lunes, 15 de abril de 2013

“ACABEMOS CON EL MIEDO RESIGNADO QUE DOMINA A LOS VENEZOLANOS”


“ACABEMOS CON EL MIEDO RESIGNADO QUE DOMINA A LOS VENEZOLANOS”
Zenair Brito Caballero 

El miedo es una sensación que normalmente es personal. Cada uno  convive con sus propios miedos según su entorno y los sucesos que lo afectan. Pero cuando trasciende a otras personas, el miedo se hace colectivo y se apodera de la vida de muchos, que lo comparten como un mal común. Si se apodera de una multitud, estamos ante el miedo de masas, que se convierte en pánico y suele provocar acciones extremas por parte de algunos individuos que pierden el dominio de sí mismos.
También existe el miedo resignado que domina a una sociedad, y éste es el que hoy vive la sociedad Venezolana, debido a la falta de seguridad. El miedo se ha incorporado a nuestra vida como una sombra indeseable y permanente que persigue donde quiera que estén y ocupa el pensamiento de los ciudadanos sin dejarles trabajar, divertirse o dormir tranquilos. La ciudadanía venezolana vive en un estado de inseguridad, sin saber qué hacer, si poner alarmas, si armarse, si adiestrar perros de guardia, etc.
Es una situación a la que, además, nuestra sociedad no estaba habituada. No hace tantos años el venezolano como usted o como yo vivía en un ambiente de tranquilidad casi pueblerina, dejando las puertas de las casas abiertas o cerradas sin cerrojo, los carros con los vidrios abiertos y salíamos a la calle a conversar con amigos y vecinos.
La situación no se resuelve sólo culpando a la Policía, que tampoco sabe bien qué hacer, -o qué los dejarán hacer -, porque el Poder Judicial usa los "derechos humanos" para defender a los indeseables en lugar de apoyar a las fuerzas del orden. El gobierno socialista-comunista culpa a los medios de comunicación, que "exageran" la crónica roja.
¿Por qué el gobierno socialista-comunista no acepta la realidad  y asume la responsabilidad? ¿Por qué se empeñan en decir que la gran batalla es contra el Imperialismo, contra la burguesía, el Narcotráfico y las grandes mafias? El problema de nuestra sociedad venezolana está en la delincuencia juvenil, en los adolescentes que delinquen, que han incorporado la impunidad como un derecho, y para quienes la propiedad y la vida ajena carecen de valor. Robar y matar o matar para robar, o simplemente matar porque sí a quien use otra camiseta que no sea la roja, no tiene para ellos ninguna importancia, ni jurídica ni moral. Carecen de conflictos de conciencia porque carecen de valores morales para distinguir entre el bien y el mal.
Estos menores marginales, hijos de ladrones, drogadictos y alcohólicos, son ajenos al sistema educativo que se encuentra absorbido en sus propias  luchas gremiales.
En medio de esta situación surgen otros miedos colaterales: el miedo a defenderse de ladrones y asesinos imberbes, olvidados del derecho a la legítima defensa, mientras que el Estado no se siente capaz de defender a sus ciudadanos de esta horda de desaforados a quienes nadie les pone límites.
Y no es que no se puede, es que no se quiere. Hay que aparentar el papel de "protectores de los malhechores", (condenados a ser delincuentes de por vida) inocentes e irresponsables víctimas de una sociedad injusta, que por tanto debe tolerarlos sin derecho a defenderse con las mismas armas con las que son atacados y asesinados.
La inteligencia del gobierno, supuestamente es brillante para recaudar impuestos, pero, no ha sido capaz de instrumentar un solo sistema de rehabilitación porque eso no les interesa. 
Mientras tanto los venezolanos se van acostumbrando a la impunidad y al miedo, a no defenderse y a esperar que el Gobierno les cuide. Pero lo que ningún gobernante puede predecir son los límites del miedo. El coraje perdido y la ética olvidada son las únicas armas que tiene la ciudadanía para salvarse del miedo. Son difíciles de encontrar pero el día llegará que alguien encuentre el camino de "parar la mano" y podamos salvar a esta democracia moribunda.
Algún día la población se va a aburrir de tanta mentira y de no poder convivir más con el miedo. Y ese día va a llegar, a pesar de los cálculos políticos de muchos. 
(britozenairgmail.com)


miércoles, 10 de abril de 2013

“A VOTAR PARA GANAR”


“A VOTAR PARA GANAR”
Zenair Brito Caballero

¿Por qué si los políticos saben que la gente está  molesta, defraudada y decepcionada del gobierno con su fulana revolución socialista-comunista y los electores están al tanto que ellos lo saben, otra vez  el candidato Maduro los  engaña con la “política de la mentira y la manipulación de las emociones”?

