miércoles, 11 de septiembre de 2013

“DEBEMOS BUSCAR LA FORMA DE SER FELICES”

“DEBEMOS BUSCAR LA FORMA DE SER FELICES”

Zenair Brito Caballero
Hoy en este artículo, voy a dejar por un rato mi escritura sobre la política venezolana y escoger mi condición de Dra. En Psicología y en Ciencias de la Educación, para escribir lo importante que es para los seres humanos buscar y procurar encontrar la felicidad. Tal como los viajeros nómadas llevan una pesada alforja en la espalda, cada ser humano lleva una carga en el alma, donde se esconden nuestros sufrimientos y alegrías, esperanzas y desventuras, odios, rencores y amores, fantasías que a veces se convierten en la guía de nuestras vidas. 
En ocasiones, también nos cargamos con las angustias de nuestros familiares, de los  hijos, de los amigos, en un intento por ayudar a superar sus problemas y dolores a quienes están cerca de nosotros. Y quizás por yo una especialista en el área psicológica, vienen a mi montones de personas en busca de orientación y consuelo.
Pero a pesar que es tan hermoso pensar que podemos ayudar a alguien a librarse de su carga psicológica, debemos ser recatados y aprender a colmar la mente de aspectos positivos y a tratar de olvidar todo aquello que no podemos resolver, pero que produce más pesada la bolsa que llevamos.
La valentía, la intrepidez y la fortaleza de la voluntad, nos permite vencer el miedo y no quedarnos paralizados ante las dificultades, así como responder con firmeza a las exigencias de nuestra vida. También supone defender nuestras convicciones y valores, aunque eso en muchos casos provoque críticas e intolerancia.
La Integridad personal se compone de rectitud, moral, honradez, sinceridad y la capacidad de saber defender las propias creencias y los valores. La persona con estas cualidades asume sus errores y los reconoce, y tampoco tiene ningún problema de señalar los errores de los demás. Muestra sus intenciones, ideas y sentimientos, aunque haya quien no las comparta y cumple sus compromisos y sus promesas en el entorno personal, social y laboral.
La vitalidad de nada sirve si nuestra mente se obnubila de tristezas, sufrimientos y errores propios o ajenos. La fortaleza vital implica que la persona pone pasión en las tareas que ejecuta y muestra entusiasmo por el hecho mismo de vivir. Lo contrario es la apatía, el desinterés, la falta de energía y por último, la tristeza, la melancolía o depresión.
Pero si a esa carga que llevamos en el alma, la llenamos de frustraciones, miedos, desesperanzas y proyectos no logrados, y además le sumamos las miserias y sufrimientos de quienes nos rodean, nos dificultan el camino y no nos permiten disfrutar la vida.
Es como si fuera un saco de piedras que llevamos en la espalda y no nos dejan caminar con libertad. Es necesario, entonces, elegir entre las piedras preciosas y las que no tienen valor, las cosas importantes y las que no lo son, los problemas de seres más cercanos y de aquellos que no nos incumben.
Entonces hay que descargar ese "morral", y para eso hay que hacer un alto en el camino de nuestra vida y observar qué es lo que más nos hace sufrir o qué nos lleva a la alegría y a la felicidad.
De este modo podemos decidir ¿qué es lo que podemos tratar de tirar y qué debemos conservar para aligerar la carga?. Una vez que sea más ligera, nos permitirá comenzar nuevas experiencias y explorar nuevos caminos adonde pueda llevarnos la vida y buscar la forma de ser felices.
Porque ésta es nuestra obligación para con nosotros mismos y quienes nos rodean. Si somos felices podremos trasmitir esa felicidad, esa alegría a quienes nos acompañan en el camino de la vida y así nos veremos rodeados de quienes realmente nos quieren y su felicidad también será la nuestra.

Así, si podemos conservar lo que es realmente importante y tirar todo lo superfluo, y además de aceptar que quienes están junto a nosotros nos ayuden a llevar la carga, podremos conservar los pensamientos positivos y los buenos recuerdos, que pueden ser las alas que faciliten, -a pesar de las dificultades y los sufrimientos-, poder llevar una buena calidad de vida.  

¿CÓMO MEJORAR LA EDUCACIÓN PÚBLICA?

