lunes, 8 de abril de 2013

LA INTOLERANCIA ES LA ETAPA PREVIA AL TOTALITARISMO


LA INTOLERANCIA ES LA ETAPA PREVIA AL TOTALITARISMO
Zenair Brito Caballero


Cuando se estudia la evolución del pensamiento político de los últimos siglos, se aprecia una evolución del concepto soberanía como sustento del poder, que pasó del origen divino en que se basaba la monarquía, al del consenso popular en las democracias modernas.
Ese cambio en el sustento del poder, ha sido la razón por la cual, todos los regímenes políticos; tanto de izquierda como de derecha; hayan sostenido que son democráticos y que su poder se sostiene y legitima por el pueblo, el cual se expresa mediante el voto como por manifestaciones de democracia directa, como ser asambleas o referéndums. 
Hitler y Mussolini llegaron al poder por el voto popular; Fidel Castro gobernó Cuba por casi cincuenta años sobre la base de una transferencia de poder popular que le daban las asambleas y las votaciones en base a la existencia de un partido único.
Los gobernantes de la desaparecida URSS; que eran designados por el Partido Comunista, nunca dejaron de sostener que su autoridad emanaba de un procedimiento democrático de selección y todos los actuales gobernantes latinoamericanos que se auto califican como “progresistas”, han llegado y se han mantenido en el poder por pronunciamientos del Poder Electoral de sus países, por lo cual se les considera democráticamente legitimados aunque sus actos de gobierno, muchas veces se aparten de las normas esenciales de ese sistema de gobierno.
La polémica acerca de si alcanza con que un gobierno sea electo por el voto popular para ser considerado democrático, sin tener en cuenta cómo desarrolla su gestión, es el tema fundamental de discusión política de los últimos tiempos, pero lamentablemente, la estrategia adoptada por quienes sostienen la condición de democráticos de los regímenes, de cualquier ideología, que en los hechos no aparecen como tales, ha sido la descalificación personal de los adversarios, 
“Quién no está conmigo, está contra mí” dice Mateo en su evangelio. “Quienes son de derecha, son malos y solo la izquierda es capaz de lograr la felicidad de los pueblos”.
 “Los que pretenden imponer cambios sociales, son comunistas” son frases similares a las que comúnmente escuchamos en los medios de comunicación, como forma de defenderse ante las críticas que le dirigen a los gobernantes.
El Fuhrer, el Caudillo, el Duce, el Comandante o el Presidente, se encargaron y se encargan de descalificar a sus adversarios políticos, de insultarlos y menospreciarlos como si se tratara de seres viles, que solo piensan de qué forma le van a hacer mal a sus semejantes y si pueden, le aplican las máximas sanciones, procurando discriminarlos ante la sociedad en general, asignándoles la calidad de “enemigos del pueblo”.
En esos regímenes seudo democráticos, los medios de comunicación que no sean oficialistas y que se atrevan a criticar la gestión de gobierno, son perseguidos hasta lograr que cierren (caso RCTV) y mientras puedan sostenerse, deberán soportar todo tipo de agresiones, realizadas mediante todos los medios que da el poder (CASO GLOBOVISIÓN).
La práctica política de descalificación, apunta fundamentalmente a las personas, más que a sus ideas. Quienes controvierten alguna medida gubernamental; ya sean técnicos o políticos; inmediatamente reciben ataques personales de parte de los adversarios. “Que fulano es propietario y por eso se opone al impuesto a las grandes superficies”; “Que mengano es asesor de tales empresas y por eso está a favor de que se bajen algunos impuestos” y muchos otros ejemplos más, que sería tedioso seguir señalando.
Todas las críticas se dirigen a determinados aspectos personales; por ejemplo que es hijo de tal o cual personaje que tiene un turbio pasado; o que estuvo o está vinculado a alguna empresa, cuyos intereses defiende con sus afirmaciones, dejando de lado el aspecto ideológico de la controversia.
Esa mala costumbre que han adquirido los políticos izquierdistas particularmente, se ha generalizado en los últimos tiempos y las descalificaciones a los adversarios aparece como la única defensa que se esgrime para sustentar sus ideas.
En países en los cuales; generalmente; la diferencia del caudal electoral que existe entre el partido de gobierno y los de la oposición no llega al diez por ciento del cuerpo electoral; es común que se la califique a “la derecha o a la izquierda opositora” con los más duros adjetivos, olvidándose de que se está insultando a casi la mitad de la población de un país.
Quienes no piensan de la misma manera que el gobernante, aparecen como personas deleznables, ideológicamente maléficos, que solo quieren hacerle daño a sus semejantes. Esa descalificación llega a tal extremo, que no se admite que una persona; etiquetada como “de derecha”; pueda tener buenas ideas en otros aspectos que no sean políticos o que quiera ser solidario con sus semejantes.
Si hace algo que pueda considerarse como una buena obra, es porque persigue algún fin espurio oculto. Si expresa sentimientos altruistas, solo lo hace por aparecer frente a la opinión pública como una persona buena, cuando en realidad no lo es.
Esa manía descalificadora lleva, en la práctica, a una división de la sociedad que se manifiesta de diferentes maneras, dificultando la convivencia. Todos podemos tener opiniones acertadas o equivocadas, porque como seres humanos que somos estamos sujetos a equivocarnos, pero no se nos puede encasillar como “buenos o malos” según nuestras ideas políticas.
Si esta nociva tendencia a la descalificación personal no se revierte, se corre el riego de dividir cada vez más a la sociedad. Si no se adopta una forma de convivencia basada en el respeto de las ideas ajenas, se corre el peligro de caer en la intolerancia, que es la etapa previa a los totalitarismos, tanto de derecha como de izquierda y por esa vía nunca se va a llegar a lograr la convivencia pacífica, única forma de lograr la felicidad de los pueblos. britozenair@gmail.com

