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¡QUÉ DEBERÍAS PLANTAR TÚ PARA COSECHAR LO QUE ANHELAS!
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jueves, 21 de junio de 2012
¡QUÉ DEBERÍAS PLANTAR TÚ PARA COSECHAR LO QUE ANHELAS!
miércoles, 20 de junio de 2012
“POR UN PERIODISMO CON LIBERTAD”
“POR UN PERIODISMO CON LIBERTAD”
Zenair Brito Caballero (britozenair@hotmail.com)
El 3 de mayo, cuando se celebra
El Día Mundial de la Libertad de Expresión he decidido escribir este artículo por
lo que sobre este aspecto se observa en Venezuela. La mayoría de los
periodistas y colaboradores de los
periódicos venezolanos somos accesorios del medio donde unos ejercen la
profesión, y otros profesionales universitarios como en mi caso, tenemos años
colaborando porque nos gusta y sabemos hacerlo sin ninguna remuneración
monetaria.
Pocos son los profesionales dueños
de sus propios espacios de difusión con la potestad de hablar de todo sin tener
sobre ellos la espada de Damocles, pendiente de una única crin de caballo,
susceptible de soltarse ante un infortunado comentario, acción errónea,
bochornosa ignorancia o simple torpeza.
Los periodistas opositores al
gobierno socialista-comunista viven preguntándose ¿Rodará mi cabeza?; ¿Perderé el sustento?;
¿Qué pasará con mi familia?; ¿Moriré? ¡Oh censura!, ¡oh impotencia!, ¡aleja tus
pérfidas dagas lejos de mí!, ¡te ruego no me hieras más!
Muchos periodistas de la oposición
también sufren esta situación, le dan término al tormento y como consecuencia
lo pierden todo, menos la dignidad, aunque les cueste la vida. “Los admiro”.
Suelen ser citados, recordados, son mártires. Pero admiro más a quienes luchan
por sus convicciones sin llegar al extremo en que peligren sus cuerpos y
espíritus, porque deciden ceder batallas con un claro objetivo: ganar la
guerra.
La mayoría de los periodistas
conocen su ambiente laboral y aceptan no involucrarse en temas que podrían
afectar a la empresa de comunicación en su imagen, en su economía o
generar el disgusto del jefe de redacción; “quien lo niegue es hipócrita”. La
premisa que se practica es razonable y coherente hasta que no estén en juego la
verdad o los derechos del trabajador de la comunicación. En el último caso la censura a los
colaboradores espontáneos de las columnas de opinión.
Últimamente se viene observando la
no publicación de los artículos de muchos colaboradores habituales en muchos
diarios regionales, aun cuando varios de ellos tengan años acompañando a los
diarios con sus columnas de opinión. No se sabe la razón: ¿será que cambió la
línea editorial del periódico?, ¿será que no gustan los artículos al jefe de
redacción?, ¿será que no le gustan los temas? ¿Será que la escritura no tiene
buen estilo literario, sintaxis lógica o no se adapta a los 3000 caracteres que
pide el diario o a las dos cuartillas máximas.
Quien esto escribe, tampoco
recordó las falencias de algunos diarios para quienes colabora, cuando estaba
todo bien con ella, solo las apuntó y las hizo público cuando empezó a sentirse
fuera. No es un reproche, es el ejemplo de nuestra naturaleza y nuestro grado de
compromiso mientras no vemos peligro o una posible invasión a nuestra
preciada y amada zona cómoda.
Pero, ¿qué es lo más ético?:
escribir al diario y recibir por educación una respuesta; rasgarse las
vestiduras ante una injusticia y luego seguir enviando los artículos que sabes
no te van a publicar; agachar la cabeza y cerrar los ojos ante lo que está mal.
Les aseguro que todas estas opciones atentan contra la ética profesional.
Denunciar y renunciar a seguir escribiendo es rendirse; no involucrarse es miserable. Muchos errores y muchas injusticias se pueden reparar a través del diálogo y el consenso, elevando una voz inteligente apartada de enfrentamientos vacíos. Para eso estudiamos y bastante, para comunicarnos, para hablar y escuchar, para dejar hablar y ser escuchados. No hay peor necio que el que se cree dueño de la verdad.
