jueves, 30 de mayo de 2013

“LA ESPERANZA ES EL SUEÑO DEL HOMBRE DESPIERTO”

“LA ESPERANZA ES EL SUEÑO DEL HOMBRE DESPIERTO”

Zenair Brito Caballero

Como un monstruo, el desaliento, el desánimo petrifica corazones y ciega ojos y entendimiento. Los grandes modelos políticos de la última mitad del siglo XX se han derrumbado; las utopías políticas y sociales yacen bajo los escombros de las experiencias fallidas, el socialismo terminó en dictadura y el libre mercado en una hipócrita y falsa bonanza que ha ensanchado hasta niveles inconmensurables la brecha entre los ricos y los pobres; el consumismo, ese dios del postmodernismo, ha contribuido a  crear una sociedad desalmada, en la cual la medida del valor de la persona humana es la posesión de “cosas” y el olvido del espíritu.
En Venezuela, lo que se anunció como un paso de “la locura a la esperanza”, se revela hoy como una esperanza derrotada, porque las causas fundamentales de aquella locura continúan intactas: la injusticia social, la exclusión, el hambre, la miseria, la pobreza, el desempleo y la inequidad social y económica no han sido superadas.
La crueldad del militarismo, tiene hoy su contrapartida en la violencia social, en la polarización, la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia. El despotismo militar sustentado por una camarilla voraz, no fue sustituido por un sistema realmente democrático, sino por un régimen en los que el poder lo ejerce una casta roja-rojita afincada en partidos electorales socialistas-comunistas cada vez menos políticos y más institucionales, movidos por los vaivenes de los proveedores y no por las necesidades de las mayorías.
Es sombría nuestra realidad venezolana, y el desaliento, la desesperanza parecen ser el nuevo fantasma que recorre nuestra nación; pero, en lugar de desesperanzarnos ante tanto conflicto social, debemos comprender que la fuerza para superarlos radica en la esperanza, en la expectación. Eso sí, en una esperanza activa. No se trata de esperar que las cosas ocurran y de sentarnos a ver pasar los días y las semanas confiando en que mañana todo será mejor, sino de actuar para que nuestra esperanza vuelva realidad lo esperado, ser protagonistas de los acontecimientos y no objetos pasivos.
Decía Aristóteles que “La esperanza es el sueño del hombre despierto” por ello titulé este artículo así. Tener esperanza es estar despierto, pero además es esforzarnos por hacer que las cosas sucedan, tal como lo expresa el salmista: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en DIOS, Y tome aliento vuestro corazón.” (Sal 31:24). Y, tal esfuerzo debe estar acompañado de Fe.
La esperanza, ya sea individual o colectiva, es un esperar algo que se producirá en el futuro, algo que no vemos, que acaso nos parece intangible, y porque no lo vemos tendemos a desesperanzarnos y asumir una posición derrotista, pero la Fe, como la describe el autor de la Carta a los Hebreos (11:1) es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Esa certeza y esa convicción son las que impregnan nuestra esperanza de voluntad y conducen nuestros actos hacia la consecución de lo que esperamos.
Independientemente de nuestras creencias, para vivir no podemos renunciar a la esperanza. Un hombre sin esperanza es sólo un remedo de hombre, un ente sin sueños ni aspiraciones, un vacío cubierto de piel.
Mas, también es cierto que nuestra esperanza puede estar basada en razones endebles, provisorias y equívocas. ¿Cuántas veces hemos puesto nuestra esperanza en los políticos, en la bondad de los ricos y la cacareada “detención económica”, en pastores y sacerdotes? Y tantas veces hemos visto derrotadas nuestras esperanzas.
Es porque nuestra esperanza ha nacido de los antivalores de una sociedad que promueve el divisionismo procaz, el egoísmo del “sálvese quien pueda”. Así, más que una verdadera esperanza activa y amorosa que incluya a nuestro prójimo, hemos cultivado una falsa esperanza que reproduce los vicios del sistema, en la cual el centro y los beneficios de lo que esperamos es la satisfacción de los intereses personales, la consecución de los medios por los cuales adquiero poder sobre los demás y no el bien común.
Los cristianos no podemos vanagloriarnos de esa “esperanza”. Al contrario, nuestra esperanza debe tener como referente el reinado de Dios en la tierra. De allí que nuestra esperanza irrenunciable es Jesucristo.
Esto no quiere decir que renunciamos a la esperanza que se deriva de los actos de los hombres, sino que, por gracia de las enseñanzas del Resucitado, nuestra esperanza se centra en la reivindicación de todos los hombres y mujeres que mantienen firme su esperanza contra toda desesperanza y luchan por una mejor Venezuela. 