“DEGENERACIÒN MORAL”


“DEGENERACIÒN MORAL”
 
Zenair Brito Caballero

Crea en usted, en sus sueños, en sus ideales. No permita que la injerencia extraña afecte su buena disposición por trabajar en pos de un ideal sano y pertinente. Tenga claro que siempre hay gente, enemiga del éxito, pendiente de la más mínima oportunidad por manosear los buenos procesos pero de igual manera, nunca falta el ser humano valiente y leal que está presto a defender lo valioso.

La historia está llena de anécdotas similares en las que se nos cuentan pasajes a través de los cuales la envidia, la ambición o la simple mediocridad humana han sido desencadenantes de grandes tragedias. No recuerdo un solo episodio importante, en la tradición, en el que no haya existido mínimo un individuo presto a atravesarse, desconocer e intentar dañar procesos de mucho tiempo de construcción.

Por eso cuando se trabaja, con vocación de servicio, anteponiendo el bien común y desechando otro tipo de intereses, si ellos son talanquera para el éxito y la transparencia, no es bueno esperar reconocimientos de nadie. Lo que de verdad importa es lograr hacer bien las cosas y de esa manera disfrutar de la paz que nadie vende, compra o regala por ahí: la sensación de tranquilidad generada por una voz interior que actúa como censor inalterable y que en mi época de niña me enseñaron que se le conocía como la voz de la conciencia.

Creo que todavía se llama así. La experiencia nos muestra como hay personas que, desconociendo las tradiciones, la historia, los legados y los principios que motivaron el desarrollo de una gran misión, a través de mucho tiempo, intentan arrasar sin piedad, sin la más mínima consideración y con toda una batería de agresividad, al estilo de las peores hordas. Son personajes que llegan apoyados e incitados subterráneamente y hacen el papel de tontos útiles; la verdad es que consiguen hacer mucho daño, lo cual los tiene sin cuidado pues la pertenencia y el amor son valores que no importan y por consiguiente no ostentan.