Para los que aun siguen creyendo en el chavismo o lo que ellos dicen socialismo-comunismo: la política de la mentira, del embuste, de la falsedad es el mundo del pleito, la propaganda vacía, la ausencia de ideas nuevas e innovadoras; el de las bajadas de piso y el coro de seguidores adoctrinados envuelto todo en una urgencia electorera de mantenerse en el poder. ¿Son sordos, cínicos o, por el contrario, sabios que conocen muy bien la idiosincrasia nacional?

Me inclino por esto último: los políticos revolucionarios del alto gobierno saben lo que hacen. Si no dan bola a las demandas a favor de una política de altura, es porque navegan por una realidad muy distinta a la del resto de los mortales. Su supervivencia depende de su capacidad para manipular a las masas ignorantes e iletradas, satisfacer clientelas: dirigentes locales, financistas, comunidades necesitadas que les ayuden a seguir mandando hasta que les dé la gana.

Todo un fuego cruzado de peticiones, rogativas, petitorias, favores, expectativas e imposiciones sobre el que creen presidir, pero, en la práctica, es la maraña que los atenaza y reduce a figuras de proa. No que hagan ascos pues de ahí todo el mundo come, los grandes figurones, obviamente, más, pero no por ello dejan de ser prisioneros, a gusto, pero prisioneros al fin de sus propios errores y resbalones.

Visto así amigos lectores, la gran política es, hoy, solamente un lujo para intelectuales y otros despistados que por supuesto no están en el gobierno socialista-comunista. Debajo del radar de las discusiones nacionales de verdad existe esa otra política, la de las clientelas locales, a quienes importa tres pepinos para donde vaya el país, siempre que puedan pegar su garrotazo a esa licitación de la alcaldía para hacer 500 metros de acera, nombrar un pariente como maestro policía, chofer del metro, vigilante de un ministerio o asesor de un ministro, arruinar a las pocas empresas que quedan, repartir  viviendas en comodato no con títulos de propiedad o cualquiera de esos pasatiempos en los que se entretienen quienes han adoptado el oficio de la política de las “mentiras, de las trampas y de los fraudes”.

Por eso, el que la “gran política” de las reformas y desafíos estratégicos esté entrampada, vaciada de contenido, no significa que nuestra política no se mueva. ¡Claro que se mueve! Lo que pasa es que discurre por otros canales: cada vez más se asemeja a una organización corporativa, totalmente ajena a la asamblea ciudadana ilustrada.

Es una política ágil, con excelentes reflejos para el clientelismo y, en ocasiones, la maquina corrupta, que parece indolente para las grandes cuestiones nacionales, pero solo lo parece porque, como hemos visto, lo suyo no es indolencia sino desinterés absoluto por el país.
Otra pregunta es, por supuesto, por qué dejamos que la política llegara a redefinirse estrictamente en estos términos, cuestión que da para mucho, pero que prefiero por ahora pasar de refilón para terminar con esto: el gran reto de este 14 de abril es romper en mil pedazos la política vil y aberrante de este socialismo-comunismo de 14 años.

El gobierno y su candidato Maduro aunque parezcan invencibles, no lo son. Otra política honesta, decente y democrática es posible y necesaria y todos unidos por el camino del Progreso lo lograremos. A VOTAR POR HENRIQUE CAPRILES RADONSKI PARA GANAR ¡AMEN!

 (britozenairgmail.com)

VENEZOLANOS POR TUS HIJOS NO NOS EQUIVOQUEMOS MAS


VENEZOLANOS POR TUS HIJOS NO NOS EQUIVOQUEMOS MAS
Zenair Brito Caballero 
Comenzó la lucha y la guerra sucia de la finalización de la campaña  electoral: alianzas, discusiones, triquiñuelas, ofensas, promesas que no se cumplen, en fin, lo mismo de siempre para dar como resultado lo mismo de siempre.

