autoridades, pero al mismo tiempo que estas manifiesten sus inquietudes sobre las herramientas que se requieren para hacer más contundentes a la hora de enfrentar estas bandas. Hay que hablar de inteligencia policial, patrullas motorizadas, colaboración de las entidades bancarias, entre otras cosas. No esperar que la enfermedad tome fuerza y se convierta en un cáncer en fase terminal.

viernes, 22 de junio de 2012

“A ALGUNAS COMUNIDADES PARECE QUE TODO LE LLEGA TARDE”


“A ALGUNAS COMUNIDADES PARECE QUE TODO LE LLEGA TARDE”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
No me canso de admirar la paciencia jobiana de los habitantes de algunos sectores de las ciudades venezolanas, las cuales desde los casi 14años que tiene gobernando este mal llamado socialismo del siglo XXI han venido sufriendo todas las calamidades que persona alguna pueda tolerar.

No es una referencia desconocida, es un hecho comprobado, porque soy asidua visitante de varios sectores de la ciudad de Maracay donde vivo desde hace muchos años; allí residen amigos y amigas de mucha valía para mí, compañeros y colegas que trabajamos juntos muchos años como docentes universitarios y, cuando tengo tiempo, llego hasta donde ellos, porque además del cariño que me profesan me doy el agrado de compartir unos muy sabrosos desayunos, un té verde o un café acompañados de las ocurrencias de los anfitriones.

Pero cuando estoy en lo mejor de mi felicidad, tomando mi te verde o hablando con mis amigos de lo que sucede en nuestro país, que es el pan nuestro de cada día, ésta agradable conversación es interrumpida porque, cuando no es un atraco cercano, es la suspensión del servicio de energía eléctrica, la alta velocidad de los vehículos que por allí transitan y para que decir más, la falta de agua potable, que aunque no se crea son más las veces que falta que aquellas cuando se tiene.

Ahí no para el asunto, siendo que la costumbre hace ley, ellos viven en un apartamento en una muy céntrica urbanización de la ciudad, y ya la tienen como una norma inexorable abrir la llave y no recibir el preciado líquido. Hace varios meses, aproximadamente, llegué un domingo donde mis amigos y me dijeron que el actual alcalde se había comprometido con la comunidad a dejar de una vez por todas el problema resuelto de la carencia de agua.

Pero hoy son ellos mismos los que me indican que la promesa fue más electorera, que una realidad, dicen estar peor que antes, hasta el punto que toda la comunidad que reside allí ha pensado publicar su inconformidad con unas pequeñas pancartas donde sin ningún irrespeto le reclaman al ejecutivo que ellos están dispuestos a hacer valer sus derechos y no dejarse vulnerar más lo que por ley les corresponde.

La urbanización donde residen mis amigos, es una urbanización de gente buena, así lo sabe todo Maracay y todo el mundo pero hasta hoy dicen serlo, es más, se está planeando, según me anunciaron, bloquear las calles adyacentes para demostrar que aunque esa no es la metodología adecuada, pero consideran es la forma de decir lo que por dentro sienten.

No es mentira, entonces, que a los pobres todo les llega tarde, porque la Urbanización a quien me refiero no está poblada por comunidades acaudaladas sino por empleados, profesionales universitarios como usted o como yo, militares de bajo y mediano rango, comerciantes, independientes y demás, respetuosos de la ley y comprometidos con su palabra cuando adquieren algún  compromiso, razón que les asiste para reclamar igual comportamiento.

No obstante lo anterior, aspiran a que el señor gerente de Hidrocentro por orden del presidente de su junta directiva, reciba de una vez por todas la indicación de optimizar el servicio de agua de ese sector. Igual sucede con otros barrios alejados del centro de la ciudad como Campo Alegre, Las Vegas, Coromoto, La Barraca, Andrés Eloy Blanco, Piñonal, Caña de azúcar, José Félix Ribas, San Vicente, etc. 

Me tomo la vocería de mis amigos de Parque Aragua, Base Aragua y la Barraca, así como la de todos los maracayeros para reclamar un servicio de agua potable justo, eficaz,  eficiente y de buena calidad, porque lo que hay que hacer es revisar técnicamente las redes y determinar cual o cuales son las razones para que el preciado líquido no llegue con la fluidez y la fuerza necesaria.

Pero además sugiero que lo hagan por intermedio de la junta comunal o la asociación de propietarios, para que sean ellos que les den, de una vez por todas, solución a este grave hecho, donde no solamente no tienen agua permanentemente, sino que también dicen sin ningún recato que perdieron el voto, la confianza en los políticos rojos-rojitos y el cariño que le tuvieron a quienes creyeron cumplidores de la palabra y resultaron igual que todos. ¡Por esto amigos, solo hay un camino y es EL DEL PROGRESO!