sábado, 25 de mayo de 2013

¿DÓNDE FUE A PARAR LA PALABRA RESPETO EN VENEZUELA?

¿DÓNDE FUE A PARAR LA PALABRA RESPETO EN VENEZUELA?

Zenair Brito Caballero

Respeto es la consideración, comedimiento, prevención o incluso el miedo que se tiene hacia alguien o algo. También es una manifestación de acatamiento que se realiza por cortesía. Respetar es reconocer, apreciar y valorar mí persona, así como a los demás, y a mi entorno. Es establecer hasta dónde llegan mis posibilidades de hacer o no hacer, como base de toda convivencia en sociedad.
    
El respeto exige un trato amable y cortés; el respeto es la esencia de las relaciones humanas, de la vida en comunidad, del trabajo en equipo, en fin, de cualquier relación interpersonal. El respeto es garantía absoluta de transparencia; crea un ambiente de cordialidad y seguridad; permite la aceptación de las limitaciones ajenas y el reconocimiento de las virtudes de los demás. Evita ofensas e ironías; no deja que la violencia se convierta en el medio para imponer criterios,  conoce la autonomía del cada ser humano y acepta complacido el derecho de los demás.
El respeto es la posibilidad de aceptar tus defectos y virtudes sin poner en tela de juicio lo que ves en los demás, porque jamás obtendrás de otros, lo que no eres capaz de darte a ti mismo, y en la medida en que lo logres, serás capaz de otorgarlo a los demás; es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con el propósito más elevado en la vida.
El respeto es reconocer en sí y en los demás sus derechos y limitantes con dignidad, dándole a cada quién su valor. Esta igualdad exige un trato atento y respetuoso hacia todos. El respeto se convierte en una condición de equidad y justicia, donde la convivencia pacífica sólo se logra, si consideramos que este valor es una condición para vivir en paz con las personas que nos rodean.
    
Se debe cultivar el respeto para construir, nunca para destruir; buscar hacer el bien es la antesala de un buen convivir. Debes quererte cuidando tu cuerpo, no realizar acciones que puedan representar un daño para ti; es aquí donde tu integridad tiene que ser lo más valioso y con esto estarás demostrando respeto hacia tu persona, para así poder gozar de un bienestar físico y mental.
    
Otro aspecto que involucra el respeto, es el de proteger la vida de nuestro planeta, y una forma de demostrarlo es cuidando la limpieza del agua, aire y suelo, plantar árboles para que la tierra se quede entre las raíces y no se las lleven ni el agua ni el viento, usar sólo el agua que  se necesite, defender la vida de selvas y bosques; recuerde que el hombre, las plantas y los animales compartimos un mismo planeta. Por tanto, este sentido de honor y de valor debe extenderse a la naturaleza.
    
En conclusión, el respeto es un valor muy importante en la vida de todo el mundo; el respeto consiste en el reconocimiento de los intereses y sentimientos de los demás en cualquier relación interpersonal. No es simplemente una consideración o deferencia, sino que implica un verdadero interés no egoísta por los demás, más allá de las obligaciones explícitas que puedan existir. 



viernes, 24 de mayo de 2013

¿SE ESTÁ PERDIENDO LA ESPIRITUALIDAD DE LOS VENEZOLANOS?

¿SE ESTÁ PERDIENDO LA ESPIRITUALIDAD DE LOS VENEZOLANOS?