¿CÓMO MEJORAR LA EDUCACIÓN PÚBLICA?

 Zenair Brito Caballero

Dado que en este gobierno socialista-comunista venezolano se nombra tanto la palabra “Educación”, no me parece ocioso volver a retomar algunas cosas referentes a dicho tema. Y por ello, es bueno traer a colación en este artículo de opinión los planteos exigentes, que salen del círculo de docentes universitarios de extraordinaria excelencia, ¿Cómo mejorar la educación pública?, que nos trae el historiador y educador escocés Niall Ferguson.
En su último y excelente libro que acabo de terminar de leer (“La gran degeneración. Cómo decaen las instituciones y mueren las economías”), Debate, junio de 2013), el autor citado Niall Ferguson se replantea la necesidad de reformar  la política educativa del Reino Unido para mejorar decididamente la calidad de la enseñanza.
En ese sentido,  el eminente educador y erudito Ferguson adopta una postura más radical y exigente. Sostiene que es necesario “incrementar de manera significativa el número de instituciones educativas privadas” y, paralelamente establecer un programa de becas para asistir a los niños de familias de menores recursos.
Este destacado académico e ilustre educador escocés reconoce, que la educación estatal cumplió un importante papel en la alfabetización masiva, pero advierte que no es idónea para enfrentar el problema de la calidad. ¿Por qué? Se pregunta Porque “la calidad disminuye debido a la falta de competencia y al encubierto poder de los intereses creados de los ‘productores’ (léase profesores, maestros y educadores en general).
Hay que vencer los “prejuicios y las preocupaciones ideológicas” –argumenta- porque “las instituciones educativas privadas desempeñan un papel crucial a la hora de establecer y elevar los estándares educativos en todo el mundo”.
No se trata de eliminar a las escuelas públicas sino apostar por la biodiversidad, porque la “mezcla de instituciones públicas y privadas con una competencia significativa favorece “la excelencia” que en Venezuela brilla por su ausencia”.
Ferguson nos sugiere en su libro, un sistema educativo que favorezca un mayor control de la sociedad civil en la enseñanza, que existan escuelas independientes, autónomas, con subvención privada y libre para elegir alumnos y programas de estudio.
Si bien el educador e historiador piensa sobre la realidad de su país, sus reflexiones bien podrían ser un interesante punto de partida para atacar los graves problemas que enfrenta Venezuela en el campo de la educación en estos momentos. 
Las experiencias de los colegios y liceos de Fe y Alegría, muestran que con una mayor intervención de la sociedad civil, es posible atacar el ausentismo escolar, aumentar el conocimiento de los alumnos y el compromiso de las familias.
Las huelgas de los maestros y de los profesores de los liceos venezolanos son para honrar su escuálido salario, que no les alcanza ya ni para sobrevivir y es apenas la punta del iceberg con el que choca la calidad educativa. Es un asunto mucho más profundo que las movilizaciones docentes por mejoras salariales. En todo caso las protestas de maestros y profesores de escuelas primarias, de liceos y de universidades, son un síntoma de la enfermedad que ataca a la educación venezolana y por eso un aumento real del presupuesto educativo no resolvería todos los problemas de fondo que son muchos.
La educación pública en Venezuela enfrenta una crisis de tal magnitud que está poniendo en riesgo el crecimiento económico del país de los próximos 20 años. El problema de fondo que enfrentamos hoy es la política educativa socialista-comunista a la cubana, que le dio al Estado un sistema educativo paralelo al formal llamado misiones,  que cuasi monopoliza en la ejecución de un sistema escolar gratuito, obligatorio y laico, además de mucha cantidad de participantes, pero de mediocre calidad educativa. La reforma de la IV República fue  muy exitosa en universalizar la educación no terciaria. ¿Pero es adecuada esa política exitosa de finales del siglo XIX y del siglo XX para enfrentar los retos del presente?
Un país como Venezuela, sin un capital humano de calidad no puede proyectar un futuro venturoso para sus ciudadanos y no solo pensando en la economía. Está comprobado que ello tiene también un impacto en los atributos democráticos del  país.
La revolución educativa del siglo XXI debe perseguir el norte de la calidad y la excelencia con un doble propósito: enseñar los contenidos adecuados para los desafíos del futuro sin ideologización ni adoctrinamiento politiquero, y retener a los miles de jóvenes que abandonan un sistema de educación anticuado y poco útil para las exigencias del mundo actual.
Por todo ello, debo coincidir con este gran historiador contemporáneo cuando dice que “la revolución educativa del siglo XXI será que la educación de calidad esté al alcance de una creciente proporción de niños, adolescentes y jóvenes”. Y para lograrlo es clave la presencia y el compromiso de la sociedad civil. No podemos lavarnos las manos diciendo que es solo un problema de los gobernantes. Ellos deben asumir la mayor cuota, pero es nuestro problema y el de todos los venezolanos, porque allí se juega nuestro futuro y de las nuevas generaciones.