La decadencia moral existe, está a la orden del día y es otra forma de violencia muy común, pero que se ha incrementado desde que en este gobierno revolucionario pareciera haberse abolido al máximo los elementos que garantizaban la protección de las costumbres buenas y los sanos principios, donde la permisividad se volvió derecho y todo lo que defienda esas cosas buenas que tanto ha costado construir, es calificado de posición “aristocrática o pitiyanqui”.

Ya el estudiante no respeta al maestro o profesor, cualquiera que medio ostenta poder se cree Dios, los padres no saben qué hacer para educar sin apoyo; los drogadictos están ejerciendo su “derecho al libre desarrollo de la personalidad” mientras los jíbaros, los mafiosos y narcos ejercen su “libre derecho al trabajo”, a costa de la salud de todos, la moral pública y la paz.

Cualquier persona llena de títulos y sin pizca de altura, decencia o consideración, intenta volver asunto académico su sociopatía. Formas de degeneración moral, decadencia humana y despreciable ambición que, cueste lo que cueste, hay que combatir antes de que se nos termine de desmoronar lo que queda de nuestra sociedad venezolana y pasemos a la historia como cobardes.


viernes, 5 de abril de 2013

“VENEZUELA UN PAIS DE INSEGURIDAD Y VIOLENCIA SOCIAL”


“VENEZUELA UN PAIS DE INSEGURIDAD Y VIOLENCIA SOCIAL”
Zenair Brito Caballero 
Es indiscutible que las dificultades que vive nuestra sociedad venezolana por el aumento de la violencia, la delincuencia y de la inseguridad de los ciudadanos, principalmente entre los habitantes de las ciudades más populosas del país, no es un problema nacional, sino que es un tema que se difunde en todas las naciones. Pero sin ninguna duda alguna, constituye una de las principales causas de falta de bienestar social y de prosperidad en nuestra Venezuela.
Es demasiado común escuchar que la gente diga en Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia y Maracay que ya no se puede vivir así, que un comercio, una farmacia o un banco haya sido asaltado varias veces, que no se puede salir después de las 6pm por temor a un asalto, a un atraco o a un asesinato, sin que las autoridades policiales hayan podido tomar medidas para asegurar que esto no continúe sucediendo; que pocos días atrás el ministro del Interior y Justicia diga por los canales televisivos que no aconseja el uso de las armas por parte de la población civil, mientras que más adelante funcionarios policiales dicen que si un ciudadano es atacado con armas debe tratar de defenderse.
Tampoco es lógico que haya funcionarios policiales procesados por hacer uso de la fuerza, mientras que luego las autoridades autoricen que hagan uso de las armas si es necesario, para defenderse o defender a la población. Todos estos dichos contradictorios por parte de jerarcas del gobierno revolucionario socialista-comunista no hacen más que demostrar que ellos mismos se sienten irresolutos en cuanto a cómo resolver los problemas de la inseguridad pública.
Por otra parte, en algunos estratos sociales hay una ruptura entre la población adulta y la más joven, lo que ha llevado a una incapacidad de relación generacional, de diálogo y, concomitantemente, de trasmisión de valores y de un correcto modelaje por parte de los padres de lo que debe ser un correcto comportamiento social. En todo ello colabora la falta de educación y de cultura, y el aumento indiscriminado de la drogadicción entre los jóvenes debido al ingreso de la llamada piedra en los barrios marginales, que por su bajo valor está al alcance de cualquiera.