Zenair Brito Caballero 

Su Santidad Juan Pablo II escribió: “el hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso. Viniendo de Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana: si no vive libremente su vínculo con Dios y yendo hacia Dios. El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien se encuentra su dicha”.
Escribió mi padre José Ramón Brito Calles en uno de sus libros: “La libertad es el poder de obrar o no obrar y de ejecutar así, por sí mismo acciones deliberadas. La libertad alcanza su perfección, cuando esté ordenada a Dios, el supremo Bien.”
Sí Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, se supondría que la humanidad debería encausar sus accionares para alcanzar la bienaventuranza a través de múltiples caminos, que cada uno de nosotros elige bajo uno de los principales principios de ser personas: el uso responsable de la libertad.
Entonces, ¿cuándo se dio la escisión entre el bien y el mal?, ¿Cuándo el hombre dejó de creer?, ¿Cuándo el hombre se materializó dejando de lado la esencia con la que fue creado, la espiritualidad? Las respuestas a estas preguntas dan pie a la publicación de un tratado, al cual todavía no estoy preparada para escribir, porque mucho trecho me falta en los peldaños de la vida para llegar a ese estadio de sabiduría.
Lo que sí me inquieta como madre, como abuela y como psicóloga, es el grado de deterioro de la sociedad venezolana de hoy. Encender la radio para escuchar las noticias vespertinas o la televisión para ver los noticieros al cierre del día, no dejan sino tristeza.
Nostalgia causada al escuchar relatos como: “abuelo capturado en flagrancia cuando abusaba sexualmente de su nieta de 8 años”, “padre detenido porque mató a su hija a punta de “hebillazos de su correa” en la cabeza porque sacó calificaciones de 8.0 en casi todas las materias del lapso escolar en el Liceo”, “se posesionó magistrada qué está siendo cuestionado por falta a la ética profesional”, “primo mayor violó a su primo menor de 5 añitos”.
A parte de los femicidios, los ataques de los terroristas a las escuelas o poblaciones en alto grado de vulnerabilidad, actos de corruptela tanto en el sector público como privado, son señales inequívocas que nuestra realidad es sórdida y que poco o nada se está logrando por mejorarla.
¿Será qué estamos en los ciclos naturales del devenir de la humanidad? Sodoma y Gomorra, el Imperio Romano, son dos ejemplos de poderes que han sucumbido ante la pérdida del guía espiritual. ¿Será que estamos los venezolanos en un barril sin fondo?, ¿Hasta dónde tendremos que caer para poder hacer un quiebre a la realidad de nuestra sociedad?, ¿O estamos en un punto de no retorno?
Solo usted, amable lector, tiene el poder y la capacidad de ponerle la tapa al barril y empezar hacerle el quiebre a estas realidades poco esperanzadoras, para aportar a la construcción de un mejor futuro para sus nietos, porque para nuestros hijos no hemos sido capaces de hacerlo.

britozenair@gmail.com


jueves, 23 de mayo de 2013

“VENEZUELA FUE UNA SOCIEDAD SOLIDARIA HOY DESIGUAL Y CON ESCASEZ”


“VENEZUELA FUE UNA SOCIEDAD SOLIDARIA HOY DESIGUAL Y CON ESCASEZ”

Zenair Brito Caballero

Si hoy me expresaran que jerarcas de los Poderes Públicos de la República y sumado a ello, altas personalidades de la vida nacional, están involucrados en delitos, no me sorprendería, solo confirmaría una triste realidad que ya lo han dicho en medios nacionales e internacionales, varios funcionarios del propio gobierno. 