“APRENDE A DECIR QUE NO”

“APRENDE A DECIR QUE NO” 

Zenair Brito caballero

¿Por qué nos cuesta tanto decir NO a las peticiones que nos hacen los demás cuando éstas no son buenas o convenientes para muchas personas? Muchos de nosotros fuimos educados para complacer a los demás aun cuando en algunos casos esto signifique renunciar a nuestros sueños o intereses personales.

Eres de las personas que con frecuencia se escucha respondiendo: ¡Claro nos encontramos donde tú quieras!, ¡Vamos a ver la película que te guste!, ¡Está bien, yo te recojo a las 4:00 en punto!... todo esto muchas veces sin tener ganas o teniendo otros compromisos que tendrás que cancelar para poder complacer a estas personas.

¿Dices cosas que no sientes para quedar bien? O ¿te dejas convencer con facilidad para hacer algo que no te provoca? Si la respuesta es sí, hagamos una reflexión importante juntos porque tal vez, tienes problemas para decir que NO, sin sentirte culpable.

Algunas de las razones por las cuales te es tan difícil decir que NO son: Porque tienes miedo de perder el cariño de algunas personas, entonces te dedicas a complacerlas para que te quieran. Porque te enseñaron a complacer a los demás, porque quieres ser aceptado y entonces vives en función de otros ignorando muchas veces tus verdaderos deseos.

También porque no has practicado suficiente el arte de decir que no, ya que cada vez que vas a hacerlo le miras la cara a la otra persona y te arrepientes antes de decirlo. Cuando en lugar de decir que NO dices que sí... generalmente más tarde te sientes arrepentido y molesto con la persona o contigo mismo por ceder una vez más a pesar que tu decisión era decir que no.

Además, es una falta de respeto a ti mismo que muestra a otros que pueden conseguir de ti aquello que necesitan ejerciendo un poco de manipulación. Y por supuesto cuando te sientes abrumado por la cantidad de compromisos que has adquirido sin querer, tu autoestima se baja reafirmando tu incapacidad de superar la situación.

Defiende tus verdaderos deseos, fortalece tu autoestima y aprende a decir NO, sin quedar o sentirte mal. No se trata de ser insensible a las necesidades y a los deseos de los demás, se trata de aprender a pensar en ti mismo a ratos. Mira a los ojos... y afronta la situación. - Atrévete a decir, siempre, lo que quieres.

En lugar de disfrazar tus verdaderos pensamientos o sentimientos, anímate a expresarlos a la otra persona sin darle muchas disculpas y sin sentirte molesto. Encuentra las mejores palabras para decirle: Lo siento mucho pero no puedo quedar contigo para esa hora porque tengo otro compromiso previo. No te sientas responsable de la situación del otro. - No te justifiques. Cuando das muchas explicaciones para justificar tu negativa a complacer a la otra persona, muestras inseguridad y le das espacio al otro para seguir dándote razones hasta que logre convencerte de que cambies tu respuesta negativa - Con amabilidad, mantente firme.

