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martes, 5 de noviembre de 2013

¿QUÉ NOS AGUARDA EL FUTURO DE VENEZUELA COMO PAÍS?

¿QUÉ NOS AGUARDA EL FUTURO DE VENEZUELA COMO PAÍS? 

 Zenair Brito Caballero

Los acontecimientos que ocurren diaria e imborrablemente en el país, pareciera que se zarandean muy conservadores  y ultranacionalistas en la población en general, y en los círculos de interés que actúan en la política, en los sectores empresariales, sociales y judiciales de la nación.
Con el destape de lo que ocurre en Cadivi, con los dólares entregados a los deportistas no de una manera muy clara y la poca transparencia con que hoy se manejan los Poderes del Estado Venezolano, se ha  puesto en evidencia que ya no hay secreto para actuar en contra o favor de un hecho.
Hacer las cosas bien y mejor debería ser el mayor desafío de los líderes socialistas-comunistas que gobiernan el país en todos los ámbitos, pero se hacen sordos, ciegos y mudos ante los reclamos de los derechos fundamentales de cada ser humano y ante los reclamos que hace la sociedad cada día, los cuales son más determinantes e influyentes en la vida democrática.
Los impuestos que pagamos los ciudadanos demandan de más transparencia e inversión en las prioridades comunitarias por las tantas necesidades acumuladas. La población exige a los gobiernos regionales y locales más control, más inversión y más inclusión.
El presupuesto nacional del país no solo amerita consensuar las inversiones sino controlar el gasto de calidad con una visión y un compromiso claro de los legisladores de la Asamblea Nacional,  del Poder Ejecutivo, de los funcionarios y de la población. Todo y todos deben estar vinculados y ser vinculantes de un desarrollo sostenible real.
El desastre moral, ético y la falta de confianza que vive Venezuela por la corrupción a todos los niveles del gobierno, la baja calidad en la educación, la deficiencia energética siendo un país petrolero, la escasa exportación  de bienes y servicios, el incremento de la delincuencia que nos acogota, la débil institucionalidad, nos invita a todos los venezolanos a ser más rebeldes, más sediciosos, más insubordinados, ante los problemas que agobian el país sin soluciones a la vista.
Creo amigos lectores, que es tiempo de trabajar por un mejor país, donde imperen los pilares de la prosperidad, los valores ciudadanos, el orden, la justicia social y la gobernabilidad para el bien común.
¿Qué nos espera con tan alto presupuesto para pagar deuda? ¿Qué nos aguarda con una polarización tan exacerbada y agravada? ¿Qué nos espera  si no hay castigo a la corrupción? ¿Qué nos espera si no se hace justicia y no se frena la delincuencia a todos los niveles? ¿Qué nos espera de un empresariado que solo saca beneficios de su entorno sin asumir una responsabilidad social verdadera? ¿Qué  nos espera cuando hay que modificar leyes como el Código Penal, Laboral, Civil y decenas de leyes para adecuarlas a la Constitución de 1999? ¿Qué nos aguarda el futuro de Venezuela como país?



domingo, 18 de agosto de 2013

¿QUÉ SOCIALISMO ES EL QUE EN NOMBRE DE LOS POBRES UTILIZA AL ESTADO PARA ENRIQUECERSE?