Denunciar y renunciar a seguir escribiendo es rendirse; no involucrarse es miserable. Muchos errores y muchas injusticias se pueden reparar a través del diálogo y el consenso, elevando una voz inteligente apartada de enfrentamientos vacíos. Para eso estudiamos y bastante, para comunicarnos, para hablar y escuchar, para dejar hablar y ser escuchados. No hay peor necio que el que se cree dueño de la verdad.
Cuando una empresa de comunicación
es seria, responde; si no lo es, tarde o temprano perecerá consumida por sus
desaciertos. Los periodistas venezolanos tienen mucho por aprender y mucho por
lo que luchar. La mayoría tiene a su disposición un canal de comunicación
sólido, con trayectoria, y qué mejor escaparate para expresarnos con
estandartes bien definidos, donde la responsabilidad debe marcar las pautas
a nuestras libertades.
Es muy necesario, en estos tiempos
en que nos avasallan las redes sociales, blogs y los comentarios instantáneos,
tomarse el tiempo para estudiar nuestras ideas y pulir nuestros
pensamientos, para conseguir comunicarnos con claridad, directa y sin rodeos.
La ética debe ser nuestra corona y
el coraje la fuerza para blandir la espada más temida: la pluma prestada
por ese genio que fue Miguel de Cervantes.
"EN VENEZUELA CAMINAMOS HACIA UN NUEVO LIDERAZGO POLÍTICO”
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"EN VENEZUELA CAMINAMOS HACIA UN NUEVO LIDERAZGO POLÍTICO”
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ZENAIR BRITO CABALLERO
(britozenair@gmail.com)
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La
desconfianza, el desinterés y la reprobación de la acción política en nuestro
país durante más de 13 años del gobierno del comandante, se deben, en gran
medida, a que el liderazgo político, desde que se inició el actual proceso
revolucionario socialista-comunista (1999), no ha estado a la altura de las
necesidades y exigencias de una democracia moderna.
La
percepción ciudadana del liderazgo político revolucionario, es que el mismo
no evolucionó hacia una plena democracia institucional como se esperaba y,
peor aún, se quedó anclado en la oscura etapa autoritaria de nuestra
historia. Luego, se puede asumir que el actual quehacer político sigue
calcado en el modelo de liderazgo político caudillista, populista, demagogo,
manipulador de las emociones, verticalista, clientelista, intolerante y
antidemocrático que imperó bajo los regímenes militaristas antes de 1958.
En todo
caso, el modelo de liderazgo político autoritario se centra en la concepción
tradicional de dominador-seguidor, en el culto a la personalidad, en la
fuerza del control, en el abuso de poder, en el contubernio y en la
propensión a la manipulación de las emociones, al engaño y al cinismo.
Por el
contrario, en el modelo de liderazgo democrático la acción política facilita
espacios reales de participación, concilia intereses disímiles y promueve la
politización de la sociedad, que no es otra cosa que el reconocimiento de
comunidades de ciudadanos, con autonomía personal y capacidad de deliberar,
decidir, asumir responsabilidades y encarar el futuro con libertad, cohesión,
confianza y seguridad.
Sin duda,
la vigencia del liderazgo político autoritario en Venezuela no solo mantiene
el divorcio entre la mayoría de la población y la clase política, sino que
también obstaculiza la consecución de los necesarios acuerdos y cambios
institucionales que nos garanticen el crecimiento económico y el desarrollo
humano sostenible.
Asimismo, la
ausencia de un liderazgo político serio, franco, ético, participativo y
responsable está desembocando en una peligrosa parálisis, en una alarmante
conflictividad y en un patético vacío de autoridad, que, a su vez, están
alimentando una creciente e incontrolable turbulencia social
Urge,
entonces, el surgimiento de un liderazgo político democrático, basado en la
cooperación y el desarrollo de redes sociales, en la celebración de pactos y
acuerdos que sean respetados, en las decisiones y estrategias compartidas y
auditadas, en la transparencia y la rendición de cuentas, en la deliberación
y la negociación sincera, en la inclusión y la comunicación eficaz, y, en
fin, sustentado en una amplia participación ciudadana.