En el mundo globalizado de hoy, pareciera que las autoridades venezolanas no tienen autonomía para aplicar sus propias leyes, porque la firma de convenios internacionales de “derechos humanos”, pueden incidir o socavar la autonomía de nuestra justicia.
Por otra parte el Ministerio del Interior y Justicia no tiene la fuerza ni el ímpetu que antes podía detentar para someter a la delincuencia, ni tampoco parece haber una política de Estado definida en cuanto a la represión del delito. También la Justicia tiene reticencias o retintines en cuanto a la aplicación de las sanciones. Esto lleva a la impunidad de aquél que delinque como primario y luego de cometer un delito, muchas veces de cierta gravedad, queda libre por no tener antecedentes penales.
 Actualmente los ciudadanos han comenzado a tomar en sus manos su propia defensa, habiendo sucedido hechos de delincuentes heridos y muertos por sus víctimas, en defensa propia. Naturalmente que esto se veía venir y lo triste es, que la victima va a la cárcel por defender su vida y sus derechos.
¿Hasta cuándo la gente puede ser tan cobarde o tan respetuosa de la ley, que no tome medidas para defender su vida y sus bienes, a sus hijos y a sus dependientes? Tal vez si la población venezolana hubiera sido menos pasiva, más autoritaria y más valiente, nunca habríamos llegado a los extremos a los que se ha llegado, por ejemplo en el sur del país o en las propias fronteras con Brasil y Colombia, donde hombres hechos y derechos se dejan robar por niños que están (o dicen estar) armados.
Lo inconcebible es que esto suceda en un país como el nuestro y que no se haya podido implementar a tiempo una estrategia que prevenga y resuelva la situación. Como también es inconcebible que se hagan tantos problemas para asistir a tantas personas que se encuentran en situación de calle en las principales ciudades del país, cuando por otro lado esta nación está manteniendo a tantos inútiles y acomodados socialistas-comunistas que no hacen nada (o hacen lo que no deben) y cobran suculentos sueldos.
Aquí lo que debería hacerse es poner mano blanda para ayudar a los indigentes, pero ayudarlos en serio, y poner mano dura para los que delinquen y también hacerlo en serio. Si los hijos de Fulano roban, dañan o matan, Fulano debería cumplir la pena por el delito cometido por sus hijos, pero no con un simple descaro judicial, sino que asuman una verdadera responsabilidad penal.
Si las cárceles venezolanas son una vergüenza, ¿no estarían mejor los presos en predios donde pudieran trabajar (sí, aplicarles trabajos obligatorios) y que al mismo tiempo hagan algo para retribuir a la sociedad por los daños causados y para contribuir a su sustento? Esto permitiría además mejorar su autoestima y hacer más posible su rehabilitación. ¿No lo cree usted apreciado lector que estamos sometidos por la inseguridad y la violencia social? Por ello hay que votar por la justicia, la solidaridad, la unidad y el progreso de los venezolanos, el próximo 14 de abril por Henrique Capriles Radonski. ¡De su voto depende o comunismo cubano o democracia con plenas libertades!
britozenair@hotmail.com