Venezuela no puede darse el lujo se equivocarse tanto en la escogencia de su gobernante como lo ha venido haciendo desde hace catorce años, por la buena o regular gestión de los que la regentaron, con entrega y deseos de servicio, era una nación modelo de democracia de América Latina en muchos aspectos: limpia, con estadistas académicos, de excelente verbo y jamás una grosería en sus labios, respetuosa del espacio público, sin escándalos de corrupción tan notorios,  en fin, era más que bueno el camino que se le había trazado para convertirla en una de las mejores de Latinoamérica.

De pronto, en los últimos años, se ha ido hundiendo en un abismo de desorden, de malos manejos, de corrupción rampante, de irresponsabilidad, de abandono; una pobre  tierra de nadie.

Duele que el prestigio que lograron buenos Estadistas, gobernadores, alcaldes, se haya perdido por la mala voluntad de los que han llegado con un socialismo del siglo XXI ¿qué no se sabe en que paró?, no elegidos a conciencia, sino por amistad, partidismo, compadrazgo, amiguismo y las disímiles promesas de imposibles o simplemente por la artimaña de un pueblo que cree que la vida y la historia se construyen sólo con el ‘folclorismo’ raizal que no nos permite una proyección nacional y ¿por qué no, universal?

Nos volvimos a meter en la caverna ignorando lo que dijo un pensador el admirado Platón: “ya es hora de mirar hacia el sol”. Ahí están los dos candidatos  uno que miente y miente como su mentor el extinto Hugo Chávez en 14 años sin hacer nada, honrado uno, otro ni que decir; capaz y brillante intelectualmente uno, incapaz el otro; marrullero, pícaro, embustero, no conocedor de la geografía del país y truhan. Lo  mismo de siempre que usted bien conoce y yo también hace 14 años, bueno en los políticos rojos-rojitos eso de la marrulla es muy común; sí,  ahí está Maduro, prometiendo, mintiendo, descalificando y metiendo la pata con su desconocimiento de la geografía venezolana, cómplice de los 14 años de desgobierno de su comandante y que su padre ja, ja, ja, ciertas unas, falsas otras;  o apareciendo con una humildad más franciscana que la del santo; amable y besador de viejitas y de niños; ahí están todos sus acólitos aplaudiéndole cual focas en un acuario, sin ninguna novedad.

Pero si escogemos entre el prospecto que se nos presenta con un camino de progreso, sabemos que valdrá la pena y pueda rescatar a la nación y reiniciar una buena parte de su historia

No más equivocaciones amigos lectores. No podemos seguir al populacho que, ciego y amorfo, como siempre, se inclina hacia el que más bulla hace o hacia el que más se parece a ellos por sus bravuconadas y vulgaridades o elige para castigar a la clase o al partido político imperantes.

Esto de elegir a quien nos gobierne es cuestión de mucha neurona, es pensar en el bien colectivo antes que en el personal; es saber que el escogido no nos va a  avergonzar tanto  en Venezuela como en el escenario Internacional; es sentir que nos llena de orgullo nuestro Presidente Henrique Capriles Radonski por sus manos limpias, su vida limpia, su gestión limpia

¿Qué eso es utópico? Es posible, pero si pensamos y sentimos así por lo menos logramos un buen porcentaje de limpieza y contenido del gobernante; por lo menos no nos vamos a arrepentir de haber votado por él; y si eso ocurre nos queda la satisfacción de que lo intentamos. Vamos a vivir la democracia en su momento más representativo y con compromiso, pero con unidad todos por la misma causa: el bien de nuestra Venezuela que es el de nosotros mismos.

Hay un hermoso futuro para Venezuela y es el camino DEL PROGRESO. Todos a votar el domingo 14 de abril por Henrique Capriles Radonski.

(britozenairgmail.com)