Seguir
apostando al actual liderazgo político miope, autista, reciclado, rentista,
anodino, personalista y caduco, es condenar a nuestra sociedad venezolana a
la recurrente crisis, a la inestabilidad, a la ingobernabilidad, a la
confrontación y lo mas triste, permitir que el actual presidente logre sus
propósitos de inmortalizarse en el poder. Por ello es urgente: el nacimiento
de un nuevo liderazgo político para las elecciones presidenciales del próximo
7 de octubre. HAY UN CAMINO Y ES EL DEL PROGRESO.
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martes, 19 de junio de 2012
“CONDICIONES MORALES QUE DEBE TENER UN GOBERNANTE”
“CONDICIONES MORALES QUE DEBE TENER UN GOBERNANTE”
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Independiente de los atributos
legales para llegar a ocupar tan importante cargo de Presidente de nuestra
sociedad venezolana, hoy me quiero referir específicamente a las cualidades
morales
Para no entrar en malas
interpretaciones y malos entendidos me ciño a los conceptos de la Real Academia
Española (RAE): «Moral» tiene su origen en el término latino mores, cuyo
significado es costumbre. Moralis. Por lo tanto «moral» no acarrea por sí el
concepto de malo o de bueno. Son, entonces, las costumbres las que son
virtuosas o perniciosas.
Nuestra sociedad
venezolana ha invertido los valores morales, al punto de ser muy expertos en
hacer la ley del atajo, referenciada mucho por los revolucionarios
socialistas-comunistas venezolanos, los cuales no son vistos
actualmente como unas personas amorales sino muy habilidosos, he aquí la
inversión de valores .
Invito a todos mis lectores
que tengamos como referente los principios morales de buena conducta social,
porque como dice el viejo adagio popular. "la mona aunque de seda se
vista mona se queda"
Como podemos olvidar las
costumbres pasadas de personajes que hoy aparecen mostrando otras facetas,
tratando de alienar o manipular a la ciudadanía con una demagogia, con
argucias, con un populismo, con manipulación de las emociones, que solamente
los que estamos observando los cambios bruscos de nuestra sociedad podemos
referenciar sin dejarnos confundir por una presunta ideología
socialista-comunista también denominada Socialismo del siglo XXI, que cursa por
ahí tratando de enlodar nuestra
mentalidad con bajos pensamientos calumniosos y ofensivos al candidato de la unidad
nacional.
Como referente social
invito a la ciudadanía venezolana a permanecer despabilados, despiertos,
perspicaces, para no dejarnos sorprender, porque las buenas o malas costumbres
de nuestro pasado son los referentes en el presente.
Se podrá lograr torturar
a la norma para que diga algo que no ha querido decir, pero jamás se
podrá desconocer los antecedentes registrados durante 13 años de mal gobierno
socialista-comunista, con duros golpes morales a nuestra sociedad, porque
detrás de esos malos comportamientos sociales quedaron muchas víctimas y mucho
dolor.
No olvidemos como ha
sufrido el pueblo de Cuba con este señor llamado Fidel Castro que después de
obtener el poder limitó la libertad y como el Comandante luego de 13 años
gobernando a Venezuela, la ha menguado y empobrecido cada día más. Don y
derecho otorgado en la ley, para que fuéramos libres tanto moral y
materialmente, es decir no pertenecer a nadie.
Por eso hay que poner en
práctica la conciencia socio crítica, para poder analizar mas allá de lo que los
ojos ven, y poder analizar y estudiar con lupa los antecedentes y la vida de la
persona que se cree el mesías de nuestro país. Hay un camino para lograrlo y es
el del PROGRESO.
SEGURIDAD SOCIAL, DIÀLOGO Y CONCERTACIÒN
SEGURIDAD SOCIAL, DIÀLOGO Y
CONCERTACIÒN
Zenair Brito Caballero
(britozenair@,gmail.com)
Estamos
viviendo en Venezuela una situación bien delicada y muy difícil, la cual ha
adquirido visos de abierta confrontación, donde los venezolanos transitamos
tiempos complicados y espinosos, con una dura situación política, económica y
social, signada por la corrupción, la delincuencia y la violencia verbal y
física, que tanta sangre y dolor cuesta a nuestros compatriotas, especialmente
a los más desprotegidos.