jueves, 4 de abril de 2013

VENEZUELA NECESITA LIDERES REFLEXIVOS


VENEZUELA NECESITA LIDERES REFLEXIVOS

Zenair Brito Caballero 

Desde que era muy niña, el Sermón de las Siete Palabras me cautivó y le pedía explicaciones sobre cada una de ellas a mi padre, gran conocedor de la Historia Hebrea y cristiana y a los maestros y profesores de los colegios donde estudiaba para entenderlas.
Mi papá, era un hombre muy letrado, historiador, escritor y miembro de N° de la Academia de la Historia siempre me sacaba de dudas sobre una de las palabras con mayor impacto en mi adolescencia, la cuarta, en la que Jesús le manifiesta a su padre el por qué lo abandonaba y me simplificaba, debido a mi edad, la respuesta: “Es la demostración de la humanidad, del dolor del hijo que solo tiene a su padre para salvarse y esa expresión ratifica el gran sufrimiento del hombre cuando está solo frente a la voracidad humana, pero en aras de la salvación de la humanidad acepta su muerte en forma tan cruel”.
Pero, yo seguía buscando más profundidad en la reflexión y siempre se me convertía esa interrogante en algo muy difícil. Hoy a mi edad lo entiendo mucho mejor y más escuchando al Cardenal Urosa Sabino en la Iglesia Santa Teresa cuando explicaba a los fieles del Nazareno de San Pablo la Cuarta Palabra de una manera  lenta, sencilla, segura, con un mensaje de libertad individual que profundiza la escogencia del hombre entre el bien y el mal, entre el amor y la guerra, entre la verdad y la mentira y en especial entre la convivencia y el desorden.
No usó el Cardenal, términos extremos, simplemente nos llegó al corazón con cada una de sus reflexiones y eso para mí como católica y cristiana fue suficiente. Los líderes deben ser así sencillos, prudentes, inteligentes, humanos, piadosos y ante todo francos, honrados cuyos actos produzcan admiración y no vergüenza.
¡Ah! Si a Venezuela le faltan tantos guías que expliquen las dimensiones humanas, acepten los objetos que las sustentan y trabajen para que sus pueblos dejen de sufrir tantas necesidades y no contribuyan, esos líderes, al abandono y a la pobreza extrema mientras ellos viven como la sanguijuela chupándole la sangre a los menesterosos y engordando a sus áulicos.
Que reflexionen con la palabra "Tengo Sed" y conozcan la forma en que viven las ciudades sin ese preciado líquido, que observen en lugares de nuestros pueblos y ciudades como aún se recoge el agua para transportarla en camionetas o camiones y que mediten sobre los dineros que no aparecen y que fueron destinados a construir acueductos.
Y en especial, que dejen de decir que son ateos invocando la misericordia de Dios cuando manipulan a los pobres para conseguir los votos, señalando que Jesús era socialista-comunista. ¡por favor!. Vaya sí nos imaginamos a esos líderes enfrascados en discusiones tratando de tapar sus enormes errores y evadiendo responsabilidades que deberían avergonzarlos.  
Muchas veces en mis columnas de opinión, me he referido a la misión fundamental de los dirigentes políticos cuyo eje principal es la unión de los ciudadanos no la polarización injusta y basada en mentiras o sustentada en secretos con postes de acero que nadie ha podido derribar y que han propiciado que se eternicen en el poder y se acrecienten los odios.
Tampoco es bueno el líder que impone criterios personalistas, que se sale de la realidad, que produce conmociones verbales sustentadas en el rumor y la mentira. Necesitamos adalides que en este proceso de paz sean vigilantes sinceros y denuncien lo que pueda hacerle daño al país y vigoricen lo que beneficie al pueblo. 
Esos son los hombres o las mujeres que espera la nueva Venezuela del Progreso. Por eso todos a votar el 14 de abril por Henrique Capriles Radonski, que si es capaz de salvar a Venezuela del lodazal donde está hundida.

sábado, 30 de marzo de 2013

“VENEZUELA NECESITA QUE GANE EL MEJOR CANDIDATO”


“VENEZUELA NECESITA QUE GANE EL MEJOR CANDIDATO”
Zenair Brito Caballero  

Cuenta una leyenda griega que Diógenes salió con una linterna encendida, en plena luz del día, en busca de un hombre íntegro. Este pasaje recurre a mi memoria siempre que observo cómo los hombres y mujeres se enfrascan en una lucha personal por lograr puestos públicos.

Hace muchos años comencé a escribir para los diarios regionales y han sido muchas las campañas políticas que he vivido y he escrito bastantes columnas para la opinión pública, y siempre es lo mismo: agravios, ultrajes, ofensas, demagogia, engaños, trampas, manipulación de las emociones de los desposeídos, desconocimiento de las necesidades de la nación, estados, ciudades, según sea el caso, intereses personalistas antepuestos a los de la comunidad.

Por estos días he revivido los años de mi juventud cuando en medio del trabajo en la cátedra universitaria, muchas veces reía ante los desafueros de contrincantes políticos y en otras, el asombro por la ligereza y el descaro de algunos participantes. Había candidatos bien intencionados, claro que sí, pocos, y dejaron buenos frutos, ahí están en la historia que no miente.

Se está viviendo el  mismo espectáculo en esta corta campaña electoral para elegir el Presidente de la República el próximo 14 de abril. Es el tiempo detenido, suspendido en las arcaicas costumbres de hacer política, dos actores protagonizando el espectáculo: Nicolás Maduro candidato del PSUV y seguidor del chavismo y Henrique Capriles Radonski candidato de la MUD y de la oposición,  mientras que el botín que se persigue: la Presidencia de la República, se hunde en medio de carencias y desafectos y se aburre al pensar que siempre es lo mismo.