lunes, 8 de abril de 2013

LA INTOLERANCIA ES LA ETAPA PREVIA AL TOTALITARISMO


LA INTOLERANCIA ES LA ETAPA PREVIA AL TOTALITARISMO
Zenair Brito Caballero


Cuando se estudia la evolución del pensamiento político de los últimos siglos, se aprecia una evolución del concepto soberanía como sustento del poder, que pasó del origen divino en que se basaba la monarquía, al del consenso popular en las democracias modernas.
Ese cambio en el sustento del poder, ha sido la razón por la cual, todos los regímenes políticos; tanto de izquierda como de derecha; hayan sostenido que son democráticos y que su poder se sostiene y legitima por el pueblo, el cual se expresa mediante el voto como por manifestaciones de democracia directa, como ser asambleas o referéndums. 
Hitler y Mussolini llegaron al poder por el voto popular; Fidel Castro gobernó Cuba por casi cincuenta años sobre la base de una transferencia de poder popular que le daban las asambleas y las votaciones en base a la existencia de un partido único.
Los gobernantes de la desaparecida URSS; que eran designados por el Partido Comunista, nunca dejaron de sostener que su autoridad emanaba de un procedimiento democrático de selección y todos los actuales gobernantes latinoamericanos que se auto califican como “progresistas”, han llegado y se han mantenido en el poder por pronunciamientos del Poder Electoral de sus países, por lo cual se les considera democráticamente legitimados aunque sus actos de gobierno, muchas veces se aparten de las normas esenciales de ese sistema de gobierno.
La polémica acerca de si alcanza con que un gobierno sea electo por el voto popular para ser considerado democrático, sin tener en cuenta cómo desarrolla su gestión, es el tema fundamental de discusión política de los últimos tiempos, pero lamentablemente, la estrategia adoptada por quienes sostienen la condición de democráticos de los regímenes, de cualquier ideología, que en los hechos no aparecen como tales, ha sido la descalificación personal de los adversarios, 
“Quién no está conmigo, está contra mí” dice Mateo en su evangelio. “Quienes son de derecha, son malos y solo la izquierda es capaz de lograr la felicidad de los pueblos”.
 “Los que pretenden imponer cambios sociales, son comunistas” son frases similares a las que comúnmente escuchamos en los medios de comunicación, como forma de defenderse ante las críticas que le dirigen a los gobernantes.
El Fuhrer, el Caudillo, el Duce, el Comandante o el Presidente, se encargaron y se encargan de descalificar a sus adversarios políticos, de insultarlos y menospreciarlos como si se tratara de seres viles, que solo piensan de qué forma le van a hacer mal a sus semejantes y si pueden, le aplican las máximas sanciones, procurando discriminarlos ante la sociedad en general, asignándoles la calidad de “enemigos del pueblo”.
En esos regímenes seudo democráticos, los medios de comunicación que no sean oficialistas y que se atrevan a criticar la gestión de gobierno, son perseguidos hasta lograr que cierren (caso RCTV) y mientras puedan sostenerse, deberán soportar todo tipo de agresiones, realizadas mediante todos los medios que da el poder (CASO GLOBOVISIÓN).
La práctica política de descalificación, apunta fundamentalmente a las personas, más que a sus ideas. Quienes controvierten alguna medida gubernamental; ya sean técnicos o políticos; inmediatamente reciben ataques personales de parte de los adversarios. “Que fulano es propietario y por eso se opone al impuesto a las grandes superficies”; “Que mengano es asesor de tales empresas y por eso está a favor de que se bajen algunos impuestos” y muchos otros ejemplos más, que sería tedioso seguir señalando.
Todas las críticas se dirigen a determinados aspectos personales; por ejemplo que es hijo de tal o cual personaje que tiene un turbio pasado; o que estuvo o está vinculado a alguna empresa, cuyos intereses defiende con sus afirmaciones, dejando de lado el aspecto ideológico de la controversia.
Esa mala costumbre que han adquirido los políticos izquierdistas particularmente, se ha generalizado en los últimos tiempos y las descalificaciones a los adversarios aparece como la única defensa que se esgrime para sustentar sus ideas.
En países en los cuales; generalmente; la diferencia del caudal electoral que existe entre el partido de gobierno y los de la oposición no llega al diez por ciento del cuerpo electoral; es común que se la califique a “la derecha o a la izquierda opositora” con los más duros adjetivos, olvidándose de que se está insultando a casi la mitad de la población de un país.
Quienes no piensan de la misma manera que el gobernante, aparecen como personas deleznables, ideológicamente maléficos, que solo quieren hacerle daño a sus semejantes. Esa descalificación llega a tal extremo, que no se admite que una persona; etiquetada como “de derecha”; pueda tener buenas ideas en otros aspectos que no sean políticos o que quiera ser solidario con sus semejantes.
Si hace algo que pueda considerarse como una buena obra, es porque persigue algún fin espurio oculto. Si expresa sentimientos altruistas, solo lo hace por aparecer frente a la opinión pública como una persona buena, cuando en realidad no lo es.
Esa manía descalificadora lleva, en la práctica, a una división de la sociedad que se manifiesta de diferentes maneras, dificultando la convivencia. Todos podemos tener opiniones acertadas o equivocadas, porque como seres humanos que somos estamos sujetos a equivocarnos, pero no se nos puede encasillar como “buenos o malos” según nuestras ideas políticas.
Si esta nociva tendencia a la descalificación personal no se revierte, se corre el riego de dividir cada vez más a la sociedad. Si no se adopta una forma de convivencia basada en el respeto de las ideas ajenas, se corre el peligro de caer en la intolerancia, que es la etapa previa a los totalitarismos, tanto de derecha como de izquierda y por esa vía nunca se va a llegar a lograr la convivencia pacífica, única forma de lograr la felicidad de los pueblos. britozenair@gmail.com