Esta es una buena combinación que muestra tu seguridad y al mismo tiempo la claridad y la responsabilidad frente a tus compromisos. Hay momentos en los que podemos mover un poco nuestra agenda para apoyar a otro pero no podemos hacerlo todo el tiempo, porque corremos el riesgo de perder el manejo de nuestro tiempo y el cumplimiento de nuestros propios compromisos. –

No te afectes por la reacción de los demás. Muchas veces estás tan atento a la reacción de la otra persona cuando dices no, que al notar su malestar te sientes culpable y sólo unos segundos después te escuchas diciendo: Está bien, yo veo lo que puedo hacer para estar ahí... Recuerda que eres tú quien le enseñará a los demás a respetarte como persona y a valorar tu tiempo y disponibilidad, no te sientas culpable ni temeroso de su rechazo. –

No te dejes manipular. Cuando los demás conocen tu debilidad, se aprovechan de tu incapacidad a decir que no para solucionar sus situaciones personales. Fortalece la confianza en ti mismo, valórate y siéntete seguro para establecer límites firmes que les impidan a los demás manipularte. –


Arriésgate a ser tú mismo. Pregúntate: ¿Qué es lo peor que puede pasar si en un momento dado dices que no? Te dejarán de querer, se alejarán de ti, se molestará la persona... tal vez. Pero también te puede suceder que los demás aprendan a respetarte y acepten de buena gana tu negativa sabiendo que detrás de ella, existe el mismo cariño y la misma disposición de compartir y cooperar britozenair@gmail.com

domingo, 8 de septiembre de 2013

“LA REALIDAD APOCALÍPTICA QUE VIVIMOS EN VENEZUELA”

“LA REALIDAD APOCALÍPTICA QUE VIVIMOS EN VENEZUELA”

Zenair Brito Caballero

Los hechos fortuitos más recientes, y aun los acostumbrados socio-políticos y económicos acumulados en los últimos 15 años (quizá desde el instante mismo del ascenso del difunto comandante al poder en 1998), me hacen concluir sin rodeos, que este modelo político se agotó, que este modelo de país, se agotó, que este modelo económico y sus distorsiones introducidas, se agotó, que el modelo de Estado adoptado, se agotó, que el modelo mismo de nuestra vida republicana y nuestro modelo democrático, simplemente se agotó; y se agotaron todos, completamente.
Vivimos hoy el gran vacío de una cuasi democracia vivida durante 40 años, que debido a la incapacidad oportuna de introducirle los correctivos correspondientes, ha dado como resultado una realidad espantosa, un tal socialismo del siglo XXI donde la corrupción social y política, la violencia sin límites, el reinado de los antivalores, el triunfo de los mediocres y la mediocridad, la extorsión, la vida delincuencial, la docilidad e indolencia frente a los abusos del poder político, el clientelismo gubernamental a mansalva, la tremenda crisis de liderazgo de ideas, personas y proyectos, el sometimiento a los designios extranjeros (de Cuba y aliados comunistas), la incapacidad de solucionar los problemas de fondo del país, las campañas electorales grises sin nuevas propuestas de soluciones estructurales, viables, procedentes, oportunas, realizables y financiables; el candidato del gobierno a la presidencia del país, con discursos como los de su predecesor Chávez, cargados de odio, de insultos a la oposición, de populismo, manipulación de las emociones de sus seguidores y promesas de realización de obras casi faraónicas sin explicación de su financiamiento, con discursos populistas y engañosos (“telepopulistas” en franca “video política”).
La crisis profunda de fiscalidad de este país que amenaza con hundirlo cada vez más en una crisis de pago de incalculables proporciones; la actuación conspirativa en la Asamblea Nacional de “fracciones” parlamentarias gobierneras Psuvistas en contra  de los diputados opositores, que constituyen el último reducto decente y honesto de control constitucional del poder que nos queda a los ciudadanos bien nacidos de este país; el grande y abierto desprecio que muestran funcionarios operadores de la partidocracia hacia las instituciones, la institucionalidad, el Estado de Derecho y la independencia interorgánica.
La confrontación perenne entre cúpulas empresariales gobierneras que se disputan el control político del Estado, para de esa manera poder privilegiar sus muy particulares intereses; el manoseo que se hace de las instituciones públicas en cuanto a sus presupuestos y el tráfico de influencias; la pasividad con que los jóvenes de este país son indolentes frente a semejantes actuaciones de una clase política roja-rojita mayoritariamente corrompida y “amañada”; la facilidad indescriptible con que un diputado de un partido político se declara “independiente” o salta la talanquera, y de esa manera lograr correlaciones aritméticas legislativas para lograr aprobaciones parlamentarias de cuestiones altamente impopulares o de poca conveniencia para el país.
Cuando veo como triunfa la violencia con saña; cuando es claro que este gobierno socialista-comunista no tiene ni tuvo nunca una política criminal de Estado, con todo lo que ello implica; cuando el sistema judicial de este país se encuentra literalmente colapsado y cumpliendo órdenes del Ejecutivo, cuando a los criminales les imponen penas irrisorias por “falta de pruebas”; cuando no existe una investigación medianamente decente de los hechos delictivos, cuando no existe una investigación científica del delito, cuando la “reina” de las pruebas para condenar en este país es la prueba testimonial.
Cuando se viola, se roba, se extorsiona, se asesina y se cometen cualquier cantidad de ofensas delictivas frente a la población civil indefensa y trabajadora; cuando el mentir, el engañar, el chantajear y el defraudar se han vuelto sinónimos de lo “correcto” y lo “bueno”; cuando los ciudadanos ya no se sienten representados ni un ápice por los líderes políticos; cuando ser político ha llegado a ser sinónimo de “el que engaña y roba”; cuando la desconfianza en el sistema de justicia es negativo y generalizado, cuando los robos y atracos están a la orden del día; cuando ya no existe una sola cosa decente en quien confiar, y ni en el deporte existe honestidad y ética, entonces y sólo entonces me queda más que claro, que nuestro modelo de vida social mismo se ha agotado y por ende nuestro sistema político creado para que le dé un sentido de orden a aquél también.
Me recuerdo de aquella frase pronunciada por Ayn Rand, escritora estadounidense nacida en Rusia, quien en 1957 en su famoso libro “La rebelión de Atlas”, al señalar: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos  contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces usted podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.