¿QUÉ SOCIALISMO ES EL QUE EN NOMBRE DE LOS POBRES UTILIZA AL ESTADO PARA ENRIQUECERSE?
Zenair Brito Caballero
Hay que reconocer que del crecimiento y el éxito electoral de este neofascismo, al que han dado en llamar pomposamente socialismo del siglo XXI, tienen una gran parte de culpa las clases políticas venezolanas, que no han querido ni sabido resolver los enormes diferencias sociales que padece la nación.
Lo primero que hay que entender es que el de Chávez y el de Maduro no son gobiernos liberales, sino profundamente conservadores y antidemocráticos que, al tener la oportunidad, devinieron en auténticos autoritarismos unipersonales, en los que la única ley que rige es aquella que “quien no está conmigo está contra mí”. Cualquier crítica, cualquier disidencia cualquier desacuerdo convierte a las personas en enemigos a aniquilar.
No hace falta sino repasar las características comunes de esos gobiernos socialistas-comunistas desde hace 15 años en Venezuela. Comencemos por lo político: quizás uno con más éxito que otro, prácticamente han pretendido cambiar las legislaciones vigentes para concentrar el poder en el ejecutivo y anular la influencia de los otros poderes del Estado.
Han intentado y han conseguido modificar las reglas de juego electorales para poder eternizarse en el poder. Ambos pusieron en marcha operativos para controlar y acallar a los medios de comunicación, ayer fue RCTV y 34 emisoras radiales, hoy Globovisión y otros canales televisivos que parecieran ni-ni, pero están más rojos que azules o blancos.
En lo económico, dicen haber emprendido campañas de control del sector productivo y de estatización indiscriminada. Pero Venezuela, tiene el nivel más alto de inflación muy superior al promedio  de las demás regiones. Prácticamente nuestro país, tiene un nivel de crecimiento inferior al promedio regional.
En lo social, que se supone que es su objetivo central, en 15 años los niveles de pobreza se han incrementado mientras los índices de empleo han disminuido estrepitosamente. Los gobiernos de Chávez y de Maduro sin excepción, han experimentado un incremento de los sumarios de inseguridad y un aumento indicador de la delincuencia.
Me objetarán algunos lectores gobierneros, que ellos han incrementado significativamente el gasto social con la creación de las llamadas misiones y eso es muy cierto; pero el gasto social no es ni mucho menos equivalente a inversión social. “Regalar” plata a los pobres para ganarse su “adhesión política incondicional”, no es lo mismo que invertir en desarrollo social. Subvencionar la haraganería y la ociosidad no es lo mismo que crear puestos de trabajo y promover, a través de crédito barato, las microempresas.
En realidad lo que ha aumentado es el clientelismo, la genuflexión, con subvenciones y dádivas manejadas como arma política. De lo contrario, un incremento del dinero destinado a mejorar los problemas sociales habría generado menor pobreza, más empleo y menos delincuencia. Pero, evidentemente lo que ha ocurrido es todo lo contrario.
El caso que nos queda más de cerca como ejemplo de esto es Argentina: ¿Podía imaginar alguien que el país agropecuario por excelencia, el “granero del mundo”, tenga escasez de leche, de carne y de trigo o que, tras nacionalizar el petróleo, haya dejado de autoabastecerse y necesite importar crudo?
Pero quizás lo más grave del mal llamado socialismo-comunismo, es que potencian hasta el paroxismo, el ataque, la crispación social, volviendo imposible la convivencia. Todo ello en nombre de una  fulana ideología socialista-comunista inexistente, porque ¿qué ideología pueden tener unas personas que, en nombre de los pobres, utilizan al Estado para enriquecerse, diciendo que ser rico es malo y ser pobre es bueno? 

viernes, 19 de julio de 2013

LA ESPERANZA ES EL SUEÑO DEL HOMBRE DESPIERTO

“LA ESPERANZA ES EL SUEÑO DEL HOMBRE DESPIERTO”