En medio
de un conflicto entre los Poderes del Estado a partir, sobre todo, de polémicas
resoluciones y decretos de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia, de la Asamblea Nacional y de las 11 Leyes redactadas por el
comandante respectivamente vía habilitante antes que ésta finalizara.
Conflictos,
al margen de quién tiene la razón jurídica, ponen en peligro nuestro frágil y
deleznable sistema democrático llamado revolucionario socialista-comunista, el
cual estremece la estabilidad y el funcionamiento de las instituciones,
obstaculiza la búsqueda de soluciones a la problemática nacional (violencia
física y social, marginación y desempleo, pobreza extrema y deterioro
ecológico), y crea un clima de incertidumbre en la población que para nada
favorece la unidad y concertación que debe privar en estos tiempos duros pero
también llenos de esperanza.
Estremecido
como frágil lancha en un mar impetuoso, padeciendo tal conflicto se encuentra
el pueblo venezolano y sus aspiraciones, deseos y esperanzas de cambio y
desarrollo espiritual y material. Aspiraciones que por influencia mediática, se
ven relegadas a un segundo plano, y limita a la ciudadanía, a la gente que vive
su tragedia diaria, al papel de simple espectador, que impotente mira y lamenta
el deterioro de nuestra ya golpeada y abofeteada democracia venezolana.
De no
resolverse el conflicto de poderes al más corto plazo posible, el país se verá
en una pendiente irracional, cuyos costos políticos y sociales en general,
podrían ser equiparables, con sus propios matices, a los de un conflicto social
extremo. Debemos anteponer a todo interés político o personal la cordura, que
debería expresarse en la búsqueda de soluciones concertadas en base al diálogo
transparente y honrado, para superar las contradicciones surgidas entre los
cinco poderes, con pleno respeto al estado de derecho.
El
diseño del Estado venezolano, comprende la existencia de cinco Poderes con
funciones distintivas (ejecutivo, legislativo,
judicial, moral y electoral), que definen el carácter de nuestra
democracia, aun insuficiente y circunscrita a la representatividad.
La
armonía social, así como el estado de derecho se basa en la correcta y
respetuosa relación y equilibrio entre ellos: deben ser capaces de encontrar un
punto de equilibrio que conjugue la justicia con el derecho; los intereses
estratégicos del país, con las necesidades inmediatas y más sentidas del pueblo
venezolano.
La
polarización ideológica y política no tiene razón de ser, pero es lo que ha
querido el comandante. “Venezolanos somos todos y todas, y como tales, pese a
las diferencias de pensamiento que legítimamente promulga cada uno,
constituimos un solo cuerpo social y compartimos, como nación, un destino común”.
En ese sentido, los partidos políticos de todos los signos y colores, están
llamados a ser servidores del pueblo y facilitadores de su unidad, verdadero
motor de cambio y desarrollo.
Y si
la zozobra en que nos encontramos hace parecer al mundo vacío y desolado,
cuando por los cuatro rumbos se escuchan clamores y los paradigmas parecen
derrumbados, es imperativo que recordemos que el más grande paradigma y el
mayor ejemplo a seguir es el de quien entregó su vida en la cruz para salvación
de la humanidad: Jesús Misericordioso que es, hoy como ayer y como siempre, el ejemplo
de humildad, solidaridad y amor a los más débiles que todos y todas debemos
seguir.
Con
tal espíritu, insisto en la necesidad de promover un diálogo nacional que
aborde de manera integral la actual realidad social de Venezuela, y proyectos y
soluciones viables, concertadas entre todos los sectores de la vida pública
nacional.