Ahora no se trata de salir a buscar un hombre honrado, se trata que ese  aspirante venga a ponerse a la orden del pueblo, de un pueblo obnubilado por la falta de fe en los gobernantes en 14 años de desgobierno socialista-comunista, por las promesas incumplidas por el difunto Presidente Hugo Chávez, por encontrar quién le dé más valor monetario a su voto; en fin, un pueblo cansado y que sabe que el mejor candidato no es el que más ofrece, no es el que más ofende, no es el que mejor memoria tiene para sacar errores y defectos de los contrincantes, no es el que promete sin saber qué es lo que se necesita.

El mejor aspirante a gobernarnos debe tener: preparación académica, gerencial y política, capacidad para comunicarse en dos sentidos: decir y escuchar. Inteligencia emocional: habilidad para manejar los sentimientos y emociones. Capacidad para establecer metas y objetivos: para dirigir a un pueblo hay que saber a dónde llevarlo.

Capacidad de planeación, una vez establecida la meta es necesario hacer un plan para llegar a ella. Conocimiento de sus fortalezas para aprovecharlas al máximo. Deseos de crecer y hacer crecer a la gente que dirige. Tener carisma, ese don de atraer y caer bien. Innovar en el sentido de buscar cómo hacer mejor las cosas. Responsabilidad en el sentido de utilizar el poder en beneficio de todos. Estar informado, ninguna sociedad puede andar bien si su dirigente no está informado de sus necesidades y de sus logros.

Esos son unos simples rasgos del buen candidato a un puesto que le da poder para  servir a sus semejantes y debe tener esas cualidades, pero lleno del más importante de los sentimientos que lo llevará a gobernar correctamente: el amor por el país y por el pueblo que lo llevará al poder, que no es otro que la generosidad con ese pueblo que lo sigue y lo elige, y ese pueblo necesita volver a creer en sus gobernantes.

No ir a la urnas con la agresividad y la odiosidad que aprendió de su ex presidente fallecido y de los seguidores de su candidato socialista-comunista; el pueblo quiere el manejo cristalino de los bienes de la nación, el rescate de los sectores deprimidos, la restauración de lo que fue orgullo de urbanismo en Caracas y en muchas ciudades venezolanas y ya no lo es.

En fin, los venezolanos queremos vivir tranquilos, porque las riendas de su región, de su ciudad, de su municipio o de su parroquia están en buenas manos, no sólo limpias sino laboriosas; y creer a pesar de lo que dijera Charles de Gaulle: “Como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden si alguien lo cree”.

miércoles, 27 de marzo de 2013

ZENAIR BRITO CABALLERO, ¿QUÉ IRÁ A PASAR EN VENEZUELA DESPUÉS DEL 14 DE ABRIL?


¿QUÉ IRÁ A PASAR EN VENEZUELA DESPUÉS DEL 14 DE ABRIL?