Hace unos años eso ni siquiera lo imaginaría. En mi juventud, tampoco creería, –o por lo menos no aceptaba– que nuestras políticas públicas de Estado consolidaran la desigualdad hasta el punto de ser escandalosa, indecorosa e inconveniente y en constante incremento.
Esta es la Venezuela que hoy tenemos, un país que con un gobierno que se dice socialista-comunista, más que pensar en la solidaridad, protección y la justicia social, da rienda suelta a la  polarización y eso ha generado una sociedad dividida entre revolucionarios y majunches, que no le importa lo que pase, excepto, cuando se siente afectada en lo personal y cuando está en juego su perpetuidad en el poder.
Estoy convencida por lo que observo día tras día, de la necesidad que tienen muchas personas por querer vivir a un nivel económico más alto, aunque para conseguirlo, tengan que arrodillarse al poder, involucrarse en actividades ilícitas, y para algunos o muchos implica ser hábil para los negocios, aunque ello sea mal habido.
Vivimos en una sociedad venezolana de políticos socialistas-comunistas perversos y si no veámoslo, como en nuestro país, recibimos a empresarios y miembros del Gobierno chino para establecer y que vínculos comerciales, pero al mismo tiempo, creo, que todos estamos tranquilos que el sistema de seguridad social chino es inexistente, donde la clase laboral china, en muchos casos lo fragua en condiciones inaceptables, lo que hace que el costo de producción sea menor al de nuestros productos pero aún más, ese costo se ve beneficiado al ser impulsado por la producción de escala, al lograr mayores demandas.
Ante ello, a nuestros hombres y mujeres venezolanos el gobierno socialista-comunista venezolano les trata de inculcar la creación de los micro-emprendimientos, pero ¿qué clase de micro- emprendimientos? Posiblemente de subsistencia y cuestionable, porque es muy difícil competir en esas condiciones. Bueno, apostamos a actividades de mayor especialización que nos permita ser competitivos, pero aunque ello sea de recibo, lo cierto es que los chinos igual lo están haciendo. ¿A qué estamos jugando?
Dejamos de ser una sociedad de la llamada IV República donde se fortaleció la clase media (hoy desaparecida) y contar con una pobreza digna que ascendía por estudios y por méritos a niveles superiores de la escala social, a ser un país donde la clase política gubernamental obtiene dividendos a base de descalabrar a los trabajadores, al erario público y ello, no es un invento, es una realidad hoy y ahora.
Vivimos en una sociedad venezolana donde el nivel económico es exagerado, pero el efecto es una sociedad de pobres con hambre, caldo de cultivo para la violencia, la delincuencia, los robos, los asesinatos, los secuestros y el narcotráfico.
Sin duda alguna, o la clase política comprende su papel en favor de una sociedad venezolana digna, meritoria, plausible, democrática o perderemos definitivamente el país que hoy vivimos y que nos heredaron Simón Bolívar, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre, Andrés Bello, Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Eleazar López Contreras, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raúl Leoni, Rafael Caldera,  entre otros. 



miércoles, 22 de mayo de 2013

“ACUSACIONES Y SEÑUELOS”



“ACUSACIONES Y SEÑUELOS”