No quería pensar, pero ya lo pienso, que mi sociedad venezolana está condenada, pero me es más que claro, por todo lo señalado y descrito que este modelo político se agotó, que este modelo de país, se agotó, que este modelo económico y sus distorsiones introducidas, se agotó, que el modelo de Estado adoptado, se agotó, que el modelo mismo de nuestra vida republicana y nuestro modelo democrático, simplemente se agotó; y se agotaron todos, completamente. ¿Pero cómo se desmontan esos modelos perversos y distorsionados? Mediante una gran revolución democrática que los sustituya, ¿Por cuáles? Responda usted amigo lector porque yo no soy política, pero si observadora de lo que ocurre en mi país y una sola golondrina no hace verano.

“ALIANZA NO ES IGUAL A CONSPIRACIÓN”

“ALIANZA NO ES IGUAL A CONSPIRACIÓN”

Zenair Brito Caballero

El riesgo de irrespetar la ley o la autoridad que la ejerce, reside en el pensamiento que con estos hechos no se destruye el tejido institucional que sostiene la armonía y la confianza. Solo aceptar que alguien pueda sentirse superior a la ley, es descabezar la posibilidad de poseer la ansiada igualdad de derechos. 
Esa acción llevará al final a un caos donde logrará imponerse el más intrigante, el más corrupto, corrompido o deshonesto, el más mordaz, irónico y socarrón, el capaz de rebajar sus comportamientos, en aras de mantener su posición, aunque el resultado sea daño y que ningún hecho resista una mínima revisión.
El incremento de la corrupción en Venezuela en estos 15 años de gobierno socialista-comunista, está contribuyendo al hundimiento de la esperanza de un alto porcentaje de venezolanos, a la imposibilidad de separar el engaño, la mentira y la falsedad de la verdad y origina sinnúmero de violencias.
La violencia puede llevarse a cabo de diversas maneras: A través de golpes u otras conductas físicas que hagan daño físico; por medio de influencia psicológica, aterrorizando o manipulando de forma negativa los sentimientos; ejercitando o propiciando el aislamiento o el rechazo social de la víctima; o a través de amenazas o insultos directos o cartas, que porten acusaciones falsas y/o difamaciones sobre el lastimado.
Es corrupto considerar que la convivencia es voltear la mirada y decir “yo de leyes no entiendo nada”, cuando al lado se viola lo legal. Eso no es convivencia. Eso es complicidad. Esta situación se debe fundamentalmente a que en el ámbito se justifica la violación a las normas y, entonces, se finge creer que el problema reside en la forma como se redactan las leyes y los decretos. 
Esa manera de violar la ley “sin querer queriendo” como decía el famoso Chavo del 8 es peligrosa, pues se convierte en permisividad del delito y en la perniciosa idea que trasgredir la ley no genera consecuencias.
El mejor programa de gobierno o de administración que pueda tener cualquier partido, movimiento político o propiedad horizontal, es el respeto al ordenamiento constitucional, el jurídico, los reglamentos, las resoluciones, sentencias, los estatutos y reglamentos.
Mientras tanto, alrededor de la corrupción, quizás muchos venezolanos no adviertan el riesgo de sus acciones y no perciban el tamaño del monstruo que se está gestando. Es un monstruo que al final comerá ciudadanos venezolanos, vecinos o adeptos, que ahora pueden estar perdiendo la capacidad de sentir asco, repugnancia, hastío y de desobedecer o transgredir.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