“DEGENERACIÒN MORAL”


“DEGENERACIÒN MORAL”
 
Zenair Brito Caballero

Crea en usted, en sus sueños, en sus ideales. No permita que la injerencia extraña afecte su buena disposición por trabajar en pos de un ideal sano y pertinente. Tenga claro que siempre hay gente, enemiga del éxito, pendiente de la más mínima oportunidad por manosear los buenos procesos pero de igual manera, nunca falta el ser humano valiente y leal que está presto a defender lo valioso.

La historia está llena de anécdotas similares en las que se nos cuentan pasajes a través de los cuales la envidia, la ambición o la simple mediocridad humana han sido desencadenantes de grandes tragedias. No recuerdo un solo episodio importante, en la tradición, en el que no haya existido mínimo un individuo presto a atravesarse, desconocer e intentar dañar procesos de mucho tiempo de construcción.

Por eso cuando se trabaja, con vocación de servicio, anteponiendo el bien común y desechando otro tipo de intereses, si ellos son talanquera para el éxito y la transparencia, no es bueno esperar reconocimientos de nadie. Lo que de verdad importa es lograr hacer bien las cosas y de esa manera disfrutar de la paz que nadie vende, compra o regala por ahí: la sensación de tranquilidad generada por una voz interior que actúa como censor inalterable y que en mi época de niña me enseñaron que se le conocía como la voz de la conciencia.

Creo que todavía se llama así. La experiencia nos muestra como hay personas que, desconociendo las tradiciones, la historia, los legados y los principios que motivaron el desarrollo de una gran misión, a través de mucho tiempo, intentan arrasar sin piedad, sin la más mínima consideración y con toda una batería de agresividad, al estilo de las peores hordas. Son personajes que llegan apoyados e incitados subterráneamente y hacen el papel de tontos útiles; la verdad es que consiguen hacer mucho daño, lo cual los tiene sin cuidado pues la pertenencia y el amor son valores que no importan y por consiguiente no ostentan.

La decadencia moral existe, está a la orden del día y es otra forma de violencia muy común, pero que se ha incrementado desde que en este gobierno revolucionario pareciera haberse abolido al máximo los elementos que garantizaban la protección de las costumbres buenas y los sanos principios, donde la permisividad se volvió derecho y todo lo que defienda esas cosas buenas que tanto ha costado construir, es calificado de posición “aristocrática o pitiyanqui”.

Ya el estudiante no respeta al maestro o profesor, cualquiera que medio ostenta poder se cree Dios, los padres no saben qué hacer para educar sin apoyo; los drogadictos están ejerciendo su “derecho al libre desarrollo de la personalidad” mientras los jíbaros, los mafiosos y narcos ejercen su “libre derecho al trabajo”, a costa de la salud de todos, la moral pública y la paz.

Cualquier persona llena de títulos y sin pizca de altura, decencia o consideración, intenta volver asunto académico su sociopatía. Formas de degeneración moral, decadencia humana y despreciable ambición que, cueste lo que cueste, hay que combatir antes de que se nos termine de desmoronar lo que queda de nuestra sociedad venezolana y pasemos a la historia como cobardes.


viernes, 5 de abril de 2013

“VENEZUELA UN PAIS DE INSEGURIDAD Y VIOLENCIA SOCIAL”