Zenair Brito Caballero

La verdad es que, últimamente Venezuela ha sido convertida en un gran depósito de denuncias y reclamos ciudadanos, sin que se avizoren medidas concretas de solución a nada. Tanto la población, como algunos de sus voceros más representativos, de ordinario se limitan a proclamar a los vientos, según se aprecia, todo tipo de alertas y fervientes quejas reclamatorias, sin que aparentemente nadie les escuche, aun estén secundados, y puedan contar con el concurso de algunos productores de programas consecuentes, radiales y televisivos, como de ciertos medios escritos de la prensa nacional o local, para defender los requerimientos elevados, que siempre lucen procedentes.
Aunque las personas griten y “pataleen”, como se dice, todo parece indicar que, nadie en capacidad de actuar aquí oye nada. Todo sigue igual, o peor, en nuestra Venezuela desbarrancada por 14 años de gobierno socialista-comunista: hambre, miseria, pobreza, delincuencia, criminalidad y corrupción solapada por doquier; inseguridad ciudadana preocupante,  con miedo hasta de caminar ahora por las calles y avenidas nuestras en horas del día, y mucho menos, durante las noches, a oscuras normalmente, por culpa de los administradores del negocio eléctrico nacional y sus cómplices políticos rojos-rojitos.
Las cargas impositivas en contra de la población se tornan cada vez más insoportables, por sus efectos directos, o traslativos; también, los costos de los servicios públicos. Pagando los alimentos cada día más caros, motivado en gran parte por la devaluación de la moneda, el desabastecimiento, la inflación y la escasez o a - impuestos aplicados depositándose sobre los intereses que recibe la gente por sus ahorros si es que puede tenerlos forzados para la vejez. Y, ni hablar de la tarifa eléctrica, por un servicio que se hace más ineficiente con el paso del tiempo. ¡Las esperanzas de corrección en  todos esos aspectos, parecen yerbas verdes, de esas que comen los animales!
Venezuela, con una altísima inflación, pincelada o maquillada de mínima por el gobierno, para justificar un alegado bienestar y crecimiento económico; y así, continuar guardando las apariencias de bonanzas, como de un país que progresa, mientras una gran parte de sus habitantes prosigue “tragándose un cable”, como lo expresa el pueblo llano.
Aquí sólo se oye al gobierno socialista-comunista y sus voceros hablar de proyectos de solución, como de la designación de comisiones para estudios y recomendaciones, quedando todo después en el tintero, entretanto los males en que incurren los desaprensivos continúan su agitado curso.
Algunos jolgorios y alharacas, nada más salen a relucir con cierto fervor en los tiempos de campaña electoral; y, los ingenuos ciudadanos siguen creyendo aun en las promesas politiqueras de todos estos socialistas-comunistas busca cargos y posiciones gubernamentales que se gasta la nación.  Después, las promesas se olvidan, y el país continúa metido en los mismos hoyos de siempre, con tendencia a hacerse más profundos cada vez.
Los cordones de miseria se amplían; las hambrunas se extienden territorialmente, mientras un selecto grupo socialista-comunista de “vive bien”, a cargo del erario público nacional, como de la población aportante, que es la “paganini” de cuantos platos se rompen, prosigue engrosando las grandes fortunas  acumuladas por sus miembros.
Ante esa indiscutible situación, ojalá que algunos de los alienados serviles del poder político, no se inclinen ahora por adherirse, en el plano nacional o regional, a las recomendaciones recientes de la ONU, en el sentido de que, para combatir el hambre y la desnutrición que se verifican a nivel mundial, derivadas de la gran pobreza reinante, la gente depauperada se incline por recurrir a la fuente alimentaria de los insectos y otras especies que se arrastran por el suelo entre los montes, y algunos lugares más.
A nuestro entender, esa es una sugerencia que continuamos considerándole como burlona, aunque algunas personas que fungen como cajas de resonancia, y que se podrían calificar como títeres, adulones de los intereses económicos poderosos, no lo entiendan así, y traten de justificarla, alegando que en algunas partes del mundo se recurre a esa fuente alimenticia desde hace gran tiempo, y que no sería una cosa de tanta significación, el que otras traten de emularlas para combatir el hambre y la desnutrición.
La pregunta que cualquiera  se haría es, que en cabeza con suficiente capacidad pensante y conciencia real, con respecto a sus congéneres, se podría entender como totalmente válida, y estar de acuerdo con una sugerencia de ese tipo, habiendo otras formas factibles, que se reportarían más justas, no sólo para colaborar con la alimentación de los pobres dispersos mundialmente, sino de contribuir a que se descontinúe con esa práctica doquiera que se registre. Pues, no es mentira que  ocurra así; pero, lo que habría que asegurarse es, ¿cuál es la razón real?
Lo que se tendría que determinar en ese orden, con exactitud meridiana, e independencia mental,  reiteramos, es el por qué se tiene que recurrir necesariamente a esa costumbre, si es que se le puede llamar de esa manera al consumo de insectos y demás, en los lugares que se señalan.
No creemos que nadie, con poder adquisitivo adecuado, o condición económica promedio, se inclinaría por comer insectos, u otra especie de animales saltamontes, a menos que no sea para satisfacer antojos, o degustar platos que se entiendan fueran de lo común, sofisticados quizás.
Seguro que, los ideólogos de tal recomendación, como aquellos que la respaldan con firmeza, no comerían nada de esos considerados insectos, ni saltamontes comunes, de los que ellos están sugiriendo, para que ingieran los pobres del mundo ante la miseria, la pobreza y la escasez de alimentos.