VENEZUELA EN LA IV O EN LA V REPÚBLICA

VENEZUELA EN LA IV O EN LA V REPÚBLICA
Zenair Brito Caballero
Venezuela en la llamada IV República había sido llamado el país de las misses, de las bellísimas playas y abundante petróleo. Antiguamente era una nación democrática rica de oportunidades, alegre, dicharachera, generosa y solidaria con las democracias emergentes de nuestro continente, la que homenajeó a Nelson Mandela estando aún en prisión y prácticamente desconocido para la mayor parte del mundo.
La Venezuela que abrió los brazos, fábricas, universidades y empleos a todos aquellos seres humanos que en su momento tuvieron que huir de dictaduras y persecuciones, republicanos de España, políticos y catedráticos de Chile, Argentina, Uruguay, rebeldes, escritores, cantantes y actores de Cuba, Nicaragua, El Salvador,
Errantes judíos apátridas de la persecución nazi, cristianos armenios, de los jóvenes turcos, fugados de la Isla del Diablo de la Guayana francesa como lo fuere Papillón, sin preguntar de donde venían o lo que hacían, porque se les invitaba a quedarse, a trabajar en esta tierra, a fundar familias tropicales, a dejar su esencia, conocimientos y culturas en nuestros llanos, costas y montañas; en ese país donde ahora debe huir su juventud acrisolada de genes sembrados de viejos y nuevos mundos, a veces sin saber a dónde ir ni porque deben salir, se está produciendo un fenómeno apático, indiferente e insensible, que a veces nos cuesta explicar.
¿En esos seres inhumanos, impasibles, indiferentes se han convertido los venezolanos en tan solo 15 años de adoctrinamiento socialista-comunista? Quizá, o tal vez el paulatino ejercicio de la represión, la abierta aplicación del terrorismo judicial, el ajusticiamiento selectivo, el callejero en manos del hampa, la atemorizante presencia de círculos armados hoy pasados formalmente a engrosar la filas de la Milicia popular, el apresurado y conveniente enriquecimiento de propios y extraños, al lado de un desenfrenado, planificado e inducido consumismo, le hayan hecho perder la relación causa y efecto a esa gran masa de venezolanos, alguna vez con aspiración de convertirse en pueblo capaz de razonar, comparar y rebelarse, por relacionar.
Ya casi se llega agradecer al Estado, al régimen socialista-comunista-castrista venezolano, el permitírsele existir con el visto bueno del gobierno, a ejercer derechos elementales como dadivas de un estado que las concede.
Largas y continuas son las colas de seres humanos que madrugan antes de salir el sol, para estar a tiempo de comprar el paquete de harina de maíz, café, leche, arroz, pastas, papel higiénico, toallas sanitarias, pañales desechables, aceite vegetal, carne o pollo que en ese momento el abasto o supermercado tiene en existencia, y permite a cada cliente adquirir una o dos unidades.
Las encuestas señalan que los venezolanos claman por seguridad, prestación adecuada de salud, medicinas, vías de comunicación, transporte, electricidad, pasta de dientes, papel de oficina, cemento, cabillas, pinturas para casas, industrias, para los lienzos del artista y, aún así en una inexplicable ausencia de capacidad de relacionar causa y efecto, siguen una y otra vez votando por los mismos rojos socialistas-comunistas.
Como si el régimen fuera igualmente fruto y víctimas de circunstancias inexplicables y no el origen de la angustia, de las muertes causadas, del enfermo sin medicina, de los alimentos abandonados en los puertos, de la corrupción generalizada, tribunales serviles, policías asaltantes y la represión indiscriminada; acompañado de la ausencia de ecuanimidad de información por el control ejercido sobre los medios de comunicación, a los propietarios o a los propios periodistas, ya sea por adquisición forzosa, confiscación, multas o creación; por la autocensura de sobrevivencia o el cierre por ausencia obligada de insumos, papel, tinta o repuestos, que solo el estado provee.