“VENEZUELA UN PAIS DE INSEGURIDAD Y VIOLENCIA SOCIAL”
Zenair Brito Caballero 
Es indiscutible que las dificultades que vive nuestra sociedad venezolana por el aumento de la violencia, la delincuencia y de la inseguridad de los ciudadanos, principalmente entre los habitantes de las ciudades más populosas del país, no es un problema nacional, sino que es un tema que se difunde en todas las naciones. Pero sin ninguna duda alguna, constituye una de las principales causas de falta de bienestar social y de prosperidad en nuestra Venezuela.
Es demasiado común escuchar que la gente diga en Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia y Maracay que ya no se puede vivir así, que un comercio, una farmacia o un banco haya sido asaltado varias veces, que no se puede salir después de las 6pm por temor a un asalto, a un atraco o a un asesinato, sin que las autoridades policiales hayan podido tomar medidas para asegurar que esto no continúe sucediendo; que pocos días atrás el ministro del Interior y Justicia diga por los canales televisivos que no aconseja el uso de las armas por parte de la población civil, mientras que más adelante funcionarios policiales dicen que si un ciudadano es atacado con armas debe tratar de defenderse.
Tampoco es lógico que haya funcionarios policiales procesados por hacer uso de la fuerza, mientras que luego las autoridades autoricen que hagan uso de las armas si es necesario, para defenderse o defender a la población. Todos estos dichos contradictorios por parte de jerarcas del gobierno revolucionario socialista-comunista no hacen más que demostrar que ellos mismos se sienten irresolutos en cuanto a cómo resolver los problemas de la inseguridad pública.
Por otra parte, en algunos estratos sociales hay una ruptura entre la población adulta y la más joven, lo que ha llevado a una incapacidad de relación generacional, de diálogo y, concomitantemente, de trasmisión de valores y de un correcto modelaje por parte de los padres de lo que debe ser un correcto comportamiento social. En todo ello colabora la falta de educación y de cultura, y el aumento indiscriminado de la drogadicción entre los jóvenes debido al ingreso de la llamada piedra en los barrios marginales, que por su bajo valor está al alcance de cualquiera.
En el mundo globalizado de hoy, pareciera que las autoridades venezolanas no tienen autonomía para aplicar sus propias leyes, porque la firma de convenios internacionales de “derechos humanos”, pueden incidir o socavar la autonomía de nuestra justicia.
Por otra parte el Ministerio del Interior y Justicia no tiene la fuerza ni el ímpetu que antes podía detentar para someter a la delincuencia, ni tampoco parece haber una política de Estado definida en cuanto a la represión del delito. También la Justicia tiene reticencias o retintines en cuanto a la aplicación de las sanciones. Esto lleva a la impunidad de aquél que delinque como primario y luego de cometer un delito, muchas veces de cierta gravedad, queda libre por no tener antecedentes penales.
 Actualmente los ciudadanos han comenzado a tomar en sus manos su propia defensa, habiendo sucedido hechos de delincuentes heridos y muertos por sus víctimas, en defensa propia. Naturalmente que esto se veía venir y lo triste es, que la victima va a la cárcel por defender su vida y sus derechos.
¿Hasta cuándo la gente puede ser tan cobarde o tan respetuosa de la ley, que no tome medidas para defender su vida y sus bienes, a sus hijos y a sus dependientes? Tal vez si la población venezolana hubiera sido menos pasiva, más autoritaria y más valiente, nunca habríamos llegado a los extremos a los que se ha llegado, por ejemplo en el sur del país o en las propias fronteras con Brasil y Colombia, donde hombres hechos y derechos se dejan robar por niños que están (o dicen estar) armados.
Lo inconcebible es que esto suceda en un país como el nuestro y que no se haya podido implementar a tiempo una estrategia que prevenga y resuelva la situación. Como también es inconcebible que se hagan tantos problemas para asistir a tantas personas que se encuentran en situación de calle en las principales ciudades del país, cuando por otro lado esta nación está manteniendo a tantos inútiles y acomodados socialistas-comunistas que no hacen nada (o hacen lo que no deben) y cobran suculentos sueldos.
Aquí lo que debería hacerse es poner mano blanda para ayudar a los indigentes, pero ayudarlos en serio, y poner mano dura para los que delinquen y también hacerlo en serio. Si los hijos de Fulano roban, dañan o matan, Fulano debería cumplir la pena por el delito cometido por sus hijos, pero no con un simple descaro judicial, sino que asuman una verdadera responsabilidad penal.
Si las cárceles venezolanas son una vergüenza, ¿no estarían mejor los presos en predios donde pudieran trabajar (sí, aplicarles trabajos obligatorios) y que al mismo tiempo hagan algo para retribuir a la sociedad por los daños causados y para contribuir a su sustento? Esto permitiría además mejorar su autoestima y hacer más posible su rehabilitación. ¿No lo cree usted apreciado lector que estamos sometidos por la inseguridad y la violencia social? Por ello hay que votar por la justicia, la solidaridad, la unidad y el progreso de los venezolanos, el próximo 14 de abril por Henrique Capriles Radonski. ¡De su voto depende o comunismo cubano o democracia con plenas libertades!
britozenair@hotmail.com