Zenair Brito Caballero

Como un monstruo, el desaliento, el desánimo petrifica corazones y ciega ojos y entendimiento. Los grandes modelos políticos de la última mitad del siglo XX se han derrumbado; las utopías políticas y sociales yacen bajo los escombros de las experiencias fallidas, el socialismo terminó en dictadura y el libre mercado en una hipócrita y falsa bonanza que ha ensanchado hasta niveles inconmensurables la brecha entre los ricos y los pobres; el consumismo, ese dios del postmodernismo, ha contribuido a  crear una sociedad desalmada, en la cual la medida del valor de la persona humana es la posesión de “cosas” y el olvido del espíritu.
En Venezuela, lo que se anunció como un paso de “la locura a la esperanza”, se revela hoy como una esperanza derrotada, porque las causas fundamentales de aquella locura continúan intactas: la injusticia social, la exclusión, el hambre, la miseria, la pobreza, el desempleo y la inequidad social y económica no han sido superadas.
La crueldad del militarismo, tiene hoy su contrapartida en la violencia social, en la polarización, la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia. El despotismo militar sustentado por una camarilla voraz, no fue sustituido por un sistema realmente democrático, sino por un régimen en los que el poder lo ejerce una casta roja-rojita afincada en partidos electorales socialistas-comunistas cada vez menos políticos y más institucionales, movidos por los vaivenes de los proveedores y no por las necesidades de las mayorías.
Es sombría nuestra realidad venezolana, y el desaliento, la desesperanza parecen ser el nuevo fantasma que recorre nuestra nación; pero, en lugar de desesperanzarnos ante tanto conflicto social, debemos comprender que la fuerza para superarlos radica en la esperanza, en la expectación. Eso sí, en una esperanza activa. No se trata de esperar que las cosas ocurran y de sentarnos a ver pasar los días y las semanas confiando en que mañana todo será mejor, sino de actuar para que nuestra esperanza vuelva realidad lo esperado, ser protagonistas de los acontecimientos y no objetos pasivos.
Decía Aristóteles que “La esperanza es el sueño del hombre despierto” por ello titulé este artículo así. Tener esperanza es estar despierto, pero además es esforzarnos por hacer que las cosas sucedan, tal como lo expresa el salmista: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en DIOS, Y tome aliento vuestro corazón.” (Sal 31:24). Y, tal esfuerzo debe estar acompañado de Fe.
La esperanza, ya sea individual o colectiva, es un esperar algo que se producirá en el futuro, algo que no vemos, que acaso nos parece intangible, y porque no lo vemos tendemos a desesperanzarnos y asumir una posición derrotista, pero la Fe, como la describe el autor de la Carta a los Hebreos (11:1) es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Esa certeza y esa convicción son las que impregnan nuestra esperanza de voluntad y conducen nuestros actos hacia la consecución de lo que esperamos.
Independientemente de nuestras creencias, para vivir no podemos renunciar a la esperanza. Un hombre sin esperanza es sólo un remedo de hombre, un ente sin sueños ni aspiraciones, un vacío cubierto de piel.
Mas, también es cierto que nuestra esperanza puede estar basada en razones endebles, provisorias y equívocas. ¿Cuántas veces hemos puesto nuestra esperanza en los políticos, en la bondad de los ricos y la cacareada “detención económica”, en pastores y sacerdotes? Y tantas veces hemos visto derrotadas nuestras esperanzas.
Es porque nuestra esperanza ha nacido de los antivalores de una sociedad que promueve el divisionismo procaz, el egoísmo del “sálvese quien pueda”. Así, más que una verdadera esperanza activa y amorosa que incluya a nuestro prójimo, hemos cultivado una falsa esperanza que reproduce los vicios del sistema, en la cual el centro y los beneficios de lo que esperamos es la satisfacción de los intereses personales, la consecución de los medios por los cuales adquiero poder sobre los demás y no el bien común.
Los cristianos no podemos vanagloriarnos de esa “esperanza”. Al contrario, nuestra esperanza debe tener como referente el reinado de Dios en la tierra. De allí que nuestra esperanza irrenunciable es Jesucristo.
Esto no quiere decir que renunciamos a la esperanza que se deriva de los actos de los hombres, sino que, por gracia de las enseñanzas del Resucitado, nuestra esperanza se centra en la reivindicación de todos los hombres y mujeres que mantienen firme su esperanza contra toda desesperanza y luchan por una mejor Venezuela. 