Zenair Brito Caballero
Mundialmente ha causado conmoción la muerte de Hugo Chávez, quien, obedeciendo directrices de Fidel Castro y de su hermano Raúl, cambió durante 14 años el sistema de gobierno y, virtualmente, todo el contexto de Venezuela. Castro sigue siendo, tras bastidores, el dictador que maneja dócilmente, a su hermano Raúl como su marioneta presidencial.
El comandante socialista-comunista, mantuvo un discurso ofensivo, provocativo, injurioso y amenazante contra lo que llamaba  “imperialismo”. Histéricamente vociferaba diciendo que el “imperio” debería desaparecer del mapa, lo que también pretenden sus aliados políticos como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Irán y más de algún otro país involucrado en una conspiración antiestadounidense.
El teniente-coronel se fue al mundo del silencio y de las sombras sin haber declarado o explicado nunca en qué consistía el Estado Socialista del Siglo XXI que anunciaba. El debatido personaje que en vida se erigió en “dictador democrático”, como dicen sus apologistas; tuvo  hechos positivos y,  asimismo, muchos  negativos. 
Estimo pertinente dar motivo a una pregunta: ¿Cuál será el curso que seguirá lo político-ideológico de  nuestra patria llamada por el chavismo Bolivariana, ahora que Chávez ha comenzado a descansar inmerso en el sueño de la eternidad?   
Ha llamado la atención el hecho, que no bien habían principiado los homenajes póstumos, el viceministro en funciones del régimen “chavista”, Nicolás Maduro, apresuradamente corrió a ponerse de pecho a espalda la banda tricolor presidencial... Ni lerdo ni perezoso, ¿noooooooo? 
Hay comentaristas que están externando opiniones sobre si Maduro está en el “trono” con todas las de ley o si ha conculcado la ley, sobre todo los específicos y claros preceptos constitucionales. En el ambiente nacional e internacional deambulan muchas sombras de duda al respecto.
Destacados expertos constitucionalistas opinan que no puede ser presidente, y hacen razonamientos justificativos.  Indudablemente, la herencia de Chávez para el nuevo mandamás que surja  es grande, y quién sabe si podrá lograr  importantes realizaciones en beneficio de un pueblo que, al menos al presente, se encuentra sin disfrutar las supuestas bondades de la llamada “dictadura democrática”… 
Maduro debería comenzar por dejar de lado el pito de la demagogia, de la manipulación de las emociones de los humildes, de ofrecerles mentiras que no va a cumplir como su antecesor y de la oratoria violenta, estridente, chillona, estrepitosa que caracterizó  a su desaparecido predecesor. 
Si en las elecciones  le suena el flautín, debe eliminar la galopante corrupción, restituir la libertad de expresión, porque Chávez puso “¡show!” a la prensa y a la televisión independiente; además, debe tratar con respeto a los países democráticos para no afrontar problemas que pueden debilitar más, aún, las relaciones con los países del mundo en el que se respiran aires vivificantes, no asfixiantes como los de Venezuela… 
Henrique Capriles, aspirante presidencial de la Unidad democrática, ¡podrá ser ¡un hueso duro para Maduro!!! Es un joven, inteligente, con cualidades de ser un buen orador, gran político, ha sido alcalde, gobernador y Presidente de la Cámara de Diputados del extinto Congreso Nacional, además de derrotar 2 veces en la Gobernación de Miranda a Elías Jagua y a Diosdado Cabello. Casi se le apareó a Chávez en las urnas el pasado 7 de octubre de 2012. Las directrices castristas que obedeció Chávez a introducir reformas a la usanza soviética en sus dominios, merecieron total rechazo en lo nacional e internacional.
Se trataba de lesionar los intereses y derechos de la gente representativa de la vida activa y productiva. Decepcionados y enardecidos, alzaron vuelo medio millón de empresarios y miles de víctimas de la expropiación de tierras. 
Nadie más que los venezolanos debemos meter hocicos y narices en los asuntos soberanos de Venezuela. Permitir intromisiones extrañas como lo están haciendo con Cuba, hasta cantando el himno y enarbolando la bandera junto a la venezolana es reprobable, censurable y antipatriótico.
El claudicante y apátrida puede caer como fruta pasada de madura… 
Así, pues, Nicolás Maduro u otros que en lo venidero hayan de empuñar las riendas del poder en nuestra Venezuela, deben gobernar con los mejores propósitos apuntando a la diana del éxito de un país que, hace siglos, sufrió los zarpazos del colonialismo rapaz, causante de espantosas masacres, que sólo terminó por las acciones heroicas que patrióticamente realizó Simón Bolívar y un grupo de verdaderos patriotas, cuya egregia figura exhiben por aquí y por allá, demagógica y taimadamente; lo mismo que la de José Martí los Castro en la Cuba comunista, y Daniel Ortega la de Augusto César Sandino en Nicaragua. Por ello, NO al socialismo-comunismo-cubano y SI  a la Venezuela democrática que nos conduzca a la paz y al desarrollo de Venezuela.   