¿LOS MEDIOS GOBIERNEROS ORIENTADORES O DISTORSIONADORES DE LA OPINIÓN PÚBLICA?


¿LOS MEDIOS GOBIERNEROS  ORIENTADORES O DISTORSIONADORES DE LA OPINIÓN PÚBLICA?

Zenair Brito Caballero

En el periodismo venezolano la diferencia entre la línea editorial y línea política en los medios de comunicación es casi gradual porque no existen definiciones en su práctica, más bien las dos líneas juntas han creado diáfanos estilos periodísticos, tanto así que ya es normal hacer del espacio editorial, una perfecta tribuna en la que el periodista vierte su pensamiento politiquero o gobiernero socialista-comunista y sucede así en nuestro país, como sucede en todo el mundo, con la única diferencia que en el plano internacional algunos medios definen su identidad sociopolítica y de esa manera son conocidos por sus receptores.

¿Puede el periodismo del gobierno venezolano hacer planteos políticos concretos con clara definición ideológica y hasta partidaria? Claro que puede y de hecho lo hacen en VTV y medios afines. ¿Pero es legítimo? Si, lo es, siempre y cuando el medio defina su identidad político, ideológica y partidaria ante el público, de lo contrario, el medio puede convertirse en un instrumento político ideológico a favor del sector de poder que lógicamente cuenta con su partido político el PSUV, que al final beneficia al político y a su cúpula de poder, sin que importe nada fragmentar la masa de lectores, radio-escuchas o tele-espectadores.

Los medios son indudablemente  instrumentos políticos que sirven de orientadores o distorsionadores de la opinión pública, cuando el medio parcializa su línea editorial para encubrir a sus financistas gobierneros, y denigrar al adversario ideológico sin importar las consecuencias,  lo político se convierte para ellos, en el arma verbal que muchas veces aniquila o desfigura todo lo que viene del adversario.

Es claro que la línea editorial se caracteriza por el estilo o la forma en que se manejan las temáticas públicas, que aunque se traten temas de orden político, no se traspasa ese valor para arengar o tomar posturas políticas, que es cuando se corre el riesgo de parcializar el contenido y ganar imagen a favor de un minoritario sector y perderla ante las grandes mayorías.

La línea política propiamente dicha, si no se sale del canon conceptual que lo respalda, es natural e inherente al rol del administrador mediático, que casi por naturaleza en su condición de clase, tiende a defender intereses que lesionan la dignidad de las clases económicamente en desventaja, esta instancia editorial constituye el punto grávido, donde pueden pesar más las pasiones y militancias ideológico partidarias, que el raciocinio y la ecuanimidad, donde se rompe el hilo fronterizo para que la línea periodística obedezca a los intereses dominantes.

En el techado periodístico de la empresa mediática la gran mayoría de medios venezolanos escritos, radiados,  televisados o cibernéticos, pertenecen asociaciones o grupos de familias, cuyos individuos a su vez son miembros de cúpulas del poder que domina el accionar político ideológico, de organizaciones políticas integradas por sujetos que se constituyen como viscerales guerreros de luchas electorales, quienes con uñas y dientes, trampas y actitudes hipócritas, hacen cualquier cosa sucia para llegar al gobierno donde buscan enriquecerse más y hasta para tapar u obstaculizar la aplicación de la justicia en su contra por los hechos que deben del pasado.

En la asociación del poder económico y el poder político, puede surgir el tipo de periodismo que lesiona más la dignidad y la memoria de las sociedades meridianamente pensantes, que aunque no son libres por albedrío, practican por lo menos el libre pensamiento que construye conceptos y criterios políticos en el azar de la democracia natural.

El periodismo que surge como práctica que defiende, promueve y hasta pervierte al mercado sociopolítico, es a todas luces un juego de doble nivel, donde la visión empresarial se autoproclama como poder social, con capacidad de revertir procesos, manejar conciencias, comprar favores, trampear con estrategias de opinión pública, y hasta satanizar situaciones de gran beneficio social.

