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sábado, 22 de junio de 2013

EN VENEZUELA DESAPARECIÓ LA MORAL LA ÉTICA Y LOS VALORES

EN VENEZUELA DESAPARECIÓ LA MORAL LA ÉTICA Y LOS VALORES

Zenair Brito Caballero

Muchos venezolanos por haber perdido la fe en Dios, en los principios cristianos y la sensibilidad del alma quieren vivir obteniendo poder y riquezas de un día para otro sin importar hacerle daño a sus semejantes, sino vean cómo viven los que dicen ser socialistas-comunistas jerarcas del Gobierno de turno en Venezuela, todos con ropa, monos deportivos, corbatas, zapatos y relojes importados de la altas firmas de Estados Unidos y de Europa.

El contenido de esta columna no tiene nada que nos sorprenda o nos agarre de improviso, porque está en las fotos publicadas en los diarios, los noticieros y en todos los medios informativos de Venezuela y del mundo, de ayer y de hoy. La comunicación es tan fácil y asombrosa hoy día que nadie queda ajeno a los aconteceres de cuanto ocurre en el universo entero, especialmente los chocantes.

Quiera uno o no quiera tenemos que estar de acuerdo con el escritor Konrad Loreaz, quien calificó como "proceso apocalíptico" la desesperación de las cualidades, la pérdida de la ética, de la moral, de los valores espirituales y de las facultades más nobles del ser humano”. Todos somos prendas de garantía en poder del enemigo: el miedo; rodeado por los vicios y en consecuencia, presenciando dolorosamente toda naturaleza de degradación y destrucción.

Vemos a la humanidad en peligro y Venezuela no es la excepción. En estos tiempos reina la idea de obtener todo, lo más rápidamente posible, ya sea individualmente, o entre los pueblos, lo cual reduce las relaciones humanas a un estado de irresponsabilidad y salvajismo moderno: asesinatos, asaltos y atracos a manos armadas en carreteras, caminos y calles de las ciudades, a los bancos, tiendas, almacenes y a los ciudadanos en general.

Enriquecimiento ilícito con dineros privados y públicos. Extorsiones y pago de millonarias cuotas o vacunas impuestas a comerciantes, empleados, ganaderos, y lo que es peor, como una degeneración, ya hasta los niños, niñas y jóvenes escolares les quitan los celulares y el poco dinero que sus padres les dan para comprar alimentos en los momentos de recreo.

A todo lo anterior le sumamos hechos horrorosos y demoniacos como son las violaciones sexuales a niños y niñas a quienes después asesinan. Criaturas recién nacidas son abandonadas y arrojadas por sus madres en lugares solitarios o en basureros.

Aquí viene a bien, traer a colación lo que expresó un especialista en ética como el  gran filósofo español Fernando Sabater: "cuando personas supuestamente normales cometen barbaridades como esas, es señal de que la sociedad perdió el control de sí misma y las personas no tienen la noción de lo que es correcto e incorrecto, se van perdiendo la ética, la moral y los valores".

Si nos anclamos a mirar los problemas de la Venezuela de hoy, con una pasibilidad cómplice e involuntaria llegaremos a la triste conclusión, que este bochornoso e inhumano acontecer no tiene solución para nuestro país, y que solo nos queda la esperanza remota de curar esta sociedad venezolana enferma y desmoralizada con un modelo de gobierno distinto, con valores democráticos y amor a la libertad.

Lo inconveniente es que las costumbres, hábitos, conductas y el mismo modernismo de hoy se han globalizado: nos vestimos con la misma moda, todas las mujeres jóvenes se parecen unas a las otras con sus prótesis mamarias casi al descubierto y su pelo alisado con una plancha, consumimos comida rápida o la llamada chatarra en los centros comerciales y actuamos igual a como lo hace el resto del mundo. 

No debería ser así, cada nación y pueblo deben conservar sus sanas costumbres y valores, hábitos y leyes acordes, como lo más noble del ser humano. La pérdida de valores se puede recuperar a través de una cristiana enseñanza en los hogares, en escuelas y colegios a las nuevas generaciones ¿Dígame si estoy equivocada o no amigo lector?   



martes, 25 de septiembre de 2012

LAS PERSONAS CARENTES DE MORAL Y DE VERGÜENZA


LAS PERSONAS CARENTES DE MORAL Y DE VERGÜENZA
Zenair Brito Caballero 
(britozenairgmail.com)

Hoy al escribir este artículo puedo considerarme, de alguna forma, una escribidora, léase bien no escritora ni escribiente. Viéndolo así ¿Qué necesito para serlo?, pues claro, escribir y es lo que hago todos los días porque lo sé hacer. Hoy he aprendido a apreciar los pequeños detalles, los pequeños regalos que nos da la vida. He aprendido a escuchar la armonía que pueden tener dos palabras que se unen formando un verso, y más tarde un hermoso poema que adormece corazones, sin pudor alguno.