jueves, 4 de abril de 2013

VENEZUELA NECESITA LIDERES REFLEXIVOS


VENEZUELA NECESITA LIDERES REFLEXIVOS

Zenair Brito Caballero 

Desde que era muy niña, el Sermón de las Siete Palabras me cautivó y le pedía explicaciones sobre cada una de ellas a mi padre, gran conocedor de la Historia Hebrea y cristiana y a los maestros y profesores de los colegios donde estudiaba para entenderlas.
Mi papá, era un hombre muy letrado, historiador, escritor y miembro de N° de la Academia de la Historia siempre me sacaba de dudas sobre una de las palabras con mayor impacto en mi adolescencia, la cuarta, en la que Jesús le manifiesta a su padre el por qué lo abandonaba y me simplificaba, debido a mi edad, la respuesta: “Es la demostración de la humanidad, del dolor del hijo que solo tiene a su padre para salvarse y esa expresión ratifica el gran sufrimiento del hombre cuando está solo frente a la voracidad humana, pero en aras de la salvación de la humanidad acepta su muerte en forma tan cruel”.
Pero, yo seguía buscando más profundidad en la reflexión y siempre se me convertía esa interrogante en algo muy difícil. Hoy a mi edad lo entiendo mucho mejor y más escuchando al Cardenal Urosa Sabino en la Iglesia Santa Teresa cuando explicaba a los fieles del Nazareno de San Pablo la Cuarta Palabra de una manera  lenta, sencilla, segura, con un mensaje de libertad individual que profundiza la escogencia del hombre entre el bien y el mal, entre el amor y la guerra, entre la verdad y la mentira y en especial entre la convivencia y el desorden.
No usó el Cardenal, términos extremos, simplemente nos llegó al corazón con cada una de sus reflexiones y eso para mí como católica y cristiana fue suficiente. Los líderes deben ser así sencillos, prudentes, inteligentes, humanos, piadosos y ante todo francos, honrados cuyos actos produzcan admiración y no vergüenza.
¡Ah! Si a Venezuela le faltan tantos guías que expliquen las dimensiones humanas, acepten los objetos que las sustentan y trabajen para que sus pueblos dejen de sufrir tantas necesidades y no contribuyan, esos líderes, al abandono y a la pobreza extrema mientras ellos viven como la sanguijuela chupándole la sangre a los menesterosos y engordando a sus áulicos.
Que reflexionen con la palabra "Tengo Sed" y conozcan la forma en que viven las ciudades sin ese preciado líquido, que observen en lugares de nuestros pueblos y ciudades como aún se recoge el agua para transportarla en camionetas o camiones y que mediten sobre los dineros que no aparecen y que fueron destinados a construir acueductos.
Y en especial, que dejen de decir que son ateos invocando la misericordia de Dios cuando manipulan a los pobres para conseguir los votos, señalando que Jesús era socialista-comunista. ¡por favor!. Vaya sí nos imaginamos a esos líderes enfrascados en discusiones tratando de tapar sus enormes errores y evadiendo responsabilidades que deberían avergonzarlos.  
Muchas veces en mis columnas de opinión, me he referido a la misión fundamental de los dirigentes políticos cuyo eje principal es la unión de los ciudadanos no la polarización injusta y basada en mentiras o sustentada en secretos con postes de acero que nadie ha podido derribar y que han propiciado que se eternicen en el poder y se acrecienten los odios.
Tampoco es bueno el líder que impone criterios personalistas, que se sale de la realidad, que produce conmociones verbales sustentadas en el rumor y la mentira. Necesitamos adalides que en este proceso de paz sean vigilantes sinceros y denuncien lo que pueda hacerle daño al país y vigoricen lo que beneficie al pueblo. 
Esos son los hombres o las mujeres que espera la nueva Venezuela del Progreso. Por eso todos a votar el 14 de abril por Henrique Capriles Radonski, que si es capaz de salvar a Venezuela del lodazal donde está hundida.