Ese periodismo por muy política que sea su línea de expresión editorial, no puede ser más que un juego de ruines politiqueros gobierneros, que con sus palabras torcidas pueden destruir o trastornar cualquier clima social, por muy sólido que este sea.

Las expresiones periodísticas que emanan desde los sectores dominantes del poder, argollas políticas, partidos políticos, son burlescas, inhumanas e insensibles, anti valores que abusan de la libertad de expresión, tuercen los criterios y manosean los conceptos, para generar laberintos ideológicos en el pensamiento popular, al que además le agregan la basura de vulgaridades, comentarios mordaces, y otras bazofias que camuflan la línea editorial de carácter político e ideológico a favor del partido político que ellos representan.

Ese es amigos lectores, el panorama global del periodismo socialista-comunista actual venezolano, que si nos detuviéramos a analizarlo en el día a día, es bastante bien aplicado en la práctica periodística criolla, actividad dizque productiva, que hace malabares con criterios multipolares de alto contenido alienante y deformador de la cultura de las  grandes mayorías, constituyéndose como la gran empresa mediática, responsable de enajenar la identidad cultural real, que a su vez, es peligrosa por sus altos niveles de conspiración en contra de quienes no le son ideológicamente afines.

britozenair@gmail.com

domingo, 19 de mayo de 2013

¡DEMOCRACIA PARALIZADA!


¡DEMOCRACIA PARALIZADA!

Zenair Brito Caballero

"Me gustas democracia, pero estás como ausente". Este graffiti escrito en la pared del estacionamiento de un edificio de una urbanización de Maracay, me puso a reflexionar profundamente sobre el destino de nuestra democracia venezolana, porque el presente y el futuro no son prometedores para su desarrollo.

Desde el esplendor de la democracia ateniense, hace ya más de veinte siglos, el término democracia ha sido el santo grial de los pueblos, se han dado democracias ejemplares en todo el mundo y nosotros mismos hemos tenido periodos de verdadera democracia, aunque su brillo y esplendor haya sido apocado por una clase política y que revolucionaria socialista-comunista que simple y sencillamente vive de ella desde hace catorce años, utilizando el voto sagrado del pueblo para mantenerse en su estatus quo.

El que ayer fue diputado, hoy es ministro o viceministro, el que fue alcalde hace unos cuantos años, hoy busca ser diputado, aquel que perdió sus foros de ayer, quiere regresar a tenerlos, es como "la sociedad de los poetas muertos", como un club social donde lo último que importa es el bienestar de las grandes mayorías, los recursos se emplean mal para poder mantener esa plantilla eterna de burócratas caros y lo triste, hoy Venezuela se cae a pedazos.
El desarrollo del país se detuvo hace 14 años por culpa de la voracidad de la mayoría de ellos, unos desmantelaban la red agropecuaria, los centrales azucareros, fincas privadas en pleno desarrollo, solo  para tener acceso a una flota de camiones articulados por la actividad privada, las carreteras son emparchamientos vulgares de asfalto donde los huecos se volvieron al revés, todo, absolutamente todo se ha envejecido y descompuesto, hay derecho al grito, pero nada más.

Los poderes públicos están tan íntimamente ligados entre sí, que a veces es difícil saber hasta dónde llega uno y donde comienza el otro. ¿Los magistrados no pueden ponerse de acuerdo para tomar correctas decisiones, porque todos quieren ser el presidente del Tribunal Supremo de Justicia y éste tiene que ser afecto al gobierno de turno? Este acto en sí pasaría inadvertido, de no ser que deja a la vista profundas fallas de procedimiento administrativo público que denota la penetración de la corrupción en todos los poderes.

Pregunto aquí reflexionando ¿Tiene el pueblo que tomar las calles para detener una decisión sobre la impugnación de las elecciones del 14 de abril o la auditoría solicitada por Henrique Capriles, el Comando Simón Bolívar y la MUD como  a todas luces se ve  espuria, fraguada con el visto bueno de CNE Y DEL TSJ?. Las palabras democracia, justicia y libertad, hoy por hoy son palabras gastadas en las que nadie cree en nuestra Venezuela.