Una
sociedad nueva y una Venezuela nueva, son posibles si nos montamos en el
autobús del Progreso. Sólo con el esfuerzo de todos, mujeres y hombres,
creyentes y no creyentes, pobres y ricos, viejos y jóvenes, fuertes y débiles,
podremos sacar a nuestro país adelante, y extraer nuestras vidas de las
profundidades desoladas y atemorizadas en las que nos tienen la delincuencia,
la corrupción y la violencia, pero también los conflictos emanados del
socialismo-comunismo que atentan contra la estabilidad del país. Hay un camino
y es el DEL PROGRESO.
domingo, 17 de junio de 2012
¡NO A LAS PROMESAS INCUMPLIDAS Y SI AL CAMINO DEL PROGRESO!
¡NO A LAS PROMESAS INCUMPLIDAS Y SI AL CAMINO DEL
PROGRESO!
Zenair Brito Caballero (britozenair@gmail.com)
Hemos venido observando con mucho entusiasmo, las recientes manifestaciones populares de sindicatos, empleados, obreros, educadores
y gente que reclama con su participación ciudadana el mejoramiento de los
servicios públicos, el pago de prestaciones sociales, el problema de la
electricidad, de la delincuencia y de la corrupción, así mismo el repudio al
socialismo comunismo y a la mayoría de los políticos rojos-rojitos en la
Asamblea Nacional que quieren seguir defendiendo sus intereses personales y los
de su comandante para que se perpetúe en el poder.
Esto es muy esperanzador, porque como ya lo decía Platón, “uno de los
peores castigos de no participar como ciudadanos en la verdadera política, cual
es la defensa del interés común, es el hecho de terminar siendo gobernados por
personas menos capaces que nosotros”.
La mayoría de los diputados gobierneros quieren mantener el mismo sistema socialista-comunista,
porque es la única manera en que volverán a ser reelectos y los más capaces
quedarán como siempre excluidos. Por eso, se vuelve cada vez más importante
nuestra participación y decisión de cómo elegir y a quién elegir para presidente
de Venezuela en el 2012.
Lastimosamente, en 1999 los venezolanos cometieron el error de elegir como
Presidente de la República a alguien que ya fue desilusión para Venezuela con
su golpe militar que dio el 4 de febrero de 1992 y ha terminado siendo también
una desilusión para la ciudadanía venezolana a quien ha mentido y dividido en
revolucionarios y contrarrevolucionarios durante 13 años y jamás ha cumplido
promesas.
Pero lo peor aún es que esta mal llamada revolución nos está dejando una
herencia nefasta, la cual es la escuela de repartir el esfuerzo de los que
trabajan para los que no trabajan, como modelo principal de su gobierno
socialista-comunista, sin crear fuentes de trabajo. Por eso, el tema
fundamental para las próximas elecciones del 7 de octubre ya no será qué
partido político tendrá preeminencia, sino quiénes son los políticos que
quieren seguir como el teniente coronel repartiendo solamente lo ajeno, y
quiénes son aquellos demócratas progresistas que quieren ayudar al que quiere
trabajar y producir, dándoles oportunidades de igualdad, empleo y educación.
Los políticos que rodean al teniente-coronel fomentan la idea de repartir
lo ajeno, lo que no es suyo. Es el producto de las ventas petroleras y de los
altos impuestos que recauda el SENIAT, y lo lamentable es que aquellos que lo
reciben, terminan odiando a los que trabajan como si fueran sus enemigos.
También quieren forzar a las personas que trabajan a que sigan pagando cada
vez más por las cosas repartidas para los que no trabajan, y pretenden ser
electos distribuyendo a discreción el dinero del Estado como si fuera suyo,
etiquetándolo como “misiones sociales” lo que por derecho le corresponde a los
venezolanos, con tal de ser votados en las próximas elecciones.
Por un lado, las personas que trabajan y producen quieren que se deje de
fomentar la gratuidad; mientras quienes reciben lo gratuito quieren mayor cantidad
de cosas gratuitamente. El socialismo-comunismo de los tiempos del
teniente-coronel es de los repartidores de lo ajeno, sin crear condiciones para
generarlo, y esta es su peor herencia porque es el suicidio de lo que pudo
llegar a ser una verdadera democracia como fue la nuestra durante 40 años aun con debilidades
y fortalezas.
Thomas Jefferson también ya decía en los inicios de la democracia en su
país que “una democracia deja de existir cuando uno le quita al que trabaja
para darle a quienes decidieron no trabajar”.