Que este desgarrador ejemplo de nuestra patria sirva de luz a los hombres de Latinoamérica que, por conveniencia monetaria entregan el futuro de su país y el de sus hijos a la ilusión de la riqueza oportuna proveniente de ALBA Petróleo, UNASUR, la revolución bolivariana o la promesa de una Nueva Mayoría a la chilena, porque no alcanzarán los países donde refugiarse cuando la guerrilla marxista bajada de la montaña mimetizada ahora en inversionistas de alto vuelo, vistiendo trajes Giorgio Armani, Arcadio Díaz, relojes Cartier, corbatas Gucci, zapatos Rossi o Clark, monos Adidas, firmando sus cheques con estilográficas Montblac punta de oro, carcoma las instituciones y la moral de la república, para imponernos un modelo totalitario socialista-comunista, disfrazado de democracia solo porque votamos en elecciones fraudulentas. 

“ANTES DE RECONOCER AL OTRO DEBO RECONOCERME YO”

“ANTES DE RECONOCER AL OTRO DEBO RECONOCERME YO”

Zenair Brito Caballero

En Venezuela estamos viviendo una terrible crisis de moral y de valores; el respeto, la obediencia, el recato, la honestidad y la dignidad, han pasado a un segundo plano, muchas personas ni siquiera se dan cuenta que la convivencia y la tan anhelada paz, debe empezar por cada uno. 
Cuando no somos capaces de mirar hacia adentro de nosotros mismos, corremos el riesgo de pensar que no tenemos nada que ver en los problemas, pero si tomáramos conciencia o seriedad, sería más fácil solucionar las dificultades. La crisis radica cuando hay un problema serio en el país, y pensamos que no nos incumbe y es lo que sucede a muchos venezolanos y venezolanas.
Muchas personas no les dan las soluciones adecuadas a los conflictos y no aprenden de los errores, por eso vuelven a cometerlos. El empezar por nosotros mismos, hace posible la reflexión, la cavilación, la meditación, la sensibilidad y el sentido humano que cada uno debe tener. El camino a la sabiduría empieza cuando somos capaces de comprender lo que sucede a nuestro alrededor.

Está comprobado que quienes tienen la capacidad de meditar sobre sus actos, son más pacíficos y tienen mayor tranquilidad interior, mientras quienes se mantienen llenos de rabia echándole la culpa a los demás de todo, viven sin sosiego y sin quietud.
Nuestra cultura nos ha inculcado a pensar siempre en los demás, pero ¿Quién puede pensar en el otro, si usted no piensa en sí mismo? El autorrespeto, la autoestima o amor propio son indispensables para relacionarse con los demás, cada quién da de lo que tiene.
Antes de reconocer al otro, amigo que me lees, debo reconocerme yo primero. Si desde pequeños nos enseñaran a meditar y a manejar nuestras emociones y nuestra mente, aprenderíamos a querernos, a reflexionar y ante todo, a tener confianza en nosotros mismos, para que todo no sea tan superficial.
En la actualidad la mayoría de la gente no valora la esencia y el sentido humano de las personas, ahora es “cuanto tienes, cuanto vales” y los valores como el respeto, la solidaridad, la amistad, la compasión y la honestidad se desvanecen tanto, que causan depresión, hundimiento emocional y tormento.

La falta de moral y de valores éticos son unas de las miserias humanas más deprimentes, y es una lástima que no podamos rescatarlos rápido en una sociedad tan corrompida y desmoralizada como la venezolana, porque vivimos en una sociedad vana, frívola y superficial, donde muchos piensan que la felicidad es sinónimo de riqueza y está sólo en las cosas materiales. Por ello, hay que aprender a ser sensibles, para no seguir llenos de basura y miseria a nivel interior.