viernes, 5 de julio de 2013

“EL AVANCE SE CONQUISTA CON LA ELIMINACIÓN DEL SOCIALISMO”

“EL AVANCE SE CONQUISTA CON LA ELIMINACIÓN DEL SOCIALISMO”

Zenair Brito Caballero

Las contribuciones positivas de la sociedad de consumo, teniendo que ser más fuertes que sus fallas, constituyen para el individuo uno de los alientos de avance y realización de mayor espectro, además de ser resonancia constante de su espíritu creador plural.
Por el contrario, el socialismo es un modelo que propugna la socialización de los medios de producción, donde el estado es dueño del patrimonio productivo y su administración es de orden colectivista.
Tanto el comunismo, como el socialismo, o quienes instalados en una demagogia galopante atacan o estrangulan a la sociedad de consumo, o lo que es lo mismo, a la sociedad productiva, negándose a reconocer que los que tienen que consumir menos son los que consumen con exceso, pero quien vive mal porque no puede consumir, vivirá peor si no logra consumir más.
Sí es necesario admitir que las manifestaciones de la crisis social y medioambiental en todo el planeta son cada vez más visibles: todos los días encontramos ejemplos a nuestro alrededor o en los medios de comunicación, del injusto reparto de la riqueza y el consiguiente aumento de la pobreza, o de los efectos que el actual desarrollo insostenible tiene para la naturaleza.
Serían innumerables los ejemplos, desde los fenómenos migratorios, hasta la deforestación, pasando por la explotación laboral (sobre todo de mujeres y niños). Este modelo económico de producción y consumo tiene su desgaste natural.
La gran pregunta es ¿Cómo reinventar el capitalismo y liberar una oleada de innovación y crecimiento? El propósito de la empresa debe ser redefinido. Es preciso reinventar el capitalismo para que la innovación y el crecimiento se liberen. Es justamente de ese agotamiento del sistema neoliberal del que se aprovecha el estridente mensaje populista del socialismo, en búsqueda de más seguidores en países de nuestro continente.
Lo cierto es que como consumidores, último eslabón del sistema económico, tenemos una responsabilidad, pero asimismo  tenemos un poder. Con nuestra manera de consumir podemos influir en la marcha de la economía y del mundo de una forma directa.
Un consumo consciente y responsable, orientado al fomento de actividades satisfactorias para la naturaleza y las personas, es una gran contribución y un decisivo instrumento de presión frente al mercado.
La práctica del Valor Agregado Compartido en las empresas, que ya marca una tendencia en el mundo, y el Consumo Responsable, tan amplio como lo es la propia actividad de consumir. Podemos, sin embargo, sintetizarlo en tres bloques:
Un Consumo Ético, en el que se introduzcan valores como una variante importante a la hora de consumir o de optar por un producto. Hacemos especial énfasis en la austeridad como un valor en relación con la reducción para un consumo ecológico, pero también frente al crecimiento económico desenfrenado y al consumismo como forma de alcanzar el bienestar y la felicidad.
Un Consumo Ecológico, que implica, por este orden, las famosas “erres” del movimiento ecologista: Reducir, Reutilizar y Reciclar, pero en el que además se incluyen elementos tan imprescindibles como la agricultura y ganadería ecológicas, la opción por la producción artesanal, etc.
Un Consumo Social o Solidario, donde entraría asimismo el comercio justo, es decir, el consumo en lo que  respecta a las relaciones sociales y condiciones laborales en las cuales se ha elaborado un producto o realizado un servicio. Se trata de pagar lo apropiado por el trabajo efectuado, tanto a gente de otros países como a la más cercana, en nuestro ámbito local; se trata de eliminar la discriminación; de potenciar alternativas sociales y de integración.
Si por ejemplo, nos servimos del marco referencial de nuestros países en América, cuyos problemas se agravan precisamente porque los bajos  índices de consumo, al relacionar faltas de producción y productividad, plantean el drama de mercados insuficientes y de carencias mayores.
Comprendemos que la tarea, colosal, es producir más, incorporando al trabajo y al consumo a millones de personas, necesitadas de hábitos fundamentales de vida civilizada. No puede haber progreso con la teoría del comunismo de Karl Marx, que se puede reducir en una oración: ¡“abolir toda propiedad privada”!
No es repartiendo riqueza como sale adelante un pueblo sino generando trabajo, creando confianza, abriendo oportunidades con el consiguiente bienestar individual. No hay peor retraso del ser humano que el que causa la miseria. Lo que queda expuesto facilitará un entendimiento medular para nosotros: El progreso relacionado a la empresa privada, es un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana.
Latinoamérica necesita una empresa privada pujante, en Venezuela requerimos muchos empresarios buenos. El Estado venezolano tiene que ayudar a defenderlos, a crear el clima de confianza necesario para que se conviertan en pilares del desarrollo económico y social, porque los empresarios son indispensables en la creación de centros de trabajo y de producción.
Los empresarios, a través de sus fábricas y comercios, siguen siendo los mejores vehículos para redistribuir la riqueza. Las empresas son el  instrumento ideal para hacer justicia social y las empresas, son la mayor garantía para que los países progresen y se desarrollen equilibrada y democráticamente.