He aprendido a amar las palabras y lo delicioso que se siente escribirlas, para que luego otro, llegue a leerlas. He crecido como mujer, como madre, como abuela, como persona y disfruto ser  como lo he sido siempre honesta, decente y auténtica. Eso sí, disfruto al quitarme la máscara y poder dejar que vean, lo que de verdad soy.

Disfruto ver más allá del horizonte. De llegar lejos, adonde me lleve la mente y el corazón. Creo que a eso le llaman ser más humano. Como también se aprende a odiar, hacer rabiar, y a ser orgulloso. Cosas no tan buenas, pero que le dan sabor a la vida ¡y de qué manera! También me he dado cuenta que en este mundo de los medios impresos hay personas no tan nobles, sin escrúpulos, inmorales para no decir malas. A veces los describiría como víboras que engullen su presa ferozmente

Pero eso es algo grotesco. Son individuos que no ven la parte bonita de la vida, que no se dedican a soñar; sino a crear pesadillas para los demás. A veces me duele haber cohabitado legalmente tantos años o tratado con una persona como esas. Que disfrutan sádicamente ver como la rabia trata de apoderarse de corazones sinceros y libres de toda tiranía

Son enfermos mentales, que como si bebieran la sangre de un sabio, sin darse cuenta que tiene los efectos del veneno para aquel que la bebe, sin antes apreciar su pureza ese que solo la bebe por amor a hacer el mal, y no por amor a saber utilizarla y proveerse de toda sabiduría que proporciona.

Hay personas de todo tipo y personas con el alma de diferente color. Unos la tienen negra y otros blanca, como la nieve que en invierno cubre los caminos y callejones. Unos la tienen azul, como los ojos de aquella diosa, la de los ojos de lechuza. Otros la tienen roja, como las llamas que yacen crepitando, formando el fuego infernal. Que es único por la maldad que enciende. Como también puede ser la pasión convertida en deseo.

Yo no pienso que aquellos que tienen negra el alma sean malvados y vacíos de sentimiento, al contrario. Pienso que están llenos de dolor, de remordimientos de conciencia, agonía, sufrimiento por todo el mal que han hecho en su recorrido por la vida. Pues, el negro representa la ausencia de color. Y viéndolo de esa forma. La única compañía que tienen es la de la amargura y la agria soledad interior.

En fin volviendo a los tipos de persona las que de verdad no le ven el sentido a la vida son aquellos que tienen bocas impertinentes. Como aquel que se califica de alta moral, honesto, inmaculado y puro. Quien no le conoce que le compre. Me encantaría saborear un final como aquel, que ya no es un final hubiese sido interesante dejar esto hasta aquí, pero el impulso de seguir escribiendo me come por dentro.

No comprendo, cual es la parte dulce e interesante de vivir vanagloriándose de  actitudes y valores que no se tienen porque se desconocen ¡POBRE HOMBRE!,. De decir cosas de su vida solo por el placer de crear un rumor que no tiene ni pizca de realidad porque la mayoría solo conoce la imagen que aparenta frente al espejo

Yo pienso que el verdadero sabio calla y se limita a observar. A trasmitir con los ojos, únicamente su verdad, sin necesidad de vanagloriarse para con ello desprestigiar y ofender a los demás.

Las personas deberíamos ser como obras de arte. Como cuadros que posan guindados en la pared. Que conservan su belleza interior sin opacar la de alguien más. Que enseñan una pequeña parte de su ser, para así, atraer al espectador a que se plantee descubrir del cuadro, sus secretos, esos que se esconden debajo de esas numerosas capas de pintura

A veces pienso que no deberíamos tener boca, para saber y poder callar y así, tener más tiempo para aprender a sentir y aprender a amar. Para instruirse a darnos cuenta que hay cosas que hieren y que hacen daño en el corazón. Y cosas que de verdad, si deberían ser escuchadas. Porque es eso lo que a veces hacemos todo lo contrario, golpes bajos de palabras escritas en un diario o en una pobre columna periodística para echárselas de dechado de virtudes y que dejan almas afectadas. Pues los culpables, son aquellos como aquel de boca desvergonzada e inmoral.