Por eso es que tenemos una brillante oportunidad con este despertar
ciudadano de estos días de poner fin a este experimento socialista-comunista nefasto,
que crea y multiplica a personas que cada vez menos quieren trabajar y que
indudablemente es fomentado por el experimento socialista-comunista engendrado
por el comandante; lo cual nos puede llevar a un mayor problema, como es el
hecho de que eventualmente terminarán gastando todo el dinero del Estado, acostumbrados
a repartir gratuitamente sin haber buscado cómo generarlo con fuentes de trabajo.
Tenemos un camino amigos lectores para salir de todo esto y es subiéndonos al
autobús del PROGRESO.
sábado, 16 de junio de 2012
EN EL DÍA DEL PADRE DESPIERTEN PAPÁS DESPIERTEN...
EN EL DÍA DEL PADRE
DESPIERTEN PAPÁS DESPIERTEN...
Zenair Brito Caballero (britozenairgmail.com
Zenair Brito Caballero (britozenairgmail.com
Hoy en el Día del
Padre, quiero referirme en este artículo a lo que debe ser un verdadero papá.
Parece que muchos padres están fallando en el proceso de separación, individualidad
y ayuda a los hijos a crear su propia independencia. A eso se le podría llamar lo
que en Psicología se llama complejo de papá gallina.
Es
curioso, lo que pasa es que confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a
hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles sus caprichos, a resolverles la
vida y no pensamos en prepararlos para una vida dura, así que nuestros hijos
nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes. A eso se le llama
hacerlos dependientes e inútiles.
Cada
día los hijos fingen su ayuda en las labores del hogar alegando que su única
responsabilidad es el estudio, pero lo demás depende totalmente de sus padres.
A eso se le llama ser mantenido. En aras de una felicidad mal entendida
queremos llenarlos de cosas materiales, se les compra la mejor ropa o los tenis
mas caros, estudian en las escuelas, liceos y universidades mas caras, dinero
para las fiestas, dinero para sus gastos, un carro si es posible, sin mencionar
otros “compromisos económicos que ellos hacen”; los cuales no se ganan y lo más
grave que ellos piensan que es tu obligación.
A
eso se le llama alcahuetería. Te sacrificas en todos los sentidos para que tus
hijos tengan lo mejor y nunca les quedas bien y lo que recibes por parte de
ellos es: exigencias y egoísmo. Les hemos dado tanto, que se creen Merecedores
de todo… No te piden… TE EXIGEN.
Les
hemos dado tanta atención que se sienten el centro del universo, y cargados de
egoísmo creen que el mundo debe girar a su alrededor y que lo único valioso, importante
y primordial, son ellos. No les hacemos conciencia de su papel como individuos
responsables.
Si
yo como padre cumplo con el compromiso de cubrir sus necesidades personales, de
salud y escolares…. Ellos tienen que cumplir con el compromiso de sacar buenas
calificaciones y colaborar en el hogar. ¿Qué está pasando con las nuevas
generaciones? Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los años lejanos o
cercanos a nuestra juventud, todo era muy diferente. No teníamos teléfono
celular… y no pasaba nada. No teníamos computadora… y escribíamos a mano e en
máquina de escribir.
Nos
conformábamos con la ropa que nos compraban y no por eso no nos sentíamos
diferente ni descalificados por no usar la marca X ó Z. Si nos llamaban la
atención, nos negaban un permiso o nos daban con la correa, de ninguna manera
le faltábamos el respeto a nuestro papá, ni mucho menos lo amenazábamos.
Si
nos íbamos a una fiesta o reunión, nos comprometíamos a regresar a una hora
determinada, que teníamos que cumplir te gustara o no, de lo contrario nos
castigaban y no había permiso para la siguiente…Y eso no era motivo para emitir
gritos, zapatazos y azototes de puerta, chantajes o tener durante una semana
sonrisas fingidas o caras molestas…
En
ese tiempo existía un valor muy importante que nos enseñaron desde pequeños y
se llamaba: RESPETO. Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en que lugar
estará o detrás de que mueble lo escondimos para que nuestros hijos no lo
encuentren y mucho menos lo practiquen
Habían
valores que eran preponderantes: uno era el orden, el otro la disciplina y otro
la obediencia. Hoy en día, algunos padres no ayudan a la tarea, si no que la
hacen completa, y habiendo tanto libro e información a la mano, además te la
buscan, lo único que les falta es ir a presentar el examen en el salón de
clase.