domingo, 16 de septiembre de 2012

“EL SOCIALISMO ES UNA CARETA DE DICTADURA”


“EL SOCIALISMO ES UNA CARETA DE DICTADURA”
Zenair Brito Caballero 
britozenair@gmail.com
El socialismo-comunismo venezolano es un sistema político con careta de dictadura, pues a la sombra de este sistema de gobierno se cometen las peores barbaridades contra la dignidad del ser humano. El socialismo es la mampara donde se esconden todos los desvergonzados, los que quieren aparentar ser buenos, pues con esa máscara han cometido crímenes horrorosos contra la sociedad desvalida y que de pronto están impunes.
Ese socialismo, es el que permite que los funcionarios públicos se desvalijen el erario nacional, como se hizo en los pasados gobiernos de la llamada IV República. Esa pseudodemocracia llamada socialista es la que permite que un grupo de diputados rojos-rojitos, que reciben órdenes del “patrón” comandante,  aprueben leyes simplemente porque quieren halagar y adular al comandante enfermito de cáncer y en tratamiento de convalecencia y tener quien les cuide las espaldas a todos los chavistas que han cometido abusos legales de lesa patria.
Ese mal llamado bolivarianismo socialista, es el que da luz verde para que los tribunales electorales deshonestos realicen simulaciones descaradas para hacer ganar presidentes, diputados y alcaldes de su partido rojo-rojito. Ese socialismo, es el que faculta al Tribunal Supremo de Justicia para que engavete procesos criminales en contra de los poderosos que protegen a cambio de prebendas.
 Ese socialismo, es quien autoriza a los bandidos, para que acumulen grandes fortunas económicas comercializando mercaderías  sin pagar impuestos al Estado. Ese socialismo, faculta las licitaciones amañadas para favorecer a parientes, amigos o familiares de la gente del partido rojo-rojito.
Ese socialismo, da permiso para que los testaferros presten sus nombres para negocios turbios de personeros de su clan, y aquí mismo van algunos escritores que escriben estupideces para denigrar de personas honestas, y cuentan con la colaboración de periódicos afines al gobierno que publican sus diabólicos  artículos, a éstos no les importa vender su alma al diablo. De todos esos errores garrafales cometidos, ahora están asustados muchos rojos-rojitos, pero lo que más los aterroriza es que aparezca un fiscal honrado, los investigue y salgan totalmente culpables, con el pasaporte de ir a parar a la cárcel algún día. Hay un camino para que todo cambie a partir del 7 de octubre EL DEL PROGRESO