      

lunes, 25 de marzo de 2013

LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE MADURO LA ESTÁ HACIENDO UN MUERTO


LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE MADURO LA ESTÁ HACIENDO UN MUERTO

Zenair Brito Caballero

Lo que pasa hoy en Venezuela es tan curioso que, si no fuera en exceso peligroso, podría ser un buen chiste: la campaña presidencial de Maduro la está haciendo un muerto. Porque el cadáver del desastroso difunto Chávez es la fortaleza de Maduro, quien heredó un gobierno irresponsable, pendenciero, belicoso, ofensivo, revolucionario socialista-comunista, y quien basa su campaña en las mismas tesis desoladoras, equivocadas y retaliativas de su líder comandante-camarada.
Un muerto que los rojos-rojitos no han dejado descansar en paz (como él, en vida, tampoco nos dejó descansar en paz a nosotros) y que ha sido objeto de romerías, traslados, procesiones, desfiles, artistas cantando, visitas sin fin y abundantes maquillajes, para conservar viva la estampa (algo desagradable por cierto) de quien supo despilfarrar la fortuna del país en su enriquecimiento personal y en el mantenimiento de millones de vagos que hoy reciben subsidios estatales por no trabajar.
Al paso que vamos, la campaña de Maduro tendrá que hacerse en una carroza fúnebre para poder trasladar al verdadero candidato hasta los sitios donde decida detenerse a leer el telepronter, que tampoco ha aprendido a manejar. Será una campaña de exposición. ¡Sí! De exposición del cadáver de Chávez.
Y de acuerdo con las últimas noticias dichas por Maduro, todo parece indicar que Chávez no podrá ser embalsamado o momificado y entonces la descomposición del cuerpo vendrá a hacer de las suyas. Aunque esa descomposición corporal seguramente no será tan fatídica ni tan pestilente como la descomposición social y moral que dejó en Venezuela.
Es una campaña curiosa, repito. ¡Pero además ridícula! Oír a Maduro decir que es el hijo de Chávez, y que desde ultratumba, fue el promotor que el nuevo Papa sea argentino “es aterrador”. Pero más aterrador aún, resulta ver a los ministros, la cúpula militar, la Presidenta del CNE, del TSJ y la Fiscal General de la República y  un auditorio entero aplaudiendo esas estupideces. Como aterrador es ver la imagen de los militares golpistas del 4 de febrero ante uno de los ataúdes de su camarada-compinche-aliado, volcados en llanto y desconsolados por todo lo que significa perder el soporte de las más perversas intrigas.
Pero, repito también: además de todo esto ser curioso es peligrosísimo. Porque los desvaríos, las locuras, la insania y los desafueros en cabeza de un candidato vayan y vengan. Pero esas mismas circunstancias en cabeza de un presidente son el estopín de una bomba de incalculables proporciones.
Y el riesgo que tiene Venezuela que Maduro sea elegido presidente es muy alto pues, el candidato presidente tiene la chequera estatal, la burocracia y los medios que le garantizan un alto porcentaje del triunfo. Además, que esos millones de vagos subsidiados no querrán prescindir de los dineros que el Estado irresponsable les entrega y harán hasta lo imposible por conservar el estatus, así esto signifique la quiebra de nuestro país.
De manera pues que todavía faltan unos días más de este espectáculo circense en el que se ha convertido la campaña presidencial Venezolana. Serán unos días en que tendremos que soportar la verborrea de un Maduro más envalentonado, pero a la vez más absurdo, y una Venezuela más radicalizada y dividida entre quienes queremos salvarla de este caos Chávez-Terrorismo-Comunismo-Maduro y quienes pretenden seguir succionando de la teta estatal así la pobreza crezca día a día. No al socialismo-comunismo cubano y SI a la Democracia con plenas libertades.