Y
todo este circo para que el hijo no monte en cólera y no sufra una
deshidratación a causa de sus lágrimas y lo más triste ….. “para mantener la
paz social en el hogar”, donde la solvencia y la autoridad de los padres hace
mucho tiempo no existen.
Y
qué decimos del hogar, donde para evitar conflictos y discusiones, como ya no
funciona aquel estribillo de: a la una, a las 2, a las dos y cuarto como si
fuéramos reloj. O el clásico “voy a contar hasta cinco y llevo tres…” Nos
convertimos en el cómplice de nuestros hijos.
Eso
sí, con la boca callada para no caerles gordos con tanta habladera y no les
permitimos a nuestros hijos que se desgasten ni siquiera recogiendo sus propias
pertenencias. Total para qué (pensamos), ellos por qué, si no tienen culpa
alguna de mis problemas, ellos no pidieron nacer.
A
nosotros no nos sobreprotegían, ni nos solucionaban los problemas, teníamos
libertad hasta para cometer errores, lo cual nos llevó a desarrollar un sentido
de responsabilidad y de identidad…Eso se llama CRECER. Dentro de este proceso
de crecimiento no estaban exentos unos correazos, un manotazo o una que otra
nalgada bien puesta, y todo esto a nadie le ocasionó ningún trauma, por tratar
que obedeciéramos,
En
aquellos tiempos la voz de nuestro padre se escuchaba con respeto, las órdenes
de papá se acataban sin protestar y los consejos de ellos no eran catalogados
como cantaletas, problemas o rollos. Ni le decías a tu papá “ya cállate” o el
famoso “si, hombre, si”.
En
aquellos tiempos los padres ponían los límites, las reglas y las condiciones y
no tenían miedo de que el hijo o la hija les dijeran: es que aquí no me
comprenden, no me dejan ser, tú no te metas o el típico “me voy de la casa” ¿Pues
adonde íbamos a ir que nos trataran mejor que en nuestra casa? En aquellos
tiempos los padres no tenían miedo de llamarte la atención y “que te enojaras”.
Total que tenías dos costos enojarte y volverte a contentar; si no querías
comer, te quedabas con hambre, porque no te daban dinero para comprar
porquerías en una panadería.
Además
para qué, si la mamá se levantaba temprano a prepararte el desayuno. En
aquellos tiempos tus padres no justificaban tus malas calificaciones, ni tu mal
comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu
falta de colaboración y apoyo en tu casa. En aquellos tiempos el padre decía no
y no, quería decir no.
La
figura paterna era muy diferente a la actual, el amor, el respeto y la
consideración…no daban cabida a los actuales calificativos: Mi papá está loco,
ya está chocho, es un egoísta, está neurótico, es un frustrado, y quien sabe
cuántos calificativos más. Mismos que me causan una gran pena, no sé si por
quien los emite o por quien los recibe
Enseñémosle
a respetar a sus semejantes para que cuando tengan su pareja la sepan cultivar
y procurar, (la igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni
tener jerarquías ventajosas), a formar su escala de valores que los harán seres
humanos de bien, útiles a su familia y a la sociedad.
Hagámosles
conciencia que los valores no han pasado de moda ni son piezas de museo, a
quererse a sí mismos para que cuando tengan sus hijos, los amen y eduquen. Para
que tengan credibilidad en la relación de pareja.
Piensa…
¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo? Vamos a ponernos las pilas, hagamos de
nuestra escala de valores un estandarte, para que nuestros hijos aprendan lo que es el respeto, el compromiso,
la honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el
agradecimiento; y la nobleza de corazón… Que los harán unos seres humanos de
excelencia…
Después
de todo, no es tan difícil, prueba y veras…así que te pido “Hoy en tu día,
despierta papá despierta”
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